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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 10 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La luna plateada dominaba la noche, mientras desde la crujía delantera de la comandancia militar aún llegaba el eco amortiguado de los altercados. Apostado en el callejón trasero, Ye Xingge comprobó que no rondaban guardias por los alrededores. Apoyó la punta de las botas sobre la pared, flexionó los brazos y se alzó con la ligereza de un felino hacia la cresta de la tapia; desde allí avanzó agazapado por los tejados de tejas oscuras, guiándose por la distribución del complejo hasta alcanzar los aposentos principales del mando militar. En el pabellón principal aún ardían las lámparas de aceite. A través de la celosía se distinguía la silueta de una mujer de porte distinguido que caminaba de un lado a otro con ademanes nerviosos y el semblante crispado por la angustia. Al advertir su inquietud, Ye Xingge tuvo la certeza de que algo olía a podrido. Cerciorándose de que nadie vigilaba los alrededores, descendió en silencio sobre el empedrado del patio y, empuñando el sable reglamentario, se aproximó paso a paso bajo el alero hacia la entrada de la estancia. \*Tap, tap...\* La dama continuaba paseándose por el salón, con la atención puesta por entero en los gritos que resonaban en las dependencias públicas, sin sospechar en lo más mínimo que un guerrero armado acechaba al otro lado del tabique. Ye Xingge no albergaba la menor intención de derramar sangre innecesaria; su plan consistía en soltar una frase contundente como: '¿Acaso a la señora le agradaría que el capitán militar descubriera sus amoríos clandestinos con Jiang Baichuan?', para arrancarle de inmediato la ubicación del refugio del prófugo. Sin embargo, cuando apenas le faltaban dos pasos para alcanzar la puerta, los pasos en el interior se detuvieron de golpe. La voz de la mujer susurró con sobresalto: "¿Por qué has salido...?" El rumor en la habitación cesó al instante en un silencio sepulcral. '¡¿Qué?!' A Ye Xingge se le erizaron los vellos de la nuca y un escalofrío mortal le recorrió la espina dorsal. ¡Se arrojó en plancha hacia el suelo sin pensarlo dos veces! Casi al mismo tiempo, la voz de Hong Yu tronó en su mente: "¡Apártate!" \*¡Crack!\* Un destello de acero acerado atravesó el tabique de ladrillo del pabellón principal. Entre el estampido de los cascotes reventados, el filo de un sable rozó su espalda con una voracidad asesina. Pese a que la reacción de Ye Xingge fue instantánea y se pegó al suelo en una flexión milimétrica, la punta del acero desgarró limpiamente el dobladillo inferior de su túnica. \*¡Crash!\* Al parpadeo siguiente, el ventanal de madera estalló en pedazos y una silueta fornida emergió por los aires hacia el patio. Ye Xingge rodó sobre el empedrado y rebotó de pie de un salto elástico. Lejos del pánico, sus ojos brillaron con un estupor absoluto, pensando para sus adentros: '¡Maldita arpía desvergonzada! ¡Con toda la prefectura patas arriba buscándolo, te atreviste a esconder a tu amante en tu propia alcoba!' ¡Con razón las patrullas del juzgado no habían encontrado ni el rastro de sus botas tras peinar toda la comarca! No obstante, en ese momento no había tiempo para lamentar la deshonra marital del capitán Wang: ¡un sable de cola de buey de cuatro pies de longitud caía implacable hacia su cabeza! En un fugaz vistazo, Ye Xingge reconoció al atacante: un hombre de unos cuarenta años, hombros anchos y porte fornido, con los brazos hinchados de musculatura tensa y unos ojos fieros cargados de homicidio. Como habitante arraigado en Hexi, Ye Xingge jamás había hecho negocios con la Flota Naviera Baichuan, pero tras tantos años colaborando con los tribunales conocía de vista a la perfección a semejante figura. Comprobando que se trataba en efecto del mismísimo Jiang Baichuan, Ye Xingge no retrocedió. Afianzó los pies contra los adoquines, cargó el peso hacia adelante y apretó con fuerza la empuñadura del sable ceñido a su cintura. \*¡Clang!