Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 716 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al descender de la entrada, se encontraron con una pendiente estrecha y poco inclinada. Las inconfundibles señales de excavación humana marcaban las paredes rocosas circundantes. Estas primeras señales de trabajo humano eran evidentes, pero a medida que avanzaban unos doce metros, el sendero comenzó a ensancharse, transformándose en una ruta más ancha y menos empinada.
Una tenue y misteriosa luz verde, que recordaba a la luz de una hoguera, parpadeaba entre las rocas, iluminando tenuemente el sendero que se extendía frente a él. Duncan frunció el ceño en señal de concentración mientras observaba el pasillo que se extendía hacia la oscuridad envolvente.
"¿Podría ser que esos cultistas lograran excavar este pasaje después de la desaparición del sol?", se preguntó en voz alta, volviéndose hacia Shirley en busca de confirmación. "¡Pensar que pudieron excavar un túnel tan extenso en tan poco tiempo!"
“No, su trabajo se limitó a abrirse paso por la entrada y el fondo” respondió Shirley, negando con la cabeza. “La sección del túnel en la que estamos parece haber estado aquí mucho antes...
"¿Un túnel preexistente bajo esta supuesta 'Isla Sagrada'?", intervino Morris, frunciendo el ceño. Se acercó a la pared de roca frontal y examinó meticulosamente las piedras y el suelo. Tras un momento de análisis minucioso, comentó: "Esto indica que antes de que estos cultistas descubrieran este sitio, alguien o algo ya había estado excavando este espacio...".
Su voz se fue apagando, frunciendo el ceño en una mezcla de confusión y revelación. Tras una breve pausa, levantó lentamente la mirada hacia el sendero iluminado por el resplandor verdoso.
“No, esto no parece ser obra humana… Este 'pasaje preexistente' parece haber sido formado por algo completamente diferente…”
Ante esto, Duncan se acercó más, picado por la curiosidad: "¿Qué has encontrado?"
Morris señaló las capas de roca que los rodeaban: “Observen estas fallas suaves y onduladas y los patrones anulares uniformemente espaciados… No parecen ser el resultado de la intervención humana”.
La atención de Duncan se centró en las características inusuales de las paredes rocosas que Morris había señalado. El corredor que se extendía frente a él tenía paredes inusualmente lisas, compuestas de piedras negras y grises que parecían talladas con precisión, presentando una continuidad casi fluida. Cada pocos metros, estructuras anulares sobresalían rodeando el corredor. El terreno bajo él era excepcionalmente llano y liso, con piedras de diversos tamaños que parecían esculpidas deliberadamente y firmemente entrelazadas a lo largo de la pendiente; claramente no era obra de las herramientas de los cultistas ni de la magia oscura, ni una excavación de ningún grupo anterior.
Técnicas de excavación y construcción subterránea tan sofisticadas eran desconocidas incluso en las ciudades-estado avanzadas de su época.
Morris pasó suavemente sus dedos sobre las superficies lisas y planas de las paredes de roca, murmurando para sí mismo: “Es como si estuviéramos recorriendo el interior de una inmensa tubería…”
En las profundidades de las grandes cavernas bajo Frost, había ciertas zonas que guardaban un asombroso parecido con las que recorrían. Recordando sus experiencias pasadas, Duncan compartió con tono suave y contemplativo: “Los eruditos de varias ciudades-estado quedaron desconcertados por estas fallas lisas y planas al encontrarlas. No pudieron determinar su formación, simplemente atribuyéndolas a 'cavidades de erosión' dejadas tras la retirada de la carne del Señor del Inframundo”. Hizo una pausa, recorriendo con la mirada el entorno actual. “Pero esta Isla Sagrada... se cree que es parte integral del Señor del Inframundo. Entonces, ¿por qué existirían aquí estas mismas 'cavidades de erosión'?”.
Mientras escuchaba el intercambio entre Morris y el capitán, un pensamiento repentino y poco convencional asaltó a Shirley, lo que la llevó a aventurar una conjetura: "... ¿Podría este lugar ser el recto del Señor del Inframundo?"
Incapaz de ocultar su incredulidad, Duncan le lanzó una mirada severa: "¿No sería más realista asumir que es algún tipo de vaso sanguíneo?"
