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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 720 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“Comienza a orar a tu Dios”, llegó la siniestra instrucción. Dentro de su cabeza esquelética, el cerebro del ser conocido como el "Santo" se estremeció violentamente. Una sensación de peligro inminente y un miedo profundo lo invadieron al oír estas palabras. La naturaleza de este miedo era esquiva para el Santo, pero la premonición de un destino oscuro y sombrío pesaba en su mente, opresiva como una montaña imponente. Frenético, el Santo luchó contra sus ataduras. Por un breve instante, su indomable voluntad se hizo añicos a través de las capas de ataduras mágicas que la bruja le había impuesto. Los espolones óseos que formaban los bordes de su prisión esquelética comenzaron a crujir y a moverse. Esta breve rebelión contra sus ataduras le permitió agudizar sus sentidos, recuperando gradualmente la conciencia de su entorno. Reconoció la atmósfera sagrada y distintiva de la Isla Sagrada. Al darse cuenta de esto, una profunda y abrumadora sensación de desesperación envolvió su conciencia ya perturbada y mutada, tan envolvente como el comienzo de la noche. “¡Tierra Santa!” gritó, con el cerebro latiendo y convulsionando, y el aire a su alrededor temblando de angustia. “¡Tierra Santa! ¡Han profanado este lugar sagrado! Herejes... El Señor los castigará a todos. ¡Nadie escapará de su ira! Duncan y Lucrecia, sin embargo, observaban al enfurecido "Santo" con expresión distante. Tras un momento de silencio, Duncan levantó la mano derecha, que sostenía una llama parpadeante. Los bordes de la llama danzaron, y zarcillos de fuego cayeron al suelo, extendiéndose hacia una enorme y amenazante puerta de piedra y arrastrándose silenciosamente hacia los pies del Santo, comenzando a quemarlos. En primer lugar, su “Tierra Santa” ya ha sido profanada, no por otros, sino por sus propios seguidores descarriados. Han abierto una brecha en el suelo, despertando la carne latente de los dioses antiguos. Han “regresado al Señor del Inframundo” como deseaban, en todo el sentido de la palabra. En segundo lugar, la opinión de su Señor sobre este asunto no me incumbe. Sin embargo, tengo algunos asuntos que tratar con él. Así que, comiencen a orar. Esta podría ser su única oportunidad de comunicarse verdaderamente con el “Señor del Inframundo” y compartir sus preocupaciones. Personalmente, creo que podría ayudarlos a soportar lo que está por venir. Mientras Duncan hablaba, un fuego verde fantasmal de espíritus comenzó a ascender por la enorme puerta de piedra oscura. Las llamas, abriéndose paso entre las grietas de la puerta, infundieron vida a la piedra con temblores y temblores. Otra corriente de fuego atrapó las extremidades esqueléticas del Santo, envolviéndolo gradualmente por completo. Un terror profundo se apoderó del ser monstruoso. Luchó en vano mientras la magia de la bruja anulaba sin esfuerzo cualquier intento de resistencia. Impotente, observó cómo se extendían las llamas, pero más angustiosa que la agonía física, había una sensación diferente: una desesperación abrumadora, más oscura y profunda. El ser, conocido como el Santo, sintió que se formaba una conexión inexplicable y profunda con la oscura y maciza puerta de piedra que se alzaba ante él. Esta conexión era más profunda y enigmática que cualquier contacto físico. Sintió que su propia esencia” conciencia, recuerdos, racionalidad y todos los elementos que la autoconservan” se transformaba en información para la puerta. En un estado de trance, resonó una voz hueca e inquietante, acompañada de un extraño y bajo zumbido. Al borde del colapso de su consciencia, el Santo sintió un resurgimiento de su personalidad, que parecía surgir de su forma distorsionada y destrozada. Experimentó sensaciones que había olvidado hacía tiempo: la sensación de manos y pies, la respiración, la vibración de las ondas sonoras que golpeaban sus tímpanos. Estas experiencias humanas, antes