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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 594 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En un claro soleado dentro del denso bosque, Nina y Morris se detuvieron, ambos paralizados por una alta silueta que apareció como de la nada. Esta misteriosa figura mostró una inesperada expresión de sorpresa. Tras unos instantes, la figura finalmente se reveló como una ágil doncella elfa vestida con ropa ligera de caza, que sostenía un arma peculiar con un hacha alargada. Habló con una voz que recordaba a un manantial prístino que burbujeaba a través del bosque, preguntando: “¿No recibieron la orden de retirarse? ¿Por qué se quedan más allá de los límites del Muro Silencioso?”. Sin pronunciar palabra, Nina y Morris intercambiaron una mirada de comprensión antes de comunicar en silencio su situación. “Tío Duncan” repitió Nina en sus pensamientos. “Nos hemos topado con una tercera Shireen. También mencionó el Muro Silencioso. Tras sobreponerse a su sorpresa inicial, Morris saludó con respeto a la doncella elfa, quien había aparecido misteriosamente al borde del claro soleado. Con voz serena, respondió: “No nos informaron de tal orden. ¿Podría explicarnos la situación actual?” Una expresión de sorpresa cruzó momentáneamente el rostro de la doncella elfa, al percatarse de la genuina inconsciencia de Morris. Sin embargo, recuperó la compostura rápidamente y dijo: “Las cosas han empeorado. Una oscura corrupción se está extendiendo más allá del Muro Silencioso. Por el momento, el único refugio se encuentra dentro de los confines de los muros debido a la ausencia del Creador”. ¿La ausencia de los creadores? Comprendiendo el peso de sus palabras, Morris logró mantener un frente estoico y preguntó solemnemente: ¿Nos guiarías hasta este Muro Silencioso? La doncella elfa respondió con prontitud, con una mirada que reflejaba tanto sentido del deber como preocupación. “Tienes suerte de haberte topado con una exploradora como yo. Puede que sea una de las últimas de mi especie que aún patrulla por aquí. Sígueme el ejemplo antes de que la ominosa corrupción llegue a este lugar”. Empezó a adentrarse en el bosque, pero tras unos pasos, se detuvo y echó una rápida mirada al dúo: “Para que lo sepan, me llamo Shireen. Es un nombre que harían bien en recordar”. Tanto Morris como Nina asintieron con la cabeza, observando como la doncella elfa llamada Shireen reanudaba su camino, guiándolos hacia las profundidades del bosque en dirección al tan discutido Muro Silencioso. .. Después de lo que pareció un viaje interminable a través de los densos bosques, Shirley comenzó a cuestionar algo que siempre había dado por sentado: ¿el llamado Muro Silencioso era solo un mito o realmente existía? Había caminado tanto tiempo que había perdido la cuenta de las horas o los días. El extenso bosque, con sus imponentes árboles y su espeso follaje, desorientaba a Shirley. Dondequiera que mirara, la vista era prácticamente idéntica: una interminable extensión de árboles. La visión ocasional de un árbol caído u obstáculos como grandes rocas y riachuelos ofrecían una breve, aunque limitada, variación del paisaje repetitivo. Navegar por el bosque no era tarea fácil. El suelo, cubierto de hojas podridas, presentaba un terreno impredecible, repleto de hoyos ocultos y zonas peligrosas. Obstáculos como enredaderas entrelazadas, espinas afiladas y raíces de árboles salientes a menudo se interponían en su camino. Al recordar sus días en la ciudad, Shirley creía que navegar por los estrechos y abarrotados callejones, atravesados por tuberías y conductos, era el terreno más desalentador que había enfrentado. Sin embargo, esta naturaleza salvaje e indómita hacía que incluso los paisajes urbanos más descuidados parecieran fácilmente transitables. Recordó un viejo dicho del capitán. ¿No se refería a la influencia civilizadora del desarrollo humano? Mientras estos pensamientos revoloteaban por su mente, recuerdos de su pasado lejano parecían retorcerse en su mente. Volviendo al presente, levantó la vista y vio al elfo guiándola. Shireen, la elfa, se movía por el bosque con una facilidad y gracia que dejaba a Shirley maravillada. Se deslizaba entre la espesura y entre los árboles con la facilidad del viento que serpenteaba por una amplia plaza. Al final, el cansancio pudo más que Shirley y se detuvo en seco. Casi de inmediato, Shireen también se detuvo, sin siquiera darse la vuelta. Fue como si hubiera percibido la necesidad de Shirley de detenerse. ¿Cuándo llegaremos al Muro Silencioso?, preguntó Shirley, aprovechando la oportunidad antes de que Shireen pudiera cuestionar su repentina detención. “Tenemos un largo camino por recorrer” respondió Shireen con el rostro desencajado por la preocupación. Su respuesta parecía ambigua y específica a la vez. “Debemos seguir adelante. Necesitamos regresar a Atlántida antes de que la visión invasora nos envuelva. Este término, “visión inminente”, había rondado la mente de Shirley durante un tiempo. Tras reflexionar un poco, decidió preguntar: “¿Qué quieres decir con “visión invasora”?”