Sintiendo la gravedad de su declaración, Shirley retrocedió instintivamente, rascándose la cabeza para desviar la conversación con indiferencia. "Ah, vasos sanguíneos... eso también parece bastante posible, je..."
Pero Duncan no se detuvo en la discusión con Shirley. En cambio, su mente se precipitó con una nueva línea de pensamiento, frunciendo el ceño en profunda reflexión.
Vasos sanguíneos… ¿Vías internas?
Supongamos que esta Isla Sagrada fuera, como sugirió Shirley, un fragmento de la carne del antiguo dios. ¿Sería posible que existieran “vasos sanguíneos” y “nervios” entretejidos en este segmento de carne? Y, de ser así, ¿podrían manifestarse como el “corredor” que recorrían?
Mientras estos pensamientos tomaban forma, Duncan de repente se dio cuenta de que Alice, la muñeca normalmente habladora que lo acompañaba en sus exploraciones, había estado inusualmente silenciosa.
“Alice” dijo con un tono de inquietud en la voz, volviéndose hacia la muñeca que parecía perdida en sus pensamientos a su lado”, ¿qué tienes en mente?
Tuvo que llamarla dos veces para que Alice volviera a la realidad, girando la cabeza bruscamente: “Oh... ¿Eh? ¿Qué dijo, capitán?”
“Te preguntaba sobre tus pensamientos. Parecías bastante preocupada” inquirió Duncan, con una leve arruga de preocupación formándose en su frente mientras miraba a Alice a los ojos. “¿Notaste o escuchaste algo inusual otra vez?
Alice miró a su alrededor con expresión de confusión y cautela. Tras una breve pausa, le dijo vacilante a Duncan: “No he visto nada fuera de lo común... Pero desde que empezamos a caminar, tengo una sensación muy familiar que no puedo quitarme de la cabeza”.
Duncan y Morris repitieron al unísono, intrigados: “¿Una sensación familiar?”
“Sí, es familiar y extrañamente reconfortante, como...” Alice buscó las palabras adecuadas, tomándose un momento antes de encontrarlas. “Como estar acostada en mi caja de madera.
Luego señaló hacia la parte más profunda y sombría del pasillo: “Y en esa dirección, hay una sensación de familiaridad aún más fuerte. Es como si... hubiera estado en este lugar hace mucho tiempo, o... como si hubiera pasado mucho tiempo aquí...”.
Mientras Alice le contaba sus inquietantes sensaciones sobre el pasillo, el rostro de Duncan se tornó serio. Tras una breve pausa, asintió levemente, indicando su decisión: “Seguiremos avanzando. Alice, Shirley, Dog: avísenme de inmediato si encuentran algo extraño, ya sea que lo vean o lo oigan”.
El grupo avanzó por el enigmático corredor con mayor vigilancia, envuelto por una creciente sensación de cautela.
Mientras el verde de la llama de Duncan consumía lentamente el estrecho pasillo, el tiempo parecía difuminarse a medida que avanzaban, hasta que el capitán fantasma notó un cambio drástico en su entorno. El pasillo se había abierto a una vasta caverna subterránea. Los angostos pasadizos que los flanqueaban se habían transformado en amplios muros de roca, y el techo se elevaba decenas de metros por encima de ellos. Esta abrupta expansión los sumió momentáneamente en la oscuridad, pero en cuestión de segundos, la tenue luz verde del fuego los alcanzó, extendiéndose por el suelo y revelando la majestuosidad de la caverna.
La mirada de Shirley se elevó con asombro ante el espacio cavernoso, que parecía un enorme salón de actos. Aunque lo había vislumbrado en una visión, la magnitud de la caverna la dejó momentáneamente sin palabras, provocando una exclamación de sorpresa: “...Mierda...”.
Duncan, frotándose la barbilla pensativo, reflexionó en voz alta: “Empiezo a pensar que traer a Vanna aquí podría ser viable. Parece que hay suficiente espacio para que pueda alzar el vuelo...”.
Mientras tanto, Morris permanecía absorto en el aura misteriosa de la caverna. Avanzó con cautela, guiado por el fuego espiritual, escrutando el entorno. De repente, se detuvo frente a un tramo de la pared rocosa y exclamó: "¡Hay algo aquí!".
