Leer Axiom: Génesis (Novela) Capítulo 13 online gratis en español
Raíces.
Docenas de ellas, gruesas como troncos, brotaron del suelo en un círculo violento alrededor de la bestia dominante, atravesándola desde abajo con una fuerza que ninguna criatura de aquel bosque debería haber podido resistir.
El aullido que siguió no tuvo nada de metálico. Fue un sonido roto, final, que se cortó de golpe cuando el cuerpo entero de la bestia quedó suspendido, atravesado, sin vida, sostenido en el aire por la misma madera que lo había matado.
—Ho, ho —dijo una voz que Dael reconoció de inmediato, aunque sonara distinta, tensa, cargada de un esfuerzo que nunca le había oído antes—. Nadie muere en mi bosque mientras yo todavía tenga raíces que mover.
Dael, tendido en el suelo, sin fuerzas para levantar del todo la cabeza, apenas alcanzó a ver la silueta lejana del guardián en el límite de su campo de visión —imposiblemente lejos del claro, con las raíces extendidas como venas visibles bajo la tierra removida.
Las otras dos criaturas, sintiendo la muerte de la dominante, retrocedieron un paso, desorientadas, su cohesión rota de golpe.
No llegaron a huir del todo.
Un rugido distinto cruzó el bosque, humano y furioso, un instante antes de que Lia irrumpiera entre los árboles montada en el alce a una velocidad que Dael no le había visto nunca, ni siquiera el día que se conocieron.
Saltó del animal en pleno movimiento, y antes de tocar el suelo, ya tenía ambas manos extendidas hacia una de las criaturas restantes.
El golpe que siguió no fue un golpe de espada.
Una masa de piedra, más grande que cualquiera que Dael la hubiera visto invocar durante el entrenamiento, se materializó en el aire con un estruendo que sacudió la tierra, envuelta en un remolino de viento que arrancó árboles jóvenes de raíz a su paso. Impactó de lleno contra el costado de la criatura con una violencia que no dejó lugar a la sutileza: el impacto le arrancó por completo una de las patas delanteras, arrojando el cuerpo entero varios metros contra un tronco grueso que se partió con el golpe.
La criatura no volvió a levantarse.
La tercera, viendo lo que quedaba de sus dos compañeras, no se quedó a comprobar si corría la misma suerte. Se perdió entre los árboles con una velocidad desesperada que nadie intentó detener.
Silencio.
Lia se quedó de pie un momento, el pecho subiendo y bajando con la respiración agitada, las manos todavía temblando por el esfuerzo del hechizo. Después, sin decir una palabra, cruzó la distancia hasta donde Dael seguía tendido y cayó de rodillas a su lado.
—Eres un idiota —dijo, y su voz temblaba de un modo que no tenía nada que ver con el cansancio físico—. Eres un completo, absoluto idiota.
—Hola a ti también —logró decir Dael, con una sonrisa rota que le costó más de lo que valió.
—No es momento para bromas.
—Es el único momento en que se me ocurren.
Lia lo examinó con manos rápidas, evaluando la herida en su costado, el metal resquebrajado de la armadura ya replegándose de vuelta hacia el cubo apagado que descansaba, inerte, sobre el pasto.
—¿En qué estabas pensando? —preguntó, sin dejar de trabajar—. ¿De verdad creíste que ibas a poder solo contra tres?
—Pensé que si algo salía mal, prefería que fuera solo yo quien lo pagara.
—Eso no es valentía, Dael. Es estupidez con muy buena presentación.
—Empiezo a notar un patrón en tus insultos.
—Y yo empiezo a notar un patrón en tus decisiones terribles.
A pesar del reproche, sus manos seguían moviéndose con un cuidado que contradecía la dureza de sus palabras, y Dael, entre el dolor y el alivio de seguir con vida, no supo qué le dolía más: las heridas, o la culpa de haberla asustado tanto como para que llegara así, sin importarle nada más que llegar a tiempo.
—¿Cómo me encontraste? —preguntó, en voz baja.
—El guardián sintió que algo pasaba en el bosque, mucho antes de que yo notara que no estabas —dijo Lia, sin mirarlo—. Cuando até cabos, ya llevabas horas de ventaja. Corrí todo lo que el alce pudo correr.
—Lo siento.
—No quiero que lo sientas. Quiero que no vuelvas a hacerlo.
—No puedo prometerte eso.
—Lo sé —dijo ella, y por primera vez levantó la vista, sus ojos grises brillando con algo que no era solo enojo—. Por eso me da tanto miedo.
El guardián, cuando por fin lo alcanzaron minutos después, ya no estaba erguido con la firmeza habitual: parte de su tronco se había inclinado hacia un lado, algunas de sus ramas colgaban más bajas de lo normal, y varias de las flores violetas que solían crecer junto a sus raíces se habían marchitado por completo.
—Guardián —dijo Dael, con voz ronca, cuando Lia lo dejó apoyado contra una de las raíces más gruesas—. ¿Qué te costó eso?
—Más de lo que pensaba que todavía tenía para dar —dijo finalmente, sus ojos dorados más apagados de lo que Dael los había visto nunca—. Pero menos de lo que habría costado dejar que murieras ahí fuera, pequeño. Así que no voy a quejarme del precio.
—Lo siento —dijo Dael, sintiendo el peso de la culpa asentarse encima del dolor físico—. A los dos. Debí escucharlos.
—Sí, debiste —dijo Lia, sin suavizar el golpe—. Pero ya que sobreviviste para poder arrepentirte, al menos aprovéchalo.
El guardián dejó escapar un crujido cansado que sonó, a pesar de todo, casi satisfecho.
—Ho, ho. Me alegra ver que la costumbre de discutir sigue intacta, a pesar de todo.
—Es lo único que no me duele todavía —dijo Dael.
Lia negó con la cabeza, aunque algo en su expresión, debajo del enojo que todavía no había terminado de soltar del todo, se parecía peligrosamente al alivio.
—Descansa —dijo finalmente, terminando de asegurar el vendaje improvisado—. Mañana seguimos discutiendo esto. Con más calma y menos sangre de por medio.
—Trato hecho.
Dael cerró los ojos, dejando que el cansancio del día por fin lo alcanzara del todo, con el alivio simple de haber sobrevivido a algo que, por una vez, no era más que lo que parecía: una manada hambrienta, un bosque peligroso, y la suerte —que no merecía del todo— de tener a alguien dispuesto a llegar corriendo, furiosa, para salvarlo de sí mismo.

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Estás leyendo el capítulo 13 de Axiom: Génesis (Novela), un novela. En un mundo distópico donde la tecnología avanzó más allá de lo que la humanidad podía controlar, el poder dejó de pertenecer a los gobiernos... y pasó a manos de quienes podían pagarlo. La brecha entre ricos y pobres… Este capítulo tiene publicado el 21 de septiembre de 2026. Axiom: Génesis (Novela) tiene 14 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.