abandonadas voluntariamente, parecían regresar como en un sueño surrealista. “Ruega a tu Señor…” Esta orden resonó en su consciencia, sembrando confusión y desconcierto. Surgió una resistencia subconsciente que impulsó al Santo a apretar los dientes, intentando desafiar la influencia de la voz. Sin embargo, la voz persistió, resonando en todas partes, incluso en lo más profundo de su mente. “Ruega a tu Señor…” Al alzar la mirada en la oscuridad envolvente, el Santo contempló la imponente puerta negra, símbolo tanto del principio como del fin. La superficie de la puerta se ondulaba, como un charco de agua agitada. En la luz cambiante, aparecieron innumerables imágenes borrosas y fragmentadas. Los recuerdos de una vida pasada lo inundaron. El Santo recordó haber estudiado en ciudades-estado, moviéndose por calles abarrotadas como cualquier persona común. Recordó haber anhelado innumerables cosas, solo para sentirse envuelto por un vacío aún mayor al lograrlas. En momentos de desenfreno, comprendió la vacuidad de su existencia. Durante una epifanía sangrienta, vio a su primera víctima: un cuerpo pequeño y sin vida en un charco de sangre, retorciéndose. Luego, la última víctima que vio: una masa de carne, reconocible solo por sus ojos llenos de miedo y desesperación, que reflejaban un ser poderoso y trascendente. Todos esos recuerdos, experiencias humanas y no humanas, escapes y persecuciones, estaban siendo absorbidos por la puerta negra, cargados en algún origen desconocido. “Ora a tu Señor.” Junto a la puerta negra, se alzaba una figura colosal, iluminada por la luz de las estrellas. Este ser carecía de rasgos faciales distintivos; en cambio, incontables galaxias fluían en su interior, formando un rostro indescriptible con brillantes cúmulos estelares y nebulosas tenues. Se inclinaban ligeramente hacia adelante, extendiéndose hacia el Santo como un zarcillo galáctico. La punta de este zarcillo cósmico se abrió suavemente, revelando numerosos ojos que parpadeaban y centelleaban bajo la luz de las estrellas, escrutando el alma del Santo. Junto a este coloso estrellado, la puerta negra empezó a abrirse con un crujido. A través de ella, una entidad con una forma majestuosa, similar a una torre, rodeada de numerosos tentáculos grandes, dirigió su mirada al mundo mortal. ¿Por qué resistirse a orar? El Señor está ahí, obsequiándonos con millones de miradas compasivas. Abrumado por una oleada de profunda emoción, el corazón del Santo se abrió. Perdió de vista sus orígenes y propósito, sucumbiendo a la presencia de la imponente entidad. Se inclinó y se desplomó en el suelo, murmurando con reverencia: “Mi Señor…”. Las inquietantes llamas verdes se elevaron hacia arriba, y la oscura puerta de piedra se transformó, convirtiéndose en un espejo negro que ondulaba suavemente. Dentro de su superficie ondulante, se podían distinguir los tenues contornos de un mundo vasto y enigmático. Duncan miró a un lado y vio los restos marchitos y ennegrecidos que ardían silenciosamente en el suelo cerca de la puerta negra. Aunque su vitalidad se había desvanecido, los restos parecían capaces de arder durante un largo periodo. "Los santos sí que duran más", comentó con indiferencia, dirigiendo entonces su atención a la "puerta negra", que ahora parecía un espejo. Al otro lado, pudo ver las figuras de Shirley y Dog cada vez más nítidas. Se acercó y tocó suavemente la superficie oscura, similar a un espejo, con la punta de su dedo, provocando que se extendieran ondas a través de ella, pero no sintió nada tangible. Fue como tocar una mera ilusión. "¿Es esta la puerta al abismo de los demonios?" Morris, intrigado, dio un paso adelante, frunciendo el ceño mientras examinaba la puerta negra. "Parece similar a la 'grieta' creada por los demonios de las sombras, pero evidentemente es mucho más estable." “En esencia, se trata de una grieta abierta por un demonio de las sombras; el Santo se ha transformado en uno, por lo que posee la capacidad de crear un camino hacia su mundo”, explicó Duncan con