Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 654 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En un cambio drástico, Wind Harbor, antes sumido en un mundo onírico y de pesadilla, ha vuelto asombrosamente a la normalidad. Las calles, antaño inquietantes, rebosan de actividad diaria. Los ríos de fuego que surcaban el cielo en la pesadilla han desaparecido sin dejar rastro. Al amanecer, Wind Harbor recupera su paisaje habitual.
Sin embargo, sería engañoso suponer que Wind Harbor ha salido ileso de esta terrible experiencia.
Los ciudadanos aún lidian con los efectos psicológicos de su pesadilla. Los recuerdos persistentes e inquietantes del sueño provocan ansiedad generalizada y una necesidad de consuelo. Estos efectos psicológicos incluyen pérdida temporal de memoria, alucinaciones y alucinaciones auditivas, entre otros. Si bien estos síntomas no son lo suficientemente graves como para causar efectos sobrenaturales, sí requieren la atención de profesionales de la salud mental. Además, muchos residentes experimentan fatiga, somnolencia excesiva y palpitaciones cardíacas inexplicables, todas ellas consecuencias del estrés mental causado por la pesadilla. El plazo de su recuperación sigue siendo incierto.
En el número 99 de Cuervon Street, en la infame Mansión de la Bruja de Wind Harbor, Duncan se sienta junto a una gran ventana en la planta baja, observando las actividades de la calle.
Máquinas a vapor de la academia patrullan las calles. Guardianes de la Verdad uniformados y personal de seguridad buscan diligentemente vestigios del mundo onírico. Funcionarios del gobierno visitan los hogares para verificar el bienestar de los residentes y registrar a quienes padecen discapacidades mentales para que reciban tratamiento en centros de ayuda psicológica.
Junto a Duncan, Lucretia comparte sus observaciones. “Acabo de visitar a Sara Mel”, le informa. “Las cosas en el pueblo están mejor de lo esperado. No hay mucho de qué preocuparse. Mi hermano probablemente envidiaría lo bien que se está recuperando Wind Harbor, considerando los problemas que enfrentó en Frost”.
Continúa: “También vi al Maestro Taran El y al Guardián de la Verdad cuando volvieron a la realidad. El Maestro Taran El está un poco agotado mentalmente y neurológicamente, pero sus constantes vitales son estables, como siempre… El Guardián de la Verdad, sin embargo, terminó en el hospital. Nada grave, solo algunos problemas estomacales. Al parecer, consumir una botella entera de Poción del Cuervo Sangriento fue más duro para su estómago que la experiencia mental…”.
Mientras Lucrecia habla, Duncan escucha con poca atención, con la mente en otra parte. "Podríamos considerar visitar a ese 'Guardián de la Verdad'", reflexiona. "Tiene conocimiento de las actividades de los Desaparecidos en la frontera hace un siglo. Me encantaría explorar ese tema con él".
Lucrecia asiente justo cuando su conversación se ve interrumpida por un golpe en la entrada. Morris, absorto en un libro cerca de la puerta, se levanta y abre. Tras un breve intercambio, la puerta se cierra de nuevo.
"Era un funcionario del gobierno", informa Morris a Duncan y Lucretia al acercarse. "Están realizando encuestas sobre el bienestar mental de los hogares de la zona. Preguntaron si alguien necesitaba apoyo psicológico".
Duncan y Lucretia intercambian una mirada cómplice, y Lucretia se encoge de hombros. “No todos conocen la historia de la 'Mansión de la Bruja', sobre todo los funcionarios de bajo rango. Han sido reasignados apresuradamente desde otros distritos debido a la crisis. Ya están abrumados con sus tareas diarias, y ni hablar de comprender la singular reputación de esta casa”.
Divertido, Duncan le pregunta a Morris: "¿Y qué le dijiste?"
Con un tono desenfadado, Morris responde: “Le aseguré que todos aquí estamos mentalmente estables, incluido yo. Sin embargo, su amuleto Lahem, que usaba para detectar la contaminación mental, se quemó repentinamente. Supongo que eso significa que esta casa se quedará en paz por un tiempo”.
Duncan rió entre dientes, volviéndose hacia Lucretia. "Bueno, eso añade otra historia extraña a nuestra colección".
“Evitar interacciones innecesarias con los funcionarios siempre es una ventaja”, comentó Lucrecia con un tono de satisfacción en la voz.
Duncan volvió a mirar por la ventana, observando en silencio las calles, que bullían con renovada vida y energía. Tras un momento de reflexión, rompió el silencio: “El incidente de Wind Harbor quedó atrás... Ahora es momento de abordar algunos 'asuntos pendientes'“.
Lucrecia arqueó las cejas con curiosidad. "¿Estás pensando en…?"
“¿Está el rabino todavía a bordo de ese barco?”
Entiendo. Voy a revisar la situación con el Nido.
…
Mientras tanto, Richard luchaba con una frialdad persistente.
Desde su última experiencia en el Sueño del Sin Nombre, sufría un escalofrío intermitente, como si su sangre se hubiera diluido y estancado, incapaz de circular calor. Ninguna capa ni manta parecía aliviar este profundo frío interno.
Esta desconcertante condición lo frustraba. A pesar de estar envuelto en abundante algodón cálido, sentía que no podía conservar el calor corporal.
Había pedido consejo al rabino, pero sólo recibió la sugerencia de ser paciente.
Sin embargo, había numerosas tareas que exigían su atención y le proporcionaban a Richard breves distracciones de su incomodidad.
