Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 599 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el corazón de la inmensa e inexplorada extensión del océano, lejos de las bulliciosas rutas marítimas, una espesa niebla envolvía Wind Harbor, envolviéndolo en un velo de misterio. Entre esta enigmática niebla, el Desaparecidos, un barco legendario, se deslizaba lentamente, con su formidable silueta apenas visible mientras patrullaba las aguas a paso lento.
De repente, el mar en calma comenzó a agitarse, creando un hipnótico espectáculo de ondas que difuminaba la línea entre la realidad y la ilusión. Junto con estas ondas, la imagen fantasmal de un barco fantasma apareció en la superficie del agua, cuyo reflejo casi pareció irrumpir en nuestro mundo. Por un instante fugaz, pareció que la aparición estaba a punto de materializarse por completo desde las profundidades. Sin embargo, tan rápido como apareció, la visión se disolvió y el mar volvió a su estado de calma anterior.
Dentro del acogedor camarote del capitán, cerca del borde de una mesa de navegación muy usada, descansaba una cabeza de cabra de madera finamente tallada. A simple vista, podría confundirse con una simple pieza de decoración elaborada. Pero entonces, con un leve crujido desde su base, Cabeza de Cabra comenzó a moverse, escudriñando la habitación con la mirada. Tomándose un momento para ordenar sus pensamientos, habló, con una voz confusa: “Algo se sentía extraño en ese momento”.
Del rincón de la habitación, donde colgaba un antiguo espejo ovalado, empezaron a surgir densas corrientes de niebla oscura. De pie entre ellas estaba Agatha, con la mirada fija en la escultura de madera sobre la mesa.
Al percibir la intensidad de su mirada, Cabeza de Cabra rápidamente dirigió su atención al espejo. Al reconocer a Agatha, exclamó sorprendido: “¡Vaya susto que me diste! ¿Por qué me miras con tanta atención tan temprano?”.
Recuperando la compostura, Cabeza de Cabra preguntó: “Señorita Agatha, ¿dónde estaba anoche? Noté que no estaba a bordo. ¿No suele vigilar desde el espejo por las noches?”
Agatha, eligiendo sus palabras con cuidado y sin responder de inmediato, continuó observando al Primer Oficial, observando meticulosamente cada detalle. Tras una pausa significativa, decidió abordar la pregunta: “¿No notó nada inusual anoche? Cuando me fui, ¿no percibió ninguna perturbación?”.
“No, no puedo decir que lo hice” respondió Cabeza de Cabra, dándose cuenta de la gravedad de la pregunta de Agatha. “¿Qué insinúas? ¿Pasó algo anoche?
“Sí.” Pronto recibirá la visita del capitán” dijo Agatha, con expresión seria. Buscando más aclaración, añadió”: Antes mencionó sentir algo inusual. ¿Podría describir esa sensación con más precisión?
Después de un momento de reflexión, Cabeza de Cabra explicó: Es difícil ponerlo en palabras. Fue como una interrupción repentina, como si estuviera profundamente inmerso en mis pensamientos y de repente volviera a la realidad después de que me tocaran el hombro.
Con un toque de diversión, Agatha preguntó: ¿Tienes hombros?
¡Es solo una forma de expresarlo! Sentí como si alguien me tocara el hombro, respondió Cabeza de Cabra, un poco irritado. Quizás me distraje mientras navegaba. ¿Podría haber sido un cambio repentino en las condiciones del mar?
No, el mar ha estado en calma. Las únicas perturbaciones provenían del reino de los sueños, corrigió Agatha, con una mirada de leve incredulidad. Estabas perdido en un sueño.
Desconcertado y tras una breve pausa, Cabeza de Cabra sólo pudo pronunciar un confundido: ¿Qué?
Situado junto a una ventana que ofrecía una vista panorámica de la ciudad que despertaba, Duncan estaba absorto en la observación. La luz del amanecer proyectaba un suave resplandor sobre las calles, tiñendo la escena de colores serenos. Su atención parecía estar a kilómetros de distancia, con una expresión de profunda reflexión, y un surco entre sus cejas indicaba una intensa concentración.
Justo detrás de él, dos figuras, de apariencia humana, llamadas Alice y Luni, esperaban en silenciosa anticipación, su presencia marcada por la paciencia.
