Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 721 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Alicia parpadeó en el espacio tenuemente iluminado, parecido a un túnel, con la mente llena de confusión. Intentó comprender la voz fugaz que acababa de oír. ¿La habría oído mal? Pero entonces recordó...
El capitán había instruido explícitamente que era crucial informar inmediatamente sobre cualquier visión o sonido inusual en ese lugar extraño y misterioso, incluso si parecían meras alucinaciones.
Sin pensarlo dos veces, Alice extendió la mano y agarró el brazo de Duncan con urgencia. "¡Capitán, acabo de oír una voz!", exclamó.
Duncan se giró, su mirada penetrante atravesando la oscuridad envolvente como si buscara la fuente. "¿Una voz?", preguntó con un tono intrigante. "¿Qué decía?"
Alice le contó rápidamente la experiencia a Duncan, describiendo el ruido fugaz e inidentificable que había oído y la extraña pronunciación de “LH-03, Piloto Tres”.
En la opresiva oscuridad del túnel, los ojos de Duncan se abrieron gradualmente con incredulidad. Miró fijamente la muñeca que tenía delante, su expresión pasó de la curiosidad al asombro, y entonces un destello de comprensión brilló en sus ojos.
Un pensamiento lo asaltó: ¿podría ser realmente cierto?
Mientras la mente de Duncan corría con un torbellino de pensamientos e hipótesis asombrosas, de repente se dio cuenta de un denso y fascinante juego de luces y sombras en el borde de su visión.
Se giró, con evidente asombro, y miró en dirección a las luces y sombras que emergían.
En el instante siguiente, Duncan y Alice fueron recibidos por una vista impresionante: el “cielo estrellado” que adornaba la cúpula de este lugar.
Este no era un cielo estrellado cualquiera. Era un magnífico espectáculo al final del túnel, un extenso tapiz tejido con innumerables estrellas, nebulosas formadoras de estrellas y nubes de radiación de alta energía que se arremolinaban en la vasta extensión de oscuridad. La danza caótica de estos colosales cuerpos celestes, desintegrándose en nubes luminosas esparcidas por las galaxias, presentaba una escena de una belleza infinita e imponente.
Los ojos de Duncan se abrieron de par en par con absoluto asombro.
Este era el "cielo estrellado" que conocían los capitanes que navegaban por los Mares Infinitos, una visión celestial que existía entre el reino espiritual y el océano. Normalmente solo era visible a través de una compleja lente espiritual desde arriba, mientras que los navegantes mortales apenas lo vislumbraban a través de gruesas lentes y barreras protectoras. Pero aquí, su verdadera majestuosidad se desplegaba ante sus ojos.
Con un sentido de urgencia, Duncan y Alice se lanzaron hacia el cielo estrellado estático como si “cayeran” en la “capa de la cúpula”.
Navegaron a través de la “luz de las estrellas”, zigzagueando rápidamente entre los cuerpos celestes estacionarios.
En un momento de asombro, Duncan extendió su mano hacia la luz de las estrellas desconocidas.
Una estrella naranja brillante pasó etéreamente a través de su palma, haciendo que su mano brillara con luz, pero las dos entidades permanecieron distintas y no interactuaron.
Entonces, Duncan se dio cuenta de que Alice guardaba un silencio inusual a su lado. Normalmente, la muñeca habría rebosado de emoción al contemplar una escena tan magnífica.
Alicia, envuelta por el surrealista entorno, contempló con los ojos abiertos la extensión estrellada. La radiante luz estelar se reflejaba en sus profundos ojos morados, brillando con un brillo casi consciente. Tras un breve instante, levantó bruscamente la mano, señalando hacia el cosmos, con una voz distante y onírica: “Coordenadas desalineadas”.
Duncan frunció el ceño con preocupación. "¿Qué dijiste?", preguntó.
Sin embargo, Alicia parecía perdida en su propio mundo, con la atención fija en el tapiz celestial que los rodeaba. Volvió a levantar la mano, esta vez señalando en otra dirección: “Coordenadas desalineadas”.
