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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 609 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La voz de Duncan resonó desde el espejo del tocador; su sorpresa era evidente en su tono. ¿Qué acabas de decir? ¿Trajeron una escultura de madera de Cabeza de Cabra? Lucrecia respondió rápidamente, dirigiendo la mirada a la bola de cristal cercana. “En efecto, es una estatua de madera negra con forma de cabeza de cabra”, confirmó. El orbe mostraba tenuemente una escena en curso, transmitida directamente por el rabino desde la reunión secreta de los cultistas. La talla refleja de forma sorprendente la figura del Primer Oficial del Desaparecido. De hecho, el parecido es asombroso. ¡Combinan a la perfección! Cada vez más intrigada y preocupada, la imagen de Duncan en el espejo se inclinó, lo que me llevó a preguntarme: “Y después de que se presentó esta estatua de cabeza de cabra, ¿qué sucedió? ¿Interactúa o se comunica de alguna manera con los miembros del culto?”. Lucrecia negó con la cabeza, con la mirada fija en la visión ligeramente oscurecida de la esfera de cristal. “Para nada”, explicó. La escultura de la cabra parecía inerte. Al ser introducida, simplemente permanecía allí, dando la apariencia de una simple obra de arte. A su alrededor, los cultistas habían iniciado algún tipo de ritual ceremonial: encendían velas e incienso. A pesar de su reverencia, la estatua, a la que bautizaron como la Calavera de los Sueños, permanecía inerte. Al ver el reflejo de Duncan, con una profunda expresión de desconcierto y preocupación, quedó claro que se quedó desconcertado. Siempre había sabido que el trabajo encubierto de los rabinos dentro de la base de la secta proporcionaría información esencial. Pero las revelaciones que surgían ahora superaban sus expectativas más descabelladas. Desde el inicio de la reunión de la secta, tanto él como Lucretia habían estado siguiendo meticulosamente las actualizaciones proporcionadas por el rabino. De todas las revelaciones intrigantes, esta escena en particular sobre la estatua de la cabeza de cabra fue, con mucho, la más impactante. La idea era ineludible: Los Aniquiladores, este grupo críptico, poseían una talla de cabeza de cabra, réplica exacta del mascarón de proa del Primer Oficial del Desaparecido. ¿Era esta la clave que les otorgaba acceso sin trabas al misterioso Sueño del Sin Nombre? Duncan se vio envuelto en la dimensión reflejada, un espacio interconectado por superficies reflectantes. En este reino tenuemente iluminado, se tomó un momento para contemplar profundamente. Al levantar la vista después de unos instantes, observó su entorno. Como Agatha lo describió una vez, este espacio de otro mundo se puede definir mejor como la representación reflejada de los Desaparecidos, situado en la encrucijada del dominio espiritual y el mundo tangible. Mientras Duncan observaba a su alrededor, todo le parecía familiar, pero a la vez estaba impregnado de una cualidad surrealista. El Desaparecido apareció tal como lo recordaba, aunque envuelto en una atmósfera escalofriante y extraña. Al asomarse por una ventana, la cubierta estaba envuelta en la penumbra. Tanto el horizonte lejano como el vasto mar parecían espectrales, reflejando la esencia etérea del mundo espiritual. Junto a la estructura del barco, un resplandor nebuloso titilaba, su forma oscilando como un espejismo en el calor del desierto. Al darse la vuelta, Duncan reconoció la cabina del capitán detrás de él: la mesa del mapa de navegación, los estantes llenos de diversos artículos, los adornos colgantes de pared y, lo más sorprendente, la inmóvil escultura de cabeza de cabra, inquietantemente silenciosa, estacionada cerca del borde de la mesa de navegación. La habitación estaba sumida en una penumbra opresiva y persistente. Incluso con lámparas de aceite fijadas a las paredes y diversas fuentes de luz intercaladas, una densa oscuridad parecía haberse integrado en la esencia misma del lugar. Era como si la habitación llevara un tatuaje de sombra, una marca permanente que recordaba a quien entraba que había salido de los límites del mundo normal. En marcado contraste con la penumbra omnipresente, un espejo ovalado ante Duncan brillaba suavemente como un rayo de esperanza. Este espejo, que reflejaba el ambiente de la habitación de Lucrecia, irradiaba una suave calidez, una conexión tangible con el mundo exterior. Apartando la mirada del espejo, Duncan, con paso