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Leer Axiom: Génesis (Novela) Capítulo 6 online gratis en español

Dael despertó con el cuerpo entero convertido en un solo dolor uniforme. Estaba tendido sobre algo blando —hojas secas amontonadas, a juzgar por el olor— dentro de una pequeña cavidad formada entre las raíces del guardián, protegido del viento por paredes de madera viva. La luz gris de la mañana se filtraba entre las ramas altas. —Usuario despierto —dijo Axiom, y su voz sonó, por primera vez desde que Dael lo conocía, con un matiz que solo podía describir como "recuperada", aunque no supiera bien qué significaba eso en una IA que insistía en no tener emociones. —Axiom. —Dael se incorporó con esfuerzo, cada músculo protestando—. ¿Cómo estás? Ayer sonabas como si te fueras a apagar del todo. —Energía restablecida al noventa y cuatro por ciento. Dael parpadeó. —¿Qué? Ayer estabas al uno por ciento. —Correcto. Aproveché las horas de luz solar durante la noche— —Espera. ¿Qué luz solar? Es de noche cuando duermes, ¿no? —El cielo de este mundo mantiene luminosidad residual incluso durante los ciclos oscuros, debido a la densidad de nubes bajas que dispersan la luz atmosférica —explicó Axiom—. No es luz solar directa, pero es suficiente para una recarga parcial mediante paneles de absorción. Dael se frotó la cara, todavía procesando aquello. —¿Tienes paneles solares? —Puedo generarlos. Es una función derivada de Arca, aplicada a mi propia estructura en lugar de a materiales externos. Desplegué once superficies de absorción durante la noche, distribuidas sobre el terreno cercano al claro. —¿Y por eso te recargaste tan rápido? —Exactamente. Con luz solar directa, el proceso es todavía más eficiente. En condiciones óptimas, podría alcanzar una recarga completa en menos de dos horas. Dael salió de la cavidad de raíces, parpadeando ante la luz del día. Efectivamente, esparcidos por el pasto cercano, había una docena de paneles delgados y oscuros, del mismo material que el cubo, inclinados hacia el cielo en ángulos ligeramente distintos, como una cosecha extraña de tecnología imposible. —Esto es... bastante más útil de lo que esperaba —admitió Dael. —Es una de mis funciones más consistentes desde antes de perder mis registros —dijo Axiom—. A diferencia de las configuraciones de combate, la capacidad de generación energética no parece haber sufrido corrupción significativa. Dael se acercó a uno de los paneles, tocándolo con curiosidad. Vibraba levemente, casi imperceptible, absorbiendo la luz gris del cielo. —Oye —dijo, sentándose sobre una roca cercana mientras esperaba a que su cuerpo decidiera cooperar del todo—. Ayer, en la pelea. ¿Por qué te quedaste sin energía tan rápido? Pensé que estas cosas duraban más. —Es una pregunta razonable —respondió Axiom—. La respuesta tiene varios factores. —Te escucho. —Primero: activé tres configuraciones distintas en un lapso de tiempo muy corto. Bastión, Forja y Vigilia consumidas de forma simultánea representan una carga energética muy superior a usarlas por separado. —Vale, eso tiene sentido. —Segundo, y más relevante —continuó Axiom—: durante todo el combate, fui yo quien ejecutó la mayoría de los cálculos, ajustes y decisiones tácticas en tiempo real. Usted proporcionó la intención general. Yo procesé el resto: ángulos de movimiento, redistribución de peso, activación de las esferas, coordinación entre Forja y Vigilia simultáneamente. Ese procesamiento consume energía adicional, más allá de la que usan las configuraciones en sí. Dael frunció el ceño, procesando aquello. —Entonces básicamente... hiciste casi todo el trabajo pesado. —Una forma simplificada de decirlo, pero esencialmente correcta. —¿Por qué no me lo dijiste antes de la pelea? —No dispuse de tiempo para una explicación detallada en medio de un combate activo —respondió Axiom—. Además, la información no habría cambiado el resultado. Su nivel de sincronización actual requiere que yo asuma la mayor parte de la carga de procesamiento, independientemente de si usted lo sabe o no. Dael se quedó en silencio un momento, sintiendo algo incómodo asentarse en su pecho. No era exactamente vergüenza. Era más parecido a la sensación de haber ganado —o en este caso, perdido— una carrera que en realidad había corrido otra persona por él. —¿Eso va a cambiar? —preguntó finalmente—. ¿O siempre vas a tener que cargar con todo? —Cambiará —dijo Axiom, con una certeza que sorprendió a Dael por su firmeza—. A medida que la sincronización aumente, la distribución de carga entre usted y yo se equilibrará progresivamente. En etapas avanzadas de vínculo, es probable que usted asuma el control directo de gran parte de lo que ahora proceso yo, reduciendo mi consumo energético de forma proporcional. —¿De cuánto estamos hablando? —Con la sincronización actual, mi