Leer Axiom: Génesis (Novela) Capítulo 14 online gratis en español
Los primeros dos días después del combate, Dael apenas pudo moverse sin que el costado le recordara, con una punzada afilada, exactamente cuánto le había costado la decisión de salir a enfrentar a la manada.
Lia se tomó la tarea de su recuperación con la misma disciplina poco compasiva que había aplicado a su entrenamiento, cambiándole el vendaje dos veces al día con hierbas que el guardián le indicaba, y regañándolo cada vez que lo sorprendía intentando moverse más de lo que su cuerpo todavía permitía.
—Si te veo de pie una vez más sin que yo lo diga primero —le advirtió la segunda mañana, mientras lo empujaba de vuelta contra las raíces con una firmeza que no admitía discusión—, te juro que le pido al guardián que te crezca encima una raíz que te mantenga quieto.
—Eso suena más a amenaza de guerra que a cuidado médico.
—Depende de lo mucho que sigas ignorándome.
—Vale, vale. Me quedo quieto.
—No te creo, pero al menos ahora sabes que lo sé.
Dael no pudo evitar una sonrisa, aunque le costó más de lo que hubiera querido admitir con las costillas todavía resentidas.
—¿Siempre eres así de mandona con la gente que salvas?
—Solo con la que es lo bastante idiota como para necesitar que la salven dos veces en la misma semana.
—Eso ha sido específico.
—Porque es literal.
El guardián, observando el intercambio desde su lugar de siempre —aunque ahora, con parte de su tronco todavía inclinado tras el esfuerzo del rescate, la escena tenía un tono distinto, más frágil de lo habitual—, dejó escapar un crujido que sonó casi a diversión.
—Ho, ho. Me alegra ver que la costumbre de discutir sigue intacta, a pesar de todo.
—Es lo único que no me duele todavía —dijo Dael.
Los días siguientes cayeron en un ritmo lento, distinto al de las semanas anteriores: sin entrenamiento físico, sin exploración del bosque, solo el silencio reparador de dos personas —y un árbol gigante— aprendiendo a estar juntos sin necesidad de que pasara nada urgente.
Fue durante una de esas tardes tranquilas, mientras Lia se había alejado a buscar más hierbas y el guardián dormitaba con esa quietud que ya no engañaba a nadie sobre lo agotado que seguía estando, cuando Dael se quedó a solas con Axiom por primera vez en días.
Pensó en el cadáver de la bestia dominante, todavía tirado donde había caído, a varios kilómetros de allí. Pensó en lo que Axiom había dicho semanas atrás sobre los materiales que un cuerpo así podría ofrecer —huesos densos, tejido resistente, quién sabe qué más que ni siquiera habían llegado a analizar del todo la primera vez, con Sombra—. Y pensó, con una claridad que no le gustó del todo reconocer, en lo débil que se había sentido tirado en el suelo, esperando morir, mientras la energía de Axiom se agotaba antes de que su propio cuerpo estuviera preparado para sostener lo que necesitaba.
No quería volver a sentirse así.
—Axiom —dijo, en voz baja, casi sin mover los labios, aunque no hubiera nadie despierto para oírlo—. Necesito pedirte algo.
—Le escucho.
—El cuerpo de la bestia dominante. Todavía debe estar donde cayó, ¿verdad?
—Es probable, salvo que carroñeros lo hayan encontrado antes. ¿Desea que confirme su ubicación?
—Sí. Y quiero que tomes de él todo lo que sirva. Todo lo que puedas analizar, todo lo que Arca pueda usar. No solo un poco.
Hubo una pausa, breve pero perceptible.
—Esa instrucción contradice los términos acordados con el guardián —dijo Axiom, sin ningún juicio en el tono, simplemente constatando un dato—. El acuerdo especifica que ninguna extracción debe realizarse sin que él sepa qué se toma, cuánto y por qué, antes de que ocurra.
Dael sintió algo incómodo asentarse en el pecho, una vergüenza que no fue suficiente para hacerlo cambiar de idea.
—Lo sé.
—¿Desea que le informe del acuerdo antes de proceder?
—No —dijo Dael, más rápido de lo que hubiera querido—. No esta vez. Hazlo sin que se entere.
—Confirmando: ¿la instrucción es proceder con la extracción sin notificar al guardián, en contradicción directa con el acuerdo previamente aceptado?
—Sí, Axiom. Eso es exactamente lo que te estoy pidiendo.
Otra pausa. Más larga que la anterior.
—No tengo preferencias morales sobre esta decisión —dijo finalmente Axiom—. Pero registro la instrucción como una desviación deliberada de un compromiso que usted aceptó voluntariamente. ¿Desea que continúe de todas formas?
Dael cerró los ojos un momento, sintiendo el peso completo de lo que estaba a punto de hacer. Pensó en el guardián, en su tronco todavía inclinado, en la confianza frágil y reciente que habían construido semana tras semana. Pensó en Lia, en cómo lo miraría si alguna vez lo descubriera.
Y pensó, con una honestidad que no compartió con nadie, en lo mucho que no quería volver a estar indefenso nunca más, aunque eso significara traicionar, aunque fuera solo un poco, a la primera gente que le había ofrecido algo parecido a un hogar.
—Sí —dijo finalmente—. Continúa.
—Confirmado. Iniciando extracción remota.
Los fragmentos de Axiom se desprendieron en silencio, invisibles desde el claro, dirigiéndose hacia el punto donde el cuerpo de la bestia todavía yacía, mientras Dael se quedaba sentado junto a las raíces del guardián dormido, con una sensación fría instalándose en el estómago que no tenía nada que ver con las heridas que Lia llevaba días curándole.
No se sintió como una victoria.
Se sintió, más bien, como el primer paso de un camino que ya no podría desandar del todo, aunque quisiera.
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Cuando Lia regresó, un rato después, con los brazos cargados de hierbas frescas, Dael ya tenía el rostro recompuesto en la expresión neutra de siempre, la culpa guardada en algún lugar que esperaba que nadie, ni siquiera Axiom, pudiera señalar con demasiada precisión.
—¿Todo bien? —preguntó ella, notando algo que no supo nombrar del todo en su expresión—. Te ves raro.
—Solo cansado —dijo Dael—. Nada que un poco más de tus hierbas mágicas no arregle.
Lia lo observó un momento más, con esa mirada que ya empezaba a conocerlo lo suficiente como para notar cuando algo no encajaba del todo, aunque no lo dijera en voz alta.
—Si tú lo dices —respondió finalmente, sentándose a su lado para cambiarle el vendaje—. Pero cuando estés listo para contarme lo que sea que te tiene esa cara, no voy a obligarte. Solo... aquí sigo.
Dael sintió que algo se le apretaba en el pecho, más incómodo que cualquier herida física.
—Gracias —dijo, y fue lo único que logró decir, porque la verdad completa todavía no estaba listo para dársela, ni a ella ni a sí mismo del todo.
Axiom, flotando cerca, registró el intercambio sin ningún comentario adicional.
Pero en algún rincón de su procesamiento, guardó el dato junto a los demás: la extracción se había completado con éxito.
Y el usuario había elegido, por primera vez desde que se conocían, guardar un secreto que no era una simple omisión sin importancia.
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Estás leyendo el capítulo 14 de Axiom: Génesis (Novela), un novela. En un mundo distópico donde la tecnología avanzó más allá de lo que la humanidad podía controlar, el poder dejó de pertenecer a los gobiernos... y pasó a manos de quienes podían pagarlo. La brecha entre ricos y pobres… Este capítulo tiene publicado el 21 de septiembre de 2026. Axiom: Génesis (Novela) tiene 14 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.