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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 636 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los vientos que azotaban el vasto desierto eran más feroces que Vanna jamás había visto. Rugían y chillaban, azotando altas dunas de arena y rocas irregulares de formas extrañas. Al arreciar, levantaban incontables granos de arena, lanzándolos al aire en espirales que se elevaban. A lo lejos, se alzaba una enorme pared de arena, proyectando una amenazante sombra amarilla terrosa. Parecía que esta enorme tormenta de arena tenía la fuerza suficiente para engullir el mundo entero. Sin embargo, en medio de esta salvaje tormenta de arena, Vanna y el gigante se encontraron en un lugar sorprendentemente tranquilo. La arena arremolinada parecía evitarlos, creando una zona tranquila similar al ojo de una tormenta. Vanna miró a su alrededor con asombro, abrumada por el repentino cambio en su entorno. Sus ojos se abrieron de par en par al ver la imponente tormenta de arena a lo lejos. Parecía impenetrable y casi de otro mundo, lo que la impulsó a exclamar: “¿Qué es eso?”. A su lado, el gigante, con una túnica andrajosa, la observaba con ojos serenos y sabios. “Es una tormenta, viajero”, dijo en voz baja, con una voz cargada de significado. “Una tormenta que, consciente o inconscientemente, has provocado”. Confundida, Vanna lo miró, buscando una aclaración. ¿Cómo desencadené algo así? El gigante, interrumpiendo su confusión, respondió: “Quizás aún no lo hayas hecho, pero es inevitable. Aquí el tiempo cambia erráticamente. ¿Lo sientes? Este mundo, tras siglos de letargo, está despertando. Una roca enterrada durante mucho tiempo bajo la arena está lista para moverse de nuevo”. Mientras Vanna intentaba comprender sus crípticas palabras, el gigante le indicó con un gesto que guardara sus preguntas. “No profundices demasiado ahora, Viajero. A medida que este mundo se acerca a un momento crucial, cuanto más sepas, más profundamente se apoderará de tu alma el desierto. No quiero verte perdido aquí”. Fue entonces cuando Vanna notó un cambio en el gigante. Sus ojos emitían un tenue brillo amarillo que reflejaba una profunda tristeza. La figura divina, que parecía haber olvidado su propia historia, se estaba despidiendo. Ven, Viajero, invitó suavemente el gigante, únete a mí una vez más para completar nuestra búsqueda conjunta. Sorprendida por su repentina urgencia, Vanna lo siguió rápidamente, preguntando: “¿Adónde vamos? ¿Qué ha pasado aquí?”. Nos dirigimos al gran pozo” respondió el gigante, con la voz cargada de emoción al aflorar los recuerdos. “Contiene lo que he estado buscando y, quizás, también las respuestas que buscas. A medida que la tormenta de arena se intensificaba, las figuras de Vanna y el gigante se desdibujaron, fusionándose con la interminable extensión dorada del desierto. A medida que el sol se acercaba al horizonte en su ardiente descenso, proyectaba un suave resplandor ámbar sobre el vasto y aparentemente infinito mar. Sobre el agua, una radiante forma geométrica brillaba, proyectando una luz brillante que jugaba con las suaves ondas del mar, extendiéndose infinitamente en todas direcciones. Donde una vez se alzaba la bulliciosa ciudad portuaria de Wind Harbor, ahora solo había vacío. En su lugar, se desplegó una visión espectacular. Numerosas figuras fantasmales, como filamentos, que evocaban la esencia de la vida, se alzaban majestuosas desde las profundidades. Estas hebras etéreas se entrelazaban, conectando el cielo y el mar, formando una sombra colosal con forma de árbol, eclipsando incluso a las ciudades más extensas en su inmensidad. A medida que pasaba el tiempo, cada susurro del viento y cada ola rítmica se sumaban a su tronco y expandían su vasto dosel, volviéndose tan inmenso en la luz ambiental que incluso la gran arca de la iglesia distante no parecía más que un pequeño bote contra la grandeza de los árboles. 