Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 11 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\*Fiuuu, fiuuu...\*
La brisa nocturna soplaba suavemente tras las ventanas del mesón. A lo lejos aún se percibía el alboroto de los alguaciles batiendo las avenidas, pero entre aquel murmullo distante comenzaron a distinguirse pasos sigilosos y sincronizados:
\*Tap, tap...\*
No se trataba de una sola persona; las pisadas resonaban por el frente, por la retaguardia y a ambos costados. Varias sombras ágiles acababan de apostarse sobre las tejas de los aleros circundantes.
'Maldición...'
Al constatar que había quedado cercado por un anillo hermético, el corazón de Ye Xingge dio un vuelco. Decidido a saltar por la ventana para romper el cerco cuanto antes, asomó la cabeza entre los postigos; sin embargo, en ese preciso instante:
\*¡Fiuuu—!\*
Un silbido agudo y ensordecedor rasgó el aire nocturno. Una saeta de señales atravesó el marco de madera y se clavó con fuerza estremecedora en la columna central del gran salón.
\*¡Sssss—!\*
La punta del proyectil despidió una lluvia incandescente de chispas ardientes que iluminó la estancia sumida en sombras, dejando cada rincón al descubierto.
La saeta había pasado a milímetros de su cráneo; con el corazón en un puño, Ye Xingge se pegó de espaldas al tabique, contuvo la respiración y atisbó con suma cautela hacia el exterior.
\*Tap, tap...\*
Decenas de antorchas estallaron en llamas alrededor del establecimiento. El rumor acelerado de botas militares revelaba que no menos de una treintena de hombres fuertemente armados habían tomado posiciones.
De pronto, una voz estentórea y metálica resonó desde la entrada principal:
"¡Operación oficial del Pabellón Guantian! Los que se encuentran en el interior, escuchad bien: ¡estáis completamente rodeados! Si os rendís sin resistencia tendréis una oportunidad de conservar la vida; ¡si osáis resistiros al arresto, seréis ejecutados en el acto sin excepción!"
Hong Yu, que seguía los acontecimientos a través del vínculo místico, advirtió la gravedad del peligro y le transmitió una advertencia urgente:
"Con Luo Xuanqing posees al menos cierta afinidad y trato; si entregas a Jiang Baichuan a otros oficiales, no te dejarán ni las sobras de la recompensa. Encuentra la manera de romper el cerco."
Ye Xingge sabía de sobra que el prisionero que cargaba a cuestas valía su peso en oro y no pensaba regalárselo a cualquiera. Aguzó el oído: al notar que la retaguardia concentraba el menor número de efectivos, comenzó a deslizarse pegado a la pared hacia la ventana trasera.
Por desgracia, apenas hubo dado unos pasos cuando una conversación en la calle exterior le congeló la sangre:
"¡Oh, comandante Ruan! ¿Cómo es que su señoría ha venido en persona?"
"Las autoridades locales informaron de que fanáticos de la Secta Guiyuan estaban sembrando el caos en la comandancia; vine a echar un vistazo..."
'¡¿Qué demonios?!'
Al escuchar aquella voz atiplada, el semblante sereno de Ye Xingge se demudó por completo.
Ruan Jinyu figuraba entre los cien guerreros más letales bajo el cielo. Intentar abrirse paso por la fuerza ante semejante monstruo equivalía a firmar su propia sentencia de muerte.
Sin embargo, quedarse de brazos cruzados significaba que todo el mérito de la captura iría a parar a los bolsillos del Eunuco Serpiente. Conociendo la calaña vengativa de aquel dignatario y recordando la humillación pública que le había infligido horas antes, si le entregaba el rehén, no solo se quedaría sin recompensa, sino que encima tendría que agradecerle que no le cortara el cuello en el acto.
Mientras Ye Xingge estrujaba su cerebro buscando una salida, el diálogo en la calle continuaba con frialdad rutinaria:
"¿A quiénes tenéis rodeados ahí dentro?"
"No estamos seguros, señor; acaban de enzarzarse en un combate privado. A juzgar por el ruido no parecen expertos consumados; bien podrían ser un par de rateros escurridizos..."
"¿Por qué perder el tiempo gritándole a unos simples ladronzuelos?", chasqueó la lengua Ruan Jinyu con desgana. "Lanzad un par de 'Flores Esparcidas por las Hadas' al interior, hacedlos pedazos y volvamos a los asuntos de verdad."
"¡A la orden, señor!"
Las 'Flores Esparcidas por las Hadas' eran artefactos de pólvora de fragmentación diseñados exclusivamente por el Pabellón Guantian: ¡bombas de metralla aérea capaces de pulverizar una estancia entera!
