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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 722 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el inquietante y desolado paisaje, bajo un cielo estrellado, un demonio gigantesco, adornado con doce apéndices simétricos y un rostro claramente humano, finalmente comenzó a retirarse. Su imponente figura se retorció y se contorsionó al fundirse con el abismo distante y caótico. Tras su partida, solo quedaron los restos de la destrucción: esqueletos negros como la brea que se desintegraban y ascendían hacia el cielo, rodeados de numerosas criaturas indígenas, con sus cuerpos marcados, mientras se esforzaban por recuperar sus fuerzas. En medio de esta desolación, varios sabuesos oscuros, con sus cuerpos compuestos de fragmentos óseos incompletos, luchaban por salir del montón de huesos. Los cuervos de la muerte, con su presencia ominosa, volaban en círculos sobre los restos sin vida, buscando alimento para recuperar su vitalidad. Cerca de allí, una calavera gigantesca, adornada con púas amenazantes, se posó en el suelo; sus cuencas oculares, huecas y de color rojo oscuro, observaban a los demonios dispersos por las llanuras. Con la partida del poderoso demonio, surgió un equilibrio frágil y volátil entre los demonios de las sombras restantes. Sin embargo, este efímero equilibrio estuvo al borde del colapso. A medida que el miedo abrumador que los unía se disipaba, sus tendencias innatas al conflicto y la destrucción resurgieron. En este mar profundo y abismal, un mundo de lucha y devoración incesantes, esta era una verdad inmutable, sobre todo en una tierra rica en "alimentos", donde cada demonio necesitaba desesperadamente sanar rápidamente. Rebuscando entre los huesos, los sabuesos oscuros fueron los primeros en manifestar su agresividad, gruñendo a los cuervos de la muerte que sobrevolaban. Entonces, emergiendo de las sombras, las medusas de pesadilla extendieron sus peligrosos tentáculos hacia los demonios del miedo cercanos. El cráneo negro también comenzó a moverse, levantándose lentamente del suelo, abriendo su mandíbula para revelar una energía oculta y amenazante... A pesar de haber sufrido recientemente bajo el poder de un poderoso y enigmático “demonio alienígena”, estos demonios de las sombras no pudieron escapar de su naturaleza inherente y volvieron a sumergirse en un ciclo de matanza mutua. Sin embargo, justo cuando la caótica batalla estaba a punto de estallar, un sonido repentino e inesperado proveniente de las cercanías detuvo sus acciones. El cráneo negro, muy atento a su entorno, percibió la nueva llegada y rápidamente se giró hacia la fuente del ruido. Una sombra colosal se tambaleaba por las llanuras, como si se hubiera materializado de la nada. Su forma se expandía y ondulaba, cambiando constantemente de forma, recordando a los "demonios recién nacidos" que habían emergido de las extremidades del Señor del Inframundo. Estos seres solían mostrar apariencias caóticas e informes hasta que se consumían y se fusionaban lo suficiente como para consolidarse en una "especie" demoníaca distinta. Sin embargo, este visitante inesperado del páramo claramente no era uno de esos "demonios recién nacidos". Como una "esencia demoníaca" sin forma, exudaba un aura que no solo era peligrosa, sino también inquietantemente extraña. Esta sensación de amenaza inminente hizo que todos los demonios de las sombras cesaran instintivamente su lucha y dirigieran su atención a la sombra que se hinchaba y ondulaba. Poco a poco, de dentro de esta sombra, emergió una entidad: un sabueso oscuro compuesto de innumerables huesos flotantes y destrozados, su tamaño casi el doble que el de sus contrapartes. Dog se sentía como perdido en un sueño largo y complejo, confuso y distante hasta el punto de no poder comprenderlo. Sin embargo, recordaba vívidamente un viaje a una tierra lejana, encuentros con diversas personas y la calidez de la amistad. Recordaba haber vivido en