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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 625 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
De hecho, cuando el mensaje llegó a Duncan a través de Lucrecia, ya estaba en camino a Wind Harbor, acercándose rápidamente a los límites de la Ciudad-Estado independiente. Duncan había decidido regresar tras una terrible revelación: alejar la nave no detendría el avance del inquietante sueño orquestado por el misterioso Sin Nombre. Aunque parte de su conciencia se adentraba en los territorios surrealistas de este mundo onírico, su presencia física en el mundo real exigía un regreso urgente. El horizonte marítimo estaba enmascarado por un cielo de tumultuosas nubes oscuras. El mar, abajo, había adquirido una apariencia peculiar, con gruesos zarcillos de color negro azabache, que recordaban a mechones de cabello, extendiéndose por su superficie. Era como si un artista hubiera manchado descuidadamente la tinta sobre un lienzo, difuminando la distinción entre realidad e ilusión. Sombras claras y borrosas danzaban sobre el agua, e imágenes inquietantes del reino espiritual parecían brillar y cambiar constantemente en la periferia de la vista. Las velas del Desaparecido estaban tensas y llenas, lo que permitía al barco deslizarse a una velocidad inigualable por este mar espectral. Apariciones ilusorias que brotaban de las profundidades se dispersaban a medida que el barco avanzaba. Quienes no pudieron esquivarlas con la suficiente rapidez quedaron atrapados en el fuego verde fantasmal que seguía al barco, destrozando estos fantasmas. Al timón, Duncan sostenía firmemente el timón, con una postura decidida. Mientras dirigía la enorme embarcación, escuchaba atentamente las alarmantes noticias que Lucretia y Morris transmitían desde Wind Harbor. Junto a Duncan se encontraba la etérea figura de Agatha. En la tenue luz de este reino espiritual, parecía transformarse y transformarse, adoptando la apariencia de una aparición fantasmal. La voz de Morris, transmitida a través de un enlace telepático, transmitió la grave situación. El bosque, engendrado por el sueño del Sin Nombre, ahora envuelve la ciudad entera. Los árboles y las plantas ya no son ilusiones; se han materializado y están causando estragos en la arquitectura de la ciudad. Las calles han sido invadidas por una densa vegetación, dejando a muchos habitantes atrapados. Estructuras enteras han sido absorbidas, reemplazadas por imponentes árboles. No sabemos qué ha sido de quienes estaban dentro. Vanna inspeccionó recientemente la ciudad y corroboró la presencia física y los daños causados por estas plantas nacidas de los sueños. Aún más desconcertante, estas manifestaciones oníricas no presentan ningún rasgo paranormal. También hemos intentado comunicarnos a través de canales psíquicos tanto con la Gran Catedral de la Tormenta como con el Arca de la Academia. La iglesia, habiendo detectado las anomalías en Wind Harbor, ya ha movilizado su flota fronteriza en nuestra ayuda. Duncan, al absorber esta información, mostró una expresión grave y contemplativa. El Desaparecido aceleró aún más, con una velocidad sobrenatural inigualable por las naves convencionales. Su propia estructura emitió un suave crujido, indicando la respuesta de la nave a la orden de su capitán. El sueño de los Sin Nombre ciertamente se expandía, pero su velocidad de crecimiento era alarmante. En lugar de verlo como una evolución natural del vasto sueño, Duncan supuso que este se tambaleaba al borde del caos. A su lado, Agatha habló con un tono cargado de preocupación: Capitán, esto me resulta demasiado familiar, me recuerda a nuestro encuentro anterior con Frost. Duncan permaneció en silencio un momento, con la frente fruncida por una profunda reflexión. Su mente regresó involuntariamente a una escena que había vislumbrado dentro de los Desaparecidos. Recordó vívidamente haber visto la enorme columna vertebral de una antigua deidad y la nave misma. Había sido reconstruida desde el subespacio por los poderes de Saslokha. La enigmática naturaleza de su quilla o base original también influyó en sus recuerdos. Todos estos fragmentos de información parecieron unirse, llevándolo a los extraños sucesos actuales en Wind Harbor y las incesantes