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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 719 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A su alrededor, una serie de susurros y rugidos extraños, casi animales, resonaban, pareciendo penetrar sus pensamientos. El aire era gélido, moviéndose entre las sombras como zarcillos invisibles y nauseabundos, rozando su piel de forma casi palpable. Más allá de la espesura, acechaba un grupo de enigmáticos seres que cambiaban de forma. Estas entidades podían detectar la presencia de criaturas vivientes, y parecía que habían descubierto el escondite de Shirley. Parecía que un festín siniestro estaba a punto de comenzar. Shirley intentó mover el brazo, pero la acción le resultó increíblemente difícil. Su cuerpo estaba rígido y entumecido, lo que hacía que cada movimiento fuera un esfuerzo titánico. A pesar de ello, sentía un calor leve pero creciente que emanaba de su interior, devolviéndole la vida a su cuerpo, por lo demás inerte. Al bajar la vista, Shirley se sobresaltó al ver que su corazón había dejado de latir, deteriorándose rápidamente hasta convertirse en una sustancia negra y desmenuzable. Sin embargo, sobre esta descomposición, una extraña y tenue llama verde parpadeaba suavemente, inquietante y, a la vez, reconfortante. Esta pequeña fuente de calor le dio la fuerza para intentar levantarse. Al moverse, su brazo derecho, atado con una cadena negra rota, rozó el suelo; el ruido fue alarmantemente fuerte en el silencio opresivo. Los susurros y rugidos fuera de la espesura cesaron momentáneamente, solo para ser reemplazados por un aullido escalofriante que llenó el aire. De la tierra destrozada, innumerables sombras cambiantes emergieron, transformándose en demonios grotescos y frenéticos, todos convergiendo hacia su esperado festín. En su interior, un fuego espiritual comenzó a danzar a través de sus huesos, y el residuo negro de su pecho se transformó por completo en una llama vibrante e inquebrantable. Shirley inhaló profundamente, con los sentidos agudizados por la cacofonía exterior. Una mezcla de miedo a la muerte y una inexplicable inquietud la invadió. Mientras respiraba con dificultad, notó dos corazones que aún latían en el suelo, cerca de ella. Tras un breve momento de vacilación, Shirley recogió los corazones; sus ojos brillaban con una luz roja como la sangre. Al hacerlo, una bestia colosal irrumpió por el borde de la espesura; sus pesadas pisadas y sus gruñidos voraces llenaron el aire. Sin embargo, Shirley parecía imperturbable ante los sonidos y el aliento de la bestia cerca de su rostro. Estaba completamente concentrada en insertar los dos corazones en su pecho, susurrando suavemente: “Papá... Mamá... no tengan miedo...”. A medida que los corazones se acomodaban, sintió que la vida volvía a ella. Los últimos restos de rigidez y lentitud en sus extremidades desaparecieron. Shirley se puso de pie, emitiendo una serie de crujidos mientras los espolones óseos crecían rápidamente alrededor de su ennegrecida caja torácica, protegiendo los corazones recién implantados y la llama verde. Levantó la cabeza, su cuerpo se estiró y transformó, y un monstruoso cráneo demoníaco con púas apareció a la vista. El matorral se abrió violentamente, revelando un enorme cráneo flotante rodeado de una multitud de criaturas de pesadilla: los Cuervos de la Muerte, las Medusas de la Pesadilla y bestias caóticas... Shirley recordó el consejo de Dog: si uno se encontraba solo y se enfrentaba a estas criaturas, debía huir. Pero allí, en las profundidades del abismo demoníaco, escapar era inútil. Estaban por todas partes, sin dejar escapatoria. “No tengas miedo, Shirley…” fue la palabra de aliento, pero Shirley no tenía miedo en absoluto. En medio de esta escena inquietante, un pájaro, conocido por su imprevisibilidad, lanzó un ataque agresivo. Esta criatura, más parecida a un demonio, con su falta de inteligencia y un hambre abrumadora, emitió un chillido agudo y ensordecedor que resonó en el