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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 608 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La atmósfera dentro del salón cambió bruscamente cuando una repentina oleada de calor envolvió el espacio. Parecía como si un potente rayo de sol hubiera atravesado los límites del techo, moviéndose con intención y propósito sobre las cabezas de los reunidos. Sin embargo, ante este extraño calor, la iluminación artificial de las lámparas de gas y los candelabros disminuyó inexplicablemente, como si la consumieran sombras acechantes. Sin embargo, los miembros afiliados al Culto de la Aniquilación, presentes en el recinto de la sala, se mostraron notablemente imperturbables ante esta alteración imprevista. Tras un breve momento de leve conmoción, todas las miradas se dirigieron magnéticamente hacia arriba para contemplar la maravilla arquitectónica de la gran cúpula que se alzaba sobre ellos. La mirada de Richards siguió su ejemplo. Al recorrer con la mirada los opulentos interiores del salón, desde las lujosas cortinas y los relucientes candelabros hasta la intrincada extensión del techo, se hizo evidente que cada rincón estaba inmerso en este resplandor elusivo. Este juego de luz parecía danzar y cambiar, creando patrones hipnóticos, antes de unirse hacia el epicentro de la cúpula, donde se desveló su auténtica esencia. Manifestándose como un orbe brillante, tenía un asombroso parecido con un sol resplandeciente en todo su esplendor. Irradiaba un brillo y una calidez casi cegadores. Sin embargo, su cualidad etérea y casi fantasmal indicaba que se trataba más de una proyección holográfica que de una entidad sólida. Lentamente, y con deliberada gracia, este minúsculo sol comenzó a descender, dirigiéndose directamente hacia el Santo situado en el centro de la sala. Conversaciones en voz baja y susurros apagados resonaban en la reunión. Richard logró captar fragmentos de estos diálogos susurrados, lo que indicaba un creciente malestar entre los asistentes. Algunos expresaron su indignación ante la audacia del enviado de la deidad extranjera al ignorar las costumbres y protocolos establecidos. Algunos incluso argumentaron que se estaba profanando la santidad de los salones al permitir la entrada a los emisarios de una fe extranjera. Sin embargo, la poderosa voz del Santo resonó, llegando tanto a los oídos como a las almas de todos los presentes, acallando rápidamente los murmullos. “Ah, nuestro aliado hace su entrada”, declaró. Mientras las palabras de los Santos resonaban, la luminosidad exterior de la entidad solar descendente comenzó a desvanecerse. A medida que se atenuaba, su núcleo se hizo visible para todos. El corazón de esta proyección era una masa aterradora, parecida a una bola de carne peculiar y repleta de tentáculos ondulantes. Entre estos tentáculos se encontraban innumerables ojos, que la identificaban como la descendencia del sol. La proyección extendió sus tentáculos, y cada ojo se dirigió a múltiples direcciones. Casi instantáneamente, bajo este retoño solar, tomó forma otra figura espectral. Se trataba de una figura humana vestida con túnicas oscuras adornadas con ribetes dorados, indicativos del rango sacerdotal del Culto al Sol. Una máscara dorada, diseñada para reflejar el sol, ocultaba su rostro. El sacerdote espectral, representante del Culto al Sol, aterrizó con gracia en la plataforma central, situándose frente al Santo. La prole solar emitió un zumbido profundamente inquietante. Este sonido, compuesto de susurros multidimensionales y ruidos extraños, parecía extraño y casi incomprensible para el oído humano, induciendo una sensación de inquietud en quienes lo escuchaban. La figura, distinguida por una máscara dorada brillante con forma de sol, se adelantó para dirigirse a la asamblea. Interpretando las vagas ondulaciones del ambiente, comenzó: “Percibo la tensión palpable en esta sala”. El Santo, una presencia imponente con inusuales pedúnculos oculares que ahora se alzaban en un gesto que combinaba intriga y dominio, respondió: “Debes comprender la importancia de donde te encuentras. Este es el lugar de congregación consagrado a nuestra Deidad. Durante siglos, hemos salvaguardado su santidad excluyendo a devotos y representantes de divinidades externas. Sin embargo, ten la seguridad de que nuestra dedicación al pacto que forjamos permanece inquebrantable a pesar de estas antiguas costumbres”. La figura proyectada del vástago solar, suspendida en el aire, pareció expandirse ligeramente, y sus profundas y enigmáticas resonancias llenaron el espacio. Con rapidez, el sacerdote solar a su lado interpretó las vibraciones. Estos desacuerdos doctrinales pueden ser la carga de los tiempos venideros. Se acerca el crepúsculo, y nosotros, los fragmentos remanentes de la Era del Mar Profundo, debemos priorizar nuestra coexistencia mutua. La voz profunda de los Santos retumbó: “En efecto, la existencia mutua. En el mundo que se avecina, nuestras diferencias encontrarán