arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 619 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Varios individuos, vestidos con abrigos oscuros y capas con capucha, se aventuraron en lo profundo de un espeso bosque. Mientras viajaban, una suave neblina humeante los rodeaba, dándole al ambiente una atmósfera inquietante. Cadenas siniestras, originadas en el interior de cada persona, se extendían hacia afuera, como si estuvieran atados por ellas. Junto a estas figuras flotaban seres siniestros y espectrales, como manifestaciones de sus demonios internos. Entre estos viajeros se encontraban Richard y su grupo, a quienes se refería como hermanos. Llevaban un tiempo navegando por este bosque onírico, guiados por la información proporcionada por criaturas conocidas como los cuervos de la muerte. Su destino era un lugar misterioso conocido como el Muro Silencioso. Sin embargo, su viaje se detuvo de repente. El ambiente del bosque pareció transformarse. Una fina niebla, hasta entonces inadvertida, comenzó a emerger, serpenteando entre los árboles. A medida que la niebla se espesaba, el bosque, antes rebosante de sonidos naturales, se sumió en un silencio inquietante. Dumont, uno de los viajeros, recordó que cuando entraron por primera vez en este reino onírico llamado el Sueño del Sin Nombre, el bosque bullía con diversos ruidos. El sonido de aves desconocidas alzando el vuelo y los rugidos lejanos de criaturas invisibles llenaban el aire. Puede que no vieran a estos misteriosos habitantes, pero su presencia audible era constante. Sin embargo, ahora, los vibrantes sonidos del bosque se habían desvanecido. Solo permanecían el suave susurro de las hojas y el suave murmullo del viento, haciendo que el silencio fuera aún más pronunciado. Los cambios en el Sueño del Sin Nombre eran una señal de peligro potencial. Uno de los miembros del grupo, conocido como discípulo de Aniquilación, susurró con preocupación. Este discípulo estaba acompañado por una entidad fantasmal parecida a una medusa, que parecía partículas de polvo flotantes. Los zarcillos de esta criatura vibraban en el aire, indicando angustia. Mi demonio siente pavor y preocupación. Es como si el propio bosque emitiera estas emociones. Dumont respondió con tono serio: “El Sueño del Sin Nombre está vivo a su manera. Es como una mente enorme y viviente. Si su humor ha cambiado repentinamente, podría significar que alguien o algo ha perturbado sus pensamientos más íntimos. ¿Quizás alguien ha descubierto el Muro Silencioso?”. Un compañero discípulo, que estaba atado a la medusa fantasmal, preguntó: ¿Podría ser uno de nuestros camaradas? “No puedo confirmarlo” respondió Dumont. “Hemos perdido contacto con otros miembros que nuestro consejo envió a este mundo de ensueño. Luego dirigió su atención a Richard, quien parecía distraído.” Richard, ¿qué estás haciendo? Sobresaltado, Richard notó que se había estado rascando la piel cerca del cuello y la cintura sin pensarlo. Al inspeccionarse la mano, encontró pequeños hilos blancos incrustados bajo las uñas. Estos hilos se parecían a... Algodón, murmuró. Dumont lo miró con curiosidad.” ¿Cotton? ¿Qué quieres decir con eso? Pareces distraído. Richard negó con la cabeza y respondió: “Estoy bien. Solo me pica un poco. Esta niebla me incomoda”. Dumont asintió pensativo, sin mostrar sospecha alguna. Dirigiéndose al grupo, anunció: “Probablemente estemos en la periferia del Muro Silencioso. Según lo que nos dijeron esos enviados, hemos entrado en la Zona de Vigilancia de Atlantis. Les insto a todos a estar en alerta máxima. Si notan alguna anomalía, cualquier cosa que no fuera evidente antes en el bosque, informen a todos de inmediato”. Mientras Richard asimilaba las palabras de Dumont, un profundo sentimiento de incomodidad brotó en su interior. Era evidente que Dumont había asumido con naturalidad el papel de guía y comandante del grupo. Su confianza