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Leer Axiom: Génesis (Novela) Capítulo 12 online gratis en español

Las tres criaturas se lanzaron a la carga casi al mismo tiempo, cazando como lo que eran: una manada hambrienta, cada una cubriendo un ángulo distinto no por diseño ni entrenamiento, sino por el mismo instinto voraz que las mantenía unidas. No querían territorio. No defendían nada. Solo querían comer, y llevaban demasiado tiempo siguiendo un rastro que por fin se había puesto a su alcance. —¡Bastión! —gritó Dael, sin esperar ya ningún plan más elaborado. El cubo se fragmentó de inmediato, las escamas metálicas cerrándose sobre él en un capullo compacto justo cuando la primera criatura llegaba a distancia de ataque. El impacto de sus fauces contra la superficie curva no fue un golpe lejano ni amortiguado del todo: Dael lo sintió en los dientes, en el pecho, en cada hueso que tuvo que apretar para no morderse la lengua. El capullo entero se deslizó varios palmos sobre la tierra removida por la fuerza del choque, y por un instante, antes de que las placas terminaran de estabilizarse, Dael pensó que aquella cosa iba a partir el metal como si fuera cáscara de huevo. No lo hizo. Pero faltó poco. —Impacto absorbido al ochenta y cuatro por ciento —informó Axiom, desde dentro del capullo—. El dieciséis por ciento restante se transfirió directamente a su estructura ósea. Recomiendo verificar fracturas menores más adelante. —¡Genial, luego me preocupo por eso! —Confirmado. —¡Forja! El capullo se abrió, no hacia afuera, sino replegándose directamente sobre su cuerpo, endureciéndose en placas oscuras que se ajustaron con una precisión que ya no le costaba tanto tolerar como la primera vez. Las líneas doradas trazaron su pulso a lo largo de los brazos y el pecho, los hombros terminando en placas afiladas como cuchillas curvas, las tiras de metal desde la cintura cayendo y moviéndose con cada giro como un manto hecho de filos. El casco selló su rostro, las dos líneas doradas donde deberían estar sus ojos ajustándose de inmediato a la luz gris de la tarde. Salió de la envoltura ya convertido en la figura oscura y afilada que conocía, y se lanzó hacia la criatura más cercana antes de que las otras dos pudieran rodearlo del todo. —Vigilia —dijo, casi sin pensarlo, sintiendo que necesitaba algo más que sus propios ojos si iba a sobrevivir sin nadie más cubriéndole la espalda. Tres esferas se desprendieron de la armadura. Dos se quedaron flotando a la altura de su cadera, girando despacio, listas para lanzarse como proyectiles en cualquier instante; la tercera ascendió de golpe, elevándose muy por encima de las copas de los árboles hasta convertirse en apenas un destello dorado contra el cielo gris. —Vigía en posición —informó Axiom—. Visión aérea activa. Las otras dos esferas permanecerán en apoyo cercano. La imagen que la esfera superior proyectó directamente a la percepción de Dael le mostró, por primera vez, el combate entero desde arriba: las tres criaturas, su propia posición, los ángulos muertos que ninguna otra vez había podido ver a tiempo. —Dos formas de vida flanqueando por ambos lados —informó Axiom, la advertencia apareciendo superpuesta a la imagen—. No puede enfrentar a las tres de frente. Recomiendo usar el terreno. —No hay mucho terreno del que hablar aquí. —Hay un desnivel rocoso a once metros a su espalda. Podría limitar el ángulo de ataque a dos criaturas simultáneas en lugar de tres. Dael retrocedió hacia allí, esquivando el zarpazo de la segunda criatura por muy poco, sintiendo el aire cortado a centímetros de su rostro. Llegó al desnivel justo a tiempo, la pared de roca cubriéndole la espalda, obligando a las tres bestias a apretarse en un frente más estrecho del que sus instintos parecían saber manejar bien. —Energía al cincuenta por ciento —informó Axiom—. El consumo es superior al proyectado. Tres configuraciones activas de forma simultánea reducen significativamente el margen disponible. —¡Lo sé, Axiom, solo dime si funciona o no! —Funcionalmente, sí. Temporalmente, no por mucho tiempo. Una de las criaturas, la más impaciente, se lanzó primero. Dael, con la información de la esfera superior ya anticipando la trayectoria, esquivó por un margen que antes hubiera sido imposible y respondió con un golpe directo que la hizo retroceder tambaleándose. —Arca —dijo entonces, viendo una roca suelta del tamaño de un torso a un costado del desnivel—. Necesito distancia con la del centro. —Definiendo parámetros. La roca puede ser levantada e impulsada usando los fragmentos de Bastión como palanca cinética. Energía requerida: moderada. —Hazlo. Los fragmentos se desprendieron de un costado de la armadura, rodeando la roca, comprimiéndose bajo ella en un movimiento coordinado, y la lanzaron con una fuerza que ningún brazo humano podría haber generado por sí solo. El impacto contra el costado de la segunda criatura la derribó por completo, un aullido agudo cortando el aire