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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 718 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el corazón del exuberante valle situado en el centro de la sagrada Isla Sagrada, Vanna, a cargo de una expedición de campamento, se encontraba a la entrada de un misterioso túnel. De repente, recibió un mensaje inesperado y desconcertante desde el interior de la cueva. La sorpresa se reflejó en su rostro mientras hablaba con una mezcla de confusión y alarma: "¿Shirley y Dog se han desvanecido?" “Técnicamente, no han desaparecido sin más” dijo la voz de Duncan, resonando no solo en sus oídos, sino que parecía llegar directamente a su corazón. “Han sido 'transportados' de alguna manera por una extraña visión espacio-temporal dentro de la cueva.” Su voz sonaba tranquila, pero preocupada. “¿Has notado algo inusual en la superficie? Vanna respondió sin dudar: “No, la superficie parece extrañamente intacta. Amber y su equipo acaban de terminar de explorar todo el valle. No encontraron nada fuera de lo común, solo unas cuantas cabañas abandonadas y algunas reliquias humanas que la isla había consumido con el tiempo. Una extraña sensación de calma se cierne sobre la isla ahora mismo...”. En lo profundo de la cueva subterránea, Duncan escuchó atentamente el informe de Vanna, asintiendo sutilmente en señal de reconocimiento. Su mirada pensativa se dirigió entonces a Morris y Alice, que estaban cerca. Parece que todo en la superficie sigue igual. La Isla Sagrada no ha mostrado señales de activación ni de revelación. Esto sugiere que lo que les ocurrió a Shirley y a Dog es diferente a lo que experimentaron esos Aniquiladores. La voz de Alice temblaba de preocupación al preguntar: "¿Adónde se habrán metido? Capitán, ¿no mencionó que aún podía sentir su presencia de alguna manera? ¿Están a salvo?" "Están vivos, pero están en un lugar que no puedo localizar", respondió Duncan, con una mezcla de certeza e incertidumbre en la voz. "Tengo una teoría, pero...". Su voz se fue apagando, pues no quería sacar conclusiones precipitadas. Era evidente que su mente estaba llena de posibilidades. Tras un momento de silencio pensativo, centró su atención en las partes más profundas e inexploradas de la cueva. En las sombrías profundidades, una gigantesca y misteriosa estructura se alzaba imponente, casi fundiéndose con la oscuridad. Con cada parpadeo, Duncan podía distinguir los contornos de un enorme prisma enredado en una compleja red de cables y tuberías. La superficie del prisma estaba adornada con luces que parpadeaban intermitentemente, enviando una invitación silenciosa, casi hipnótica. Duncan se acercó, su camino iluminado por una llama fantasmal que parecía disipar la oscuridad. A la luz, una gran e imponente puerta se alzaba silenciosa, como si hubiera sido tallada directamente en las paredes de roca a ambos lados. El área alrededor de la puerta estaba repleta de herramientas abandonadas apresuradamente, y restos de estructuras humanas, ahora derretidas y distorsionadas hasta resultar irreconocibles, se fundían con el suelo y las paredes. Parecían a la vez amenazantes y fascinantes. Duncan se dio cuenta de que ésta era la “cámara final” a la que Shirley se había referido: el sitio de excavación más profundo bajo la Isla Sagrada, donde los Aniquiladores supuestamente habían “despertado” a toda la isla. Al acercarse a la puerta, Duncan examinó cuidadosamente su estructura a la luz parpadeante del fuego. La oscura puerta de piedra estaba sellada, con su superficie rugosa y deteriorada, como si una vez hubiera estado envuelta por enredaderas silvestres y crecidas, ahora transformada en un caos de hoyos y patrones en su superficie. Dentro de estas marcas casi indescifrables, Duncan reconoció algo significativo. Allí, grabados en la piedra, estaban los mismos símbolos misteriosos que había encontrado