𝐟𝕣𝕖𝐞𝐰𝕖𝚋𝐧𝗼𝚟𝐞𝕝 . 𝗰𝐨𝐦 Manteniendo una distancia prudencial de Atlantis, la prestigiosa flota de la Academia de la Verdad se había retirado. El formidable arca y su flota ahora permanecían a las afueras de la extensa sombra del árbol. Sin embargo, no todos se habían marchado. En las profundidades de la oscura extensión bajo la extensa copa del árbol fantasma, un velero fantasmal, envuelto en inquietantes llamas azules, navegaba con determinación hacia la base del árbol. Las velas semitransparentes del Desaparecido, llenas de una fuerza invisible, lo impulsaban hacia el monumental Árbol del Mundo. En medio del resplandor ardiente, la enorme nave espectral crujía y gemía, cada sonido resonando con su lucha contra un poderoso adversario invisible. Un feroz enfrentamiento comenzó cuando los Desaparecidos se acercaron a doce millas náuticas del imponente tronco del árbol. Olas monstruosas surgieron desde Atlantis, formando una formidable tormenta. Ola tras ola azotaron la nave, golpeando implacablemente su proa y arrasando con frecuencia la cubierta. Simultáneamente, rugidos intimidantes y aullidos lastimeros emanaban del corazón del árbol, cada sonido cargado de una férrea determinación por destruir la nave espectral que se atreviera a acercarse. El agua y el árbol irradiaban resistencia, ira y una furia palpable. Al parecer, Atlantis se sintió perturbada por la presencia de la nave. La espectral nave, formada a partir de sus propias ramas y renacida en la legendaria columna vertebral de Saslokha, despertó en ella desconcierto, ira y un temor inquietante. A pesar del caos exterior, la cabina del barco permaneció extrañamente tranquila e inafectada. Una vez dentro, Duncan bajó las escaleras por pasillos amplios y tenuemente iluminados que parecían interminables. Pasó junto a antiguas escaleras torcidas que mostraban las cicatrices del tiempo y recorrió amplios almacenes iluminados por enigmáticas luces que proyectaban extraños patrones cambiantes en las paredes. Los viejos camarotes que pasaba crujían ocasionalmente como si compartieran sus secretos. Se adentró en el corazón del barco. Sosteniendo una linterna en una mano, que proyectaba un misterioso resplandor verdoso, y un peculiar trozo de madera cuadrada de Pland en la otra, Duncan sintió que la madera pulsaba suavemente con calor, resonando como si estuviera en sintonía con alguna fuerza misteriosa. La voz de Agatha irrumpió repentinamente en la penumbra, urgente: “Afuera, el océano es un caos. Atlántida hace todo lo posible para frustrar el avance de los Desaparecidos”. Desde lo más profundo de la nave, Duncan respondió con un dejo de diversión: “Aquí abajo, es como un santuario de paz. El aislamiento en esta parte de la nave hace maravillas”. Agatha, con voz preocupada y divertida a la vez, respondió: “Alice ha atado a Lune a un poste con cuerdas. Le preocupa que los movimientos del barco puedan lastimar al anciano. A pesar de su frágil estado, no escuchó argumentos. Se enorgullecía de su experiencia marítima y afirmaba que era lo mejor”. Encogiéndose de hombros, Duncan dijo: Si le trae tranquilidad mental, e hizo una pausa antes de agregar: ¿Las cuerdas están disfrutando de su nuevo propósito? La risa de Agatha resonó suavemente: Dado que han tenido el honor de conseguir un Papa, creo que están bastante complacidos. “Excelente” respondió Duncan secamente mientras se acercaba y abría una puerta, revelando la cámara más interna de la nave. Aquí, a pesar de la furiosa tempestad que azotaba la superficie, esta parte de la nave, parcialmente sumergida en el subespacio, era un oasis de tranquilidad. Los restos del casco destrozado flotaban ingrávidos, rodeados de brillantes corrientes de luminiscencia que fluían del subespacio a través de las profundas fracturas. Este estado había persistido durante más de un siglo, inalterado incluso después de cien años. Duncan se situó en el centro de la cavernosa habitación, junto a la fisura más prominente. Al materializarse Agatha junto a él, susurró con evidente preocupación: “¿Estás seguro de esto?”