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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 655 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
. En un gran salón de actos profusamente decorado, con techos y paredes adornados con intrincados murales, se sentaba una entidad monstruosa conocida como el “Santo” en una plataforma elevada. Sobre él, se alzaba la “Corona”, una imponente estructura de huesos oscuros y retorcidos. En su base, se entrelazaban una red de nervios y vasos sanguíneos, intercalados con ojos entreabiertos. Dentro de esta inquietante corona se encontraba un cerebro, firmemente asentado en la estructura ósea, que ocasionalmente susurraba débilmente y se movía ligeramente. En los extremos del salón, clérigos de rango inferior y laicos de la congregación permanecían en silencio, manteniendo una distancia respetuosa de la plataforma para evitar la mirada de los pedúnculos latentes del Santo. El ambiente era tenso, el aire cargado de inquietud. Era de conocimiento público entre los presentes que el Santo se encontraba de particularmente mal humor debido a un cese abrupto e inesperado de sus actividades. La orden de detenerse había venido del propio Santo, pero claramente, este no fue un desarrollo satisfactorio ni planificado. Después de un silencio prolongado y pesado, una voz ordenó abruptamente a todo el bajo clero y a sus seguidores que “se fueran”. Agradecidos, como si se les hubiera evitado un castigo severo, los seguidores del Culto de la Aniquilación salieron rápidamente por varias puertas, dejando solo al clero de mayor rango cerca de la plataforma. Rompiendo el silencio, un clérigo de alto rango, vestido con una túnica negra y con el cabello gris cuidadosamente peinado, habló: “Santo, tenemos noticias de Mok y Ciprod. Los elfos, que habían estado afligidos por un misterioso letargo y decadencia en varias ciudades-estado, están empezando a recuperarse”. Otro sumo sacerdote añadió rápidamente: “El portal al mundo de los sueños ha desaparecido, y la Calavera de los Sueños ya no responde a nuestros rituales de sangre. Parece que el Sin Nombre podría ya no existir. Aún no hemos tenido noticias de los seguidores del Sol”. Desde el interior de la corona esquelética, una voz respondió: “No volverán a contactarnos. El líder de esta operación, el Hijo del Sol, ha muerto. Su desaparición sumirá a los sunitas en un largo período de confusión... Con la muerte de uno de sus líderes, la facción que colaboraba con nosotros probablemente se disolverá”. Esta noticia causó conmoción entre el clero de alto rango reunido alrededor de la plataforma. Tras un momento de conmoción, el clérigo canoso preguntó, visiblemente sorprendido: "¿Ha muerto el Heredero del Sol? ¿Cómo? ¿Hubo algún incidente en las profundidades del mundo de los sueños?". Los detalles son vagos para mí. Solo sentí que su luz se desvanecía al final de su recorrido. Una sombra enorme y amenazante apareció donde su luz disminuyó, y esta sombra continúa acercándose a nosotros. El alto clero intercambió miradas preocupadas, seguidas de un tenso silencio hasta que uno lo rompió con cautela: "¿Estás sugiriendo... que después de la caída del Heredero del Sol, la misma sombra que causó su caída sigue avanzando hacia nosotros?" “Nuestro destino está envuelto en oscuridad” respondió el Santo lenta y solemnemente”, y aún no se ha disipado. “Nos hemos posicionado lejos de las principales ciudades-estado y rutas comerciales clave”, añadió otro sumo sacerdote con vacilación. “Además, hemos logrado evadir las flotas de patrulla de las cuatro iglesias principales en las fronteras…” Antes de que pudiera terminar, otro clérigo lo interrumpió con urgencia: “Las fuerzas de los Cuatro Dioses han estado inusualmente activas últimamente. Han reunido una gran cantidad de flotas cerca de la frontera oriental, lo que ha debilitado su capacidad de patrullaje en otras regiones. Logramos pasar desapercibidos y pronto llegaremos a la “Tierra Santa”…”. Otro clérigo contribuyó: “La 'Tierra Santa' está envuelta en una densa niebla en sus fronteras, protegida por el 'Señor'. Ni siquiera las naves arca de los esbirros de los Cuatro Dioses pueden penetrarla...”. A medida que el alto clero conversaba con mayor libertad, pareció surgir entre ellos una engañosa sensación de seguridad. Sin embargo, el Santo, encaramado en la plataforma, permaneció ominosamente silencioso. La conversación en la plataforma fue apagándose gradualmente, y el clero, sabiamente, guardó silencio. "Se acerca." Tras una pausa significativa, la voz profunda y resonante del Santo llenó repentinamente la sala, sembrando un escalofrío palpable de miedo y terror. Incluso los corazones endurecidos del clero del Culto de la Aniquilación temblaron incontrolablemente. Un sumo sacerdote comprendió rápidamente el significado de las palabras del Santo: “Te refieres al… fantasma que surgió del subespacio…” “¡Es increíble! No hemos interactuado con 'sus' seguidores desde entonces…”, exclamó otro clérigo con incredulidad. “Nos retiramos del Sueño del Sin Nombre antes de que experimentara cambios importantes. Deberíamos haber cortado toda conexión con 'él'…” En la atmósfera tensa y temerosa, el Santo permaneció en silencio. En cambio, levantó lentamente los pedúnculos oculares que lo rodeaban. En las puntas de estos apéndices ondulantes, numerosos ojos recorrieron la sala; su mirada penetrante parecía observar más allá de las paredes, escrutando toda la nave. En los ojos saltones y deformados del Santo, se vislumbraba un destino inminente. Una llama verdosa titilaba en las sombras, anunciando la inminente presencia que pronto emergería al mar. Previeron la muerte y el