arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 717 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el amplio salón, la luz y la sombra danzaban en una danza desconcertante, fusionándose y luego fracturándose en innumerables fragmentos que brillaban como un mosaico etéreo. El gran artefacto que dominaba el fondo del salón se hizo añicos, cada pieza un espejo de luz y sombra. Antaño grandiosa y sólida, la escena se desmoronó, revelando la tenue y mundana realidad de una cueva. La transformación fue tan rápida y completa que pareció una ilusión fugaz, una proyección caótica y efímera de otra dimensión que se entrecruzaba con la suya. Sin embargo, Duncan, con una certeza que rozaba lo surrealista, sabía que lo que había presenciado era real. Aún podía percibirlo, incluso ahora. Sus ojos vagaban por las sombrías profundidades de la cueva, parpadeando deliberadamente. Había vislumbrado una visión alternativa con cada rápido cierre de párpados, de una fracción de segundo de duración. En estos fugaces momentos de oscuridad, el gran salón reaparecía como si jugara al escondite con la realidad. Poco a poco, Duncan se dio cuenta. Dos realidades distintas se superponían en este espacio sagrado bajo la isla sagrada. La capa más profunda de "realidad", normalmente invisible a la percepción normal, se revelaba en intervalos brevísimos, de apenas 0,002 segundos. Estaba convencido de que era el tiempo exacto que tardaba la sala en aparecer con cada parpadeo: un lapso casi indetectable para el ojo humano, pero lo suficientemente largo como para quedar grabado en sus sentidos. La atención de Duncan se desvió entonces hacia el relieve de la pared junto a él. En un abrir y cerrar de ojos, la imagen sorprendentemente realista de una criatura aviar apareció dentro de un frasco contenedor de especímenes, solo para que la oscuridad volviera a inundarlo, alterando la realidad. La imagen se transformó de nuevo en el relieve de la pared, ahora una siniestra representación de un "cuervo de la muerte". Alice, al notar la repentina gravedad en el comportamiento de Duncan, expresó su preocupación. "¿Capitán? ¿Se encuentra bien? Su expresión de repente se volvió muy seria..." Duncan habló en voz baja, con un matiz de revelación. “…LH-01 no logró transferir todo el contenido de la base de datos al refugio. Algunas entidades que no se materializaron durante el proceso de creación permanecieron en su “zona de eclosión” inicial”, explicó. “…Este “refugio” debía ser mucho más grande, más perfecto, pero fracasó…” Morris, desconcertado, miró a Duncan con una mezcla de asombro y comprensión. "¿Qué viste?" “Hay otra capa en este lugar, cómo era antes de la Gran Aniquilación… pero está más allá de nuestros sentidos normales”, dijo Duncan, presionando suavemente la mano contra la pared de piedra a su lado. Mientras un tenue fuego espiritual verde se filtraba por las grietas, sintió que su toque unía algo más que las frías piedras. “Aquí se superponen dos realidades, pero la original ha sido casi completamente consumida por la Gran Aniquilación, resurgiendo solo brevemente con cada parpadeo”. Morris luchaba por comprender el concepto extraordinario que Duncan estaba describiendo, mientras el propio Duncan miraba hacia las zonas más profundas de la cueva. “Debería haber un punto de contacto aquí” dijo Duncan con gravedad. “Esos cultistas deben haber interactuado con algo en este lugar. Con estas palabras, dio un paso adelante en la oscuridad, mientras la tenue llama verde se extendía lentamente tras él, moviéndose hacia el final del “pasillo”. Morris y Alice, sin dudarlo, siguieron el ejemplo de su capitán y profundizaron en la misteriosa cueva. … Dog, con aspecto exhausto y abatido, caminaba penosamente junto a Shirley con la cabeza gacha. El tenue e intermitente brillo rojo en sus ojos titilaba como una brasa moribunda, mientras el sonido de sus cadenas al rozar el suelo parecía desvanecerse en un eco lejano, casi surrealista. Mientras