en el “salón” y visto en su visión del calamitoso accidente del Nueva Esperanza. Frunció el ceño en señal de concentración mientras intentaba descifrar el significado oculto en esos patrones crípticos. Antes de que pudiera avanzar, Alice, que lo seguía de cerca, susurró: "¿Interfaz del Navegador Uno?" Duncan se giró bruscamente, con la mirada fija en la muñeca, que había levantado la cabeza para escudriñar la misteriosa puerta. Su voz transmitía una mezcla de curiosidad y urgencia: "¿Has descifrado el mensaje de esta puerta?" La expresión de Alice era de perplejidad. Negó con la cabeza suavemente, frunciendo aún más el ceño. “No, en realidad no vi ninguna información explícita en la puerta. Fue más bien una intuición o un pensamiento repentino que me surgió de la nada...”. Observándola atentamente, la mente de Duncan se llenó de pensamientos. Se volvió hacia la misteriosa puerta. Tras un breve momento de contemplación, marcado por la vacilación y el cálculo, extendió la mano y la apoyó suavemente contra la fría y áspera superficie de la puerta. Cerrando ligeramente los ojos, se concentró con intensidad, dejando que una sutil luz verdosa emanara de las yemas de sus dedos, trazando un camino a través de la superficie de la puerta antes de desaparecer en su fachada de piedra. Mientras tanto, en otro reino de su conciencia, un lugar que parecía existir en una dimensión distante y alienígena envuelta en oscuridad, una pequeña chispa de luz revoloteaba como si fuera perturbada por una suave brisa, parpadeando débilmente en el profundo abismo. Entre este conjunto de luces tenues y vacilantes, Duncan distinguió la voz de Shirley. Era más clara que antes, pero aún sonaba como si estuviera amortiguada por una gruesa barrera invisible. Su voz transmitía miedo y frialdad, con el dolor de perder algo preciado. Parecía estar construyendo instintivamente una barrera protectora a su alrededor mientras algo siniestro y malévolo acechaba cerca. Los ojos de Duncan se abrieron de repente. En su mente, llamó a Lucy, que estaba en espera a bordo del Estrella Brillante. "Lucy", proyectó sus pensamientos, buscando su ayuda. Casi al instante, la voz de Lucy resonó en su mente, clara y lista: "¿Me necesitas?" “Traigan al 'santo' aquí” ordenó Duncan con urgencia. “He localizado el 'punto de conexión'. Ahora, necesitamos abrir una puerta para rescatar a alguien de esas profundidades. "Entendido", fue la rápida respuesta de Lucy, su voz desvaneciéndose de su mente tan rápido como había aparecido. Al romperse la conexión mental, Duncan levantó la mano derecha. En su palma, una bola de fuego se formó, brillando con una intensidad casi cegadora. Presionó este orbe luminoso de fuego contra la oscura y antigua puerta de piedra. La llama pareció filtrarse lentamente por la puerta, extendiéndose hacia la dimensión alienígena y oscura que se extendía más allá. Justo antes de que la última llama desapareciera en la puerta, Duncan murmuró suavemente, impregnando sus palabras de una calidez reconfortante: “...Shirley, no tengas miedo”. … En la sofocante oscuridad, Shirley sintió una abrumadora sensación de frío que la envolvía; su cuerpo pesaba como plomo. Un dolor peculiar y agudo se originó en su brazo, se extendió hasta su hombro y se extendió por medio cuerpo. Este dolor se transformó gradualmente en una sensación de entumecimiento, creando una inquietante desconexión, como si su propia carne hubiera trascendido su comprensión y control, transformándose en algo extraño e incontrolable. A su alrededor, el opresivo fango que una vez la había envuelto se desvanecía lentamente. Sin embargo, en su lugar, una sensación más intensa de malevolencia y peligro inminente parecía acecharla desde todas las direcciones. En su desesperada búsqueda de seguridad, Shirley se encontró escondida en lo profundo de una maraña de lo que parecían arbustos caóticos y desordenados hechos de