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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 616 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Mientras Duncan permanecía en la oscuridad envolvente, se sintió cautivado por la visión de la quilla que se extendía infinitamente ante él. Su instinto le decía que esta quilla estaba relacionada de alguna manera con una transacción importante que tuvo lugar en el subespacio unos cien años antes. Sin embargo, por muy seguro que estuviera Duncan de reconocer el origen de la quilla, persistía una persistente incertidumbre. Era como si faltara una pieza del rompecabezas. Creía que el barco tenía un mensaje para él. Pero ¿era esta quilla la totalidad de ese mensaje, o solo una pieza? Para tener una visión más clara, Duncan levantó la linterna que sostenía. Impulsada por un fuego espiritual místico, su llama se intensificó, proyectando un resplandor radiante a su alrededor. La suave luz reveló más detalles de los intrincados patrones de la quilla y disipó la oscuridad, revelando formas ambiguas que parecían insinuar misterios ocultos. Emergiendo de la espesa niebla, la figura de Agatha se fue haciendo visible. Al acercarse a Duncan, le planteó una pregunta que invitaba a la reflexión: ¿Podría esta larga columna pertenecer a Saslokha, el legendario dios demonio de los antiguos cuentos élficos? Reflexionando sobre sus palabras, Duncan respondió con un leve asentimiento: “Es muy posible. Solo un ser de estatura divina podría tener una postura tan imponente”. Parecía sumida en sus pensamientos, Agatha continuó: “Me refiero a todas las cabezas de cabra, las representadas en Los Desaparecidos, las de este reino onírico surrealista, las que los cultistas consideran sagradas, y posiblemente otras cabezas de cabra que aún no hemos descubierto. ¿Cómo crees que se relacionan con Saslokha?” Dudó, ordenando sus pensamientos antes de continuar. Una de las cabezas de cabra, aturdida, insistió en que Saslokha llevaba mucho tiempo muerta y que no era él. Pero ahora, al presenciar las conexiones que comparten con el antiguo Sueño Primordial de los elfos, y al desenterrar esta espina o quilla en la base de los Desaparecidos... ¿No recuerdas haber adquirido esta quilla durante tu estancia en el subespacio? Agatha creía que Duncan, el hombre que tenía ante ella, era el mismo capitán de los Desaparecidos de hacía un siglo. Supuso que él era quien había llegado a un acuerdo con la cabeza de cabra en los confines del subespacio. Dadas las ocasionales menciones de Duncan sobre la pérdida de fragmentos de sus recuerdos durante su búsqueda de recuperar su esencia humana, supuso que tal vez esta quilla era un fragmento de aquellos tiempos olvidados. Tomándose un momento para reflexionar, Duncan finalmente respondió, con su voz suave y contemplativa: Es plausible que cada una de las cabezas de cabra sean fragmentos de la esencia de Saslokha. Agatha dudó un instante, reconstruyendo el rompecabezas mentalmente. Así que, cuando la señorita Lucretia mencionó la cabeza de cabra que sostenían los Aniquiladores como Fragmentos del Dios Antiguo, no hablaba metafóricamente. Estos fragmentos son diversos; algunos conservan recuerdos o vínculos con Saslokha o incluso con la legendaria ciudad de Atlántida. Mientras tanto, otros parecen haber perdido toda capacidad cognitiva o incluso su esencia. Duncan, aparentemente absorto en sus pensamientos, mantenía la mirada fija en la enorme columna vertebral que tenían ante ellos. Tardó un rato en responder, con una mezcla de intriga y audacia en su voz: “He aquí una teoría radical: estas cabezas de cabra podrían ser solo una de las muchas representaciones de estos Fragmentos del Dios Antiguo. Esta columna vertebral, vasta y majestuosa, es sin duda otra. ¿Y quién dice que no existen otras formas? Ya sea un árbol, un individuo, una simple roca o incluso un cuerpo sin vida, cualquiera de ellos podría ser potencialmente los restos de la esencia de Saslokha”. Siguiendo el hilo, añadió: “El folclore élfico suele hablar de Saslokha adoptando innumerables formas. Quizás por eso un fragmento del dios puede ser lo suficientemente compacto como para caber sobre el escritorio de un navegante con la forma de una cabeza de cabra, mientras que otro, con su colosal columna vertebral, podría