visiones de la entidad conocida como el Sin Nombre. Duncan estaba empezando a ver el panorama más amplio. Todo parecía entrelazado. Los Desaparecidos llevaban mucho tiempo entrelazados en la compleja serie de acontecimientos que se estaban desenvolviendo. El origen de esta intrincada saga podría remontarse a hace cien años, cuando un hombre llamado Duncan Abnomar se embarcó en el ambicioso proyecto de construir esta colosal nave. Debemos buscar la Atlántida, susurró Duncan abruptamente. Agatha, que estaba de pie junto a él, parecía desconcertada. ¿Capitán? Duncan continuó: “La condición del Sueño del Sin Nombre está profundamente vinculada a la Atlántida. Según la evidencia que hemos recopilado, parece que la idea de la Atlántida está arraigada en el subconsciente de cada elfo. Algo ha perturbado este Árbol del Mundo inactivo, causando su actual deterioro”. Los pensamientos de Duncan fluían con rapidez y habló con precipitación: “Nuestro objetivo es encontrar la Atlántida”. Agatha respondió con la voz cargada de incertidumbre: “¿Pero cómo empezaríamos siquiera nuestra búsqueda? Nos hemos aventurado hasta los confines del Sueño del Sin Nombre. Sin embargo, la Atlántida parece una entidad informe dentro de ese abismo infinito. Esa criatura reticente con cabeza de cabra afirmó que actualmente se resiste a ser perturbada o despertada”. Duncan intervino: “Podría haber otra manera”. Sin pausa, le envió un mensaje telepático a Lucy. Una voz, perteneciente a Lucrecia, resonó en su corazón: Estoy aquí. ¿Tienes algún recuerdo sobre la construcción de The Desaparecidos? Lucrecia parecía un poco desorientada por la inesperada pregunta. Yo era solo una niña en aquel entonces, su voz tenía un matiz de incertidumbre. Mis recuerdos son borrosos, y los adultos me mantuvieron alejada de la obra. ¿Quizás mi hermano sepa más? Tenía unos siete u ocho años y era conocido por colarse en el astillero. Sin dudarlo, Duncan se acercó mentalmente a Tyrian. Tras un breve momento de silencio, una cacofonía de pensamientos confusos inundó la mente de Duncan. A continuación, la voz de Tyrian, llena de conmoción y confusión: “¿Padre? ¿Qué pasa? ¿Por qué?”. Duncan fue directo al grano: Lucy mencionó que cuando eras niña, frecuentabas el sitio donde se estaba construyendo The Desaparecidos. Duncan podía sentir la ola de ansiedad de Tyrian, incluso a través de la enorme distancia mental. Tyrian respondió a la defensiva, sonando nervioso: "¡Eso no es cierto! No deberías tomar las palabras de Lucy al pie de la letra, ella siempre..." Antes de que Tyrian pudiera terminar la frase, la voz de Lucretias lo interrumpió bruscamente: “Hermano, seamos claros. Puerto del Viento está sumido en el caos, y nuestro padre necesita una respuesta vital de ti”. Siguiendo de cerca sus pasos, Vanna dijo: Señor Tyrian, comprenda que este no es un asunto trivial. Sorprendido, Tyrian dudó un momento. Cuando finalmente habló, su voz contenía una mezcla de confusión y sorpresa: “¿Por qué están todos aquí?”. Shirley intervino: Sí, todos están aquí, ¡incluso Dog es parte de esto! Sintiendo que la situación se convertía en una charla amistosa entre aquellos unidos por sus marcas espirituales en su conciencia, Duncan intervino rápidamente: “Basta. No es momento para charlas informales”. Luego dirigió su pregunta a Tyrian: “Tyrian, ¿recuerdas cómo se construyó el Desaparecido? En concreto, ¿recuerdas de dónde proviene su estructura fundamental, la quilla?”. La urgencia en el tono de Duncan pareció hacer que Tyrian volviera a la gravedad de su discusión. Hubo un pesado silencio que se instaló en la mente de Duncan. Tras lo que pareció una eternidad, Tyrian respondió, aunque con cierta vacilación. “Yo era solo un niño entonces, así que no tengo un recuerdo vívido. No es que vayas a hablar de las complejidades de la construcción naval con un jovencito. Lo que sí recuerdo es que recuperaste la quilla del barco de la niebla cerca de las fronteras durante uno de tus viajes de exploración”. ¿Quieres decir que lo recogí en una zona con niebla cerca de los límites? Tyrian confirmó: “Sí, así es. En tus diversos viajes, solías regresar con artefactos extraordinarios e intrigantes que te convertían en el centro de atención de otros exploradores. Pero esa madera maciza que trajiste de