\* La hoja desenvainada hendió las sombras trazando un semicírculo de frialdad lunar. Jiang Baichuan había atacado a degüello sin guardarse nada; como patrón naviero curtido en las riñas fluviales del Jianghu, confiaba ciegamente en la ferocidad de su esgrima. Sin embargo, en el instante en que las hojas chocaron, una alarma visceral le heló la sangre. \*¡Zas!\* ¡Un estallido de chispas iluminó el patio nocturno! Ye Xingge había ejecutado un tajo de desenfaine milimétrico que golpeó con pasmosa exactitud el lomo del sable pesado, desviando la trayectoria del ataque hacia la izquierda y quebrando por completo el equilibrio de su oponente. \*Tap, tap...\* \*¡Bum!\* Antes de que Jiang Baichuan pudiera recuperar la postura, Ye Xingge dio una zancada felina al frente y descargó un demoledor codazo directo al corazón contra su pecho y abdomen. Incapaz de amortiguar el impacto, el patrón naviero despegó los pies del suelo y salió proyectado hacia atrás más de una vara, arrastrando el sable por el aire hasta estrellarse contra la columna de madera del porche. \*¡Plaf!\* Ye Xingge había medido su fuerza con frialdad para no matarlo en el acto. Al desplomarse contra el suelo, Jiang Baichuan escupió una bocanada de sangre espesa. Intentó ponerse en pie apoyándose en el sable, pero las piernas le temblaron y cayó de rodillas, sujetándose el esternón con la mano izquierda mientras clavaba los ojos en el enmascarado con auténtico pánico: "Tos... ¡¿el Sable de Estandarte Negro?!" El Sable de Estandarte Negro era el arma blanca oficial reservada a los altos mandos del Pabellón Guantian; su hoja lucía tan pulida como un espejo y gozaba de un peso disuasorio demoledor en el bajo mundo. Tras haber neutralizado a su presa de un solo golpe, Ye Xingge no se abalanzó para atarlo. Por el contrario, giró la muñeca con elegancia, envainó el sable con un chasquido seco y volvió la mirada hacia las dependencias delanteras de la sede. "¿Qué ha sido ese ruido?" "¡Rápido, id a mirar al patio trasero...!" ... El estruendo del combate había alertado a la guarnición del tribunal; un aluvión de pasos acelerados se aproximaba hacia los aposentos residenciales. Al comprobar que su captor portaba el sable oficial de un alto mando del Pabellón Guantian, Jiang Baichuan se había resignado a su ejecución sumaria. Sin embargo, al ver que el enmascarado envainaba el arma y desviaba la vista, un destello de supervivencia se encendió en su pecho: apretó los dientes, se impulsó desde el suelo con un esfuerzo agónico y franqueó la tapia del patio de un salto desesperado. Ye Xingge se había contenido por una razón elemental: aquel hombre debía ser conducido a Qingxi para anotarse el mérito ante Luo Xuanqing. Si lo apresaba en el mismísimo patio trasero de la comandancia de Muyang, ¡la captura se registraría como un logro administrativo del juzgado de Muyang! Un simple civil jamás podría arrebatarle un prisionero de Estado a las autoridades locales en sus propias narices. Al ver que el fugitivo mordía el anzuelo y escapaba hacia las calles, Ye Xingge saltó hacia la cima del muro y se lanzó en su persecución. A sus espaldas, los gritos de la guardia rompieron la noche: "¡¿Quién anda ahí?!" "¡Hay intrusos en la residencia!" "¡Malditos sean, perseguidlos a todos...!" ... El clamor de la alarma desgarró la calma de la ciudadela. Decenas de antorchas brotaron de la sede central de la comandancia, extendiéndose por las encrucijadas como ríos de lava incandescente. En el laberinto de callejuelas empedradas, dos siluetas se perseguían a la carrera levantando un eco incesante de pisadas: \*Tap, tap, tap...