naturalidad. “Lo que hice fue simplemente estabilizar esta grieta una vez formada. Aprovechando el singular "punto de conexión" de esta caverna, logré alinear la puerta lo más cerca posible de la ubicación de Shirley y Dog. Puedo sentir que están justo al otro lado”. Mientras hablaba, Duncan miró a Alice a su lado, luego a Morris y Lucretia frente a él, mientras su mente formulaba un plan. Alice, tú y yo nos aventuraremos a cruzar la puerta juntas. Morris y Lucretia, ustedes dos quédense aquí, afuera. “¿No necesitas mi ayuda adentro?” preguntó Lucrecia de inmediato, con un tono cargado de preocupación. “No” respondió Duncan, negando con la cabeza. “Nuestra misión no es combativa; es localizar individuos y conversar con el Señor del Inframundo. No importa si llevamos a alguien más o no. Sin embargo, alguien debe quedarse aquí para vigilar esta entrada. Hizo una pausa pensativa antes de añadir: “Esta grieta permanecerá abierta durante un tiempo considerable. Los demonios de las sombras la detectarán inevitablemente, y entidades emergerán de esta puerta. Por eso necesito que tú y Morris se queden y defiendan este lugar. Y no se trata solo de proteger esta puerta; toda la Isla Sagrada podría sufrir conmociones debido a esta grieta. Deberán informar a Vanna, así como a los miembros de la Iglesia de la Tormenta y la Muerte. Con esta grieta abierta, podemos esperar que numerosos “invitados” aparezcan en esta zona hasta que la puerta se selle de nuevo”. Sus palabras transmitían una sensación de urgencia y cautela, subrayando la importancia de su papel en la vigilancia del umbral. La mirada de Duncan se detuvo un instante en la puerta negra, reflejando la gravedad de la situación y los peligros potenciales que acechaban. Mientras Lucretia escuchaba los meticulosos planes de su padre Duncan, su expresión se tornó más solemne. Comprendiendo la gravedad de la tarea, asintió levemente: “Entiendo. El Sr. Morris y yo nos aseguraremos de que este lugar esté bien protegido”. Duncan respondió con un gesto de la cabeza; su actitud reflejaba la gravedad de la situación. Sin más comentarios, se volvió hacia Alice, la muñeca que lo acompañaba. “Sujétate a mí y no me sueltes a mitad de camino” le susurró con voz baja y firme. Alice respondió con un asentimiento inmediato, agarrando el brazo de Duncan con firmeza e inquebrantable. Sin embargo, su rostro se iluminó con una sonrisa, no de aprensión ni miedo, sino de genuina felicidad. Era como si no estuviera a punto de adentrarse en un reino lleno de peligros, sino de embarcarse en una encantadora excursión con su capitán. "¿No tienes miedo?" Duncan, notando la sonrisa en el rostro de Alice mientras estaban frente a la superficie negra y pulsante que parecía un espejo, le preguntó suavemente. Con una sonrisa brillante y despreocupada, Alicia respondió: “¡No tengo miedo!” “Bien” asintió Duncan. Sin dudarlo, cruzó la puerta negra con Alice a cuestas. Al cruzar el umbral, experimentaron una sensación inusual. Era como atravesar una capa de niebla, etérea y discreta, acompañada de una brisa fresca y fugaz que se desvaneció tan rápido como había aparecido. Esta breve transición fue como atravesar un túnel infinitamente largo en un abrir y cerrar de ojos. Los ojos de Alice se abrieron de par en par, maravillada. Aferrada al brazo del capitán, la recibieron una serie de luces brillantes. Pero aún más asombrosa que estas luces fue la sensación de haber "oído" algo. Mientras viajaban a través del “túnel” hacia el otro lado, una voz pareció entrar directamente en su mente: “Verificación de identidad, ¥ #@ ¥ &%&… aprobada; “ Verificación de identidad, LH-03, Navegante Número Tres, aprobada.” Esta misteriosa experiencia auditiva parecía reconocer su presencia y tal vez incluso su derecho a pasar a través de ese portal enigmático, conduciéndolos a las profundidades desconocidas más allá de la puerta negra.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 720

Estás leyendo el capítulo 720 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.