aire. Sus alas, que parecían encarnar la oscuridad misma, se desplegaron, transformándose en una amenazante nube oscura. Esta siniestra ave se lanzó velozmente hacia la densa espesura, dejando tras de sí un reguero de nubes corrosivas y tóxicas. Entonces, de repente, la calma fue interrumpida por un estruendo sordo y atronador. Una siniestra púa de hueso negro, segmentada y amenazante, se elevó hacia el cielo, empalando al desprevenido pájaro con brutal precisión. Tras este dramático giro, más púas óseas emergieron de la densa espesura. Estas púas eran retorcidas y simétricas, asemejando extremidades extrañas y sobrenaturales. Primero se elevaban, como si desafiaran al cielo, antes de curvarse hacia abajo, formando el soporte estructural de una imponente figura que emergía de las profundidades ocultas de la espesura. Esta figura era Shirley, con sus largas y esbeltas extremidades envueltas en piezas entrelazadas de hueso negro que servían de armadura y armas. De las articulaciones de sus brazos y piernas brotaban púas y cuchillas, cada una brillando con una siniestra luz rojo sangre. Su pecho, aunque destrozado, estaba envuelto en una maraña de huesos espinosos. Dentro de esta jaula protectora, dos corazones rojo oscuro latían con una cadencia lenta y rítmica. De su espalda se extendían numerosas estructuras óseas, dando la impresión de un ala gigante y siniestra, o quizás extremidades adicionales y siniestras. Estas extensiones óseas se arqueaban desde el aire, sosteniéndola en el aire mientras observaba la reunión de demonios con una presencia imponente. Lentamente, Shirley giró la cabeza; su rostro parecía extrañamente humano, salvo por los ojos hundidos que brillaban con un tono rojo sangre. Un chillido áspero y forcejeante sonó a su lado. El pájaro, empalado en su afilada protuberancia ósea, se retorcía de dolor. Pero no tardó en desintegrarse en una nube de polvo y un pequeño charco de lodo, absorbida por las púas óseas de Shirley. Shirley frunció el ceño levemente al ver los restos del pájaro, sacudiendo la extremidad ósea en el aire con disgusto, murmurando: "Asqueroso, insípido..." Luego se dirigió a los demonios que la rodeaban, confundidos y momentáneamente en pausa. Inclinándose hacia adelante, preguntó: "¿Han visto a un extraño sabueso oscuro llamado Dog? Es mi amigo". Los demonios dudaron, divididos entre su instinto de huida y su naturaleza agresiva. Pero pronto, su deseo de confrontación anuló cualquier atisbo de precaución. De repente, un cráneo flotante y puntiagudo se abrió de par en par, liberando una enorme nube de sustancia corrosiva que se dirigió hacia Shirley. Simultáneamente, más aves traicioneras descendieron del cielo, acompañadas por sabuesos oscuros y aullantes en el suelo y una miríada de monstruos grotescos e indescriptibles. Todos estos demonios, impulsados por un instinto puro, cargaron hacia adelante, rugiendo y aullando mientras atacaban a Shirley, la intrusa en su reino. “Lo sabía...” murmuró Shirley con tono de fastidio. Al instante siguiente, su figura se desdibujó en un movimiento veloz y sombrío. Se movía por el paisaje devastado como un torbellino, con sus púas de hueso extendiéndose y cortando el aire con precisión letal. Estas púas, que evocaban alas esqueléticas y extremidades curvas y mortales, apuntaban a todo demonio que se atrevía a acercarse. Su enfoque del combate era primario y directo, basándose únicamente en la fuerza instintiva de su nueva forma mientras se lanzaba contra las innumerables hordas de demonios. Era una estrategia simple y brutalmente efectiva, similar a las tácticas rudimentarias pero efectivas que había empleado antes, como cuando blandió la cadena por primera vez, lanzando a Dog contra sus enemigos con un lanzamiento feroz e impredecible. … Mientras tanto, Lucrecia contemplaba una imponente puerta de piedra negra en otro lugar. Incluso ella, una experimentada "Erudita de la Frontera" acostumbrada a lo inusual y lo sobrenatural, encontró asombrosa la vista que tenía ante sí. Se detuvo