Ye Xingge dio un respingo de auténtico pavor:
'¡Malditos carniceros imperiales! ¿De verdad no se molestan ni en verificar la identidad de los sospechosos? ¡¿Y si fuera uno de los suyos?!'
Al escuchar las pisadas que se aproximaban para detonar los explosivos, no tuvo más remedio que apretar los dientes y gritar con toda la fuerza de sus pulmones:
"¡Deteneos!"
...
En el exterior del mesón.
El resplandor de las antorchas iluminaba el callejón con una claridad diurna.
Más de treinta Oficiales de Túnica Bordada ataviados con sus características vestimentas verde cardenillo ocupaban tejados y tapias, apuntando con ballestas tensadas y sables desenvainados hacia los accesos del inmueble.
En esta ocasión, Ruan Jinyu no viajaba en su ostentoso palanquín; permanecía de pie al borde de la calzada con las manos a la espalda, contemplando el asedio con la displicencia de un felino que acorrala a un ratón.
A su lado, un joven guardia recién incorporado llamado Chen Xiaobao, ávido de labrarse méritos militares, sostenía dos esferas metálicas oscuras. Con una mecha chisporroteante entre los dedos, se disponía a lanzarlas por el ventanal.
Pero justo en ese instante crucial, un bramido firme resonó desde las entrañas del mesón:
"¡Alto! ¿Acaso quien comanda afuera es el señor comandante Ruan?"
Acto seguido, una mano se asomó por el marco de la ventana sosteniendo un sable recto. Con solo apreciar la empuñadura y la forja de la vaina, cualquier agente distinguía al instante que se trataba del arma reglamentaria de un alto oficial del Pabellón Guantian.
Los guardias que rodeaban la fachada titubearon sorprendidos y alzaron ligeramente la puntería de sus ballestas para evitar fuego amigo.
Chen Xiaobao, aún con las bombas humeantes en las manos, parpadeó desconcertado y se volvió hacia su superior:
"Señor Ruan... ¡esa voz me resulta extrañamente familiar! Se parece a la del posadero de aquel mesón en Qingxi."
Ruan Jinyu ya había reconocido el timbre; sus ojos serpentinos destellaron con una sorpresa mayúscula:
"Ciertamente lo parece... ¡Uff!"
Al percatarse de que las mechas que sostenía el novato estaban a punto de alcanzar la pólvora, el comandante sopló con una ráfaga glacial que apagó la lumbre al instante, clavando en el muchacho una mirada cargada de intenciones asesinas.
De no haber sido porque aquel inepto era un pariente enchufado por altos cargos de los Seis Ministerios, le habría arrancado la cabeza de una sola bofetada.
Chen Xiaobao se puso firme como un palo, tragó saliva y escondió las manos tras la espalda a toda prisa.
Ruan Jinyu desvió entonces la vista hacia el pórtico del mesón, entonando con su característica voz aguda y sibilante:
"¡¿El joven posadero Ye?! ¡Vaya coincidencia tan extraordinaria! Hace unas horas acordamos que os quedaríais en la posada velando el descanso de su señoría Luo; ¿acaso la comandante no dormía a gusto bajo vuestro techo y ha decidido mudarse a este tugurio?"
\*¡Chirrido...!\*
El portalón de madera se abrió de par en par desde el interior.
El espectáculo de mesas destrozadas, astillas esparcidas y un hombre ensangrentado tendido en el suelo quedó a la vista de todo el destacamento.
Ye Xingge emergió en el umbral empuñando el sable oficial. Lejos de amilanarse ante el cerco de armas que lo apuntaba, juntó las manos con cortesía protocolaria:
"El señor comandante bromea. Este humilde civil partió por orden expresa de su señoría Luo a capturar a ciertos forajidos fugitivos para foguearse en el combate; ruego a los señores oficiales que disculpen las molestias causadas."
"¿Oh? ¿De veras...?"
Ruan Jinyu se disponía a soltar una pulla envenenada, pero al posar la mirada sobre las heridas del prisionero, su semblante se tensó de golpe:
"Cortes de sable de las Ocho Direcciones, estatura de cinco pies y seis pulgadas, sable de cola de buey... ¡¿Acaso el que está tirado ahí dentro no es Jiang Baichuan?!"
"¡¿Qué?!"
Los Oficiales de Túnica Bordada se estremecieron y estiraron el cuello para observar el interior del salón.
Jiang Baichuan no era un forajido cualquiera.