su lugar. ¿Has venido aquí para subrayar este sentimiento?” El sacerdote solar, con su máscara reflejando el resplandor ambiental, respondió: “No solo por eso. Quería hablar contigo sobre los desafortunados contratiempos que encontramos en nuestra reciente expedición. Mi intención era verte antes, pero la opresiva presencia del falso sol me lo impidió. Ahora que se ha ocultado en el horizonte, he llegado hasta aquí”. Continuó con urgencia: “En el vasto bosque laberíntico nacido del Sueño del Sin Nombre, varios de los nuestros encontraron su muerte prematura. Las despiadadas llamas de los Usurpadores del Fuego los envolvieron, y sus almas no pudieron encontrar el camino de regreso a nuestro santuario. Este asunto exige una discusión inmediata”. La figura del Santo pareció erizarse, las protuberancias dentadas, parecidas a huesos, en su cuerpo producían un suave ruido, quizás indicando su descontento. Nosotros también lamentamos el trágico destino de los descendientes del sol. Pero comprendan que tampoco nos libramos de la adversidad. Su repentina aparición fue imprevista. Su barco fue avistado por última vez en las regiones del norte. Su inesperada intervención y las acciones de sus discípulos nos tomaron por sorpresa. Señalarnos por eventos tan impredecibles no solo es infundado, sino también descortés. El brillo etéreo que rodeaba al vástago solar se atenuó momentáneamente mientras vacilaba en el aire. Tras una breve pausa, emitió un suave murmullo. Al instante, el sacerdote repitió sus sentimientos: “No hemos venido a culpar a nuestros aliados. Nuestras intenciones son transparentes. Si bien nos comprometemos a respaldar sus proyectos en el Sueño del Sin Nombre, retiraremos nuestro apoyo si nuestra alianza es explotada. El respeto mutuo es primordial”. La voz del Santo resonó, con una profunda solemnidad que resonó en el vasto salón. “Mensajero, reconozco la gravedad de sus preocupaciones”, dijo, “pero tenga la seguridad de que no tomaremos este episodio a la ligera. De hecho, justo antes de su llegada, habíamos consolidado nuestra intención de contraatacar a los discípulos del Usurpador del Fuego. Hemos priorizado la localización y captura de la figura herética responsable de los ataques tanto a los descendientes del sol como a nuestra propia familia, con la intención de contenerla a ella y a su espíritu maligno. Si bien posee astucia y gran fuerza, estamos decididos a enfrentar cualquier peligro de frente para buscar justicia por aquellos que hemos perdido”. De pie en el estrado, el sacerdote solar, con el rostro oculto por la brillante máscara dorada, transmitió los sentimientos del hijo del sol: “Tus motivaciones, ya sean una genuina sed de venganza o tu plan para contrarrestar a los poderosos y enigmáticos Usurpadores del Fuego, son irrelevantes para nosotros. Nunca olvides nuestro objetivo fundamental: el Sueño del Sin Nombre esconde tesoros codiciados por ambas facciones. El trabajo en equipo transparente y la alianza inquebrantable son nuestras principales preocupaciones. Todo lo demás carece de importancia”. El Santo reflexionó un momento antes de responder. Las protuberancias óseas que adornaban su figura producían un rítmico tintineo, indicando su acuerdo. Precisamente. Cada uno tiene sus propias misiones. Nuestra búsqueda permanece fijada en ese árbol singular. El vástago del sol, descendiendo cada vez más cerca del suelo, dirigió sus innumerables ojos, anidados entre sus tentáculos retorcidos, hacia el gran cerebro engastado en una ornamentada estructura esquelética en la plataforma. Y nuestra búsqueda, transmitió, es únicamente de ese sol. El calor ambiental que cubría la sala comenzó a disminuir. La luminiscencia tanto del hijo del sol que flotaba en el aire como del sacerdote solar en el estrado disminuyó antes de desvanecerse por completo. En lo que pareció un instante fugaz, estos visitantes de otro mundo abandonaron el venerado salón de actos. Un silencio imponente se cernía sobre el aire. Solo tras una larga pausa, los miembros del Culto de la Aniquilación exhalaron colectivamente, como si hubieran estado conteniendo la respiración. Richard sintió que el ritmo frenético de su corazón se desaceleraba gradualmente, aunque aún sentía una opresión residual en el pecho. Estaba profundamente perturbado. Aunque pudo haber sido simplemente una proyección que honraba su presencia, era una manifestación de la descendencia solar, nacida del mismo núcleo del Sol Negro. Tal entidad, casi divina en su esencia, representaba una amenaza inherente y potente para los mortales. Después de todo, la mayoría de los reunidos aún no habían trascendido los confines de su mortalidad. Tal vez sólo el venerado Santo entre ellos tenía la capacidad de rivalizar verdaderamente con el poder de la formidable descendencia del sol. Una voz emergió del mar de asistentes, Nunca debimos haber permitido que los enviados de deidades alienígenas entraran en estas paredes, pronunciaron con un matiz de resentimiento, Desde que su luz del sol adornó nuestra