El silencio que había envuelto la habitación fue suavemente roto por Duncan, con un tono de contemplación en su voz. “Es extraño. Sin importar cuánto tiempo pase uno en el otro lado o el resultado de lo que llamamos el Sueño del Sin Nombre, cada regreso se siente como despertar a una nueva mañana en esta misma realidad”.
Alice, desconcertada por las palabras de Duncan, miró a Luni y a Duncan, despertada su curiosidad. Preguntó, intentando comprender: “¿Pasaste más tiempo en el otro lado esta vez?”.
Con un gesto pensativo, Duncan confirmó: “Sí”. Esta vez, me sentí envuelto en ese mundo oscuro y neblinoso durante casi el doble de tiempo que en mi viaje anterior. El sueño terminó de repente, pero al regresar, parecía como si el tiempo se hubiera detenido, con el amanecer a punto de despuntar. Es un recordatorio de lo impredecible que puede ser la naturaleza de los sueños.
Hizo una pausa, ordenando sus pensamientos antes de añadir: “El paso del tiempo en los sueños es errático. Lo que parece una eternidad o un instante fugaz en un sueño podría ser tan solo un abrir y cerrar de ojos en nuestro mundo. Al despertar, nuestra percepción del tiempo se reinicia”.
Alice, todavía tratando de comprender este concepto complejo, finalmente confesó: "Me resulta difícil seguir esto".
Duncan soltó una risita distendida, disipando la tensión de la conversación. Le revolvió el pelo a Alice con cariño, tranquilizándola: “No te preocupes. Hemos aprendido cosas invaluables de estas experiencias”.
Cuando regresaron a su base en la Mansión de la Bruja en 99 Cuervon Street, descubrieron que el equipo de Duncan ya estaba reunido en la espaciosa sala de estar de la mansión, enfrascados en animadas discusiones sobre sus recientes aventuras en el reino de los sueños.
Al entrar Duncan, la conversación se detuvo un momento cuando miembros como Vanna y Morris se pusieron de pie, mostrando respeto por su líder. Nina, con los ojos brillantes de emoción, corrió hacia Duncan y lo saludó con un entusiasta "¡Tío Duncan!".
Tras compartir un cálido abrazo con Nina, la mirada de Duncan recorrió la habitación, hasta posarse en Lucretia. Estaba sentada con gracia en un lujoso sofá, con una mesa de centro frente a ella. Con un brillo juguetón en los ojos, Duncan bromeó: “¿Te apetece un abrazo también?”.
Lucrecia se tomó un momento para pensar antes de responder con una sonrisa alegre: Pasaré.
La risa de Duncan llenó brevemente la sala, pero al sentarse, su actitud se tornó seria y concentrada. Vayamos al grano. Nos saltamos el resumen habitual. Hay dos acontecimientos importantes que debemos comentar.
Con la sala escuchando atentamente, Duncan se inclinó hacia delante, con los dedos presionados pensativamente contra la mesa.
En primer lugar, afirmó con un tono claro y directo: “Nos encontramos con una nueva entidad llamada Shireen, que se reveló a Shirley, Morris y Nina.
Hizo una pausa, dejando que la información se asimilara antes de continuar: Y luego está el Gigante, un ser enorme que se presentó a Vanna como una especie de deidad.
Duncan hizo una breve pausa para que los presentes apreciaran plenamente la importancia de sus palabras antes de dirigir su mirada penetrante a Morris. Morris, con su amplio conocimiento en estas áreas, ¿podría darnos su perspectiva sobre lo que está sucediendo?
Morris se removió ligeramente en su asiento, tomándose un momento para considerar cuidadosamente su respuesta. Se quitó su elegante monóculo, puliéndolo con un paño suave mientras ordenaba sus pensamientos. La frecuente aparición de esta figura de Shireen en nuestras experiencias oníricas colectivas sugiere que tiene mayor importancia de la que inicialmente creíamos, comenzó. Alguna vez teorizamos que Shireen no era más que una manifestación psíquica dentro del Sueño del Sin Nombre, esencialmente una encarnación de la consciencia onírica. Sin embargo, nuestros encuentros recientes sugieren que podría desempeñar un papel crucial.
Dejó que su declaración resonara en el grupo antes de continuar. En nuestras exploraciones del paisaje onírico, Shireen aparece constantemente, guiándonos hacia un lugar al que se refiere como el Muro Silencioso. Este patrón de guía parece demasiado deliberado para ser mera coincidencia, lo que indica que podría ser un elemento integral de la estructura del Sueño de los Sin Nombre.