\* Ye Xingge saltaba ágilmente de alero en alero, distanciando a las patrullas locales en cuestión de minutos sin perder jamás de vista a la figura que corría bajo la sombra de los muros. En el suelo, Jiang Baichuan apretaba su sable de cola de buey, respirando como un fuelle desgarrado mientras escupía hilillos de sangre, intentando aprovechar las bifurcaciones para perder a su perseguidor. Sin embargo, Ye Xingge conocía las comarcas de Hexi como la palma de su mano. Lo acosaba sin darle un solo respiro, forzándolo en un abrir y cerrar de ojos desde el corazón administrativo del condado hasta los arrabales periféricos. Viendo que el enmascarado lo perseguía con la tenacidad de un sabueso infernal, Jiang Baichuan comprendió que la fuga a campo abierto era imposible. Apretando los dientes, embistió el postigo de madera de un mesón cerrado y se coló en su interior. \*¡Crash!\* Ye Xingge descendió del tejado como una hoja seca y se detuvo frente al ventanal destrozado: "No tienes escapatoria. No pretendo quitarte la vida; ríndete y ahórrate el tormento de la carne." En la penumbra del mesón abandonado, Jiang Baichuan permanecía pegado al tabique, jadeando con dificultad y tratando de calcular la distancia de su rival con los ojos desorbitados por el miedo: "Ten piedad de mí... ¡te daré toda la plata que quieras...!" \*¡Zas!\* Apenas apagada su súplica, el estrépito se desató de nuevo. La ventana contigua saltó en astillas. La luz cenicienta de la luna iluminó fugazmente una silueta oscura que penetraba en el salón con el filo de un sable centelleando en su mano. Al ver que el intruso no le concedía un ápice de tregua, Jiang Baichuan barrió el suelo con el pie derecho y embistió con la cadera una pesada mesa de roble: \*¡Fiuuu!\* La mesa se deslizó por las baldosas embistiendo a la sombra que irrumpía en la sala, con el filo del sable de cola de buey asomando inmediatamente tras el tablero. Ye Xingge no se detuvo: dio una zancada al frente y desató un tajo ascendente en diagonal. \*¡Zas!\* El acero de tres pies cortó el aire de abajo arriba con la potencia exacta, levantando por los aires el pesado mueble de madera. Jiang Baichuan, que avanzaba resguardado tras la mesa para lanzar una estocada mortal, vio que el tablero salía volteado y bloqueaba su campo visual. Sin vacilar, viró hacia el costado para esquivar el obstáculo, pero en ese preciso instante: \*¡Plaf!\* La hoja recta de Ye Xingge perforó limpiamente la madera de la mesa suspendida en el aire, pasando a milímetros de los ojos de Jiang Baichuan, hasta el punto de que el fulgor del metal reflejó su semblante aterrorizado. Al errar la estocada por un palmo, Ye Xingge retorció la empuñadura y descargó un corte horizontal. La madera se rajó de lado a lado despidiendo una lluvia de astillas. Jiang Baichuan no era ningún principiante: alzó su sable en guardia vertical para bloquear el tajo y, tensando los músculos como un resorte de acero, embistió con el hombro el centro de la mesa en una brutal carga de montaña. \*¡Clang!\* \*¡Crash!\* ¡Entre el chirrido ensordecedor del metal, la mesa de roble estalló en pedazos! Sin embargo, para desgracia de Jiang Baichuan, antes de que su cuerpo pudiera alcanzar a su enemigo, Ye Xingge ya había apoyado ambas manos sobre el lomo del sable empujando hacia abajo con una fuerza colosal. El impulso aplastante quebró la inercia del patrón naviero, haciéndolo trastabillar y estrellarse contra el entarimado. Ye Xingge avanzó sin concederle un respiro; hizo girar la empuñadura en el aire, invirtió el agarre del arma y la clavó hacia abajo con ferocidad implacable. \*¡Plaf!\* ¡El sable de dotación atravesó de lado a lado el hombro derecho de Jiang Baichuan, clavándose con un chasquido sordo en las baldosas de piedra del salón! "¡Aaaaargh...!" Antes de que pudiera reaccionar al dolor lacerante, un codazo en maza cayó despiadado sobre su nuca. \*¡Bum!