Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 592 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Shirley se detuvo de repente en un sendero apartado dentro del denso bosque, con un aire de inquietud y sospecha. ¿Oíste algo?
En respuesta, Dog susurró con evidente disgusto. Ningún ruido audible me llamó la atención, pero sí percibí un olor peculiar y fuerte. Era una mezcla compleja: un hedor sordo y mugriento combinado con un impulso penetrante, casi caótico, de arrasar con todo a su paso.
Shirley respondió en voz baja, reflexionando sobre sus encuentros pasados: “Creo que nuestros viejos enemigos han vuelto a la acción. Es desconcertante su persistencia. Me pregunto qué pudo atraerlos a este lugar con tanta fuerza en el Sueño del Sin Nombre. ¿De verdad vale la pena todo este esfuerzo por este supuesto Plano Original?”.
Dog, en lugar de responder, se agachó, intentando aprovechar cualquier energía mística o aura residual que persistiera en la zona. Esta aura era una señal dejada por los seguidores del Culto de la Aniquilación y sus demonios de las sombras.
Al detectar una presencia familiar entre los restos, la voz de Dog transmitió urgencia al decir: “Reconozco una presencia. Ese miembro de los Aniquiladores, el llamado Richard, está con ellos”.
Shirley, visiblemente desconcertada, exclamó: “¿De verdad ha vuelto? Después de la última paliza que le propinamos, habría pensado que se retiraría al mundo real para una recuperación más larga”.
Dog respondió con gravedad: “Parece que se han preparado adecuadamente antes de adentrarse en este sueño. Sus defensas mentales son robustas, así que cualquier daño que sufran aquí no afectará gravemente a su yo real. Es lógico, en realidad. Si han reunido un grupo tan grande para explorar el Sueño del Sin Nombre, deben conocer bien su mecánica”.
Shirley preguntó pensativa: ¿Crees que todavía son cercanos?
“Ya se han ido de aquí” respondió Dog con voz cautelosa. “El aura demoníaca que dejaron atrás se está disipando rápidamente. Es difícil determinar la distancia exacta que los separa de nosotros. Pero debemos estar alerta. Sobre todo porque Richard sabe de ti, y nuestra estrategia anterior no volverá a funcionar con él.
Al darse cuenta de la gravedad de la situación, Shirley miró a su alrededor, evaluando rápidamente el entorno. Con urgencia, le dijo a Dog: “Quizás deberíamos considerar buscar un lugar seguro donde escondernos en este extenso bosque. Podemos esperar hasta que amanezca en el mundo real. Es improbable que esos cultistas vuelvan sobre sus pasos”.
Sin embargo, Dog no estaba convencido. Yo no apostaría por eso. ¿Recuerdas la impredecible y peligrosa erosión que surgió sin previo aviso y se expandió a un ritmo alarmante? Aconsejó, negando con la cabeza: “Aquí ningún lugar es realmente seguro. Nuestra mejor opción de seguridad podría estar tras el llamado Muro Silencioso. Necesitamos descubrir esa barrera”.
Mientras compartía este pensamiento, señaló hacia el interior del bosque y añadió: “Los Aniquiladores también están a la caza del Muro Silencioso. Nuestra mejor estrategia podría ser seguirlos discretamente, manteniéndonos lo suficientemente lejos como para pasar desapercibidos. Así, el factor sorpresa permanece con nosotros”.
Exasperada, Shirley puso los ojos en blanco y comentó con sarcasmo: “Bueno, ¡disculpen la lluvia de ideas!”. Soltó un pequeño bufido, con la voz impregnada de una leve frustración. “Muy bien, sigamos adelante, pero debemos asegurarnos de no tropezarnos accidentalmente con esos sectarios”.
Dog, siempre su compañero comprensivo, asintió con la cabeza en señal de comprensión. Cerró los ojos un momento, concentrándose en percibir las tenues auras místicas que impregnaban el aire. Una vez que determinó la dirección más segura, avanzó con confianza. Pero justo cuando aterrizó, su actitud cambió por completo. Su voz, con una urgencia silenciosa, susurró: “Shirley, ten cuidado, ¡alguien se acerca!”.
Casi como si las palabras de Dog le hubieran dado la señal, el agudo oído de Shirley captó el susurro de pasos, sigilosos pero acercándose rápidamente. Parecían materializarse de la nada, dándole poco tiempo para reaccionar. Su instinto se despertó; apretó su arma de cadena, con firmeza y lista, mientras giraba hacia el sonido.