Empezó a repetir la frase con creciente urgencia: “Coordenadas desalineadas. Coordenadas desalineadas. Coordenadas desalineadas...”. Su mirada se movía de estrella en estrella, buscando frenéticamente algún punto de referencia celestial, una guía que la ayudara a orientarse. Justo cuando Duncan se disponía a sacarla de aquel estado de trance, Alice cesó bruscamente sus murmullos. Fue como si la hubieran despertado de repente de un sueño profundo y desconcertante. Se giró hacia Duncan, con expresión vacía y confundida: “...Informe, avería del sistema de navegación”.
Tras una breve pausa, donde pareció recuperar algo de claridad, se dio unas palmaditas en la cabeza y luego se rascó el cabello con un gesto de perplejidad. “Ah... Capitán, es como si un torrente de pensamientos extraños me hubiera invadido la mente...”.
Duncan sujetó suavemente el brazo de Alice; las yemas de sus dedos brillaban tenuemente con la luz del fuego. Su voz se suavizó al preguntar: "¿Qué viste?".
En medio de la confusión, Alicia respondió: “Estrellas… Había líneas que las conectaban, y también números y símbolos”. Parecía estar absorta en sus pensamientos, intentando reconstruir los fragmentos de su visión. “Debería encontrar un camino, evitar esas trampas de gravedad que se derrumban… Pero las coordenadas están desalineadas, no tenemos una ruta segura…”.
Levantó la mirada, escudriñando el estático "cielo estrellado" que los rodeaba. Congeladas en el tiempo, estas estrellas parecían ser testigos de un antiguo viaje de una era perdida en un universo ahora extinto. Alguna vez ella había trazado rutas hasta aquí, guiando a los últimos refugiados en busca de un camino seguro. Pero ¿de qué huían?
Visiones de una luz roja oscura inundaron su mente.
El universo estaba sufriendo un corrimiento al rojo… Las estrellas se desmoronaban, el espacio físico colapsaba a su alrededor… Las estructuras materiales se desintegraban… El servosistema emitía un zumbido crítico de avería…
Su nave espacial se estaba cayendo a pedazos, la cabina de navegación estaba envuelta en llamas... Tuvo que iniciar la copia de seguridad ante desastres.
De repente, los ojos de Alice se abrieron de par en par, y el torbellino de pensamientos y recuerdos se aplastó bajo una fuerza invisible y poderosa. Negó con la cabeza, las articulaciones de su cuello se aflojaron ligeramente y los pensamientos caóticos que acababan de consumir su mente se desvanecieron.
A su lado, unas llamas cálidas ardían silenciosamente, y su poder devolvió suavemente la estabilidad a sus pensamientos. Al girarse, vio a Duncan de pie cerca, con la mirada llena de preocupación. “Alice, no pienses demasiado”, la tranquilizó.
Alice se detuvo a reflexionar y luego negó con la cabeza, con una expresión de desconcierto en su rostro. "Capitán, creo que acabo de ver algo... ¡pero ya lo he olvidado!"
Duncan respondió con un tono amable, dándole una palmadita reconfortante en el brazo a Alice: “No importa si lo olvidamos. No tenemos que preocuparnos por eso ahora. Descubriremos la verdad juntos”.
Alice asintió, su expresión mostraba una mezcla de comprensión y confusión persistente.
Duncan decidió no darle más vueltas. Se concentró en mantener cuidadosamente las llamas protectoras alrededor de Alice, asegurándose de que su mente permaneciera protegida, mientras su propia mirada se perdía en la fascinante extensión estrellada.
En su mente, los fragmentos de información comenzaron a entrelazarse, formando una narrativa coherente.
Ante ellos se encontraba una “instantánea holográfica” estática de una constelación, una antigua guía que había flotado en la capa “domo” sobre las profundidades del mar durante siglos, ayudando a los navegantes del mundo.
El enigmático gobernante de las profundidades marinas, conocido como Piloto Uno o código LH-01, era venerado como el Señor del Abismo.
Al entrar por la “puerta negra”, Alice escuchó brevemente una voz misteriosa que se dirigía a ella como LH-03, Piloto Tres.