fragmentos de hueso. Yacía allí, acurrucada y completamente inmóvil, intentando hacerse invisible. Desde las sombras lejanas llegaban los sonidos del caos: los rugidos y murmullos demenciales de depredadores invisibles que acechaban en la oscuridad. Estaban al acecho, buscando incansablemente a un intruso. Shirley sentía el aliento del depredador acercándose, el inevitable descubrimiento de la "presa" cada vez más cerca. Pero esta vez estaba sola; su protector, el perro oscuro, no estaba por ningún lado. Apretando con fuerza su brazo deformado y retorcido, Shirley se aferró aún más al abrazo del arbusto de huesos. Había discernido la naturaleza de su entorno por el inconfundible aroma del aire. Este paisaje infernal era el mar profundo del Abismo, el mismo lugar de nacimiento de Dog, su otrora protector. Un reino de demonios. El débil y rítmico latido resonó en sus oídos, sacando a Shirley de su estado de trance. Contempló con cierta indiferencia los dos corazones que sostenía en sus brazos. “Papá… Mamá…” susurró suavemente, su voz un eco frágil de su infancia, cuando se acostaba en la cama y compartía secretos con “ellos”, buscando consuelo y tranquilidad. 'Tengo un poco de miedo…Quiero abrazarte…' Los dos corazones continuaron su latido lento y constante, un sonido tangible y real. Durante años, estos corazones habían latido dentro del cuerpo de un demonio de las sombras, protegidos por huesos gruesos y polvo caótico. Nunca antes su latido rítmico había sido tan audible para Shirley. Al apretarse el brazo con más fuerza, Shirley notó que algo andaba mal. Al bajar la vista, vio sus brazos envueltos en una fina capa de armadura ósea, con extensiones afiladas que emergían de sus codos, desplegándose como una criatura siniestra y viva. Su mirada se dirigió entonces a su pecho, donde vio una cavidad espantosa. En su interior, un esqueleto envuelto en humo negro albergaba un órgano dañado de color rojo oscuro que luchaba por latir entre el humo y los huesos, debilitándose a cada segundo. Shirley se dio cuenta de que ese órgano defectuoso era su "corazón". “…Así que Dog me mordió el corazón en aquel entonces… Con razón hace tanto frío…”, murmuró para sí misma, cambiando ligeramente de posición dentro del arbusto de huesos. Al bajar la vista, vio cómo sus piernas se envolvían gradualmente en grotescas placas de hueso negro, de las que emanaba continuamente un humo, indicio de contaminación abisal, que se perdía en el aire circundante. La somnolencia comenzó a apoderarse de ella. ¿Moriría allí, transformada en un demonio de las sombras abisales? ¿O ya se había convertido en uno, envuelta en piel humana desde su fusión con Dog doce años atrás? Este pensamiento fugaz cruzó la mente de Shirley, pero también comenzó a desvanecerse, perdido en la creciente pesadez de su somnolencia. Mientras el mundo a su alrededor parecía desdibujarse y oscurecerse, una profunda pregunta rondaba la mente agotada de Shirley. ¿Era esta transformación en demonio su destino final, o su identidad había cambiado para siempre desde aquella fatídica unión con Dog, una criatura del Abismo, hacía tantos años? La distinción entre su ser humano y la entidad abisal en la que podría estar convirtiéndose se difuminaba, perturbando su propia esencia. En este extraño y retorcido estado, donde su propio cuerpo se sentía extraño y su entorno hostil, Shirley lidiaba con una crisis de identidad de lo más literal. Su metamorfosis física parecía reflejar una agitación interna, una batalla entre su esencia humana y la influencia abismal que se manifestaba en su carne y hueso. Sus pensamientos, nublados por el dolor y la confusión, regresaron a los recuerdos de sus padres. Los dos corazones, que aún latían rítmicamente en sus brazos, eran una conexión tangible con su pasado, con un tiempo en que el miedo y la incertidumbre se apaciguaban con su presencia. En ese momento de vulnerabilidad, se