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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 635 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
. Abrumada por una oscuridad sofocante, Shirley sintió que se hundía cada vez más en un abismo infinito donde el mundo familiar se había desvanecido. Estaba atrapada sin remedio, presa del miedo a perderse para siempre en ese vacío infinito, dejándose llevar lentamente por un sueño oscuro del que quizá nunca despertaría. Justo cuando la desesperación casi la consumía, una descarga eléctrica le recorrió el brazo. Entonces, atravesando la oscuridad, oyó con claridad la voz de Dog en su mente, gritando con urgencia: “¡Shirley! ¡Vuelve conmigo! ¡No te rindas! ¡No es hora de dormir!”. Esta voz urgente y preocupada era justo lo que Shirley necesitaba. La sacó de su aterrador sueño de descenso sin fin. Impulsada por una fuerza invisible, se incorporó de repente y exclamó: “¡Dog! ¡Las llamas! ¡Nuestra ciudad está siendo devorada por el fuego otra vez!”. Atormentada por la vívida imagen de su ciudad envuelta en llamas, el miedo que le indujo el sueño le aceleró el corazón. Hacía mucho tiempo que no tenía una pesadilla tan vívida y perturbadora, y se preguntó brevemente si estaba realmente despierta o si seguía atrapada en otra capa de un sueño, uno lleno de terrores ardientes. La voz tranquilizadora del perro la devolvió a la realidad. “Shirley, cálmate. No hay fuego. Todo fue producto de tu imaginación. Ahora estamos a salvo”. A medida que la confusión comenzaba a disiparse, Shirley parpadeó varias veces para ajustar su enfoque. Aunque al principio tenía la vista borrosa, podía distinguir el verde intenso del bosque circundante. El relajante sonido de un arroyo cercano y de un perro sentado a su lado la reconfortó. Se inclinó hacia él y respiró hondo. “Eso fue absolutamente aterrador”. ¿Qué causó tal sueño? ¿Por qué vi nuestra ciudad ardiendo? ¿Y dónde estamos ahora? Interrumpiendo sus pensamientos de pánico, otra voz dijo: “Estamos en el Sueño del Sin Nombre”. Shirley miró a su alrededor y vio a la señorita Lucrecia, a menudo llamada la Bruja del Mar, de pie majestuosamente sobre un tocón cercano. Estaban rodeadas por el denso bosque, con un arroyo cristalino que brillaba bajo la luz del sol. Al darse cuenta de lo que la rodeaba, Shirley se puso de pie, con una mezcla de asombro y miedo, y susurró: ¿Estamos de nuevo en este bosque místico? Un pensamiento escalofriante cruzó por su mente, haciéndole palidecer el rostro. “Espera, si este es un mundo de sueños, ¿qué está pasando en el mundo real? ¿Nuestra ciudad sigue siendo consumida por esas llamas infernales?” “Shirley, el concepto de un mundo real se ha vuelto una ilusión, sobre todo en lo que respecta a Wind Harbor” explicó Lucretia con voz cargada de significado. Miró directamente a Shirley, quien oscilaba visiblemente entre el miedo y la confusión. “El poder de la Atlántida ha absorbido y distorsionado nuestra realidad” continuó con voz paciente y clara, intentando ayudar a Shirley a comprender. Ella explicó: "¿Recuerdan cuando mi padre reveló esa inquietante verdad? Desde entonces, Wind Harbor ha desaparecido del mundo tangible que conocíamos. Cada ladrillo y alma de la ciudad ha quedado atrapada en este misterioso mundo de ensueño creado por la Atlántida. Los árboles que brotaron aparentemente de la nada, dominando nuestro paisaje urbano y la ciudad, antaño próspera, ahora envuelta en densos bosques... Todo forma parte de este grandioso y complejo sueño". Mientras Lucrecia hablaba, la confusión de Shirley se transformó en una revelación. Antes de que pudiera responder, Lucrecia añadió con un toque de tristeza: “Has visto cómo todos los elfos de la ciudad desaparecen al anochecer, como absorbidos por el mundo onírico de la Atlántida. Solíamos pensar que solo ellos se veían afectados por esta visión. Pero ahora, parece que la influencia de esta deidad es tan extensa que envuelve a toda una Ciudad-Estado en su abrazo onírico”. El peso de esta revelación hizo que Shirley abriera los ojos de par en par, sorprendida. Tras un momento para ordenar sus pensamientos, habló con una curiosidad apremiante: “Entonces, ¿qué significa todo esto? ¿Por qué estamos aquí de nuevo? ¿Qué está pasando?”