Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 763 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Sailor se había convertido recientemente en una incorporación única a los habitantes de la “Mansión de la Bruja”, aunque su presencia parecía apenas incidir en la vida diaria dentro de las paredes de la mansión.
A diferencia de cualquier persona común, Sailor tenía la peculiar habilidad de permanecer inmóvil durante largos periodos, como un cadáver momificado. No necesitaba alimento ni sueño. Si no se le atendía, podía pasar días sin pronunciar palabra, a menudo en su rincón apartado, absorto en sus pensamientos o con la mirada perdida, dando la impresión de estar en un estado perpetuo de contemplación o desconexión con su entorno.
Este comportamiento inusual casi llevó a los demás residentes a olvidar ocasionalmente la presencia de un ocupante adicional dentro de la mansión.
La interacción entre Sailor y los demás era mínima, con la excepción de Luni. Sus intercambios eran breves y funcionales, consistiendo principalmente en peticiones y respuestas sencillas como: “Ah, ¿podrías moverte un poco a un lado?”, seguido de un suave “Sí”. Una vez completada la tarea, un “De acuerdo, puedes retroceder”, se correspondía con un despreocupado “Oh”.
A medida que los días se convertían en rutina, un curioso incidente ocurrió al tercer día que llevó a Lucretia, la dueña de la mansión, a confrontar a Sailor. Lo encontró en el almacén del sótano, despatarrado entre diversos objetos, imitando un cadáver. Expresó su desconcierto, contando historias de su padre sobre el comportamiento vibrante y activo de Sailor a bordo del Roble Blanco, preguntándose por qué había adoptado una presencia tan discreta en su hogar.
En respuesta, Sailor, mientras mantenía su posición entre el desorden, miró fijamente a Lucretia en la tenue luz y le preguntó: "¿Es malo buscar la calma?". Sugirió que su calma era intencional, insinuando una preferencia por la paz y la tranquilidad, posiblemente compartida por la propia Lucretia.
Lucrecia intentó expresar sus pensamientos, pero la revelación de Sailor la interrumpió rápidamente. Explicó que su estado actual era una forma de preparación, ahorrando energía para un próximo e importante viaje que parecía estar en fase de planificación. A pesar del silencio del capitán al respecto, Sailor estaba convencido del inminente viaje y había recibido instrucciones de descansar e intentar recordar cualquier cosa relacionada con la Canción del Mar.
Curiosa, Lucretia le preguntó sobre sus recuerdos, a lo que Sailor compartió vagos recuerdos de la vida a bordo del Sea Song, destacando el desorden, el ruido de la tripulación durante el segundo turno y una niebla interminable y omnipresente. Concluyó, con cierta disculpa, que a pesar de la confianza del capitán, aún no recordaba nada específico sobre la “ruta” que debían emprender.
Fue una decisión audaz exhibir una actitud tan indiferente en presencia de la Bruja del Mar. Arqueó las cejas en un gesto de sorpresa ante la audacia de Sailor, pero rápidamente disimuló su reacción, retomando su típica actitud impasible: “Padre siempre tiene sus métodos”.
El marinero, despatarrado entre el desorden, chasqueó los labios con indiferencia antes de cambiar bruscamente de tema: "¿Y tú? ¿Tu Estrella Brillante está lista para zarpar?"
Lucrecia no ofreció ninguna respuesta verbal, su expresión se tensó hasta convertirse en un ceño fruncido.
Observándola de cerca, Sailor notó: “Aún te resistes. Veo tu vacilación”, dijo con voz tranquila, pero con una seriedad subyacente. “Entiendo un poco a qué te resistes... pero, por favor, prepárate. Este viaje podría ser el más grandioso de la historia, quizás incluso el último. Esta vez, al menos, tienes la opción de embarcarte junto a tu padre...”.
Sus palabras provocaron una mirada silenciosa pero intensa de Lucrecia, obligando a Sailor a detener su discurso.
¿ Alguien te ha dicho alguna vez que hablas demasiado?
Reflexionó brevemente: “…He estado aquí tres días, y solo hoy he hablado tanto… está bien, me callaré”.