La crisis que había estallado aquella mañana en el Vado Shangjin se había originado en su propia flota mercante; tras la interrupción provocada por Rojo Pleno, Yang Tuyan se había esfumado sin dejar rastro. Como patrón de los barcos, Jiang Baichuan era el único eslabón vivo que conocía de dónde procedía el rebelde, qué contactos lo amparaban y hacia dónde se dirigía.
La División de Inspección había pasado el día entero removiendo cielo y tierra en su búsqueda sin obtener un mísero indicio; ¡y ahora resultaba que el hombre clave yacía noqueado en el suelo de aquel mesón!
Tener a Jiang Baichuan en sus manos significaba desentrañar toda la conspiración de Yang Tuyan.
Sin embargo... el responsable de la captura pertenecía a la facción de la División de Enjuiciamiento Penal.
Un silencio denso y expectante se apoderó de la calle.
Ye Xingge permaneció en el umbral y, soportando la marea de miradas codiciosas, respondió con serenidad:
"El señor comandante posee una vista formidable. Como posadero he escuchado muchos rumores de los viajeros del Jianghu; vine a Muyang a probar fortuna y jamás imaginé que este criminal se escondería en semejante lugar."
"¿Es así?"
Ruan Jinyu esbozó una sonrisa afable y batió las palmas con aparente regocijo:
"El joven posadero ciertamente posee una habilidad portentosa; hoy este servidor ha quedado verdaderamente maravillado. No me extraña que la comandante Luo os tenga en tan alta estima."
Hizo una pausa teatral y prosiguió con tono untuoso:
"No obstante, por disposición directa del Gran Eunuco Zhang, este servidor se encuentra al mando de la captura de Yang Tuyan en todas las comarcas exteriores al Condado de Qingxi. Antes acudí a ofrecer refuerzos a la comandante Luo y ella declinó la cooperación, ordenándome ceñirme a mis demarcaciones. Que vos hayáis irrumpido en mi jurisdicción a realizar un arresto sin autorización previa... resulta sumamente irregular, ¿no os parece?"
Ye Xingge sabía de sobra que estaba en terreno pantanoso, pero replicó con firmeza:
"Este humilde servidor solo acata instrucciones. Si existe alguna extralimitación de funciones, confío en que su señoría Luo le brindará una explicación satisfactoria al señor comandante."
Ruan Jinyu mantuvo la sonrisa y asintió comprensivo:
"De acuerdo, más tarde me coordinaré con la comandante Luo; no voy a complicarle la vida a un jovencito como vos. Habiendo sido capturado en esta demarcación, la custodia y el interrogatorio de Jiang Baichuan corresponden a mi división. ¡Hombres, tomad al reo bajo custodia! Y al redactar el informe oficial a la capital, aseguraos de consignar el nombre del posadero Ye; después de todo, se trata de un mérito notable."
Cuatro Oficiales de Túnica Bordada dieron un paso al frente para ingresar al mesón y arrebatarle al prisionero.
Sin embargo, lo que sucedió a continuación dejó estupefacto a todo el contingente.
Apenas los guardias avanzaron dos pasos:
\*¡Clang!\*
Un tañido metálico y vibrante cortó la noche.
El filo plateado del Sable de Estandarte Negro se interpuso en horizontal, bloqueando limpiamente el acceso al mesón.
Los treinta guardias imperiales que rodeaban el inmueble se quedaron mudos al ver al joven posadero desenvainar el acero. Acto seguido:
\*¡Chas, chas, chas...!\*
Decenas de sables abandonaron sus vainas al unísono y una marea de ballestas apuntó directamente al pecho de Ye Xingge.
Ruan Jinyu, que ya había comenzado a darse la vuelta, frenó en seco. La sonrisa se evaporó de sus labios cetrinos y se volvió despacio, metiendo las manos en las mangas anchas mientras clavaba los ojos en el muchacho:
"El ternero recién nacido ciertamente no teme al tigre... ¿Acaso el joven posadero Ye sabe cuál es el castigo por desenvainar un arma frente a la autoridad imperial?"
Ye Xingge conocía la ley al dedillo, pero no era ningún estúpido.
Si permitía que aquel eunuco se adueñara del rehén, en el informe final a él solo le colgarían una vaga etiqueta de 'colaborador civil', apartándolo por completo del caso.
Y con lo rápido que se derrumbaba Jiang Baichuan bajo tortura, el eunuco no tardaría ni una hora en dar con la Casa de Empeños Shunyuan. Jamás permitirían que Ye Xingge participara en la redada de Linyang; y aun si lo consiguiera, ¿cómo diablos iba a exigirle a Ruan Jinyu que le entregara el brazalete hereditario?