avanzaba con dificultad, finalmente, aunque con algo de retraso, levantó la cabeza, solo para darse cuenta de que Shirley se le había adelantado considerablemente. Su figura parecía borrosa e inestable en los bordes, como si algo intangible y fluctuante la cubriera. Sacudiendo la cabeza para despejarse, la mente de Dog, que por un momento parecía vacía e incapaz de pensar, volvió a la normalidad. Se encontró siguiendo de cerca a Shirley una vez más, como si la escena de su separación no fuera más que una fugaz y extraña ilusión que se hubiera desvanecido tan rápido como apareció. Shirley sintió que algo andaba mal y miró hacia abajo confundida y notó que Dog estaba a su lado. Un dolor punzante le recorrió el brazo, acompañado de una sensación abrasadora que recorrió la cadena simbiótica que los conectaba. Era como sangre recién derramada. "¿Dog?", preguntó, vacilante. No estaba segura de si había hablado en voz alta o simplemente lo había llamado a través del vínculo simbiótico en su corazón. El perro permaneció en silencio, sin reaccionar. Los oídos de Shirley solo captaron dos sonidos distintos: “pum”, “pum”, parecidos a un latido. Shirley se dio cuenta de algo inquietante: algo iba terriblemente mal, aunque no podía identificar qué era. “¡Capitán! Algo le pasa a Dog...” gritó. Pero no hubo respuesta, ni rastro del capitán. En la oscura cueva, su voz resonó hasta ella, transformándose en un sonido distorsionado e irreconocible. El capitán, Morris y Alice no estaban a la vista. Era como si, desde el principio, solo hubieran estado ella y Dog en ese lugar. Shirley respiró hondo, un frío suspiro de comprensión. La inmensa y opresiva oscuridad que la rodeaba se transformó en un miedo aún mayor, más palpable, un miedo que le resultaba inquietantemente familiar. Creía haber enterrado este terror profundo hacía mucho tiempo, pero ahora resurgió abruptamente en su mente: imágenes de fuego, humo, el sabor metálico de la sangre, el sonido de estructuras derrumbándose, algo siniestro royendo su carne... Con los ojos abiertos en la oscuridad, sintió que las estructuras óseas emergían lentamente de sus brazos, hombros y columna. El brillo rojo en sus ojos se intensificó, distorsionando su visión. En esta percepción distorsionada, oyó una voz desconocida y escalofriante que provenía de su lado. “Shirley... tengo... un poco de frío...”. Lentamente, se giró hacia la fuente de la voz. Allí vio a Dog, sufriendo una transformación aterradora. Se hundía en la tierra y las rocas como si se derritiera. Su cuerpo era absorbido gradualmente por la tierra, que parecía latir y ondularse con vida como un mar de olas densas y lentas. Dentro de estas ondas, repletas de lo que parecían ser miles de millones de criaturas vivientes, la forma de Dog se consumía. Primero sus extremidades, luego su torso, y ahora solo su cuello y parte de su cabeza permanecían visibles sobre la superficie ondulada. ¡Dog! La mente de Shirley, previamente entumecida y desorientada, entró en acción de repente. El nombre “Dog” resonó en su mente, recordándole la entidad al otro lado de la cadena. Se abalanzó hacia el suelo cada vez más agitado, agarrando con todas sus fuerzas la cadena que llevaba en el brazo. “¡Dog! ¡Te sacaré! ¡Agárrate!”, gritó desesperada. Pero sus valientes esfuerzos parecían inútiles ante la inexorable atracción del suelo viscoso. Mientras la cabeza de Dog casi se hundía por completo en el lodo, una voz inquietantemente familiar llegó a oídos de Shirley. “…Shirley, tu papá y yo te vamos a comprar un pastel, hoy es tu cumpleaños… Cuando regresemos, ya no estarás enojada, ¿de acuerdo?” La voz sacudió a Shirley, enviando una onda expansiva a través de su ya frágil estado mental. Las palabras, provenientes del otro extremo de la cadena, la desquiciaron momentáneamente. En ese breve lapsus, oyó un chasquido seco. De repente, el peso de su mano desapareció por completo en el barro. El fuerte tirón al final de la cadena cesó de golpe, haciendo