Lucrecia lo observó en silencio por un momento más antes de redirigir su atención hacia la puerta y decir: "La Estrella Brillante siempre está lista para un largo viaje".
Sin embargo, cuando inició su partida, Sailor la detuvo: "Oye, espera un momento, hay una cosa más..."
La curiosidad despertó a Lucrecia y se volvió para preguntar: “¿Qué es?”
“ ¿Podrías ayudarme a reconectar mi columna y mi hombro…” continuó, con su postura aún relajada en el montón de desorden, evidentemente habiéndose dislocado una articulación durante su estiramiento perezoso anterior.
El rostro de Lucrecia cambió sutilmente mientras lo miraba, pero luego se giró con decisión y salió sin ofrecer ayuda: "Simplemente quédate ahí".
…
La escena cambia a Duncan, quien detuvo su escritura para mirar hacia la ventana. A pesar de la oscuridad exterior, la brillante luz interior bañaba el estudio. Alice estaba sentada tranquilamente junto a la ventana, iluminada suavemente por la luz, con los ojos casi cerrados, como si estuviera a punto de dormirse.
Su atención se centró en Duncan mientras la observaba desde su escritorio. Su rostro se iluminó con una sonrisa: "¡Capitán! ¿Terminó de escribir?"
La curiosidad de Alice era evidente al acercarse a Duncan, aunque sabía que no podía descifrar el contenido del diario del capitán en el escritorio.
“Ya terminé. Si estás cansado, no tienes que quedarte aquí por mí. Ve a descansar a tu habitación” respondió Duncan.
“¡No estoy cansada!” respondió Alice rápidamente, con la mirada fija en las crípticas entradas del diario del capitán. “¿Es este tu diario? Eh... No entiendo ni una palabra...
Duncan ofreció una cálida sonrisa, optando por no ahondar en las complejidades de la escritura de un diario y, en cambio, planteó una pregunta simple: "¿Quieres intentar escribir un diario?"
Alicia, sorprendida por la sugerencia, dudó antes de responder: "¿Yo? Ni siquiera sé por dónde empezar... No estoy segura de qué escribir, ¿y no requiere un vocabulario extenso?"
Sus inquietudes fueron atendidas con la risa de Duncan, un estímulo en su melodía: “Simplemente escribe sobre cualquier cosa que te parezca importante o que te interese. Un diario no se trata de mostrar un vocabulario extenso; las palabras que ya conoces son suficientes. Y si te faltan las palabras, ¿por qué no expresarte mediante dibujos?”.
Mientras Alice asimilaba sus palabras, su vacilación inicial se transformó en entusiasmo: “¡Puedo dibujar!”, exclamó con una alegría renovada.
Su declaración de habilidad artística fue, cuanto menos, modesta. Duncan le había enseñado los fundamentos del dibujo, lo que le permitió realizar bocetos sencillos que podían reconocerse como un hombre, una mujer, una persona o quizás un perro. A pesar de la simplicidad de sus habilidades, creía firmemente en su capacidad para dibujar.
Al ver su entusiasmo, Duncan metió la mano en su escritorio, sacó una agenda nueva y un lápiz, que luego le ofreció a Alice: “Esto es para ti, algo que traje del barco. Es un lugar para que guardes los recuerdos que atesoras”.
El deleite de Alice era palpable al aceptar el diario, hojeando con entusiasmo sus páginas en blanco antes de sentarse junto al escritorio, lista para escribir. Sin embargo, la curiosidad la venció y preguntó: "¿Por qué de repente quieres que empiece un diario? ".
Duncan hizo una pausa, desconcertado por la pregunta. Tras reflexionar un momento, compartió su razonamiento: “Estamos a punto de emprender un viaje a lugares lejanos y desconocidos, donde sin duda experimentaremos una infinidad de paisajes y acontecimientos. Los recuerdos pueden ser esquivos, y para no perder de vista la esencia del viaje, conviene plasmarlos por escrito”.
Alice pareció captar el significado de sus palabras, mostrando un destello de comprensión antes de asentir con seriedad. Luego se concentró en el diario, escribiendo “Diario de Alice” en la portada con una seriedad que denotaba la importancia del momento.
