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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 610 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Richard se ubicó justo debajo de la plataforma elevada y ornamentada, de pie junto al misterioso artefacto conocido como la Calavera de los Sueños. Con atención absorta, observaba cada acontecimiento. A su alrededor, los asistentes irradiaban calma, pero bajo esta apariencia se percibía una perceptible sensación de expectación y tensión. Dos elfos, un hombre y una mujer, se presentaron para la presentación. Su atuendo estaba notablemente deteriorado, con evidentes signos de desgaste y abandono. Bajo sus andrajosas ropas, su piel estaba marcada por multitud de cicatrices, cada una un doloroso recordatorio de los incesantes tormentos que habían padecido. Algunas de estas cicatrices evocaban ceremonias de sacrificio anteriores, mientras que otras eran recuerdos brutales de diversos experimentos y pruebas relacionados con los poderes arcanos de la Calavera de los Sueños. Al entrar por primera vez en los opulentos confines del salón, sus rostros mostraban una expresión vacía e inexpresiva. Sin embargo, al encontrarse con la imagen del Santo y la Calavera de los Sueños, estratégicamente colocada bajo la plataforma, un terror absoluto los invadió. Sus cuerpos delataban el deseo de resistir o huir, pero cualquier atisbo de resistencia fue acallado por la breve e imponente mirada del Santo. Inmovilizados por su imponente presencia, solo pudieron observar cómo un discípulo, ataviado con una sombría túnica gris y blandiendo una afilada daga ritual, avanzaba amenazante hacia ellos. Durante el sombrío ritual, una daga, pulida con nieve fresca hasta alcanzar un brillo casi reflectante, era el instrumento central. Los aniquiladores, con expresiones de intensa anticipación pero con una intención tácita, observaban atentamente el procedimiento. Con deliberada precisión, la afilada hoja se abrió paso en la suave carne de los dos elfos, dejando marcas en sus brazos, muslos y espaldas. A pesar de la profundidad de las incisiones, ninguna estaba diseñada para ser mortal. Parecía como si el propósito principal fuera infligir el máximo tormento y agonía, preservando sus vidas. Bajo el intenso y firme escrutinio del Santo, los individuos marcados para el sacrificio quedaron paralizados por el miedo y la angustia, tanto que no pudieron emitir un grito ni intentar defenderse. Un grupo de hombres envueltos en sombrías túnicas grises los colocaron a la fuerza junto a una formidable y robusta carreta. La intensidad de su tormento se hacía evidente no por gritos audibles, sino por las grotescas contorsiones que desfiguraban sus rasgos. La habitación, iluminada únicamente por las tenues y parpadeantes velas, proyectaba sombras inquietantes contra las paredes de piedra. Mientras los sacerdotes de élite se acercaban cautelosamente a la Calavera de los Sueños, el silencio se apoderó de la sala. Incluso los cultistas de menor rango reconocieron la gravedad del momento. La energía emitida por la calavera causó una sensación escalofriante, palpable incluso para quienes se encontraban a cierta distancia. El primer sacerdote en dar un paso al frente fue Dumont. Con aire de autoridad, extendió la mano y posó delicadamente los dedos sobre la superficie tallada con cabezas de cabra. En cuanto hicieron contacto, su cuerpo se puso rígido. Los músculos de su rostro se contrajeron en un grito silencioso y puso los ojos en blanco. Toda la cámara observaba con temerosa expectación. Tras lo que pareció una eternidad, Dumont retiró la mano, jadeando. Parecía profundamente alterado, con la mirada vidriosa, como si hubiera presenciado visiones de horrores y maravillas indescriptibles. Sin decir palabra, retrocedió, indicándole al siguiente sacerdote que se acercara. La experiencia de cada sacerdote fue diferente. Algunos lloraban desconsoladamente, otros susurraban en lenguas desconocidas para los observadores, mientras que unos pocos simplemente caían en un profundo trance, para luego despertar con un nuevo propósito. Entre los observadores, Richard sintió que su corazón se aceleraba con una mezcla de miedo e intriga. El poder y el conocimiento ancestral que contenía la Calavera de los Sueños eran innegables. Sin embargo, los riesgos eran igualmente evidentes. A medida que más sacerdotes interactuaban con la Calavera, Richard intentaba extraer de sus reacciones alguna pista sobre los misterios a los que se exponían. Mientras tanto, fuera de la cámara, la sangre élfica se recolectaba