rivalizar con el tamaño de todo el Desaparecido”. La implicación de las palabras de Duncan le provocó un escalofrío en la espalda a Agatha. Incluso ella, quien antaño ostentaba el título de Guardiana de la Escarcha, encontraba profundamente inquietante la inmensidad y el alcance del poder de Saslokha. Abrumada por la curiosidad, soltó: ¿Qué clase de fuerza o evento inimaginable podría destrozar a una deidad en estados tan fragmentados? Su pregunta fue más una reflexión en voz alta que una pregunta genuina para que Duncan respondiera. Sin embargo, tras un silencio contemplativo, Duncan respondió con voz distante y reflexiva: “Pero el segundo plano falló, lo que llevó al Rey del Sueño a ser destrozado en la segunda noche extendida de la Creación del Mundo. Fragmentos de Él vagaron entonces, algunos rozando los confines de la realidad”. El rostro de Agatha se iluminó con un destello de reconocimiento; su sombra se reflejó momentáneamente bajo la luz de las lámparas. Al instante recordó el origen de esas palabras: “Es un pasaje del Libro de las Blasfemias”. Duncan asintió sutilmente: “Sí, lo es. Es el mito de la creación de los Aniquiladores, una narrativa de una época incluso anterior a la Era del Mar Profundo. El Rey del Sueño empleó su inmenso poder para dar origen al mundo, solo para fragmentarse durante las largas noches”. Con una nueva comprensión, Agatha exclamó: “¡Saslokha debe ser uno de los Reyes Perdidos!”. El legendario Gran Dios Demonio de las Crónicas Élficas. ¿Podría ser sinónimo del Rey del Sueño que aspiró a recrear el mundo durante esa segunda y prolongada noche? Duncan comenzó con un tono reflexivo: “He reflexionado sobre esta conexión durante bastante tiempo, especialmente considerando los notables paralelismos en los poderes que se les atribuyen. Sin embargo, las leyendas élficas, por grandiosas y cautivadoras que sean, a menudo carecían de pruebas concretas. Además, Saslokha, al estar claramente arraigada en el folclore élfico, a menudo se representa en relatos que parecen contradecir los registros históricos y los relatos de otras ciudades-estado dispersas por los grandes océanos”. Explicó: “También cabe destacar que, entre todas las razas conocidas, los elfos se enorgullecen de poseer la recopilación más extensa de mitos y narrativas históricas. Sin embargo, un examen exhaustivo de sus vastos archivos no revela ninguna mención del intento del Rey del Sueño de reconstruir el mundo durante la infame Segunda Larga Noche. Tampoco hay ninguna narrativa que sugiera la fragmentación de este formidable dios demonio durante esa larga noche, ni en los registros oficiales ni en los relatos más oscuros y menos conocidos”. Estas disparidades me impedían establecer con seguridad paralelismos entre el venerado Gran Dios Demonio Saslokha, de origen élfico, y el Rey del Sueño asociado con la segunda noche extendida. Sin embargo, presenciar estos restos tangibles de una deidad antaño poderosa ha cambiado mi perspectiva. Agatha pareció momentáneamente paralizada, mientras su mente lidiaba con la gravedad de las revelaciones de Duncan. Duncan, percibiendo la presión del momento, se acercó lentamente a la Columna Vertebral de los Dioses Antiguos. Con su linterna en alto, pisó con delicadeza un punto convergente de esta inmensa reliquia. Agachado, recorrió con los dedos su superficie áspera y desgastada por el tiempo, un testimonio de eones pasados, pero que conservaba una vitalidad innegable. Fue esta misma columna vertebral la que trajo a los Desaparecidos de vuelta al mundo tangible desde el subespacio. La columna vertebral había sido su pilar fundamental, manteniendo la existencia corpórea de la nave durante todo un siglo. De repente, Duncan se quedó congelado. Una pregunta esencial, que había permanecido al margen de sus reflexiones, ahora irrumpió en su mente. Tras examinar detenidamente la quilla formada a partir de la columna vertebral de este dios primordial, y comprender la magnitud de la infraestructura que yacía bajo tan colosal nave, surgió una pregunta urgente: ¿De qué material estaba construida la quilla original del Desaparecido? Levantándose rápidamente, Duncan dirigió su mirada a través de la extensión de obsidiana que lo rodeaba. El esqueleto del barco, anclado por la quilla y flanqueado por robustas costillas, estaba