Entre el denso follaje del bosque emergió una sorprendente mujer elfa.
Su atuendo consistía en una armadura de intrincado diseño que parecía ligera pero resistente, perfecta para atravesar densos bosques y brindar amplia protección. La luz del sol se filtraba entre las copas de los árboles, iluminando su ondulante cabello dorado, adornado con brillantes hilos azules. En su mano sostenía un arma híbrida: una fusión de lanza y hacha larga, que demostraba la maestría y la artesanía del diseño élfico.
Shirley quedó cautivada por un momento ante la fascinante aparición de esta figura élfica. Pero antes de que pudiera procesar la repentina aparición, la elfa avanzó con gracia, acortando la distancia.
¿Por qué no has atendido el llamado a retirarte? ¿Qué te importa estar fuera de las barreras protectoras?
Por una fracción de segundo, Shirley se sintió como un ciervo deslumbrado. Pero años de entrenamiento y experiencia le enseñaron a improvisar. Con un toque de vergüenza, explicó: “Parece que me he extraviado. Tenía la intención de dirigirme al Muro Silencioso”.
Aparentemente imperturbable ante la inicial agitación de Shirley y al parecer impasible ante la distintiva y formidable apariencia de Dog, el elfo respondió con tono mesurado: “Ambos están vagando por una zona conocida por erosiones repentinas y peligrosas. Es peligroso aquí fuera. Por suerte, me han encontrado. Soy un guardián de estos bosques”.
Con un elegante movimiento de su arma híbrida, indicó una dirección en lo profundo del bosque. Puedo guiarte hasta el Muro Silencioso.
Shirley dudó un instante antes de responder: “Lo agradecería mucho”. Al comenzar su viaje, Shirley intentó contactar a escondidas con su capitán telepáticamente. Con Dog a su lado, siguió el paso del guía elfo.
A medida que se adentraban en el bosque, recorriendo el laberinto de la naturaleza, marcado por la vegetación y el terreno irregular, el trío avanzaba a un ritmo armonioso. La guardiana elfa guiaba con confianza, su presencia dominaba el camino, pero rara vez pronunciaba palabra.
Sintiendo el silencio opresivo y percibiendo la oportunidad de averiguar más sobre su guía y su situación actual, Shirley decidió iniciar una conversación. Tras reflexionar un momento, se aventuró a decir: “Por cierto, ¿puedo preguntarle su nombre?”.
La doncella elfa, con sus movimientos gráciles y fluidos, se detuvo de repente, con sus largos cabellos dorados meciéndose suavemente con el impulso. Giró lentamente el cuerpo para encarar a Shirley, sus penetrantes ojos azules clavados en los de Shirley con profunda intensidad. Los sonidos ambientales del bosque parecieron desvanecerse durante este intenso contacto visual. Con un tono melodioso pero asertivo, se presentó: “Me conocen como Shireen entre mis parientes. Sería prudente recordarlo”.
Shirley parpadeó con asombro, sorprendida por la repentina revelación.
En medio de una oscuridad envolvente, envuelta en una niebla inquietante que parecía casi tangible, flotaba la nave, casi sobrenaturalmente silenciosa, conocida como el Desaparecido. En sus entrañas, en el corazón de la nave, Duncan estaba sentado en el puesto de navegación. Conversaba con la extraña entidad conocida simplemente como la cabeza de cabra.
Sin embargo, en medio de su conversación, Duncan se detuvo bruscamente. Ladeó ligeramente la cabeza, como si se esforzara por oír un eco lejano o recordar algo olvidado. Frunció el ceño y su mirada se volvió introspectiva, perdida en un mar de pensamientos.
La cabeza de cabra, una entidad de pocas palabras y aún menos emociones en este sueño, permaneció impasible ante la repentina distracción de Duncan. Simplemente esperó, con la mirada impasible, exudando un aura de fría indiferencia. Esta peculiar criatura, una entidad omnipresente a bordo del Desaparecidos, funcionaba casi como un oráculo semiconsciente. Sus respuestas eran aparentemente limitadas y, por lo general, incitadas por las preguntas o comentarios de Duncan.
Finalmente, la mirada de Duncan se posó en la cabeza de la cabra después de volver a prestar atención.