la brumosa región fronteriza era excepcional. Era tan enorme que tu barco no podía transportarla por sí solo. Requería el apoyo de dos barcos más pequeños. Y transportarla cerca de Pland fue un esfuerzo exhaustivo de dos meses.” Hizo una pausa, analizando atentamente sus palabras antes de continuar: “No elegiste Pland solo porque nuestro linaje tuviera sus raíces allí. También fue porque Pland albergaba el muelle de construcción naval más grande del mundo en esa época”. Tyrian profundizó: “Más tarde, compartiste tu gran visión de crear un barco, de diseño y majestuosidad incomparables, utilizando la madera única que encontraste en las brumosas fronteras. La creación de esa magnífica embarcación no fue una tarea fácil. Llevó siete años, incluso con la abundancia de recursos disponibles, la disponibilidad de la infraestructura de construcción naval más sofisticada y la experiencia de numerosos maestros de la construcción naval que se sintieron atraídos por Pland debido a tu ambicioso proyecto. Tras su viaje inaugural, fueron necesarios muchos años más de mejoras y ajustes para que se ganara su legendario estatus de Desaparecido”. Concluyó: “Mi comprensión y conocimiento sobre ese barco maduró durante su construcción. La historia del origen de la quilla me llegó mucho más tarde, a través de conversaciones informales entre los trabajadores. Antes de eso, nunca me habías contado mucho sobre ella”. Mientras Duncan asimilaba el relato de Tyrian, cada palabra resonaba con peso y significado en su mente. Respiró hondo, reconstruyendo con cuidado el mosaico de la historia de los Desaparecidos que hasta entonces desconocía. Aunque ostentaba el título de capitán del Desaparecido, el enigmático pasado del barco lo había eludido hasta ahora. Era sorprendente, pero se consoló pensando que más vale tarde que nunca. Hubo una breve pausa, y entonces Duncan preguntó con urgencia: “Cuéntame más sobre esa quilla. ¿Qué otros detalles puedes darme?”. Tyrian parecía sumergirse en su reserva de recuerdos. El silencio entre ellos se acentuó, la tensión se acrecentó como una cuerda tensa. Después de lo que parecieron siglos, Tyrian comenzó: “Hablé una vez con un artesano. Mencionó cómo la quilla planteaba desafíos sin precedentes. No se parecía a ninguna madera que hubieran encontrado antes. Su robustez era incomprensible. Además, dado que provenía de la frontera, presentaba peculiaridades. Algunos trabajadores juraban haber oído ruidos espeluznantes que emanaban de ella durante la noche. Otros observaron cómo los arañazos o marcas en su superficie se reparaban solos con el tiempo. Estas anomalías casi paralizaron la construcción del barco, ya que nadie podía moldear esta madera resistente para convertirla en la quilla imaginada”. Tras una pausa, Tyrian añadió: “Sin embargo, hubo un giro inesperado. Resultó que los artesanos de ascendencia élfica poseían una extraña habilidad para manipular esa madera”. Duncan, sorprendido, interrumpido, ¿Artesanos elfos? Tyrian asintió. Sí. Tras meses de intentos incansables pero infructuosos, un artesano elfo descubrió esto sin darse cuenta. De repente, la madera que había sido una fuente de frustración interminable se volvió tan flexible como el pino en manos de un elfo. Reconociendo esta ventaja, el astillero de Pland redistribuyó a todos sus artesanos élficos para priorizar la construcción de los Desaparecidos. Incluso buscaron y emplearon a elfos de regiones vecinas. El rostro de Duncan se iluminó con una profunda reflexión mientras procesaba esta revelación. Después de que el relato de Tyrian se apagara, Duncan se detuvo un momento y preguntó: “¿Hay algo más en esta historia?”. Tyrian dudó, rebuscando en sus recuerdos. Hay otro ejemplo, aunque ahora está algo borroso. Casi al terminar "Los Desaparecidos", tuve la oportunidad de ayudarte en tareas menores. Un día, me llevaste al dique seco. Recuerdo que habías bebido vino y estabas de muy buen humor. Señalando hacia los majestuosos "Los Desaparecidos", comentaste: Tirio, lo que ves allí no es más que una ramita. Hasta el día de hoy, todavía estoy tratando de descifrar la verdadera esencia de esas palabras.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 625

Estás leyendo el capítulo 625 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.