inquebrantable, que rayaba en la arrogancia, siempre había irritado a Richard. Richard creía que él era más adecuado para ese rol de liderazgo, no Dumont. ¿Por qué se siente tan mal? Una voz suave, casi seductora, resonó en la mente de Richards. El rabino cree que te están ignorando. Es desgarrador, ¿verdad? “Sí, lo es” murmuró Richard, lo suficientemente alto como para que solo él lo percibiera. “Pero el santo eligió a Dumont por una razón. Tiene sus puntos fuertes. ¿No será principalmente por las miradas indiscretas de muchos, lo que complica las cosas?” La voz continuó con un tono tranquilizador y confiado. “Si no hubiera nadie a quien juzgar o comparar, brillarías aún más. Richards frunció el ceño pensativo, presentiendo que algo no andaba bien. Susurró: "¿Qué debo hacer?". Ten paciencia, preciosa. El rabino solo está sembrando semillas de pensamiento. Pero recuerda, quizás llegará un momento en que alguien se sienta solo. Richards se agarró las sienes y sintió un torbellino de emociones. Pero al actuar en consecuencia, son como familia. Sí, son tus parientes, mi tesoro. No deberías hacerles daño. De hecho, el Rabino desea ver la unidad entre ustedes, así que deberías ayudarlos. ¿Ayudar? ¿De qué manera? ¿No te das cuenta? Tus parientes están vacíos. Carecen del reconfortante tacto del algodón. Qué triste. El algodón da calor, encarna un alma, llena el vacío. Tú, querido, has sido tocado por el algodón. Comparte tu calor con ellos. El rabino se asegurará de que nunca te quedes sin algodón, siempre que correspondas al gesto. A medida que la suave y persuasiva voz en la mente de Richards se desvanecía gradualmente, una sensación de desorientación lo invadió. Al salir de su aturdimiento, Richard intentó recordar la misteriosa conversación que transpiraba en su mente. Sin embargo, la sentía cada vez más distante, lo que le hacía cuestionar su realidad. Al levantar la vista, Richard observó a Dumont liderando al grupo, aparentemente absorto en su misión. El grupo parecía tan vulnerable, tan incompleto. Desprovisto de la esencia del algodón. Absorto en la tarea y ajeno a las luchas internas de Richards, Dumont dijo: “Establezcamos nuestros marcadores aquí”. Empezó a asignar roles según su estrategia predefinida, y añadió: “Desde esta posición estratégica, podemos acceder al corazón mismo de Atlantis. Es nuestra puerta de entrada perfecta”. Los discípulos a su alrededor asintieron al unísono y luego tomaron sus herramientas rituales. Cada uno sacó cuchillos peculiares. Estos cuchillos tenían hojas retorcidas y carbonizadas que parecían haber absorbido la oscuridad circundante, lo que los hacía aún más enigmáticos. Al observar cómo se desarrollaba todo esto, Richard, sintiendo una repentina oleada de anticipación, buscó en las profundidades de su túnica y extrajo su propio cuchillo ritualista, elaborado a partir de hueso. El cuchillo de hueso, aunque compacto y cómodo en la palma, era una obra de arte a su manera siniestra. El hueso del que estaba hecho era profundo y oscuro, tallado con intrincados e inquietantes diseños que parecían latir con una energía amenazante. Richard recordaba el origen de este cuchillo: se forjó con los restos de demonios que habían perecido durante ceremonias de invocación fallidas. Los rituales que buscaban fusionar humanos y demonios no siempre daban frutos. Cuando fracasaban, los desafortunados” tanto los discípulos humanos como los demonios a los que intentaban atar” corrían un destino sombrío. Los discípulos a menudo pagaban el precio con su propia sangre, mientras que los restos de los demonios caídos eran reutilizados, sus huesos transformados en estas herramientas especializadas. Si bien estos antecedentes eran fundamentales para quienes ascendían en las filas sacerdotales de los discípulos de la Aniquilación, recordarlos ahora le hacía sentir a Richard como si los escuchara por primera vez. Esta extraña sensación de