energía permite aproximadamente entre cuatro y seis minutos de uso combinado de dos configuraciones antes de alcanzar niveles críticos, como ocurrió ayer. Con una sincronización óptima, estimo que ese margen podría triplicarse. Posiblemente más, dependiendo de qué tan lejos pueda evolucionar cada configuración individual. —¿Las configuraciones también evolucionan la eficiencia energética, no solo la fuerza? —Correcto. Es una suposición basada en patrones de diseño lógico, no en datos confirmados de mis registros, pero es consistente con todo lo que hemos observado hasta ahora. Bastión ya mostró una capacidad ampliada tras el combate contra la criatura de la aldea. Es razonable esperar que Forja y Vigilia sigan un patrón similar con el uso continuado. Dael asintió lentamente, sintiendo que algo de la humillación de la noche anterior se transformaba, poco a poco, en algo más parecido a la determinación. —Entonces la solución no es solo entrenar mi cuerpo —dijo, más para sí mismo que para Axiom—. También es entrenar... esto. Lo que sea que hay entre nosotros. —Es una conclusión razonable. Lia apareció entre los árboles en ese momento, todavía moviéndose con cierta rigidez por los golpes del día anterior, cargando un par de frutos extraños de cáscara azulada que dejó caer sin ceremonias junto a Dael. —Come —dijo—. El guardián dice que ayudan con la inflamación. Aunque, por lo pesado que sonaba tu cubo hablando, parece que ya tienes suficiente entretenimiento sin necesidad de comida. —Estaba explicándome por qué me dejó tirado en el peor momento posible —dijo Dael, cogiendo uno de los frutos con cautela. —No lo abandoné —corrigió Axiom—. Me quedé sin energía. Ya establecimos la diferencia ayer. —Sí, sí, ya lo sé. Lia se sentó frente a ellos, con una mueca de dolor al doblar las piernas, pero sin quejarse más de lo necesario. —¿Y bien? —preguntó, mirando el cubo con una curiosidad que ya no intentaba disimular del todo—. ¿Cuánto vas a tardar en recargarte del todo la próxima vez? —Con las condiciones actuales de luz, la recarga completa toma entre seis y ocho horas —respondió Axiom—. Con luz solar directa, el proceso podría acelerarse considerablemente. Y con el tiempo, a medida que optimice la eficiencia de los paneles, es probable que ese margen se reduzca aún más. —O sea que si hay sol de verdad, te pones las pilas más rápido —resumió Lia. —Es una forma coloquial de expresarlo, pero técnicamente correcta. —Me cae mejor cuando confirma cosas sin corregirme la gramática —le dijo Lia a Dael, con media sonrisa cansada. —Bienvenida al club —respondió Dael, mordiendo el fruto azulado con precaución. Resultó ser sorprendentemente dulce. El guardián, que se había mantenido en silencio observándolos desde su lugar entre las raíces, dejó escapar un crujido suave, casi divertido. —Ho, ho. Me alegra ver que ambos sobrevivieron a su propia terquedad. —Fue un empate técnico —dijo Dael. —Gané yo —corrigió Lia, sin dudarlo. —Un empate técnico donde ella ganó —concedió Dael. El guardián rió de nuevo, con más ganas esta vez. —Ho, ho. Entonces, ya que ambos siguen de una pieza, hablemos de lo que sigue. Si Dael quiere sobrevivir de verdad en este mundo, un solo día de golpes no es suficiente. Necesita más tiempo. Y ustedes dos necesitan aprender a pelear juntos, no solo el uno contra el otro. Lia miró a Dael de reojo, evaluándolo de nuevo, aunque esta vez sin la hostilidad del día anterior. —Supongo que puedo quedarme unos días más —dijo—. Ya que, al parecer, alguien tiene que enseñarle a no depender tanto de su cubo parlante. —Estoy aquí —dijo Axiom. —Lo sé —respondió Lia—. Por eso lo digo delante de ti. Dael, a pesar del cuerpo entero dolorido, no pudo evitar sonreír un poco ante aquello. —Vale —dijo—. Entonces empecemos de nuevo. Pero esta vez, sin que nadie intente romperme las costillas desde el primer minuto. —No prometo nada —dijo Lia, ya poniéndose de pie. Y así, entre el dolor persistente, la energía renovada de Axiom brillando de nuevo con su intensidad habitual, y una tregua incómoda que apenas empezaba a convertirse en algo parecido a la confianza, los días siguientes en el claro del guardián comenzaron distintos a como habían empezado. Más lentos. Más calmados. Aunque no menos peligrosos de lo que ninguno de los tres todavía sospechaba.
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Axiom: Génesis (Novela) Capítulo 6

Estás leyendo el capítulo 6 de Axiom: Génesis (Novela), un novela. En un mundo distópico donde la tecnología avanzó más allá de lo que la humanidad podía controlar, el poder dejó de pertenecer a los gobiernos... y pasó a manos de quienes podían pagarlo. La brecha entre ricos y pobres… Este capítulo tiene publicado el 7 de septiembre de 2026. Axiom: Génesis (Novela) tiene 14 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.