un momento, contemplando la formidable estructura, antes de apartar la mirada a regañadientes. “…Realmente han desenterrado algo formidable”, comentó Lucretia con un suspiro, con una mezcla de asombro y preocupación en su tono. “Estos cultistas siempre desentierran fuerzas que no pueden controlar… es la misma historia de siempre.” “Este lugar sirve de unión entre las profundidades abisales y nuestro mundo”, explicó Duncan, con un tono de fascinación científica en su voz. “Mis estudios y mis sentidos me indican que aquí se está produciendo una 'superposición'. No se trata simplemente de una intersección de nuestro espacio-tiempo real. También observamos una superposición directa con una sección de las profundidades abisales. La razón por la que Shirley y Dog fueron 'atraídos' al otro lado probablemente se deba a su naturaleza intrínseca, estrechamente alineada con la del abismo”. Con un gesto pensativo, Lucrecia expresó su preocupación, con la voz teñida de inquietud. "...¿Pero estás segura de que este plan funcionará? No es que dude de tu capacidad para abrir el portal, pero ¿y si la 'Santa' no puede sostenerlo? Si el portal se cierra prematuramente, ¿cómo regresarás? El otro lado es el abismal mar de los demonios de las sombras, un reino que apenas comprendemos. Incluso alguien de tu calibre podría encontrarse desorientado y perdido allí..." Duncan interrumpió, respondiendo con seguridad a las aprensiones de Lucrecia. “No te preocupes, ya lo he considerado”, dijo. “Todos sabemos que en el corazón mismo de las profundidades abisales reside el Señor del Inframundo, y justo debajo de su trono se encuentra un pasaje que conduce al subespacio”. La expresión de Lucrecia cambió, mostrando una mezcla de curiosidad y preocupación. "¿Qué insinúas exactamente?" Duncan respondió con un tono despreocupado, como si hablara de un inconveniente menor. “Crear una pequeña grieta en las profundidades abisales no debería alterar significativamente su equilibrio. Recuerda, el impacto que causó el Desaparecido al sumergirse en las profundidades abisales fue mucho mayor. Si no puedo regresar por el mismo camino, navegaré de vuelta por el subespacio. Es poco probable que el “Santo” se oponga a esto; si resulta inviable, no tendré más remedio que invocar al Desaparecido para que se abra paso una vez más”. Lucrecia permaneció en silencio, su expresión reflejaba una mezcla de resignación y preocupación. Con un gesto de la mano, Duncan indicó el inicio de su proyecto. "Comencemos". Al reconocer la disposición de su padre, Lucrecia evitó hacer más preguntas. Asintió levemente y se dirigió a un claro frente a la puerta. Con un movimiento hábil, apuntó al suelo con su bastón corto y lo golpeó dos veces. En un instante, surgió una nube de humo, similar a la dramática floritura de un mago. Al disiparse el humo, la grotesca e inquietante imagen del "cerebro", atrapado en una jaula de hueso con forma de araña, reapareció ante Duncan. La entidad conocida como el “Santo” comenzó a despertar. En la periferia de la jaula ósea, sus numerosos pedúnculos oculares cobraron vida lentamente. La multitud de ojos temblorosos observaron gradualmente su entorno, fijándose finalmente en la estoica figura de Duncan, que se encontraba cerca. En un instante, la criatura, completamente desprovista de cualquier atisbo de humanidad, recuperó su estado de alerta. Luchó contra sus confines, intentando claramente levantarse, pero los encantamientos que Lucrecia había colocado le impidieron hacerlo. Con sus movimientos restringidos, solo le quedaba vibrar el aire, emitiendo un rugido caótico y ensordecedor: "¡¿Qué has hecho?!" Duncan se acercó al “Santo”, con un semblante sereno e impasible, mientras miraba los repugnantes pedúnculos oculares de la criatura. “Aún no hemos empezado. Estamos a punto de empezar”, declaró. “Quizás quieras empezar a rezar ahora... a tu amo”.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 719

Estás leyendo el capítulo 719 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.