terror inminentes: la mayoría de los que estaban a bordo estaban destinados a encontrar su fin pronto. Para aquellos que pudieran sobrevivir, su destino sería aún más sombrío que la muerte. El Santo ya estaba acostumbrado al olor a sangre quemada y a los gritos que pronto seguirían. Sin embargo, saber que la sombra continuaría su implacable avance por este camino le trajo más desesperación que las muertes inminentes. Esta nave no era el destino final; era solo una parada temporal en el camino en constante expansión de la sombra. El Santo retrajo gradualmente sus pedúnculos oculares, reflexionando sobre las decisiones tomadas en el futuro cercano, aunque limitado. Estas decisiones habían incrementado su poder constantemente, transformando esta nave en un formidable talismán de la voluntad del "Señor". Sin embargo, en este punto, comprendió una verdad inquietante: independientemente de sus acciones, ya fuera interrumpiendo abruptamente sus operaciones en el Sueño del Sin Nombre, alterando el rumbo de la "Barca Sagrada" o incluso ocultando el aura de la nave, no podían escapar del siniestro futuro que se cernía sobre ellos. Parecía como si la sombra lo envolviera todo y a todos: se había convertido en una presencia ineludible y, escalofriantemente, parecía haberse infiltrado ya en la nave. ¿Ya estás a bordo del barco? En la corona esquelética donde residía el Santo, el cerebro congestionado y retorcido cesó momentáneamente sus movimientos, y los tejidos orgánicos circundantes se relajaron lentamente. El Santo comprendió de repente que las sombras omnipresentes comenzaban a desvanecerse. En el mar adyacente, las inquietantes llamas verdosas que habían surgido de la oscuridad comenzaron a desvanecerse. “…Te he atrapado”, susurró el Santo suavemente. Un alto clérigo, atento a este cambio, preguntó inmediatamente: “¿Qué has notado?” “Convocad a todos los que se han adentrado en el Sueño del Sin Nombre a esta sala” ordenó el Santo, mientras sus ojos recorrían la oscuridad que se alejaba del barco y el aroma a fatalidad inminente que se desvanecía rápidamente. “Especialmente a los que interactuaron con la chica que acompañaba al sabueso oscuro... Richard, sí, tráelo aquí... Pero hazlo con sutileza, sin despertar sus sospechas, guíalo con delicadeza. Cuando la opresiva penumbra se retiró por completo de la sala y el siniestro olor alrededor del barco se disipó rápidamente, las llamas verdosas se retiraron a las sombras de la superficie del mar en un futuro cercano. El Santo había supuesto correctamente que la sombra estaba a bordo de la nave. En ese momento, percibieron un pequeño punto de inflexión en el destino: una decisión acertada, una consecuencia aparentemente favorable. Uno de los altos clérigos abandonó rápidamente el salón de actos para cumplir las órdenes del santo. Después de una breve pausa, el Santo en la plataforma emitió otra orden: “Además, detengan el barco”. Aunque el peligro inmediato parecía haber disminuido, una persistente inquietud pesaba en el corazón del Santo. Era improbable que la situación se resolviera tan fácilmente. El fantasma que había regresado del subespacio podría no ser tan fácil de escapar. Con un sentido de precaución necesaria, el Santo decidió que el barco debía permanecer temporalmente en esas aguas, prohibiendo cualquier avance hacia Tierra Santa hasta que estuvieran seguros de que todas las amenazas habían sido neutralizadas… Un minuto después, Richard se despertó abruptamente de una pesadilla turbulenta y fugaz. Una brisa fría e inexplicable rozó el cuello de Richard, trayendo consigo susurros tenues y apenas audibles que parecían provenir de los rincones oscuros de su habitación. Los detalles de su pesadilla ya se habían desvanecido de su memoria. No recordaba qué había soñado; solo sentía una persistente incomodidad, similar a una resaca, en lo profundo de su corazón. Esta sensación se fue disipando poco a poco, dejando tras de sí una vaga impresión. “Ella viene a visitarnos…” Este susurro, apenas más fuerte que una respiración, pareció surgir de las profundidades de la propia mente de Richard. Sobresaltado, Richard se incorporó en su cama. Los susurros sutiles e indistintos seguían resonando suavemente por la habitación. Cerca, la luz proyectaba sombras erráticas y cambiantes en la pared, formando patrones que parecían micelio enredado o una telaraña invisible que parecía envolver toda la cabaña. “La señora de la casa viene… hermosa muñeca…” La débil voz habló de nuevo, su tono etéreo y distante. Richard parpadeó lentamente, sintiendo que el entumecimiento y el letargo mental se disipaban poco a poco. Se levantó de la cama y se dirigió a un armario cercano. Tras buscar un rato, encontró lo que buscaba. En sus manos sostenía un gran rollo de papel y varios lápices, herramientas que solía utilizar para practicar el dibujo de runas. Se detuvo un momento, contemplando en silencio los objetos que tenía en las manos. Entonces, una sonrisa se dibujó lentamente en el rostro de Richard. Tomó el papel y los lápices, tiró con descuido la ropa de cama al suelo y desenrolló la hoja grande de papel sobre la superficie plana de la cama. “Han venido por ti… no pierdas el tiempo.” Siguiendo los misteriosos susurros de su mente y con una sonrisa, Richard se inclinó hacia delante, lápiz en mano, y comenzó a dibujar con movimientos hábiles. En su mente, se fue formando poco a poco la elegante imagen de una dama y, mientras dibujaba, esta imagen empezó a tomar forma en el papel; su mano hábilmente daba vida a la visión.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 655

Estás leyendo el capítulo 655 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.