desconocimiento trastocó brevemente sus pensamientos. Dejando a un lado la fugaz distracción, Richard centró su atención en Dumont y propuso: “Dado nuestro tiempo limitado en este paisaje onírico, sería prudente colocar tantos marcadores como sea posible. Quizás si dividimos nuestras fuerzas y trabajamos en conjunto, podamos cubrir más terreno rápidamente”. Dumont pareció sopesar cuidadosamente las palabras de Richards antes de responder: “Pero dividir implica vulnerabilidad”. Luego hizo una pausa, mirando fijamente a Richard, y añadió: “Tú, más que nadie, deberías saber esto, dados los contratiempos del pasado. Nuestros hermanos, cuando estaban aislados, eran blancos fáciles para sus leales”. Era evidente que Dumont intentaba ofrecer un consejo sincero. Sus palabras carecían de cualquier condescendencia manifiesta. Sin embargo, Richard detectó una leve, casi imperceptible, sonrisa burlona en la mirada de Dumont. Parecía una indirecta sutil que reavivó la ira contenida de Richards. Pero antes de que esa ira se manifestara por completo, una explicación tranquilizadora la apagó rápidamente. Richard se maravilló de su repentina ecuanimidad. Mirando fijamente a Dumont a los ojos, Richard respondió con voz tranquila y razonada: “No sugiero que operemos completamente aislados. Podríamos formar equipos, quizás parejas o tríos. Así nos aseguramos de que siempre haya refuerzos”. Además, según mis observaciones anteriores en este paisaje onírico, sus seguidores no parecen tan hábiles ni ágiles en este ámbito como nosotros. La actitud seria de Richards y la lógica evidente de su argumento constituyeron un argumento convincente. Dumont se encontró considerando seriamente la sugerencia de Richard. Allí estaba un compañero discípulo, alguien que había atravesado sueños en múltiples ocasiones, ofreciéndole un buen consejo. Aunque Richard había sufrido reveses en su expedición anterior, las ideas que ahora aportaba eran innegablemente astutas. Rechazar una propuesta tan bien fundamentada podría dar la impresión de que Dumont es despectivo y socava su liderazgo emergente. Aceptar e integrar las valiosas aportaciones de miembros con experiencia solo podría fortalecer su liderazgo. Dumont ahora se inclinaba a aceptar la propuesta de Richards. Además, en caso de que ocurriera algún percance, estaba claro quién cargaría con el peso de la culpa: Richard. “Muy bien, nos dividiremos en parejas y colocaremos nuestros marcadores estratégicamente a lo largo de los márgenes de la niebla” coincidió Dumont, organizando rápidamente la formación de los equipos. Dirigiendo la mirada hacia Richard, dijo:” Richard, considerando tus observaciones, creo que lo mejor es que te unas a mí. Con gusto, Richard respondió, su sonrisa revelando un rastro de satisfacción. Fue una decisión que le convenía a Dumont. Todos, procedamos. Con un vigor renovado, los discípulos de Aniquilación se movilizaron. Operando en parejas designadas, cada una armada con sus espadas oscuras únicas, diseñadas para marcar, se dispersaron, eligiendo cada pareja rutas diferentes que se adentraban en el bosque neblinoso. A medida que se adentraban, la densa vegetación y los imponentes árboles pronto ocultaron a cada pareja de la vista de los demás. Mientras Richard y Dumont se aventuraban juntos, Richard aferraba su daga tallada en hueso con anticipación. Esperaba pacientemente el momento oportuno cuando estaban aislados de los demás equipos y Dumont estaba absorto en su misión compartida. Luego ofrecería su propio tipo de ayuda. Sólo espera el momento perfecto, mi precioso, murmuró suavemente la misteriosa voz en su mente. ¿Empezamos, Dumont? Richard repitió el mismo sentimiento, con la voz cargada de determinación.
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 620

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 619

Estás leyendo el capítulo 619 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.