una comunidad de seres frágiles pero organizados, comprendiendo poco a poco las intrincadas "reglas de supervivencia" durante un largo período. Había una criatura particularmente frágil, siempre a su lado, una compañera constante en su viaje. … Pero ¿dónde estaba esa pequeña criatura ahora? Al levantar la cabeza con esfuerzo, Dog sintió que su visión se nublaba, como si un velo denso y opaco le oscureciera la vista, distorsionando y cubriendo su entorno. Este lugar... le resultaba familiar, aunque hacía siglos que no lo pisaba. No le gustaba ese lugar. Prefería vivir en un lugar soleado junto a esa "pequeña criatura". A través de la espesa niebla y el velo, una multitud de sombras confusas giraban a su alrededor, gruñidos y murmullos emanaban de cada rincón, llevando un aire de amenaza y malicia. Dog se esforzó por discernir las sombras que gruñían, pero su visión seguía borrosa. Sin embargo, en medio de esta confusión, una profunda sensación comenzó a surgir en su interior. Hambre. Un hambre abrumadora y persistente, como si hubiera estado muriendo de hambre durante un siglo, para luego encontrarse de repente en medio de una abundancia de comida. Esta hambre intensa devolvió a su conciencia fragmentos de su largo “sueño”. Los recuerdos volvieron a inundar: la pequeña criatura a su lado durante las largas y frías noches de invierno, ambos acurrucados bajo mantas en el frío; compartiendo la sopa humeante que amablemente le ofrecían los vecinos, de la que solo tomaba un pequeño bocado; aprendiendo las formas de supervivencia en la extensa Ciudad-Estado, comprendiendo la bondad y la crueldad en los corazones de las personas, distinguiendo entre lo útil y lo peligroso en los contenedores de basura que hurgaban; sus días de mendicidad, engaños, el smog de las fábricas y chimeneas, los casos de robo, el dolor de ser golpeado, el alivio de los comedores populares, la satisfacción de un duro día de trabajo y una comida completa, los momentos de lágrimas y risas compartidas, la experiencia de vivir juntos... Los rugidos y gruñidos hostiles se intensificaron en la tenue y estratificada cortina de su visión borrosa. De repente, una sombra veloz se abalanzó desde una dirección, lanzándole un ataque agresivo, causándole una punzada de dolor. Entre las sombras crecientes y ondulantes, la cabeza esquelética de Dog miró lentamente hacia abajo. En las profundidades de sus cuencas oculares, una tenue luz verde titilaba con curiosidad ante la... cosa que lo mordía. Era un perro oscuro, aparentemente uno de su especie. La figura del Dog comenzó a solidificarse entre las sombras y la niebla, con extraños fragmentos de hueso extendiéndose de sus articulaciones, reconstruyendo su apariencia de sabueso oscuro. Observó a la "pariente" royendo su cuerpo y, tras unos segundos de incómodo silencio, preguntó: "¿Has visto a una humana? Es mi amiga". El perro oscuro que atacaba a Dog se detuvo y cesó su ataque, no porque entendiera su pregunta; carecía de la capacidad para tal comprensión. En cambio, percibió un profundo peligro que emanaba de Dog, particularmente del fuego verde que parpadeaba en las cuencas de sus ojos, que albergaba un aura que era al mismo tiempo profundamente familiar y terriblemente peligrosa. La reacción del sabueso oscuro llegó demasiado tarde. En cuanto aflojó su mordida, Dog experimentó una transformación asombrosa. Sus huesos se desintegraron y explotaron en un estallido repentino, dispersando un torbellino de innumerables huesos negros. Estos huesos giraron alrededor del asaltante en una danza frenética, solo para recomponerse en la forma de Dog alrededor del cuerpo del atacante en un instante, ¡como si el tiempo mismo hubiera sido manipulado! “ Boca, ineficiente para alimentarse; devorando en general, más eficiente”. El impetuoso atacante desapareció, desapareciendo sin dejar rastro, dejando solo la imponente figura de Dog. Los huesos negros como la brea que formaban su torso se contrajeron y retorcieron violentamente, produciendo