Duncan se unió rápidamente a él, y fueron recibidos por un bajorrelieve tallado en la piedra oscura. Representaba una criatura de extremidades robustas y cuerpo esbelto, arrastrándose vívidamente por la pared.
Shirley y Dog, al alcanzarlos, observaron el bajorrelieve junto a Duncan. Tras un momento de observación, Shirley murmuró: "¿Es un sabueso oscuro?".
“Parece… sí” respondió Dog con un tono de incertidumbre. “Pero no se parece mucho a mí… Este parece más carnal, y sus proporciones corporales son diferentes…
Antes de que pudiera terminar, la voz de Morris resonó más adelante: "¡Hay más aquí!"
Guiado por Morris, Duncan se topó con otro bajorrelieve. Este representaba inequívocamente una criatura parecida a una medusa flotando en el aire. A diferencia de la naturaleza etérea del humo y el polvo, esta entidad tenía una forma tangible, con estructuras de tentáculos más intrincadas y lo que parecían ser órganos similares a ojos en su cabeza.
Duncan levantó lentamente la mirada. En la caverna, iluminada por el fuego espiritual, más bajorrelieves se alineaban tenuemente en las paredes de roca, extendiéndose aparentemente sin fin en la distancia.
Frunció el ceño ligeramente y avanzó hacia otro bajorrelieve.
De repente, una luz parpadeante iluminó su visión, lo que hizo que Duncan se detuviera abruptamente.
Casi simultáneamente, la luz y las sombras frente a él cambiaron dramáticamente.
Mientras Duncan contemplaba la escena, la realidad pareció fracturarse, disolviéndose en un despliegue de luces y sombras. Con sus antiguos y enigmáticos bajorrelieves, la oscura caverna comenzó a desintegrarse silenciosamente ante sus ojos. En cuestión de instantes, estos fragmentos de luz y sombra se arremolinaban y ascendían, reconfigurando e iluminando una vista impresionante.
Ante él, en un silencioso pero potente rugido, se materializó un vasto salón. Parecía infinito, recomponiéndose pieza a pieza en la visión de Duncan. Observó un suelo de un material gris plateado, cuya naturaleza desconocía, que se extendía sin fin. A lo largo de esta extensión, patrones azul oscuro brillaban misteriosamente, serpenteando por la superficie. Encima, se extendía una cúpula brillantemente iluminada, con enormes tuberías y cables entrelazados como una intrincada red de nervios y vasos sanguíneos.
Dentro de esta sala se alzaban numerosas plataformas cilíndricas, cada una de las cuales emitía un tenue resplandor. Sobre ellas flotaba un campo de fuerza invisible que parecía contener diversas entidades inmóviles en su interior: criaturas que se asemejaban a perros de caza de extremidades fuertes, bestias depredadoras, una gran variedad de aves y muchas otras criaturas que Duncan no podía distinguir ni ver con claridad.
La luz y las sombras frente a él parpadeaban intermitentemente, las luces del pasillo se atenuaban y luego volvían a encenderse. En un instante, los sentidos de Duncan fueron engañados y volvieron a ver la oscura caverna, con los bajorrelieves cuidadosamente dispuestos en sus paredes.
Pero al instante siguiente, la tenue imagen de la caverna se desmoronó de nuevo, recuperando la forma de la sala. Al fondo se alzaba algo colosal, una estructura que parecía una enorme máquina o una especie de terminal, rodeada de una serie de tubos. Complejas estructuras prismáticas se entrelazaban dentro de estos tubos, vibrando con un brillo metálico y barro negro. En el prisma central, las luces parpadeaban intermitentemente, y lo que parecía una proyección holográfica flotaba frente a él, mostrando filas de caracteres que se actualizaban constantemente.
Los caracteres no le eran familiares a Duncan, una escritura que no reconocía; sin embargo, de alguna manera, con solo mirarlos, su significado parecía estar impreso directamente en su mente.
“…Nueva Esperanza… sistema principal fuera de línea…
“LH-01, Navigator One, huésped de reconstrucción ecológica… estado anormal.
“LH-02, Navigator Two, host principal de datos y control… estado anormal.
“LH-03, Navegador Tres, host de navegación… desconectado.
“La nave espacial se ha desintegrado…”

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 717
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 716
Estás leyendo el capítulo 716 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.