. Duncan se tomó un momento para admirar las fascinantes luces que danzaban bajo sus pies antes de responder: La estructura fundamental del Desaparecidos se construyó originalmente con las extremidades de la Atlántida, pero posteriormente fue reemplazada por la legendaria columna vertebral de Saslokha. Gracias a las habilidades místicas del Rey de los Sueños, esta nave, una vez perdida en el subespacio, pasó de la realidad al estado de sueño. En muchos sentidos, el Desaparecidos comparte alma con la Atlántida, explicó. Colocó suavemente la madera cuadrada en el suelo, alineándola con la fractura. Alternando entre sueños y recuerdos, Saslokha no solo creó la Atlántida, sino que también transformó a los Desaparecidos. Se nutrió de su vasto acervo de recuerdos. Sin embargo, su verdadero dilema es que ha olvidado su esencia misma. Ni siquiera reconoce sus propios sueños, añadió. Duncan extendió la mano temblorosa y tocó suavemente la superficie del bloque de madera. En el instante en que su dedo tocó el bloque, una llama verde fantasmal se encendió en una esquina. Rápidamente, la llama envolvió el bloque, brillándolo con un resplandor sobrenatural. El bloque, antes sólido, ahora parecía casi un espejismo, reflejando el estado espectral de Duncan con su presencia transparente e ilusoria. Saslokha siempre ha sido conocida como la Original Sin Sueños. Pero, a veces, las teorías más heréticas revelan las verdades más simples, reflexionó Duncan en voz alta. Luego, con un movimiento rápido, pateó el bloque de madera en llamas hacia el enorme abismo que se abría hacia el subespacio. A medida que el bloque se hundía en el mar brillante de luces y oscuridad total que había debajo, un crujido lejano y misterioso comenzó a resonar en la enorme cámara, reverberando en sus antiguas paredes. Para adentrarnos verdaderamente en las profundidades del sueño de la Atlántida, no necesitamos despertarla. “La Atlántida ya es consciente; no necesita despertar”, declaró Duncan con voz firme y convencida. “Nuestra verdadera misión es despertar la consciencia latente de Saslokha, esa majestuosa columna vertebral sumergida en el subespacio. Debemos cerrar la brecha de comunicación entre Saslokha y la Atlántida y, tras incontables eras, iluminar a la Sin Sueños sobre la existencia de sus propios sueños”. El inquietante crujido se intensificó hasta alcanzar un crescendo casi insoportable. De repente, zarcillos de la misma llama verde fantasmal brotaron de las numerosas fisuras y grietas del casco del barco. Estas llamas sobrenaturales se extendieron rápidamente, envolviendo cada parte de la nave. A medida que abrían camino, las enormes grietas comenzaron a sanar. El esqueleto destrozado de la nave comenzó a recomponerse, pieza por pieza, como guiado por una mano invisible. Los cimientos mismos de los Desaparecidos comenzaban a reconectarse. Al culminar el proceso, la mirada de Duncan se fijó en la fisura más grande. A través de ella, vio una visión que lo dejó sin aliento. El corazón del Desaparecido, una gigantesca y eterna columna vertebral de una deidad olvidada suspendida en el subespacio, ahora brotaba ramas verdes vibrantes que se entrelazaban y rejuvenecían cuando las llamas hacían contacto. Y así, dos legados se fusionan en uno, susurró Duncan con asombro. Cuando se selló la brecha final, Duncan miró la base ahora completa de la nave y gritó mentalmente: Saslokha. Una voz profunda y resonante que se parecía a la de Cabeza de Cabras respondió: Estoy listo, Capitán. Traza nuestro rumbo. Es hora de encontrar a tu descendencia. ¡Sí, capitán! La respuesta resonó con un renovado propósito.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 636

Estás leyendo el capítulo 636 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.