y embotellaba meticulosamente. Se preparaban mensajeros para transportar la preciada sustancia a las distintas ciudades-estado. El Culto de los Sin Nombre se infiltraba en cada rincón del mundo con sus perversos sueños. Al concluir el ritual en la sala, Richard decidió que no podía quedarse de brazos cruzados. Necesitaba profundizar en las operaciones del culto y, de ser posible, poner fin a sus oscuras ambiciones. Fuera lo que fuese lo que la Calavera de los Sueños les había revelado a esos sacerdotes, era evidente que su influencia no se limitaba a esta cámara. Era la clave para un reino de poder y caos que amenazaba con consumir la esencia misma de la realidad. Respirando hondo para tranquilizarse, Richard reunió todo su coraje y dio un paso adelante con valentía. Extendió la mano y sus dedos tocaron con cautela el cuerno de la antigua reliquia conocida como la Calavera de los Sueños. En cuanto hizo contacto, un grito agudo y ensordecedor resonó en el aire, estremeciéndole el alma. Desde el interior de la ornamentada cabeza de cabra, una violenta oleada de energía explotó, impactando a Richard como un maremoto. Sintió como si una fuerza inmensamente poderosa lo dominara, extrayendo y estirando su consciencia de los confines de su cuerpo. Richard, un devoto discípulo del Culto de la Aniquilación, experimentó una sensación como si su espíritu fuera succionado, elevándose velozmente hacia la vastedad. El mundo a su alrededor se oscureció, y mientras observaba desde esta extraña perspectiva incorpórea, vio cómo su propia forma física comenzaba a desplomarse hacia atrás. Afortunadamente, sus compañeros del culto reaccionaron rápidamente, sujetando su cuerpo inerte y guiándolo con cuidado hacia un lugar seguro. En medio de su desorientación, la mirada de Richards se fijó en algo inesperado: un peculiar conejo de peluche. Moviéndose con una gracia asombrosa, el animal parecía escabullirse, manteniéndose deliberadamente dentro de la sombra proyectada por el cuerpo de Richards al desplomarse. Sus acciones sugerían que intentaba permanecer oculto, posiblemente para evitar ser visto por las veneradas y santas figuras presentes en la cámara. ¿Un conejo? ¿En un lugar como este? ¿Por qué? La visión dejó perplejo a Richard. Sin embargo, antes de que pudiera ahondar en este misterio, sus pensamientos se vieron interrumpidos abruptamente. El esquivo reino de los sueños de los Sin Nombre ahora le estaba revelando sus secretos. La habitación había sufrido una transformación notable. Duncan sintió un cambio innegable en el ambiente. Si bien a primera vista todo parecía igual, se produjo un cambio intangible en el momento en que las manecillas del reloj marcaron las nueve. El reflejo de los Desaparecidos se había convertido en algo completamente desconocido. Su mirada se dirigió al reloj de pared y notó una intrigante inversión. En lugar de su anterior y anómalo movimiento en sentido contrario a las agujas del reloj, las manecillas se movían ahora como era de esperar, siguiendo el curso natural de las agujas del reloj. Los objetos de la habitación, que habían estado colocados de forma anómala debido a su proximidad a un espejo, parecieron volver sutilmente a sus lugares correspondientes. El aire, antes pesado y sofocante, se volvió más fresco, y cuando Duncan miró por la ventana, la cubierta y el casco del barco, antes indistintos, ahora se destacaban nítidamente. Sin embargo, la apariencia espectral del mar y el cielo, que evocaba una dimensión espiritual, había sido reemplazada por una interminable extensión de oscuridad, interrumpida solo por una espesa niebla. Este entorno ya no era un mero reflejo. Se había transformado en el sueño surrealista de Cabeza de Cabra navegando por el sueño perdido de la Atlántida, otro reino de los Desaparecidos. Pero la atención de Duncan no se centró inmediatamente en el cambio de entorno. Los cultistas invocaron la Calavera de los Sueños empapando la cabeza de cabra con sangre élfica, reflexionó Duncan, con el rostro contraído en una mezcla de asombro y disgusto. Para mi asombro, el ritual funcionó. Desde el espejo cercano, donde había estado confinada tras su transformación, emanó la voz de Agatha. El relato del rabino me hace creer que, en lugar de que el ritual activara con éxito la Calavera de los Sueños, esta respondió furiosa, condenando al ritualista. Pero para estos cultistas, tal castigo se percibe como un gran honor. Parece que los elfos que fueron utilizados para obtener su sangre siguen a salvo por el momento. Los cultistas probablemente ven el valor de