Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 692 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
.
Envuelto en una cálida manta, Ted Lir se sentó cómodamente en un rincón de la cabina de la estación de investigación, sosteniendo una humeante taza de té que acababan de servirle. El calor era intenso, pero Ted lo apreciaba. Levantó la vista y expresó su gratitud con un simple “Gracias”.
De pie frente a él, Alice respondió con un alegre "¡De nada!". Observó a Ted con una expresión que mezclaba curiosidad y preocupación. Conocido como el "Guardián", Ted había sido rescatado del mar recientemente. Tras observarlo brevemente, se volvió hacia Duncan, con el rostro desencajado por la preocupación, y comentó: "¡Capitán, el Sr. Ted parece estar bastante mal hoy!".
Ted la oyó y respondió con cierta irritación: "¡Me caí al mar dos veces!". Alzó la voz al encontrarse con la mirada de Duncan. A media frase, se estremeció, no de frío, sino de un escalofrío profundo e inquietante. "La primera vez, caí accidentalmente del subespacio; la segunda, ¡una paloma me expulsó con fuerza!"
Mientras relataba los acontecimientos, Ted volvió a temblar y observó una paloma blanca y regordeta que se pavoneaba con seguridad por el suelo de la cabaña. La paloma picoteaba el suelo, mirando de vez en cuando a la ventana y luego a Ted. De repente, batió las alas como para desafiarlo: "¿Qué miras?".
Duncan, siempre sereno, sugirió: “Debes haber ofendido a Ai de alguna manera. Es inusual que arroje gente al mar”.
Ted, sintiéndose insultado, replicó: "¿O quizás tu paloma es simplemente mala?". Recordó el incidente con una mezcla de ira e incredulidad. "Parecía burlarse de mí mientras me arrojaba al océano. Todos aquí lo oyeron..."
Duncan respondió: “Es muy improbable. Ai es una paloma de la paz”. Señaló las plumas blancas del ave.
Desconcertado por el término "paloma de la paz", Ted tuvo dificultades para encontrar las palabras adecuadas.
Duncan desestimó la confusión: "Sospecho que Ai tuvo dificultades para transportarte porque no cooperaste".
Ted reflexionó un momento y luego admitió: “De acuerdo, lo admito”. Y añadió: “Pero no puedes culparme. No conozco a tu paloma. Cuando de repente me envolvió con su forma esquelética y me arrastró a un espacio oscuro, me sentí amenazado y me resistí...”.
Lucrecia, que había estado observando en silencio, bromeó: “Y entonces la paloma te dominó y te arrojó al mar”.
Ted, cada vez más impaciente, replicó: “…¿Podemos cambiar de tema y dejar de lado las palomas?”
“Me parece bien” coincidió Duncan, acercándose a Ted. “Dejemos el tema de la paloma. Mejor hablemos del subespacio.
Ted emitió un sonido incómodo; su rostro reflejaba incredulidad ante sus propias experiencias. Respiró hondo y miró a su alrededor para tranquilizarse.
Cuando el personal no esencial percibió la seriedad de la conversación, salió silenciosamente de la habitación, dejando solo a Duncan, Alice, Lucretia y Ted en el espacio ahora privado.
Con la sala despejada, Ted se relajó un poco. “Ya le he contado al capitán Lawrence todo lo que recuerdo”, comenzó con voz más firme. “La experiencia del subespacio dejó una huella caótica en mi mente, desdibujando muchos recuerdos. Lo que recuerdo son fragmentos de entidades silenciosas, enormes y extrañas. Creo que ya conoces en cierta medida estos detalles...”.
Duncan asintió, con un aire de naturalidad y atención. “Sí, he recibido el informe de Lawrence, pero siempre es mejor obtener los detalles directamente de usted. Por ejemplo, me interesan especialmente las formas específicas de lo que presenció”.
Mientras Duncan hablaba, se acercó a la mesa contigua y tomó un boceto que había dibujado basándose en las instrucciones del capitán Lawrence. Esto se hizo antes de que Ted Lir fuera rescatado y traído de vuelta por Ai.
Ted Lir, intrigado, tomó el boceto de Duncan. Sus ojos se abrieron de par en par al reconocerlo al examinar la imagen.
El boceto no mostraba figuras grotescas ni extrañas, sino elegantes contornos de puertas y ventanas, columnas de diseño intrincado y patrones de hierro fluidos.
Sin embargo, para Ted, el estilo y la sensación de estos elementos arquitectónicos le recordaban inquietantemente a las entidades monstruosas que había encontrado en el subespacio.
Después de una breve pausa, Ted levantó la vista y vio a Duncan observándolo con calma y expectación.
"¿Esto representa el estilo que viste?" preguntó Duncan suavemente.
.
Ted se tomó un momento y luego volvió a bajar la mirada hacia el boceto, observando atentamente los detalles arquitectónicos. Respondió con tono sombrío: “Sí, eso es. Era una estructura colosal envuelta en oscuridad, como un palacio, pero también con el aspecto de una mansión excesivamente intrincada y extensa. Se alzaba sobre mí, invertida, con agujas que me recordaban a las sombrías y negras torres de las ciudades-estado del norte. Las puertas y ventanas eran estrechas y alargadas, cada una cubierta y sellada por una sustancia oscura y espinosa...”.
Tras un momento para ordenar sus pensamientos, Ted continuó: “Todo el edificio estaba sumido en el silencio, como una bestia gigantesca que hubiera muerto hacía mucho tiempo. Sin embargo, había momentos... destellos de luz tenue aparecían en algunas ventanas, sugiriendo señales de vida en el interior. Durante esos breves instantes, la estructura parecía latir con una semblanza de vida...”.