que Shirley se tambaleara hacia atrás. Mientras observaba, el otro extremo de la cadena emergió del lodo, quebrado y roto. En su extremo, no había rastro de Dog. En cambio, dos objetos del tamaño de un puño salieron despedidos del lodo y aterrizaron junto a ella con un golpe sordo. Pulsaban y temblaban en el suelo como si estuvieran imbuidos de vida. Eran dos corazones. Shirley contemplaba la escena, con el cuerpo rígido, inmovilizado como si se hubiera convertido en piedra. El lodo negro a su alrededor comenzó a agitarse amenazadoramente, acumulándose desde todas direcciones. Parecía evocar visiones de una tierra lejana y alienígena poblada por sombras grotescas y siniestras que flotaban inquietantemente. En las profundidades del mar, un grupo de entidades demoníacas se percató de que un intruso inesperado se acercaba a su reino. Y en una oscuridad más remota, una estructura colosal yacía latente. Su cuerpo principal se extendía por el paisaje destrozado como una cordillera. Los tentáculos que emanaban de este coloso atrapaban innumerables islas flotantes, cuyas superficies latían con un resplandor azul oscuro. Demonios, nacidos de estos tentáculos, eran engendrados y devorados sin cesar. Sin embargo, Shirley parecía ajena a estas visiones amenazantes y de pesadilla. Permaneció sentada en el suelo, aturdida, un instante antes de incorporarse lentamente. Se arrastró hacia los dos corazones que aún latían y los recogió con cuidado, acunándolos en sus brazos como si fueran preciosos. Hacía mucho tiempo que no los sostenía. “Papá… Mamá…” Cuando la oscuridad envolvió el área, la figura de Shirley desapareció en las profundidades del mar, tragada por la penumbra impenetrable. … Con una repentina sensación de urgencia, Duncan giró bruscamente la cabeza hacia un claro no muy lejos detrás de ellos. Allí, una figura vaga brilló momentáneamente, como una imagen fantasma, antes de desaparecer tan rápido como había aparecido. Al instante, la mente de Duncan llegó a una conclusión inquietante: "¡Algo le pasó a Shirley!". Al oír esto, Morris, que había estado siguiendo a Duncan, perdió la concentración. Por un instante, el nombre "Shirley" le resultó desconocido, y las palabras del capitán actuaron como una llave, abriendo y reorientando su memoria al contexto correcto. Entonces, con una comprensión tardía, levantó la vista y notó que un miembro de su grupo, junto con un demonio de las sombras, brillaba por su ausencia. ¡Oye! ¡Estaba caminando a mi lado! Alice también se dio cuenta de repente. Sus ojos se abrieron de par en par, alarmada, mientras observaba el lugar donde Shirley y Dog acababan de estar. "Incluso la oí hablando con Dog..." El rostro de Duncan se volvió severo y serio: "¿Ninguno de ustedes notó cuando desapareció?" Tanto Morris como Alice sólo pudieron responder con movimientos de cabeza, indicando su desconocimiento de la situación. Con el ceño fruncido, Duncan no perdió ni un segundo en contemplación. Rápidamente, agitó la mano en el aire, ejecutando un gesto decisivo. En un abrir y cerrar de ojos, estallaron tenues llamas verdes y fantasmales, seguidas de una serie de sonidos explosivos que recorrieron la cueva. Las llamas se extendieron en espiral como una tempestad, alcanzando cada rincón de su entorno con una intensidad feroz. Estas llamas rugientes parecían desafiar la naturaleza misma del espacio-tiempo que los rodeaba. Toda la cueva, e incluso la propia isla sagrada, se estremecieron violentamente en respuesta a esta perturbación que casi alteró la dimensión. Tras este sismo, la expresión de Duncan se había ensombrecido notablemente. “Las marcas de Shirley y Dog siguen ahí” afirmó, levantando la cabeza para mirar a Morris con gravedad. Su voz denotaba preocupación y urgencia”, pero se han separado.
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 718

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 717

Estás leyendo el capítulo 717 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.