. Había dudado en plantear esta pregunta antes. Temía que su falta de comprensión pudiera ofender o molestar a Shireen. La señorita Lucretia le había explicado que Shireen era un alma nativa que existía dentro del sueño. Shirley no estaba completamente segura de los matices de un nativo, pero entendía que era una conciencia frágil. Introducir ideas desconocidas o hacer demasiadas preguntas podría alterar su delicado equilibrio. Shirley estaba familiarizada con los fenómenos llamados lagunas mentales o pérdidas repentinas de consciencia. Los había experimentado personalmente durante sus sesiones de tutoría con Alice, especialmente cuando profundizaban en conceptos que escapaban a su comprensión. Estos episodios solían manifestarse como breves interrupciones en su cadena de pensamiento. Estas perturbaciones mentales la hicieron reflexionar sobre las enseñanzas que había recibido de Lucrecia. Shirley tenía una teoría: si se aventuraba en ciertos temas tabú, Shireen, la elfa que la guiaba, podría sufrir perturbaciones mentales similares. Por ello, al principio era muy cautelosa al hablar de ciertos temas en presencia de Shireen. Sin embargo, cuanto más tiempo pasaba con la doncella elfa, más comprendía Shirley que Shireen no era tan susceptible a estas perturbaciones como había pensado originalmente. De hecho, Shireen era notablemente resistente. Incluso cuando Shirley le hacía preguntas fuera de lo común, Shireen solía eludirlas. Parecía que, aparte de guiarla hasta el Muro Silencioso, nada más podía perturbar o distraer a la elfa. Con el tiempo, la confianza de Shirley creció y comenzó a interrogar a Shireen con un aluvión de preguntas. Si bien la mayoría recibía respuestas ambiguas, en ocasiones una pregunta casual le extraía una profunda revelación. La decadencia comenzó tras la desaparición del Creador, comentó Shireen, abandonando su habitual tono desdeñoso. Continuó con tono sombrío: “Su verdadera naturaleza sigue siendo un misterio para nosotros, pero consume y distorsiona todo lo que toca en el bosque, transformándolo en formas grotescas. Representa una amenaza considerable”. Al enterarse de la desaparición del Creador, Shirley se interesó. Aunque no siempre participaba activamente en las lecciones, nunca se perdía ningún chisme ni cuento que compartiera la tripulación. Era una experta en el folclore élfico. Espera, ¿te refieres al legendario Creador Saslokha? Shirley sintió pánico al pronunciar el nombre. Le preocupaba que invocar a una figura tan sagrada pudiera molestar o incluso enfadar a Shireen. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que quizá estaba sobreanalizando la situación. Shireen no pareció inmutarse ante la sincera referencia de Shirley al Creador. En cambio, una profunda tristeza pareció nublar sus ojos mientras respondía en voz baja: “El Creador regresará. Simplemente está examinando los límites; esta vez se aventuró un poco más allá de lo habitual. Hasta que regrese, Atlantis empleará el Muro Silencioso para proteger a la raza élfica. Atlantis esperará pacientemente su regreso”. La declaración final de Shireen resonó con un tono de autoconsuelo, que no pasó desapercibido para Shirley. Antes de que Shirley pudiera profundizar en el tema, observó un cambio notable en el comportamiento de Shireen. La elfa, que hacía unos momentos parecía sumida en la tristeza, ahora irradiaba lucidez. Agarrando con fuerza su hacha de batalla, la mirada de Shireen se clavaba en el denso follaje del bosque como si anticipara una amenaza inminente. Una repentina inquietud se apoderó de Shirley y ella exclamó: ¿Qué está pasando? ¡Silencio!” susurró Shireen con una intensidad que le dio un vuelco el corazón. “Una presencia corrupta se ha infiltrado en nuestro santuario. ¿Corrupto? ¿Qué quiso decir? Mientras reflexionaba sobre la palabra, Shirley comenzó a discernir débiles perturbaciones que emanaban de varias partes del bosque: la maleza, el suelo, los huecos sombreados de los árboles e incluso el aire ambiente parecían contaminados. Una amenaza inminente impregnaba la atmósfera. Sentían como si seres malignos, acechando sin ser vistos, se acercaran lentamente a ellos. Un peso opresivo de maldad, sumado a una extraña sensación de estar bajo vigilancia, ahogaba la espesura del bosque. A través de un profundo vínculo empático con su compañero canino, Dog, Shirley percibió las entidades malignas que se filtraban, como oscuridad líquida, en su reino. Desde cada rincón, zarcillos de pura oscuridad obsidiana comenzaron a extenderse y entrelazarse, formando una red siniestra. ¿Los seguidores del Sol Negro? ¿O será el Culto de la Aniquilación? Esta revelación dejó a Shirley atónita por un momento. Recordó vívidamente que, al adentrarse en el bosque, Dog había detectado el tenue aura de los Aniquiladores. Entonces, ¿por qué los emboscaban ahora estos horrores, vasallos del Sol Negro? Tras superar su parálisis momentánea, el instinto de Shirley le exigió acción. Preparándose, observó con atención los tentáculos de sombra que se acercaban. Le susurró a Shireen con urgencia: “Prepárate. Estos monstruos acechan y se mueven entre las sombras, lo que los convierte en adversarios excepcionalmente desafiantes. Son increíblemente resistentes”. Mientras lo comunicaba, notó un movimiento ondulante bajo la sombra de un árbol cercano. Los zarcillos, ocultos en su interior, se fusionaban rápidamente en apariciones humanoides altas y esbeltas, materializándose a una velocidad desconcertante. Pero Shirley estaba preparada. Había estado anticipando esta misma transformación. En un instante, con el tintineo de las cadenas y el aire arremolinándose a su alrededor, se abalanzó sobre la figura sombría más cercana. Invocando a Dog con una ferocidad que rara vez había mostrado, arrojó a su compañero como si fuera un mayal gigante. Dog, con la apariencia de un martillo de meteorito, se abalanzó sobre la cría inicial del Sol Negro. Un crujido repugnante, similar al chapoteo de una fruta podrida, le siguió. El sombrío humanoide fue aniquilado antes de que pudiera comprender por completo su entorno, estallando en una salpicadura de icor pútrido. Simultáneamente, en todo el bosque, donde el denso dosel y el follaje jugaban con la luz, innumerables figuras sombrías comenzaron a materializarse a un ritmo alarmante.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 594

Estás leyendo el capítulo 594 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.