Mientras Ted relataba su experiencia, Duncan escuchaba atentamente y su expresión se volvía seria a medida que seguía la descripción que Ted hacía de las ventanas, las columnas y los patrones decorativos.
En su mente, Duncan reconoció la estructura: la Mansión Alice. Aunque Ted solo había visto el exterior, el estilo arquitectónico era inconfundible.
Duncan recordó cuando Ray Nora retiró el "Dormitorio de la Señora", dejando tras de sí un vasto vacío. Había mirado hacia ese vacío, esperando las habituales corrientes caóticas de luz y las inmensas figuras sombrías del subespacio, pero solo encontró una oscuridad impenetrable. Si hubiera visto las señales típicas del subespacio, tal vez habría conectado antes con la mansión.
Esta discrepancia desconcertó a Duncan, lo que le llevó a preguntarse qué había visto realmente Ted en el subespacio. ¿Era simplemente una "proyección" de la Mansión Alice? ¿O algo había obstruido su visión la última vez que miró desde el gran vacío de la mansión, ocultando la verdadera naturaleza del subespacio?
Sumido en sus pensamientos, el rostro de Duncan reflejaba una profunda concentración. Mientras tanto, Ted, incapaz de contener su curiosidad, insistía en obtener respuestas: "¿Qué vi exactamente? Parece que sabes algo al respecto".
“Sí, me resulta familiar. Lo visito a menudo” admitió Duncan con un leve asentimiento, un tono que denotaba un mayor conocimiento. “Pero le desaconsejo profundizar en los detalles, por su propio bienestar físico y mental.
Comprendiendo las implicaciones, Ted se resignó a esta limitada explicación. "Bueno, es el subespacio, después de todo", admitió, con una expresión que mezclaba asombro e incredulidad. "Por las bendiciones de Lahem, nunca imaginé que hablaría del subespacio contigo... Pensar que fui allí y regresé con vida, todavía me parece un sueño".
“Apenas ahora estás empezando a asimilar la realidad” comentó Duncan con indiferencia, cambiando de tema. “¿También mencionaste que la enorme mansión invertida que viste se transformó en algo parecido a un barco gigantesco?
Ted, pensativo y cauteloso, respondió: “La verdad es que... no estoy del todo seguro de qué era”. Profundizó: “Estar en el subespacio era como navegar por un laberinto de ilusiones. Mi mente parecía dividirse en dos capas: una lidiando con la realidad, la otra sumida en alucinaciones. Presencié cómo muchas cosas se transformaban en algo completamente distinto, a menudo instantáneamente. Algunas de estas transformaciones parecían reales, mientras que otras parecían como si mi cerebro intentara dar sentido a lo incomprensible”.
Tras un momento de reflexión, Duncan le pasó otra hoja de papel y un lápiz a Ted. “Ya sea real o ilusorio, ¿podrías intentar dibujar lo que viste mientras la mansión se transformaba?”
Ted dudó un momento antes de aceptar las herramientas de dibujo. "Lo intentaré", dijo, con una mezcla de determinación e incertidumbre en su voz.
Envuelto en su manta, Ted se acercó a la mesa y comenzó a traducir las esquivas imágenes del subespacio al papel.
Duncan observó en silencio, con el rostro serio y paciente mientras Ted Lir dibujaba.
Poco a poco, bajo la pluma de Ted, comenzaron a formarse líneas caóticas y abstractas en el papel.
Lucrecia, observando con curiosidad desde un lado, frunció el ceño confundida. "¿Es esto lo que describes como 'una nave enorme'?", preguntó, visiblemente desconcertada.
Lo que vio fueron líneas aleatorias que se conectaban formando una forma geométrica abstracta, parecida a un huso tosco o a un cilindro asimétrico, lejos de cualquier idea tradicional de un "barco".
En el breve instante después de que Ted terminara de dibujar, Lucretia notó un cambio significativo en la expresión de Duncan. Su rostro, ya serio, se intensificó aún más al examinar los patrones abstractos que Ted había dibujado. Se preguntó si su padre reconocería algo en esas líneas aparentemente aleatorias.
¿Había visto algo así antes?
Las preguntas y la confusión se arremolinaban en la mente de Lucrecia, pero antes de que pudiera hablar, Ted dejó el lápiz, indicando que había terminado su dibujo.
“Me doy cuenta de que esto no parece una 'nave' tradicional”, dijo Ted, volviéndose hacia Lucretia con expresión sincera. “Pero cuando la vi en el subespacio, tuve una sensación innegable, una convicción de que era una especie de 'nave'”. Buscó las palabras adecuadas. “Es difícil de explicar; fue como una forma de 'cognición' grabada directamente en mi mente, casi como una 'revelación'…”
Mientras tanto, Duncan seguía concentrado en las líneas caóticas del papel, como si intentara descifrar un mensaje secreto. Tras un momento de intenso escrutinio, levantó la vista y preguntó: “¿Es este el dibujo completo?”.
Ted asintió: “Sí, está terminado”.
La expresión de Duncan se profundizó, y frunció el ceño mientras asimilaba la información. "¿Esto es todo? ¿Solo esta parte?", preguntó con un dejo de urgencia.
Ted, percibiendo la preocupación de Duncan, dudó. “Lo que vi fue... solo esta parte. ¿Falta algo?”
Tras unos segundos de silencio, Duncan se acercó más y señaló el patrón en el papel. “No estoy del todo seguro... pero basándome en lo que has dibujado, podría representar solo una fracción de toda la estructura”, especuló con creciente intensidad. “¡Quizás tan solo un tercio!”.

Continúa leyendo
Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 693
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 692
Estás leyendo el capítulo 692 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.