Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 615 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan sintió como si su consciencia se extendiera por la nave, extendiéndose como una telaraña. Cada rincón, grieta y centímetro de esta nave parecía fundirse con su ser. La conexión era más fluida y clara que antes. Navegando al borde de un sueño, esta nave fantasma le revelaba todos sus secretos sin restricciones.
Su mente se adentraba cada vez más: desde la imponente cubierta de popa hasta los camarotes inferiores, desde los compartimentos que almacenaban pólvora y balas de cañón hasta las salas que albergaban anclas y cabos, desde cada pared y pilar hasta cada cabo y linterna. Poco a poco, el barco entero se materializó en una proyección detallada dentro de su mente.
Duncan examinó esta imagen mental, comparándola con sus recuerdos. Esperaba encontrar discrepancias, tal vez una viga que no pertenecía al diseño original, una cabina que no existía en el mundo físico o un compartimento desconocido. Estas podrían ser las anomalías resultantes de la fusión de la conciencia de la cabeza de cabra y la del Desaparecido.
Comenzó como una idea fugaz: Duncan se dio cuenta de que esta nave no era solo producto de la imaginación de los cabezas de cabra. Los recuerdos del propio Desaparecido podrían influir. Buscó evidencia de la consciencia de la nave, y a medida que ampliaba su percepción a través de la nave, esta simple corazonada se consolidó. Era como si una voz intangible lo guiara, sugiriendo que efectivamente había algo oculto en las profundidades de la nave, que el Desaparecido quería revelarle algunos secretos. En un lugar invisible para el mundo físico, la nave aún conservaba recuerdos de eventos del subespacio.
Estos recuerdos ocultos potencialmente contenían uno de los secretos más profundos de este intrincado paisaje onírico: el origen de la cabeza de cabra y la conexión entre este recipiente de sueños y la entidad conocida como Atlántida.
¿Fue su intuición? ¿O el Desaparecido le susurraba sus historias?
Pensamientos vagos flotaban en la mente de Duncan, pero no se dejó distraer por ellos. Estaba concentrado en su tarea, buscando diligentemente posibles pistas.
La tarea no fue fácil. Incluso con una nave que conocía a la perfección, Duncan no podía afirmar recordar la ubicación exacta de cada objeto del Desaparecido. En cambio, esperaba que su intuición lo guiara y lo condujera a las anomalías que buscaba.
Pero, para su sorpresa, no necesitó intuición para encontrar la anomalía. La discrepancia era mucho más evidente y chocante de lo que jamás había imaginado.
Debajo de la tercera cubierta, detectó un enorme vacío sensorial.
Duncan frunció el ceño en señal de concentración. Mientras agarraba con fuerza el timón, miró hacia abajo, al lugar exacto que percibía, justo debajo de él.
¿El fondo del barco?
Una idea asaltó a Duncan. Dudando un momento, soltó el volante.
Su conexión con el timón se cortó.
Sin embargo, las sensaciones que percibía de toda la nave permanecían ininterrumpidas. Aún podía sentir la conexión de la nave con él; seguía navegando velozmente a través de la oscuridad y la niebla infinitas. Fuera del casco, enormes estructuras que semejaban raíces y ramas de plantas permanecían presentes, zumbando sin cesar.
Las estelas luminosas de la Atlántida también estaban allí, girando persistentemente alrededor del timón.
Al observar esto, Duncan se dio cuenta de algo: parecía que, una vez establecida la conexión, permanecería intacta hasta el final del sueño. Y, al entrar en él a través de la reflexión, se convirtió en parte del paisaje onírico. Ninguna acción que realizara allí sería percibida como una intrusión externa, ni sería fácilmente expulsada o borrada por el poder autocurativo del sueño.
Con esto en mente, Duncan suspiró aliviado. Rápidamente dejó el timón, pero antes de adentrarse en el interior del barco, regresó a los aposentos del capitán.
Cerca de la puerta de la cabina del capitán, vio la pintoresca linterna colgando silenciosamente en la pared.
Para adentrarse en la estructura inferior de los Desaparecidos era necesario llevar una linterna. Aunque no estaba seguro de si esta regla se aplicaba a la nave onírica, decidió proceder con cautela.
El reflejo de Agatha apareció en un espejo cercano, mirando a Duncan con un toque de curiosidad. Capitán, ¿qué trama?
Dirigiéndose al fondo del barco, Duncan respondió rápidamente, mirando hacia el tablero de navegación. La cabeza de cabra seguía allí, aparentemente inerte. Hay algo ahí.
La expresión de Agatha cambió a una de preocupación inmediata al escuchar esto.
“Hablemos mientras caminamos” añadió Duncan rápidamente. “No lo discutas aquí.
Con esto, agarró la antigua linterna de bronce y salió de la habitación.
Duncan cruzó rápidamente la cubierta, envuelto en una ligera niebla. La chispa había encendido la linterna, proyectando un resplandor verde fantasmal a su alrededor. La niebla circundante se disipó ligeramente a la luz de la linterna, para luego cerrarse de nuevo tras él. En el juego de luces y sombras, otra silueta se movió velozmente a su lado, casi superponiéndose a su propia sombra.
La voz de Agatha emanó de esa sombra, ¿El fondo del barco que mencionaste es el área de la que siempre me mantienes alejada?
Sí, Duncan asintió mientras abría la puerta que conducía a las cubiertas inferiores, bajando rápidamente los escalones con la linterna en la mano. En la dimensión real, el fondo de los Desaparecidos está conectado al subespacio. Allí yace una zona destrozada donde cada grieta revela escenas reflejadas desde el subespacio. Es peligroso que alguien se acerque sin mí.