" ¡Mira, ya terminé!", declaró, mostrándole su trabajo a Duncan. Las letras eran irregulares, pero representaban lo mejor de su trabajo desde que Duncan le había enseñado a leer y escribir.
“ Excelente”, elogió Duncan con una sonrisa, y añadió un amable recordatorio: “Recuerda que los diarios suelen ser privados. Es importante que no los compartas con nadie…”
Alice señaló el diario de Duncan con cara de desconcierto: "Pero me mostraste el tuyo".
Atrapado en un momento de contradicción, el rostro de Duncan se puso ligeramente rígido mientras explicaba: “…Eso es porque soy consciente de que no puedes descifrar el contenido”.
Sintiéndose desconcertada, Alice se rascó la cabeza y miró su nuevo diario con una mezcla de incertidumbre y preocupación: "¿No está bien que tú también lo veas?"
Duncan respondió con firmeza: “No está bien”, enfatizando la privacidad de un diario. Sin embargo, al ver la mirada preocupada y algo desanimada de Alice, suavizó su postura y sugirió: “Pero si hay algo que realmente quieras compartir conmigo, no dudes en hacerlo. Aparte de eso, no voy a espiar; tus secretos son solo tuyos”.
Esta garantía devolvió la sonrisa al rostro de Alice: "¡Está bien!"
Duncan no pudo evitar sentir una mezcla de diversión y exasperación por la situación, pero se alegró de ver que el ánimo de Alice mejoraba, lo que a su vez aligeró su propio ánimo.
Alice, sin ahondar demasiado en las complejidades de las emociones humanas, simplemente se alegró de ver al capitán de mejor humor. Entonces cambió de tema, despertada por la curiosidad sobre su próximo viaje: “Capitán, ¿vamos ahora a la frontera?”.
Duncan quedó sorprendido por su pregunta.
Alice aclaró rápidamente: “La señorita Vanna me lo dijo”, ansiosa por explicar su origen. “Me dijo que nos vamos en unos días y que necesitamos abastecernos de comida y agua porque el lugar al que vamos podría ser muy especial…”.
Al reconocer su información, Duncan confirmó: “Sí, será un lugar diferente a cualquier otro… un lugar del que no estoy completamente seguro, ni de cómo es ni de lo que nos espera allí”.
“¿ Más allá de la Isla Santa que visitamos antes?”
“ Mucho más allá de eso.”
El “Oh~” de Alice se prolongó, su mente intentaba captar el concepto de un destino aún más distante y desconocido que la Isla Sagrada, pero le resultaba difícil visualizarlo.
Duncan miró a Alice con intriga, esperando quizás un toque de preocupación o aprensión, pero no encontró nada en su mirada clara y serena.
“¿No tienes miedo?” preguntó, buscando cualquier señal de temor ante las incertidumbres de su expedición.
Pero Alice simplemente sacudió la cabeza con convicción, descartando cualquier noción de miedo.
Duncan decidió pintar un panorama más sombrío para poner a prueba aún más su determinación: “Podríamos perdernos más allá de la frontera, enfrentarnos a anomalías en el tiempo y, a pesar de nuestros mejores preparativos, podría llevar mucho tiempo regresar... si es que logramos regresar”.
Sin embargo, la respuesta de Alice fue sacudir la cabeza nuevamente, esta vez esbozando una sonrisa tranquilizadora: "No te preocupes, te traeré de regreso".
“¿Tú ? ¿Traernos de vuelta?” Duncan no pudo ocultar su asombro y un poco de escepticismo.
“ ¡Sí!” La confianza de Alicia era inquebrantable.
“¿Y cómo planeas hacer eso?” preguntó Duncan, anticipando ya su respuesta.
“ ¡No lo sé!” respondió ella alegremente, sin un atisbo de duda.
Duncan se quedó sin palabras, mirando a Alice, quien irradiaba una extraña confianza a pesar de su confusión.
Sin embargo, mientras continuaba observándola, su expresión de desconcierto se mezcló gradualmente con una mirada pensativa, como si la confianza infundada de Alice hubiera provocado una nueva línea de pensamiento, mezclando su impotencia con la contemplación...

Continúa leyendo
Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 764
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 763
Estás leyendo el capítulo 763 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.