Sin el brazalete para ocultar el aura del Látigo Purificador, en tres días el Pabellón Guantian detectaría la posesión del arma divina y él estaría sentenciado a muerte.
Con la hoja del sable apuntando diagonalmente hacia el suelo, Ye Xingge sostuvo la mirada de los espadachines imperiales sin pestañear:
"La orden de su señoría Luo fue categórica: una vez capturado Jiang Baichuan, debía conducirlo de inmediato a la posada de Qingxi. Este humilde civil no se atreve a desobedecer las órdenes de su superiora; ruego al comandante Ruan que sepa disculparme."
Ruan Jinyu ladeó la cabeza, soltando una risita burlona:
"Con tus artes marciales de tres al cuarto, ¿con qué derecho pretendes arrebatarme a un prisionero de mi propio territorio?"
Ye Xingge paseó la vista por el cerco de armas homicidas y respondió con voz pausada y rotunda:
"Este servidor es un simple plebeyo de vida insignificante; mi existencia carece de peso en la balanza del imperio. Hoy he actuado cumpliendo las instrucciones de la comandante Luo; si he de perecer acribillado en este portalón, tengo la plena certeza de que su señoría Luo se encargará de velar por mi familia y vendrá en persona a exigir explicaciones por mi sangre."
"..."
Las palabras cayeron como plomo derretido sobre la comitiva.
Un silencio sepulcral envolvió la plaza.
Los Oficiales de Túnica Bordada estaban habituados a pisotear a quien se interpusiera en su camino, pero el matón siempre retrocede ante el que no teme morir.
Aquel muchacho había salido a cazar a un prófugo bajo el estandarte directo de la temida Jueza de las Flores. Al ver que plantaba cara dispuesto a hacerse matar antes que ceder al reo, los guardias comprendieron que no podían tocarle un solo pelo.
Si una sola de sus flechas le quitaba la vida, las consecuencias serían incalculables.
Luo Xuanqing distaba de ser una mujer dócil; si Ruan Jinyu le robaba descaradamente el mérito y empujaba a su emisario a la muerte, la comandante lo pasaría por las armas sin contemplaciones. Y ante el Gran Comandante Supremo del Pabellón Guantian, ejecutar a un subordinado ajeno por pura rapiña burocrática acarrearía un castigo demoledor.
Constatando que el muchacho no abrigaba el menor rastro de miedo y se aferraba a su postura con la frialdad de quien considera su pellejo un asunto menor, los guardias vacilaron y volvieron la vista hacia Ruan Jinyu.
El eunuco mantenía las manos ocultas en las mangas, con el rostro tan renegrido como el carbón y los ojos ardiendo en ponzoña.
En cualquier otra circunstancia, Ye Xingge habría medido sus fuerzas y contemporizado; sin embargo, sabía que retroceder un paso en ese instante significaba perderlo todo. Aguantó el duelo de miradas sin ceder un solo milímetro.
Y el desenlace fue el inevitable.
Aunque ambos ostentaban el rango de comandantes en jefe del pabellón, Luo Xuanqing superaba a Ruan Jinyu por más de cincuenta puestos en la Lista Dorada: el peso disuasorio de su espada era indiscutible.
Tras una pausa agónica, Ruan Jinyu bajó la cabeza y una fina sonrisa forzada asomó a sus labios:
"Buen muchacho... el ojo clínico de la comandante Luo ciertamente no defrauda; si hubieras mostrado arrogancia al principio para terminar doblegándote como un cobarde, este servidor te habría despreciado."
Agitó una manga y ordenó a la tropa:
"¡Guardad las armas! Escoltaremos al posadero Ye y al criminal Jiang Baichuan de regreso a Qingxi para ponerlos en manos de la comandante Luo. Este reo es de suma trascendencia para el Estado; ¡que no ocurra ningún percance en el camino!"
"¡A la orden, señor!"
Brindar escolta armada seguía computando administrativamente como una 'captura conjunta' en el informe oficial, lo que le permitiría arañar parte del mérito militar.
No obstante, Ye Xingge agradeció en silencio aquel desenlace: con la escolta oficial neutralizaba el riesgo de que el taimado eunuco enviara sicarios a emboscarlo en los senderos nocturnos.
Respirando con disimulado alivio, Ye Xingge envainó el sable y juntó las manos con cortesía:
"Agradezco profundamente la consideración y el amparo del señor comandante Ruan."
...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 12
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 11
Estás leyendo el capítulo 11 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.