\* Bajo la brutal sacudida, la mejilla de Jiang Baichuan se estrelló contra los adoquines, varias astillas de madera se le clavaron en la piel y su cerebro quedó sumido en un vértigo enceguecedor, totalmente aturdido. Tras el impacto, el salón del mesón, tapizado de escombros y madera destrozada, recuperó la calma. Ye Xingge apartó de una patada el sable de cola de buey. Para cerciorarse de la validez de los datos de inteligencia, bajó la vista hacia el hombre ensangrentado: "Habla. ¿Quién es tu contacto superior? No nos hagas perder el tiempo a los dos." "Tos... puaj..." Con el rostro empapado en sangre y el hombro ensartado al suelo, Jiang Baichuan apenas lograba alzar la mirada. Sus ojos desorbitados reflejaban un espanto indescriptible: "Si confieso... ¿me dejarás marchar?" Ye Xingge frunció el ceño con desdén: "¿Acaso te has vuelto loco? Yang Tuyan masacró a cientos de soldados y civiles y planea asesinar al mismísimo emperador en la capital. Tú colaboraste para introducir a semejante demonio en el corazón del imperio; ¿de verdad crees que tengo autoridad para dejarte libre? Si confiesas de buena gana, te ahorrarás un suplicio inhumano; de lo contrario, las habilidades de persuasión del comandante Ruan son bien conocidas en el Jianghu." El Eunuco Serpiente Ruan Jinyu dirigía las redes de inteligencia y las salas de tortura imperiales; su sola mención bastaba para inducir al suicidio a los más curtidos forajidos. Jiang Baichuan sabía de sobra lo que significaba caer en sus mazmorras, por lo que suplicó desesperado: "¡La Casa de Empeños Shunyuan! ¡Solo sé que mi enlace inferior es la Casa de Empeños Shunyuan, no sé nada más! ¡Por favor, tened piedad de mi vida...!" \*¡Bum!\* Apenas pronunciadas las últimas palabras, una nueva sacudida amortiguada cerró el interrogatorio. Cerciorado de que la confesión coincidía con el plan estratégico, Ye Xingge no malgastó más saliva: descargó un segundo golpe certero en la base del cráneo y Jiang Baichuan perdió el conocimiento en el acto. Hong Yu, que presenciaba los acontecimientos a través del lazo místico, sonrió satisfecha y le dispensó un elogio mental: "Vaya, vaya... para ser un simple posadero te desenvuelves como un sicario bastante competente." Ye Xingge sacudió la cabeza, desoyendo el fingido desdén de la dama carmesí. Desclavó el sable del suelo, lo limpió en la tela y cargó al inconsciente Jiang Baichuan sobre sus hombros, dispuesto a emprender el retorno a marchas forzadas hacia Qingxi para reclamar sus méritos ante Luo Xuanqing. De acuerdo con el tablero diseñado en su cabeza, cuando la Jueza de las Flores viera al cautivo caería rendida de admiración ante su eficiencia. Al sonsacarle la confesión sobre la casa de empeños de Dahe, las tropas imperiales marcharían al lugar y descubrirían el enigma insoluble que él había dejado plantado. Al no poder resolver el misterio, él volvería a intervenir con brillantez como consultor estelar, ganándose el pasaporte legítimo hacia Linyang para cazar a Yang Tuyan. Al final de la partida, portaría el brazalete místico en una muñeca, el Látigo Purificador en la cintura y el favor de dos bellezas cumbres a sus espaldas, coronando la cima de su ambición marcial... '¿Acaso esto no es la auténtica maestría de mover los hilos en las sombras?' 'A fin de cuentas, tampoco parecía tan difícil...' Regocijándose en su audacia estratégica, Ye Xingge ajustó el peso del cuerpo sobre sus hombros y se dispuso a abandonar el mesón por la puerta trasera. Sin embargo, las autoridades de la Gran Yan distaban de ser incompetentes y su capacidad de respuesta policial era prodigiosa. Antes de cruzar el umbral, las orejas de Ye Xingge se tensaron al percibir un crujido insólito en las inmediaciones... \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Estás leyendo el capítulo 10 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.