mantenerlos con vida, extrayéndolos regularmente para obtener su sangre. Pero para cuando este ritual alcance su forma final, innumerables elfos podrían encontrar su fin a bordo de esta nave. Duncan permaneció pensativo un momento, con el rostro desencajado por la preocupación. Girándose hacia el espejo, buscó la imagen de Agatha. Aunque el rostro de Agatha se veía nítido y claro en el cristal, el fondo de la Estrella Brillante del mundo real brillaba por su ausencia. El reflejo de Lucrecia tampoco aparecía por ninguna parte. Ella debe haberse aventurado en el mundo de los sueños desde Wind Harbor. Lucy, gritó, ¿cuál es tu estado? La brecha geográfica entre los Desaparecidos y Puerto del Viento no parece detener el Sueño del Sin Nombre. “Me he encontrado de nuevo en esta zona boscosa, con Shirley acompañándome”, fue la respuesta de Lucrecia, resonando en la mente de Duncan. “El rabino y yo hemos establecido contacto. Sigue poseyendo a un cultista, y su tapadera sigue intacta”. Duncan reflexionó un momento y luego preguntó: ¿Cuál es tu opinión sobre el ritual que llevaron a cabo? En un entorno que parecía arcaico y avanzado a la vez, Lucrecia expresó su incredulidad y frustración. Hablamos de un grupo de individuos profundamente descarriados, que emplean técnicas igualmente desquiciadas para interactuar con los restos de los Dioses Antiguos. Su proceso de pensamiento es distorsionado, su metodología fundamentalmente defectuosa y los sacrificios que hacen son inconmensurables. Y, sin embargo, desconcertantemente, parecen lograr en cierta medida lo que buscan. Como alguien dedicada a la búsqueda del conocimiento, no puedo comprender ni aprobar sus acciones. Con su semblante reflejando una miríada de emociones, desde la incredulidad hasta el disgusto, continuó: Imaginen a un grupo de individuos despistados que usan instrumentos contundentes para atacar un dispositivo computacional avanzado que funciona mal y, contra todo pronóstico, logran que funcione. ¡Qué audacia! Después de luchar momentáneamente para encontrar la descripción apropiada, finalmente soltó: ¡Es una burla a todas las formas de vida sensibles! Duncan respondió en un tono contemplativo: Por extraño que parezca su enfoque, no se puede negar que lograron algo, incluso si parece que están jugando un juego peligroso con sus vidas. La profundidad de la emoción mostrada en el rostro de Lucrecia pareció intensificarse. Al reconocer la creciente intensidad en el rostro de la mujer a la que a menudo se refieren como la Bruja del Mar, Duncan, diplomáticamente, desvió la conversación hacia otro tema. Cada vez es más evidente que hay una multitud de estos Cabezas de Cabra, pero solo unos pocos podrían aún poseer claridad mental. Me inclino a creer que el único ejemplar cuerdo podría ser mi primer oficial. Se tomó un momento para ordenar sus ideas y luego añadió: “Dado que la escultura que sostienen los cultistas carece de un sentido cognitivo completo, eso podría explicar por qué su descarado ritual dio sus frutos. La Calavera de los Sueños parece responder puramente por impulso, y dio la casualidad de que una de sus respuestas primarias permitió a estos Aniquiladores acceder al Sueño del Sin Nombre”. Aún desconocemos si este proceso ritual fue un descubrimiento casual de los Aniquiladores o si se trataba de un conocimiento arcano transmitido por esos misteriosos Enders. Y, aunque quizás estemos cerca de descifrar el método de entrada onírica de los cultistas, el método que emplean los Suntistas permanece envuelto en secreto. Lucrecia reflexionó: ¿Supones que los discípulos del Sol Negro podrían tener su propia Cabeza de Cabra? Duncan respondió, frunciendo el ceño: “Está dentro del ámbito de lo posible. Sin embargo, mi intuición me dice que probablemente sea más complejo. Hasta ahora, solo dos variedades de Suntistas se han aventurado en el Sueño del Sin Nombre: el singularmente visto Heredero del Sol y los inquietantemente inhumanos Remanentes del Sol. Aún no hemos presenciado la aparición de sacerdotes o seguidores humanos del Sol. Es evidente que, sean Herederos o Remanentes, pertenecen a una clasificación distinta a la de los humanos”. Lucrecia añadió: Se parecen a derivados de dioses antiguos, entidades con una arquitectura espiritual que contrasta marcadamente con la de los humanos. Duncan concluyó: Su método para entrar al Sueño del Sin Nombre podría ser muy distinto del que emplean los Aniquiladores.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 610

Estás leyendo el capítulo 610 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.