una cacofonía de chirridos y crujidos. Esto fue acompañado por los forcejeos desesperados y los rugidos apagados de la "comida", pero estas señales de resistencia se desvanecieron rápidamente. En cuestión de instantes, no quedó nada más que el inquietante sonido de los huesos al rozarse. El perro sintió que la persistente sensación de hambre comenzaba a disminuir. Al levantar la cabeza, sintió un resurgimiento de fuerza fluyendo a través de él. “ Demonio… sabe bien…” Su fiesta estaba en marcha. Entre los rugidos y murmullos de los innumerables demonios, la figura de Dog se desintegró de nuevo en numerosos fragmentos de hueso negro, que se arremolinaron como un huracán caótico por el páramo. Estos huesos lo destrozaron todo a su paso: demonios vivos, el polvo y el barro que levantaban los restos demoníacos en el suelo, incluso las piedras y los arbustos espinosos con aspecto de fósiles. Todo fue engullido por este huracán de huesos, reducido a simple "comida". Los demonios de las sombras, desesperados por no ser consumidos, lanzaron contraataques inútiles. Su feroz resistencia solo sirvió para alimentar aún más a Dog. Mientras tanto, los demonios más astutos, reconociendo el peligro, se dirigieron a los confines del páramo, buscando refugio de la voraz tormenta. Sufriendo heridas y perdiendo extremidades, solo una docena logró llegar a una zona relativamente más segura tras ser golpeados y magullados. El huracán rugió por un tiempo indeterminado antes de amainar gradualmente sobre el páramo. De la tormenta emergió una figura colosal, en llamas con tenues llamas verdes y humo negro ascendente: Dog, ahora reconstituido. El hambre intensa que lo había impulsado finalmente estaba disminuyendo. Dog levantó la cabeza, con la mirada fija en una dirección particular, en lo profundo del páramo. Allí, percibió vagamente una presencia, familiar y reconfortante. Parecía ser la "pequeña criatura" con la que había compartido una parte importante de su vida. Tras unos momentos de reflexión lenta y meditativa, la atención de Dog se fijó en un trozo relativamente grande de restos de demonio esparcidos por el caótico paisaje. Bajó la cabeza para recogerlos, murmurando vagamente: “Shirley... Encontré algo para comer...”. Con pasos grandes y decididos, comenzó su viaje hacia las profundidades del páramo. A su alrededor, entre los escombros y los restos, los demonios supervivientes se pusieron de pie temblorosos, algunos con la mirada perdida en la distancia. Habían resistido dos festines horribles, escapando por poco del destino de convertirse en comida, o al menos de no ser devorados por completo. La tenue luz verde que había iluminado el festín aún persistía en las mentes confusas de estos demonios, imprimiendo un miedo profundo. Era un miedo que parecía anular sus instintos caóticos, un terror primario arraigado en la misma lógica que regía a casi todos los demonios de las sombras. El enorme demonio calavera, con su figura adornada con púas y envuelto en una oscuridad absoluta, flotaba inestable en el aire. A pesar de haber perdido casi un tercio de su cuerpo en la reciente tormenta devastadora, logró sobrevivir. Esta criatura, con una inteligencia ligeramente superior a la de sus congéneres demoníacos, flotó un instante, emitiendo un murmullo bajo y apagado antes de perderse lentamente en la distancia. Sin embargo, su vuelo se detuvo abruptamente. El demonio calavera pareció detectar algo inusual; su cabeza se balanceó bruscamente para mirar hacia la “cúpula” que cubría el cielo estancado y estrellado. ¡Desde el cielo, una tenue llama verde descendió como un meteoro, lanzándose directamente hacia el páramo de abajo! Ante esta repentina y abrumadora visión, un “pensamiento” nebuloso y desordenado surgió en la mente apagada del demonio calavera: Ah, el tercer ataque brutal es inminente…
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 722

Estás leyendo el capítulo 722 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.