aferró a estos recuerdos, buscando consuelo en medio de su realidad de pesadilla. El frío, la oscuridad, la transformación: todos estos elementos se entrelazaban, formando un tapiz de miedo y desesperación que amenazaba con engullir la mente de Shirley. Sin embargo, incluso mientras sucumbía a la somnolencia abrumadora, una parte de ella se aferraba a la esperanza de ser rescatada, de salvarse de este infierno. Pero por ahora, mientras su consciencia se desvanecía, la realidad de su situación” atrapada en un mundo hostil y extraño, con su cuerpo traicionándola” era una pesada carga que la sumía en un sueño intranquilo. En este estado vulnerable, Shirley estaba a merced de las profundidades abisales, con su destino incierto y su futuro en juego. Shirley estaba decidida a no pensar demasiado en la situación, pues la encontraba demasiado abrumadora como para siquiera considerarla. El concepto de profundos dilemas filosóficos estaba fuera de su alcance. Le parecían demasiado intrincados y profundos, ajenos a sus preocupaciones cotidianas. Sus preocupaciones inmediatas eran prácticas y esenciales: conseguir agua, comida, combustible para mantenerse caliente y ropa adecuada para soportar el frío del invierno. Los sonidos del peligro se acercaban. Los tenues gruñidos y susurros en la oscuridad anunciaban la llegada de cazadores que se movían sigilosamente por las afueras. Sus siluetas difusas proyectaban sombras siniestras y cambiantes en la oscuridad. Shirley casi podía sentir su gélida presencia rozándole la piel. El agotamiento la dominaba. El ritmo dual de los latidos ya no bastaba para combatir la somnolencia abrumadora. En su pecho herido, el corazón que una vez fue devastado por un demonio ahora flaqueaba, sus latidos cada vez más débiles. Pero entonces, en la oscuridad, una luz suave comenzó a emerger, bañando a Shirley con su reconfortante calidez, como un rayo de sol que le acariciaba el rostro. Entrecerró los ojos y dejó escapar un suspiro de satisfacción y relajación. Era como una cálida tarde de invierno. La luz del sol entraba a raudales por la ventana, iluminando la pintura vieja y descascarada del alféizar de madera. La tetera silbaba alegremente. En la cocina, su madre se movía de un lado a otro, y el dulce aroma a galletas recién horneadas inundaba la sala. Era un raro día libre para su padre; estaba agachado junto a la mesa del comedor, ocupado arreglando sus molestos crujidos. Afuera, el inconfundible timbre del cartero y el traqueteo de los carros sobre los adoquines llenaban el aire. En el sofá, Shirley comenzó a caer en un sueño ligero, arrullada por la escena familiar y reconfortante. Pronto, su padre se acercaba y la levantaba con cuidado para llevarla a la cama. Su madre salía de la cocina, reprendiéndolo juguetonamente con una cuchara de mango largo por ensuciar el vestido de su hija con las manos manchadas de trabajo... Mientras Shirley yacía en el sofá, una sonrisa serena se dibujó en su rostro, recordando aquella tarde lejana y despreocupada de años atrás. Se movió ligeramente, dejando caer los brazos del respaldo del sofá sobre el pecho, acurrucándose cómodamente. Su mano se posó sobre un corazón que había dejado de latir. De repente, todo el calor se desvaneció, como si una avalancha hubiera arrasado el idílico escenario, sumiéndolo todo de nuevo en una oscuridad gélida. Abrió los ojos de golpe en la negrura envolvente. El miedo la invadió, pero entonces vio la figura junto a la mesa del comedor, que debería haberse desvanecido con la disolución de la escena, levantándose lentamente y acercándose a ella. A medida que la figura se acercaba, se transformó, envuelta en llamas que parecían consumir todo en la oscuridad circundante. “Shirley, no tengas miedo” susurró la figura.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 718

Estás leyendo el capítulo 718 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.