envuelto en un velo de niebla incesante. Forzando la vista, apenas podía distinguir los fragmentos del casco y los restos de las vigas de soporte superiores del barco. Si bien el edificio construido sobre la columna vertebral de esta antigua deidad era sin duda monumental y evocaba una profunda reverencia, era apenas un fragmento del Desaparecido original. La nave principal, la Desaparecida en su estado prístino, había sido engullida por el traicionero subespacio. Cuando las entidades con cabezas de cabra la encontraron por primera vez, la nave no era más que un espejismo fugaz, sostenido únicamente por el espíritu indomable y la voluntad implacable de Duncan Abnomar. El Duncan Desaparecido sobre el que se alzaba ahora era como el fénix renacido de sus cenizas. Había recibido una segunda vida: su quilla fundacional original había sido reemplazada por la columna vertebral de una deidad de tiempos antiguos, lo que le permitió emerger casi milagrosamente del abismo del subespacio. Sin embargo, quedaba una pregunta: ¿cuál era la naturaleza de la quilla original? Aunque Duncan no afirmaba ser experto en construcción naval, su amplia experiencia en este ámbito le había proporcionado un buen conocimiento de la anatomía naval. Conocía las normas de construcción naval de un siglo atrás: cómo se ensamblaban meticulosamente los buques de guerra con velas. La quilla, la columna vertebral del barco, se fabricaba tradicionalmente a partir de un único tronco de madera robusto y largo, seleccionado a mano por su resistencia. Las características de esta madera no solo definían la integridad estructural general del buque, sino también su tamaño potencial. Sin embargo, el Desaparecido desafió estas especificaciones convencionales. No solo era más grande, sino que poseía una inmensidad sin precedentes. En los anales de la historia marítima mundial, el Desaparecidos no tenía parangón en escala. Ningún otro velero, antes o después, podía rivalizar con su magnífica estatura. Y al examinar Duncan la parte inferior del barco, era evidente que el diseño de la quilla del Desaparecidos se salía de lo habitual. En lugar del diseño habitual de juntas o remaches, su quilla parecía ser una unidad continua. Reflexionando más a fondo, Duncan reflexionó sobre la esencia misma de la construcción naval. La quilla era el núcleo del barco, y todos los demás elementos estructurales se inspiraban en su diseño. El hecho de que la Espina Dorsal de los Dioses Antiguos hubiera sustituido a la perfección la quilla original sugería que el Desaparecidos, a pesar de ser una reliquia de su época, se diseñó inicialmente con una quilla única e ininterrumpida. Sin embargo, ningún árbol conocido de ninguna tierra conocida podría alardear de proporciones tan gigantescas. Incluso si, hipotéticamente, existiera un árbol tan colosal, la madera tiene sus limitaciones físicas. Dado el gran tamaño del Desaparecido, el peso y la tensión que ejercería superarían con creces la capacidad de carga natural de cualquier quilla de madera. ¿Podría ser posible que la quilla original no estuviera hecha simplemente de madera, sino de algo mucho más extraordinario? Con el paso de las décadas, las historias de los Desaparecidos se envolvieron en misterio, alcanzando casi un estatus mítico en el mundo marítimo. A medida que el legado del barco crecía, las discusiones sobre él, especialmente sobre su origen en la Ciudad-Estado de Pland, se volvieron tabú. Los Desaparecidos eran como una historia de fantasmas susurrada en voz baja. Sin embargo, Duncan podía imaginar el pasado. Visualizó la vibrante escena de hace un siglo, cuando la estructura de esta magnífica embarcación comenzó a tomar forma, sembrando asombro e intriga en quienes presenciaron su creación. Mientras la niebla tejía sus patrones a su alrededor, la linterna de Duncan proyectaba una tenue y misteriosa luminiscencia verde. La luz parecía revelar sombras ocultas entre la niebla, cada una contando su propia historia silenciosa. Duncan, dejando escapar un suspiro, miró la niebla siempre presente y sus rasgos se suavizaron. -Así que éste era vuestro secreto -murmuró, dirigiéndose al barco que lo rodeaba.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 616

Estás leyendo el capítulo 616 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.