. Lucrecia suspiró suavemente.” Nos hemos adentrado más en el sueño, Shirley. Mira bien a tu alrededor. Este bosque no es el que recordamos. Curiosa, Shirley siguió la sugerencia de Lucrecia y observó su entorno. Rápidamente notó aspectos inusuales del entorno que no había visto antes, especialmente el extraño cielo visible a través de la densa vegetación. Con asombro, alzó la vista. Sobre ellos se alzaba una vista inigualable. Era como si un reflejo del bosque se cerniera sobre sus cabezas, pero invertido. Enormes ramas se extendían hacia afuera, sosteniendo un exuberante dosel flotante. De este dosel colgaban enredaderas brillantes y racimos bioluminiscentes, proyectando una luz tenue y sobrenatural sobre el suelo del bosque. Las ramas convergían en un enorme tronco central, del cual descendían innumerables ramas más pequeñas, entrelazándose con el terreno. Allí donde estas ramas descendentes tocaban el suelo, brotaba una vegetación espesa, creando un paisaje verde interminable. Esto es... Shirley luchó por encontrar las palabras y finalmente exclamó: ¡Esto debe ser Atlántida! Lucrecia asintió, sus ojos reflejando el espectáculo que presenciaban. “En efecto, es la Atlántida. Contemplad su máximo esplendor”. Señaló el vasto dosel, casi celestial, y las siluetas de estructuras que parecían antiguas ciudades o civilizaciones ocultas entre los árboles. “Este es el Árbol del Mundo, un símbolo profundamente arraigado en la tradición élfica. Su belleza supera incluso las leyendas”. “Espera, dame un segundo” dijo Shirley con voz incrédula. Volvió a levantar la vista, atraída por el árbol colosal que dominaba la vista, con sus ramas extendidas como si quisieran abrazar el cosmos. “A ver si lo entiendo. Nos hemos adentrado aún más en este misterioso Sueño del Sin Nombre, donde la antigua Atlántida yace latente. ¿Cuál es nuestro siguiente paso? ¿Planeamos comunicarnos de alguna manera con este árbol y convencerlo de que permanezca latente? Lucrecia respiró hondo e hizo una pausa, con expresión pensativa. “Rabino”, murmuró, buscando una conexión. Inmediatamente, la distintiva voz del Rabino el conejo respondió en su mente: El Rabino está aquí, atento y esperando tus órdenes~ ¿Cómo está la situación en la nave? ¿Han hecho algo los cultistas? Hablando en voz baja, como si temiera ser escuchado, el Rabino respondió: “Estaba a punto de informarles. Ha habido un cambio significativo. Los cultistas se han escondido, de vuelta a sus aposentos. Escuché algunas de sus conversaciones. Están alarmados por una profecía de su Santo sobre una advertencia de unos seres a los que llaman los Enders sobre un Gran Vacío inminente. Están tomando precauciones para evitar esta amenaza”. Lucrecia frunció el ceño al considerar esta información. ¿Una premonición? ¿Están evitando este Gran Vacío? ¿Significa que han presentido un peligro inminente y están intentando escapar? La voz del rabino tenía un dejo de ansiedad. En efecto. El barco ha cambiado de rumbo y ahora avanza a toda velocidad. Antes, parecía sin rumbo. Señora, cada vez me preocupo más. ¿Será posible que me hayan detectado? ¿Los alarmó mi presencia? “Es improbable” respondió Lucrecia con firmeza. “En términos de poder, no eres rival para su Santo. Debe haber obtenido la información de otra fuente. El conejo, normalmente confiado en el reino de las pesadillas, ahora sonaba inseguro y vulnerable. ¿Qué debería hacer Rabbi? No parece que los cultistas planeen entrar en el Sueño del Sin Nombre pronto. Si no lo hacen, Rabbi no podrá reunirse contigo a través del mundo de los sueños. “Mantente oculta. No llames la atención. Iré a buscarte cuando sea el momento” instruyó Lucrecia, con una voz que no dejaba lugar a dudas. “Y si por alguna razón no puedo contactarte, recuerda que mi padre lo hará en mi lugar. Sabes de lo que es capaz, ¿verdad? Antes de que pudiera terminar, el conejo de pesadilla reconoció bruscamente: ¡Sí, el rabino entiende completamente! Lucrecia finalizó la comunicación, retomando su habitual expresión estoica. Shirley, que había estado observando todo el intercambio con creciente ansiedad, se mordió el labio, esperando que Lucretia