El barco continuó su viaje por el vasto océano, evitando las principales rutas marítimas. Siguiendo las órdenes del Santo, habían dejado atrás el “mundo civilizado”. Su destino era un puerto de abastecimiento cerca de la frontera, al que se esperaba llegar en pocos días.
En la bulliciosa nave, los creyentes limpiaron diligentemente los restos de sus esfuerzos anteriores. Esto incluyó reconfigurar el intrincado sistema de runas en la sala de reuniones, volver a sellar con seguridad la insondable "Cráneo de los Sueños" y perfeccionar los mecanismos de camuflaje de la nave para un mejor ocultamiento.
Debajo de la cubierta, Richard se unió a sus camaradas, inspeccionando meticulosamente el conjunto de runas y “reliquias” arcanas.
Dumont, trabajando en estrecha colaboración con Richard, expresó sus preocupaciones en voz baja: “El Santo mencionó que estos símbolos están diseñados para protegernos de las indiscretas miradas de los suntistas. Esperemos que sean efectivos”.
Mientras examinaba las runas, Richard respondió con naturalidad, aunque con un toque de desconcierto: “Abandonamos nuestra misión en un momento crítico. Para nuestros aliados, eso debe parecer una traición descarada”. Tras una pausa, añadió con cierta perplejidad: “Pero ¿qué sucedió exactamente que llevó al Santo a cancelar la operación abruptamente? ¿Realmente influyeron tanto las palabras de esos Enders?”.
Dumont meneó la cabeza con incertidumbre. “No estoy seguro. Pero el Santo tiene un don para percibir las sombras del destino. Probablemente previó un inmenso peligro en el Sueño Sin Nombre...”
La voz de Dumont se fue apagando mientras miraba a su alrededor con cautela, luego se acercó a Richard y susurró: “Me he estado preguntando... tal vez todo este asunto fue una trampa desde el principio. El llamado 'Sueño del Sin Nombre' podría estar plagado de peligros que escapan a nuestra comprensión. Fue prudente retirarnos cuando lo hicimos. Es probable que esos suntistas se enfrenten a graves consecuencias ahora”.
Sintiendo la gravedad en el tono de Dumont, Richard instintivamente examinó sus alrededores antes de susurrar: "¿Qué te hace pensar eso?"
Dumont miró con recelo las runas, que emitían un brillo amenazador en la penumbra. “Hace tiempo que nos retiramos, pero ese 'Descendiente del Sol' no nos ha perseguido. Sinceramente, dudo que estas runas, diseñadas para ahuyentar a entidades sobrenaturales comunes, puedan frustrar a un descendiente de un Dios Antiguo”.
Richard, repentinamente más alerta, hizo una pausa. Se enorgullecía de su agudeza, a menudo más perspicaz que Dumont. Pero últimamente, sus pensamientos parecían lentos y sus reacciones retardadas.
Fue como si las palabras de Dumont lo hubieran despertado a la posibilidad de que la 'Descendencia del Sol' pudiera haber caído en grave peligro.
Con un dejo de ansiedad en su voz apagada, Richard preguntó: "¿Sugieres que la Descendencia Solar podría estar muerta? ¿Asesinada por el Sueño del Sin Nombre? Es difícil creer que algo en este mundo pueda matar a una Descendencia Solar. ¿Podría ser ese mundo de sueños..."
Dumont interrumpió en un murmullo bajo: “Podrían ser 'sus' seguidores, o incluso 'él' mismo”. No dijo el nombre, pero la implicación era clara.
Richard se quedó en silencio de inmediato y decidió terminar la conversación allí.
Hablar de esos temas era peligroso. Hablar con demasiada libertad podía atraer la atención del Capitán Fantasma. Las leyendas decían que la sombra de los Desaparecidos surgía del mar por la noche, lista para secuestrar a quienes se atrevieran a hablar con demasiada franqueza.
Estas historias eran bien conocidas entre los marineros que navegaban por los vastos y despiadados océanos.
La mente de Richard estaba llena de preguntas, en particular sobre los misteriosos y poderosos seres conocidos como los Vástagos del Sol. Dentro de la jerarquía de los "herederos", se encontraban entre los más formidables, nacidos de las ardientes profundidades del Sol Negro, una manifestación directa de la esencia de un Dios Antiguo. Richard sabía que sin los sellos protectores de los Cuatro Dioses, que limitaban a los Vástagos del Sol a formas espectrales en el mundo real, su poder podría destruir fácilmente ciudades-estado enteras. Incluso su venerado Santo probablemente tendría dificultades en un enfrentamiento directo con toda su fuerza.
Pero ¿podría realmente el “Capitán Fantasma” poseer un poder tan inmenso?
Mientras reflexionaba sobre esto, un repentino escalofrío emanó de lo más profundo de su corazón. Richard se estremeció, un duro recordatorio para controlar sus pensamientos y mantenerse alejado de las fuerzas oscuras e invisibles.
La voz de Dumont, firme y algo tranquilizadora, interrumpió sus pensamientos. “En cualquier caso, hemos logrado escapar del torbellino. Aunque muchos aún intentan comprenderlo, ahora estamos a salvo”.
Richard permaneció en silencio un momento, mientras la sensación de frío en su corazón se intensificaba. Sentía como si la sangre le hubiera dejado de fluir, el frío se hacía más intenso. Su cuerpo parecía incapaz de producir calor.
A pesar del creciente frío que lo envolvía, Richard asintió lentamente en acuerdo con las palabras de Dumont.
“Sí, de todas formas, ahora estamos a salvo”.
Su respuesta, aunque simple, subrayó la gravedad de su estrecha salvación y la incertidumbre que les aguardaba.

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Capítulo 655
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 654
Estás leyendo el capítulo 654 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.