Morris respiró hondo un momento y luego explicó: “Mi teoría es que Shireen no es un ser con voluntad y deseos propios, sino más bien una función programada dentro del propio sueño. Su presencia y sus acciones pueden estar condicionadas por ciertas condiciones del entorno onírico”.
Luego su mirada se movió sutilmente hacia Shirley, insinuando el momento en que Shireen se transformó en una entidad similar a un árbol en su presencia.
Para comprender plenamente los desencadenantes de su aparición o transformaciones, quizá necesitemos realizar numerosas incursiones adicionales en el sueño. O, considerando la naturaleza inherentemente impredecible de los sueños, quizá nunca desentrañemos por completo este misterio, concluyó, colocándose el monóculo de nuevo sobre el ojo. Sin embargo, es evidente que Shireen muestra una disposición amable hacia exploradores como nosotros, mientras que exhibe hostilidad hacia lo que percibe como contaminantes del sueño. Esta distinción parece reflejar el propio sistema de juicio del Sueño de los Sin Nombre. Para nosotros, representa un rayo de esperanza.
Tras digerir el exhaustivo análisis de Morris, Duncan asintió lentamente, despertando su curiosidad. Luego dirigió su atención a Vanna. Vanna, respecto a tu interacción con el Gigante, ¿tienes alguna idea que compartir?
Vanna hizo una pausa, con una expresión de profunda contemplación. Finalmente dijo: “Para ser honesta, estoy perdida. He indagado en los mitos, leyendas y registros históricos de nuestro mundo, pero no he encontrado ninguna mención que coincida con las descripciones o historias compartidas por este Gigante. Ni siquiera las antiguas bibliotecas élficas, que han preservado gran parte de su conocimiento, contienen registros de tal ser o de la Ciudad de las Colinas y las Llanuras Forestales que mencionó”.
Reunida alrededor de la gran mesa de madera, Lucrecia se acomodó en su silla, tamborileando pensativamente con los dedos mientras se perdía en sus reflexiones. Los archivos a nuestra disposición, incluyendo aquellos considerados el legado élfico, representan meros fragmentos de una narrativa histórica mucho más amplia. Si este Gigante remonta sus orígenes a una época anterior a la Gran Aniquilación, es lógico que nuestros registros actuales no arrojen luz sobre su existencia, reflexionó, con una mezcla de escepticismo y fascinación en sus rasgos.
Giró ligeramente la cabeza hacia Vanna; sus mechones plateados brillaban en la tenue luz de la habitación. Vanna, en tus viajes por el vasto desierto, ¿encontraste alguna evidencia de un bosque, o quizás extrajiste alguna pista de tus conversaciones con el Gigante que pudiera sugerir un vínculo con la historia élfica?
Mirando fijamente a Lucrecia, Vanna respondió con clara convicción: No, no hubo nada de eso.
La expresión de Lucretia se tornó contemplativa. Qué intrigante. Nuestra conocida elfa, a quien llamamos Shireen, parecía completamente ajena a cualquier desierto. La única, aunque tenue, conexión que tiene con el Gigante es a través de sus menciones del dios creador, Saslokha. Lo retrató como una deidad con múltiples formas, desde un ciervo y una cabra hasta incluso un gigante. Sin embargo, establecer conexiones concretas a partir de esto es, en el mejor de los casos, especulativo, analizó en voz alta. Estos datos sugieren que, si bien Vanna y el resto de nuestro grupo forman parte de la misma gran narrativa, nuestras aventuras han abarcado realidades distintas. La interconexión de estas realidades, sin embargo, es inconfundible.
Morris, asintiendo, se ajustó el monóculo, agudizando la atención en la discusión. “Absolutamente, ambas realidades son emanaciones inequívocas del Sueño del Sin Nombre”, coincidió. Un silencio reflexivo invadió la sala mientras todos reflexionaban sobre sus palabras; la profundidad de su experiencia se reflejaba en las arrugas de su rostro. Tras un momento de reflexión, se aventuró a decir: “Considerando este enigma, nuestro principal objetivo ahora debería ser desentrañar la naturaleza de la divergencia entre estas realidades. ¿Hablamos de diferencias espaciales dentro del mundo onírico o, quizás, lo más intrigante, de variaciones a lo largo de diferentes líneas temporales?”

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Estás leyendo el capítulo 599 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.