mientras rodaba varios metros antes de detenerse. Dos contra uno, por un instante. —¡Funcionó! —dijo Dael, aunque el alivio duró exactamente el tiempo que tardó la tercera criatura, la dominante, en reaccionar al ver caído a uno de los suyos. Se lanzó con una velocidad que ninguna de las anteriores había mostrado, directa hacia el hueco entre Dael y el desnivel rocoso, buscando el único ángulo que todavía no estaba cubierto. —Energía al veintiocho por ciento —advirtió Axiom—. Trayectoria de intercepción: imposible de alcanzar a la velocidad actual de desplazamiento del usuario. —Entonces dame más velocidad. Hubo un silencio, breve pero cargado de algo que Dael no supo nombrar hasta que la respuesta llegó. —Detecto un pico de sincronización anómalo —dijo Axiom, su tono cambiando ligeramente, algo parecido a la sorpresa filtrándose incluso en su literalidad habitual—. Configuración Ráfaga: acceso parcial detectado. Advertencia: la activación no es estable. No hay tiempo para una transición completa. —¡No me importa que sea estable, actívala! Bajo sus pies, un círculo de luz dorada se encendió de golpe, trazando líneas que giraban sobre sí mismas como un engranaje hecho de energía pura, un núcleo brillante latiendo en el centro exacto donde Dael sentía el peso de su propio cuerpo. No llegó a formarse una máquina completa —ningún chasis, ningún asiento, nada que se pareciera del todo a la unidad terrestre que Axiom le había descrito semanas atrás—, solo aquel círculo inestable, parpadeante, que se deslizó bajo sus pies como una estela viva y lo impulsó hacia adelante con una aceleración que le arrancó el aire de los pulmones. Se apartó del ángulo mortal por apenas medio metro, la bestia dominante pasando de largo con las fauces cerrándose sobre el aire donde él había estado un instante antes. El círculo de luz se apagó tan rápido como había aparecido, dejando a Dael tambaleándose, las piernas respondiendo de golpe al peso real de su propio cuerpo otra vez. —Energía al doce por ciento —informó Axiom—. Ráfaga desactivada. La configuración requiere sincronización considerablemente mayor para mantenerse estable más de un segundo. —Un segundo fue suficiente. —Esta vez. Dael no tuvo tiempo de procesar del todo lo que acababa de pasar —una cuarta configuración, apenas un destello, apenas una promesa de algo que todavía no podía sostener— porque la bestia dominante, herida en su orgullo si no en su cuerpo, ya se giraba para atacar de nuevo, y las otras dos, recuperándose de sus propios golpes, cerraban el círculo a su alrededor una vez más. —Energía al ocho por ciento —dijo Axiom—. Usuario, no puedo garantizar protección adicional en múltiples frentes simultáneos. Sin nadie más para dividir la atención de las tres bestias, cada segundo se convirtió en una negociación desesperada entre atacar y defenderse. Dael sintió, con una claridad fría, lo que significaba de verdad estar completamente solo frente a algo que quería matarlo, sin importar cuántas configuraciones lograra encender a la vez. Un golpe que debería haber esquivado, con las piernas todavía temblando por el esfuerzo de Ráfaga, terminó conectando de todas formas. Las fauces de la dominante se cerraron sobre su costado, atravesando la armadura ya debilitada por el desgaste acumulado del combate entero. —Daño estructural crítico en Forja —dijo Axiom, la voz genuinamente urgente por primera vez—. Energía al tres por ciento. —Axiom... —Dael sintió que las piernas le fallaban, rodeado ahora por las tres criaturas sin ningún lugar hacia donde retroceder—. No hay nadie que me cubra la espalda esta vez, ¿verdad? —Correcto. No puedo garantizar protección adicional. Pensó, con una claridad extraña, casi serena, en medio del terror, en lo estúpido que había sido creer que la soledad lo haría más fuerte en lugar de simplemente más solo. Pensó en Lia, en su rostro dormido esa mañana, en la posibilidad, ahora casi certeza, de no volver a verla despierta. La criatura dominante se alzó sobre él, su sombra cubriéndolo por completo, las fauces abriéndose con la misma expresión de hambre absoluta que Dael recordaba de Sombra, hacía ya lo que parecía toda una vida. Cerró los ojos. El golpe nunca llegó. En su lugar, un rugido de madera desgarrándose recorrió el bosque entero, un sonido tan grande, tan imposible, que hasta la criatura sobre él se detuvo, girando su cabeza sin ojos hacia el origen del ruido. Algo atravesó el suelo bajo sus patas.
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Axiom: Génesis (Novela) Capítulo 12

Estás leyendo el capítulo 12 de Axiom: Génesis (Novela), un novela. En un mundo distópico donde la tecnología avanzó más allá de lo que la humanidad podía controlar, el poder dejó de pertenecer a los gobiernos... y pasó a manos de quienes podían pagarlo. La brecha entre ricos y pobres… Este capítulo tiene publicado el 21 de septiembre de 2026. Axiom: Génesis (Novela) tiene 14 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.