mesurado, se dirigió a la mesa de cartas náuticas. Sobre ella, prominentemente, se alzaba la talla de madera de la cabeza de cabra, inerte, cuyos detalles se acentuaban aún más bajo la tenue luz. Parecía indiferente a su presencia, reflejando la naturaleza inanimada de la Calavera de los Sueños, alrededor de la cual los cultistas orquestaban sus ceremonias. Después de un momento contemplativo de estudio de la figura intrincadamente tallada, Duncan extendió su mano, acariciando suavemente la estatua. En el mundo real, al otro lado de ese espejo luminiscente, semejante acción habría provocado una reacción inmediata y vehemente del hablador Cabeza de Cabra. Era conocido por no desaprovechar jamás una oportunidad de conversación. Sin embargo, en este reino reflejado, a menudo llamado el reflejo de los Desaparecidos, Cabeza de Cabra permaneció insensible, emitiendo un aire de anticipación latente. Finalmente, un suave repiqueteo de pasos sacó a Duncan de sus pensamientos. Al levantar la vista, vio la figura de Agatha acercándose con gracia. Capitán, tenemos aproximadamente treinta minutos antes de que se active el Sueño del Sin Nombre” entonó la mujer con voz etérea, encarnando la esencia de la dimensión reflejada que habitaba. “Basándose en observaciones pasadas, al acercarse ese momento, esta versión reflejada del Desaparecido se metamorfoseará en una nave que navegará entre brumas sombrías. La estatua con cabeza de cabra que observa también se llenará de vida. La expresión de Duncan se tornó contemplativa. En realidad, será diferente del Primer Oficial al que me he acostumbrado. Esta es una cabeza de cabra distinta, y hay una idéntica que empuñan los Aniquiladores” reflexionó, tomándose un momento para articular sus pensamientos. “Es desconcertante que hayan aprovechado el poder de una cabeza de cabra, cuyos orígenes están envueltos en misterio, para acceder al Sueño del Sin Nombre. La idea encaja, pero va mucho más allá de lo que había imaginado. Tras una breve pausa, Agatha planteó tentativamente su pregunta: ¿Existen múltiples Cabeza de Cabras? La respuesta de Duncan fue un lento movimiento de cabeza. Siempre creí que solo había uno. Y él creía lo mismo. Recuerdo que mencionaste que el Primer Oficial se originó en el subespacio. Si sus raíces están allí, quizás cualquier cosa pueda esperarse. Incluso es plausible que estos Cabezas de Cabra sean representantes o miembros de alguna entidad o clan nativo de esa dimensión. La especulación de Agatha disminuyó y sus palabras terminaron en un murmullo, ya que incluso a ella le resultaba difícil creer plenamente en su propia hipótesis. La postura de Duncan era de profunda contemplación. Miraba fijamente, casi en trance, la talla de madera sobre la mesa. A todos los efectos, la talla parecía no ser más que una obra de arte sin vida. Tras lo que pareció una eternidad, Duncan susurró, aparentemente para sí mismo: “¿Podrían estar fragmentados?”. Agatha, perspicaz como siempre, captó las reflexiones de Duncan. “¿Cómo dice?”, preguntó, frunciendo el ceño confundida. Sin embargo, en lugar de profundizar en su pensamiento anterior, Duncan exhaló profundamente, abrumado por el peso de una repentina comprensión. “Me está quedando claro” comenzó” que debemos capturar con vida a esos Aniquiladores. No se trata solo de detener a sus miembros, sino también de asegurar su nave”. Agatha respondió con una convicción inquebrantable. Mientras localicemos la ubicación exacta del barco, ninguna embarcación común podrá evadir al formidable Desaparecido. Ante su declaración, Duncan miró a Agatha, con las cejas arqueadas en un gesto de leve sorpresa. “Pareces muy segura de la destreza de los Desaparecidos, pero ¿alguna vez has presenciado su poder de primera mano?” Hizo un amplio gesto, con la voz teñida de reverencia. Los textos sagrados de la Iglesia de la Muerte abundan en relatos sobre el imponente poder de los Desaparecidos. Cuentan cómo una vez aniquilaste en cuestión de segundos una enorme nave de guerra, encargada durante el pontificado de Banster. Y lograste esta notable hazaña justo delante del Arca de la Muerte, con innumerables ojos observando. En mi opinión, estos cultistas jamás podrían construir una nave más formidable que las legendarias Arcas. Una sombra cruzó el rostro de Duncan por un instante, sorprendido por la gravedad de su declaración. Tras unos instantes, esbozó una sonrisa irónica y apreciativa. Bueno, supongo que eso es un cumplido en sí mismo. Al darse cuenta de