explicara más. Los Aniquiladores han detectado algo inusual; han pausado sus acciones por ahora” comenzó Lucretia en voz baja. Respiró hondo, mirando fijamente a Shirley mientras continuaba”: En cuanto al otro grupo, los Suntistas, sus próximos pasos aún son inciertos. Shirley, con el ceño fruncido y preocupada, preguntó con cautela: Si los Aniquiladores se han detenido, ¿eso significa que podemos relajarnos un poco sin preocuparnos por encontrarlos en este mundo de sueños? Sosteniendo la mirada de Shirley, Lucrecia respondió con firmeza: “No es tan sencillo. Los cambios en este paisaje onírico han superado incluso lo que los Aniquiladores esperaban. Han perdido el control de la situación y ahora están atrapados en medio del caos”. La expresión solemne de Lucrecia hizo que Shirley reflexionara sobre la gravedad de la situación. Sin embargo, su silencio contemplativo fue interrumpido abruptamente por un extraño crujido. Al principio, parecía provenir de un arroyo cercano: un suave murmullo de agua. Pero pronto, el ruido se volvió más inquietante. No era solo agua. El suave fluir del arroyo se veía interrumpido por grotescos sorbos y crujidos. Al concentrarse en la fuente, el suelo bajo ellos parecía latir y agitarse como si fuera la carne de una criatura monstruosa. En el follaje circundante, lo que al principio parecía un movimiento benigno distaba mucho de serlo. Zarcillos plateados con una textura orgánica inquietante se extendían, explorando la zona. El suelo parecía respirar, expandiéndose y contrayéndose de forma inquietante. Para mayor horror, lo que acechaba entre los arbustos parecía hileras de dientes serrados, apretando y rechinando. Lo más inquietante era que un árbol que momentos antes parecía normal ahora lucía ojos en el extremo de una rama, observándolos atentamente. El corazón de Shirley latía con fuerza mientras el bosque, antes familiar, se transformaba en una pesadilla viviente. Abrumada por el miedo, gritó: “¡Ahora entiendo por qué esos cultistas se mantuvieron alejados! ¡Tenemos que salir de aquí, y rápido!”. Parpadeando para disipar la desorientación, Vanna intentó aclarar su visión, con las pestañas obstinadamente cubiertas de arena. Al disiparse el peso opresivo de la tormenta de arena, reveló un vasto desierto iluminado por un resplandor etéreo. Podía evocar vagamente su último recuerdo: la vibrante ciudad que conocía envuelta en llamas, sus calles llenas de ciudadanos aterrorizados, edificios derrumbándose y humo oscureciendo el cielo. El rugido ensordecedor de las explosiones aún resonaba en su mente, un duro recordatorio de la catástrofe de la que acababa de huir. Sin embargo, ahora se encontraba en un entorno completamente distinto. La arena abrasiva se había asentado, y ante ella se alzaba una figura imponente. Su inmensa estatura estaba envuelta en túnicas desgastadas por milenios, raídas y andrajosas. Su rostro estaba casi oculto, con ojos penetrantes que parecían comunicar muchísimo, ojos que contaban historias de incontables siglos y una sabiduría inconmensurable. Siempre que se había perdido en los laberínticos pasillos de sus sueños, este antiguo centinela había estado allí, guiándola y desafiándola. Al reconocerlo, la respiración de Vanna se estabilizó y encontró el coraje para hablar. “Guardián de las Arenas, ¿por qué nuestros caminos se cruzan? ¿Por qué me has traído aquí de nuevo?” El gigante, testigo de los viajes de muchos viajeros como Vanna, habló con una voz profunda y retumbante que resonó como un trueno lejano. Cada vez que desciendes más profundamente en el mundo de los sueños, te acercas a la esencia de tu ser, Viajero. Nuestros encuentros no son meras coincidencias. Reflejan tu viaje y las decisiones que has tomado. Vanna reflexionó sobre sus profundas palabras, recordando encuentros pasados que cada uno le enseñaron algo más profundo sobre su propósito. Su siguiente declaración, sin embargo, tenía un carácter definitivo que la estremeció: “Aquí es donde nuestros caminos se separan, Viajero. Las decisiones que tienes por delante son solo tuyas”.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 635

Estás leyendo el capítulo 635 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.