morada, se han vuelto cada vez más descarados. Ese vástago...” Exuda un aura perturbadora” susurró una voz cerca de Richard”, las palabras impregnadas de inquietud. Su mentalidad, sus genuinas intenciones, permanecen incognoscibles para nosotros. La constante necesidad de un intermediario, ese sacerdote enmascarado, para descifrar sus mensajes nos hace preguntarnos. ¿Qué verdades inquietantes podrían acechar tras las palabras que escuchamos? Y esos innumerables ojos, al observarnos, no parecen reflejar la mirada de un ser sensible a otro. Son como si fueran meras curiosidades. Otra voz intervino: “Siento lo mismo de los descendientes del sol. Emanan un aura carente de cualquier razón o sentimiento perceptible. En última instancia, parecen restos de una época pasada, reliquias perdidas en el abismo del tiempo, ahora sumidas en la oscuridad”. Olas de conversaciones en voz baja comenzaron a inundar la sala a medida que sentimientos y temores reprimidos resurgieron entre los asistentes. Pero, de repente, la voz resonante del Santo resonó, no solo audible, sino mentalmente, acallando el creciente murmullo: “Basta”. Un repentino silencio envolvió la sala. Continuó, con voz serena pero autoritaria: “Reconozco sus aprensiones. Sin embargo, su poder nos es indispensable”. Un discípulo, vestido con las túnicas distintivas del Culto de la Aniquilación, se acercó a la plataforma, expresando una preocupación que pesaba en muchas mentes: Oh Venerable, con respecto a la descendencia del sol y sus descendientes, ¿podemos realmente confiar en que cumplirán con su parte del trato? El Santo reflexionó un instante antes de responder: “Nunca he depositado una confianza inquebrantable en las promesas de tales entidades sobrenaturales, sobre todo porque su origen estuvo plagado de engaños. Sin embargo, mientras nuestros objetivos coincidan, carecen de motivos para romper esta alianza. Su confianza en nosotros es tan significativa como la nuestra en ellos. En el tapiz tejido por el Sueño del Sin Nombre, es con nosotros con quienes están destinados a aliarse”. Los susurros del escepticismo se evaporaron. Casi en el momento justo, las campanadas del adornado reloj mecánico, majestuosamente montado en el otro extremo del salón, reverberaron. dingdingding Las campanas resonantes llenaron el silencio. La voz de los Santos se alzó de nuevo, atrayendo la atención de todos. Esta discusión ha llegado a su fin. El tiempo apremia. Pronto, el puente entre nuestro reino y el Sueño del Sin Nombre se manifestará. Todos los programados para esta noche, adéntrense en el sueño, avancen y prepárense para contactar con la Calavera de los Sueños. Richard, rodeado por un grupo de compañeros iniciados vestidos de negro, vislumbró a varios de sus camaradas avanzando hacia la plataforma. Entre ellos, reconoció a Dumont, el mismo individuo que se le había acercado antes. Richard no quiso quedarse atrás y aceleró el paso. Al mismo tiempo, un grupo de cultistas, ataviados con túnicas grises y apagadas, entró en la sala. Conducían una robusta carreta grabada con runas, cuya superficie estaba oculta por una tela negra empapada en sangre. Bajo ella, se ocultaba una figura sombría y enigmática. Coloque la Calavera de los Sueños en el frente de la plataforma, decretó el Santo. Mientras los cultistas empujaban metódicamente el carro hacia la plataforma elevada que dominaba el centro del salón, la expectación en la sala era palpable. Con deliberada cautela, un par de ellos se colocaron a ambos lados de la tela que envolvía el misterioso contenido del carro, aferrándose suavemente a sus bordes con los dedos. El pulso de Richards se aceleró. Si bien se había enfrentado a la Calavera de los Sueños en múltiples ocasiones, su mera presencia siempre le provocaba una mezcla de inquietud y reverencia. La Calavera de los Sueños era un artefacto reconocido no solo por su inmenso poder, sino también por el aura desconcertante que emanaba. Cada interacción con ella despertaba un temor implacable que parecía calar hondo en el alma. Si bien su fe y dedicación inquebrantables reforzaron su determinación de enfrentarse al artefacto, estas convicciones le ofrecían poco consuelo ante la abrumadora inquietud que la calavera inducía. Cada encuentro con ella era como adentrarse en territorio desconocido, donde reinaba un miedo primigenio. Con un movimiento sincronizado, los dos cultistas quitaron la tela oscura, apartándola para revelar el artefacto que había debajo. Ante el montaje se presentó la Calavera de los Sueños, una representación inquietantemente realista de una cabeza de cabra, esculpida meticulosamente en lo que parecía ser madera oscura y desgastada por el tiempo. Su profundo tono negro parecía absorber la luz ambiental, dando la impresión de que las sombras se aferraban a su superficie. El detalle era asombroso, y cada ranura, hendidura y línea contribuía a su realismo.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 608

Estás leyendo el capítulo 608 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.