El Dios de la Sabiduría, Lahem, también era conocido como LH-02, Piloto Dos, representado en textos antiguos como un enorme servidor resplandeciente con innumerables luces.
Una leyenda milenaria hablaba de una nave espacial, la Nueva Esperanza, que se había estrellado en esta “ruina mundial”. Aparentemente había huido de la destrucción de su propio universo, pero en su viaje final se fragmentó, dividiéndose en tres partes distintas...
Estos tres fragmentos coincidían inquietantemente con tres “huéspedes” modulares…
Con una suave exhalación, Duncan dejó que el torbellino de pensamientos se calmara. Miró de reojo a Alice, quien permanecía fiel a su lado. Ahora comprendía lo que el duplicado del Señor del Inframundo había implantado en esta muñeca durante su estancia en las aguas de Frost.
El panorama de luz estelar que habían estado siguiendo llegaba a su fin. Frente a ellos se extendían las profundidades de la cúpula, un reino lleno de innumerables islas flotantes destrozadas, todas suspendidas en un vacío oscuro y caótico: el abismal mar profundo.
… .
Una monstruosa extremidad esquelética, cubierta de espantosas púas, descendió amenazadoramente desde arriba. Atrapó una masa de carne retorcida y palpitante conocida como el "demonio del miedo". A pesar de sus frenéticos intentos de escapar, la extremidad esquelética atrapó firmemente a la criatura. En cuestión de segundos, el demonio se marchitó como un globo desinflado, mientras una nube de polvo turbio se elevaba de su cuerpo. Lo que quedó se convirtió en una sustancia viscosa y fluida, rápidamente absorbida por la implacable extremidad esquelética.
La imponente extremidad esquelética, una visión inquietante, se arqueaba hacia arriba. En su centro, rodeada de doce extremidades simétricamente dispuestas, un colosal demonio de las sombras, que aún conservaba la apariencia de una mujer humana, alzó lentamente la cabeza.
Shirley, con un aire de tranquilo desapego, examinó el desolado paisaje sembrado de restos de batallas caóticas: los restos desgarrados de perros oscuros, los cuervos de la muerte en sus frenéticas e inútiles luchas en el suelo, la medusa de pesadilla y el demonio del miedo disolviéndose en el barro, y un siniestro cráneo negro suspendido en el aire, sus cuencas de los ojos brillando inquietantemente con luces rojas parpadeantes.
A lo lejos, más demonios de las sombras convergían; su aproximación estaba marcada por una sensación de vacilación.
Aunque carecen de corazón, los demonios de las sombras poseen un instinto primitivo de supervivencia, un impulso innato para buscar ventajas y evitar el peligro. Claramente, no se reunían aquí con la intención de convertirse en presa de un demonio más formidable.
Shirley, moviéndose con una gracia que contradecía su monstruosa figura, con sus doce extremidades alargadas tocando el suelo como si fueran piernas y sus alas de hueso dobladas adaptándose rítmicamente a su paso, se dirigía lentamente hacia el final de la extensión árida. De vez en cuando, un demonio gravemente herido, incapaz de evadir su camino a tiempo, era empalado en sus "largas piernas", absorbiendo su esencia como alimento.
Al principio, Shirley encontró este proceso repulsivo. Intentó avanzar por terreno más limpio, evitando en la medida de lo posible consumir estos grotescos restos lodosos.
Pero ahora, tales preocupaciones le parecían distantes.
“ Shirley… relájate…” susurró para sí misma, su voz apenas audible mientras atravesaba el campo de demonios gravemente heridos, moviéndose hacia un destino que creía que era el correcto.
Sintiendo el peligro, el cráneo negro marcado en el cielo casi huyó aterrorizado para evitar el camino de este “extraño invasor”.
Sin embargo, Shirley no le prestó atención. Su atención no se fijó en el cráneo ni por un instante.
Ella simplemente continuó su avance lento y constante, murmurando tranquilizadoramente: “…No tengas miedo”.
Su sola presencia fue suficiente para dividir el mar de demonios en la llanura; su miedo creó un camino claro para que ella pasara.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 722
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 721
Estás leyendo el capítulo 721 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.