Tu descripción por sí sola suena inquietante. La sombra de Agatha parecía temblar. Aunque su expresión era imperceptible, la sombra parecía más tenue, lo que indicaba su aprensión. A juzgar por tu reacción, ¿parece que la situación en el fondo del barco del sueño ha cambiado?
“Ha aparecido una estructura que nunca había visto” dijo Duncan rápidamente. Recorrió los almacenes cavernosos y tenuemente iluminados bajo la cubierta, descendiendo nivel a nivel. “No está muy lejos. La zona destrozada se encuentra justo al final de la última escalera.
Después de recorrer rápidamente los pasillos y escaleras poco iluminados, misteriosos y a veces llenos de sombras, la sombra de Duncan y Agatha se detuvo abruptamente.
Se encontraban al final de la última escalera, y frente a ellos se alzaba la gran puerta que conducía a la región destrozada del fondo del barco.
La sombra de Agatha se arrastró por la escalera hasta el lado de Duncan, y luego se alzó lentamente contra la pared. A juzgar por su silueta, parecía observar con cautela y ansiedad la puerta que se abría frente a ella.
“No siento nada más allá de esa puerta” susurró. “Incluso tan cerca, no siento nada. Es como si hubiera un vacío absoluto al otro lado.
Duncan miró a Agatha y luego a la linterna que tenía en la mano.
Su suave resplandor iluminaba el entorno, pero cuando su luz cayó sobre la puerta que había frente a nosotros, pareció absorberse parcialmente, atenuándose considerablemente.
Duncan respiró profundamente, dio un paso adelante y empujó la puerta para abrirla.
En el mundo real, detrás de esta puerta estaba el compartimento destrozado en el fondo de la estructura que flotaba en el subespacio.
Allí, lo primero que Duncan vio fue una extensión de oscuridad impenetrable, un abismo que parecía no tener límites.
Por un instante, sintió que estaba a punto de sumergirse en un vacío infinito. Una punzada de inquietud le recorrió la espalda; la abrupta transición del interior de la nave a esta vasta oscuridad lo tomó por sorpresa. Pero pronto se dio cuenta de que no estaba contemplando un vacío absoluto; había entidades que residían en la oscuridad.
A medida que sus ojos se adaptaban, las formas y figuras en la oscuridad se enfocaron. Primero, había una inmensa estructura continua, ancha como un camino suspendido en la nada, con sus extremos ligeramente arqueados hacia arriba. Junto a esta estructura había numerosas ramas, perfectamente organizadas y extendiéndose en la distancia, como costillas.
Duncan se encontró en medio de esta gran estructura continua. Bajo sus pies se alzaba el tronco principal, con ramas que se extendían a su alrededor. No se veían paredes exteriores de la nave, ni siquiera las fragmentadas. Entre las costillas, solo se extendía el oscuro vacío, con volutas de niebla que se alzaban y se arremolinaban en el aire, rodeando la vasta extensión.
Duncan se dio cuenta de lo que era.
Simultáneamente, la sombra de Agatha salió deslizándose por la puerta y se acomodó junto a la de Duncan. Contempló con asombro la inconcebible escena que se desarrollaba ante ella. Pasó un momento antes de que exclamara: “Espera, ¿esto es...?”.
La quilla del Desaparecidos, Duncan asintió solemnemente.
La quilla. Sí, el Desaparecidos es un velero centenario; seguro que tiene quilla. Agatha dudó, su tono era una mezcla de desconcierto y comprensión. Pero parece...
Duncan no respondió a Agatha. Su atención estaba casi completamente concentrada en la asombrosa estructura que se extendía y curvaba hacia la oscuridad.
Este fue su primer encuentro con la quilla del Desaparecidos. Según las normas de construcción naval de este mundo, la quilla de un buque de guerra de vela terminado no solía estar expuesta en las zonas visibles del interior del barco. El compartimento inferior del Desaparecidos, donde originalmente se veía la quilla, estaba destrozado y flotando en el subespacio, haciendo que su estructura fuera indistinguible.
Nunca se había preguntado cómo sería la quilla del barco.
Ahora él lo sabía.
Salió al camino suspendido en la oscuridad, caminando hacia adelante y deteniéndose ante el primer eslabón.
Las enormes estructuras con forma de costilla que se extendían a ambos lados le conferían un aura inquietante y a la vez majestuosa. Parecían latir con una energía ancestral, testimonio de la existencia centenaria del barco. Cada costilla, cada curva de la estructura, guardaba los ecos de los mares turbulentos que había navegado y las tormentas que había afrontado. Duncan percibía una amalgama de fuerza y vulnerabilidad, una paradoja que albergaba en su interior el alma del barco.
La sombra de Agatha flotaba cerca, su silencio denotaba una mezcla de asombro y temor. Se aventuraban en territorio inexplorado, donde las reglas habituales de la física y la lógica parecían estar suspendidas. Duncan alzó la linterna; el tono verdoso de su luz proyectaba un brillo sobrenatural sobre la intrincada danza de oscuridad y niebla que los rodeaba.
La luz que irradiaba la linterna iluminaba la inmensa estructura sobresaliente e interconectada y, más allá, había otro enlace, seguido de más enlaces.
Esta estructura interconectada segmentada ciertamente no cumplía con los estándares de construcción de las quillas de los veleros tradicionales. En los veleros del viejo mundo, la quilla debía estar hecha de una sola pieza de madera para resistir el mar embravecido y las olas turbulentas.
Sin embargo, Duncan estaba convencido de que la quilla en la parte inferior del Desaparecidos, con sus muchas estructuras de conexión, era mucho más robusta que cualquier quilla del mundo.
La razón es que era la columna vertebral de una antigua deidad.

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Capítulo 616
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 615
Estás leyendo el capítulo 615 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.