que se había aventurado en un tema potencialmente delicado, Agatha rápidamente redirigió la conversación. Capitán, ¿ha logrado discernir los motivos de estos cultistas? ¿Te refieres a su inusual fascinación por Shirley y Dog o a su colaboración con los Suntistas?” preguntó Duncan. “En efecto, ambos aspectos”, respondió ella asintiendo. Duncan se recostó, cruzándose de brazos mientras relataba meticulosamente: “El interés de los Aniquiladores por Shirley y Dog era previsible. Cualquier Aniquilador en su sano juicio se quedaría atónito al ver a Dog. Según los fragmentos que hemos recopilado de los informes de los rabinos, la visión de un demonio de las sombras inteligente parece ser de suma importancia para ellos. La referencia de los Santos a la última pieza del rompecabezas en el camino a la ascensión es particularmente preocupante. En cuanto a su alianza con los Suntistas...” La voz de Duncan se fue apagando y, tras una pausa contemplativa, continuó: “Los Aniquiladores parecen obsesionados con el Árbol, probablemente refiriéndose al Árbol del Mundo de la Atlántida. Los Suntistas, sin embargo, persiguen al Sol”. Su mirada se volvió distante, aparentemente mirando más allá del reino inmediato, tal vez hacia una estrella específica que flotaba etérea en el Sueño del Onea Sin Nombre, un faro de días pasados. ¿Cuál podría ser su plan para adquirir el Sol?, reflexionó en voz alta. La tensión en el camarote del capitán era palpable. Agatha, habitualmente serena y elocuente, se esforzaba por encontrar las palabras adecuadas, desconcertada por la gravedad de las reflexiones de Duncan. La sala se sumió en un silencio denso, que fue interrumpido inesperadamente por la voz de Lucrecia, que pareció materializarse de la nada desde un espejo cercano: Papá, el rabino ha transmitido que los cultistas están a punto de completar su ritual arcano. Inmediatamente, la atención de Duncan se centró en el ornamentado reloj mecánico que adornaba la pared opuesta. Su diseño único presentaba números reflejados en una disposición invertida, y sus manecillas giraban en sentido antihorario. El inusual movimiento del reloj parecía indicar la inminente hora novena. El inicio del Sueño del Sin Nombre era inminente. Su atención entonces volvió a centrarse en el mapa náutico tendido sobre la mesa a su lado. Incluso dentro de esta dimensión especular, la carta náutica del camarote del capitán representaba fielmente el rumbo designado por los Desaparecidos a través de los océanos. Actualmente, el barco estaba anclado a unas mil millas náuticas al norte del famoso Puerto del Viento, avanzando constantemente hacia el norte, ampliando la distancia que lo separaba de la famosa Ciudad-Estado. El juicio inminente estaba a punto de concluir. Duncan, con su intuición experimentada, supuso que, por muy lejos que se alejaran los Desaparecidos de Wind Harbor, y por muy remoto que fuera el lugar al que llevaran la talla de cabeza de cabra, el Sueño del Sin Nombre inevitablemente haría notar su presencia. Wind Harbor permanecería atrapado en las garras del sueño, y esta versión reflejada de los Desaparecidos experimentaría la metamorfosis prevista. Porque, a medida que el Sol atenuaba su luminosidad, quienes una vez fueron marginados serían atraídos de vuelta al reino tangible. Esto recordaba al guerrero que, por circunstancias imprevistas, se vio empujado al mundo real, evolucionando hasta convertirse en una entidad indescriptible. El venerado Sueño del Sin Nombre emergía esencialmente de un abismo olvidado, reclamando su lugar en la realidad. Con el abrazo del crepúsculo, estas transformaciones se pusieron en marcha, y la inminente llegada de los Desaparecidos a Wind Harbor solo sirvió para acelerar el despertar del Sueño del Sin Nombre. Como ya lo había declarado el misterioso Santo, esta Era legendaria estaba sin lugar a dudas al borde de su momento decisivo. Volviendo al presente, Duncan le ordenó decisivamente a Lucy que brindara un relato detallado de las observaciones de los rabinos. Desde el espejo, la voz de Lucrecia emanó con claridad: “Entendido”. Los miembros de élite del culto se han reunido alrededor de la Calavera de los Sueños anticipando el cenit de los rituales. El Santo ahora ha decretado que la Fiesta de Sangre se lleve a cabo en su cámara ceremonial. Se presentan dos elfos con heridas importantes.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 609

Estás leyendo el capítulo 609 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.