A pesar de las numerosas interacciones y consultas, esta otra cabeza de cabra se mantuvo enigmática respecto a su declaración: “Saslokha murió hace mucho tiempo”. Esta frase resonó repetidamente durante sus interacciones, como un disco rayado que repite la misma pista sin parar.
Una mezcla de curiosidad y preocupación impulsó a Duncan a levantarse de su silla. Se dirigió a un espejo ovalado de hermosa factura colgado en una pared cercana.
Mientras se movía, la cabeza de cabra giraba el cuello, observando en silencio cada paso de Duncan. El silencio absoluto que acompañaba su mirada atenta le producía escalofríos.
Aunque con el tiempo Duncan se había vuelto algo indiferente a la extraña y desconcertante presencia de este enigma, ahora se concentró en el espejo. Tocó con cuidado su ornamentado marco y, casi instantáneamente, la imagen de Agatha brilló ante sus ojos.
Siempre alerta, Duncan percibía la constante vigilancia de la cabeza de cabra tras él. Sin embargo, al aparecer el reflejo de Agatha, la cabeza permaneció completamente inmóvil, como ciega a su existencia.
Agatha, visible a través del espejo, observó con cautela el entorno. Al deducir que la cabeza de cabra no representaba una amenaza inmediata, exhaló un leve suspiro de alivio y saludó a Duncan con un gesto de la cabeza.
“Nos hemos topado con un acontecimiento inesperado” comenzó Duncan con tono mesurado. “Shirley y Dog se han topado con otra persona llamada Shireen en el bosque.
Una mirada de sorpresa se dibujó en el rostro de Agatha. Se recompuso rápidamente y preguntó: “¿Y qué hay de la señorita Lucrecia?”.
Con un gesto de confirmación, Duncan respondió: Ella permanece en compañía de Shireen.
Se hizo un silencio denso, y el peso de las revelaciones hizo que ambos se quedaran sin palabras por un momento. El espejo, su único medio de comunicación, pareció ampliar la distancia entre ellos.
Finalmente, tras recuperar la compostura, Agatha respiró hondo para tranquilizarse antes de romper el silencio.” Capitán” comenzó con voz firme pero con un matiz de urgencia”, también he descubierto información importante sobre este asunto.
Duncan, percibiendo la gravedad de la situación, instintivamente bajó la voz hasta convertirla en un susurro: ¿Qué has descubierto, Agatha?
Dentro de la superficie reflectante del espejo, la imagen de Agatha pareció vacilar por un momento. Levantó una mano delgada y señaló con suavidad hacia una prominente puerta de madera enclavada en lo profundo del camarote del capitán, una puerta que custodiaba los secretos de sus aposentos privados.
Mientras estabas absorto en tu conversación con la cabeza de cabra, me embarqué en un viaje, navegando a través de los reflejos de cada espejo a bordo del Desaparecidos, comenzó con tono cargado de urgencia. Cada uno de estos espejos representaba con precisión su respectiva ubicación dentro de la nave. Sin embargo, cuando llegué a este en particular, se detuvo, entrecerrando los ojos. Me enfrenté a una barrera inquietante, algo que me impedía el paso.
La mirada de Duncan se dirigió de inmediato a la puerta del dormitorio del capitán. Su habitual calma dio paso a una inconfundible frialdad; el peso de las revelaciones de Agatha le marcaba el ceño.
Se tomó un breve momento para procesar la información y luego se dirigió con decisión hacia la puerta, sus botas resonando suavemente contra el piso de madera.
La cabeza de cabra, apoyada sobre la mesa de navegación, empezó a moverse. Crujió y se contorsionó como si cobrara vida, mientras sus ojos insondables y enigmáticos seguían sin vacilar cada movimiento de Duncan.
Al acercarse a la puerta, Duncan se detuvo. Apoyó la mano en el pomo ornamentado, pero dudó en girarlo de inmediato. En cambio, giró sobre sus talones, fijando una mirada inquisitiva en la inescrutable cabeza de cabra. "¿Qué hay más allá de este punto?", preguntó con voz autoritaria.
-No lo sé, respondió la cabeza de cabra, con su voz monótona, carente de emoción.
Duncan presionó aún más: ¿Es seguro para mí aventurarme adentro?
No lo sé, resonó, aparentemente atrapado en un trance repetitivo.
Cada vez más frustrado, Duncan insistió: ¿Qué destino me espera dentro de esa habitación?
No lo sé. La misteriosa entidad persistió en su coro críptico, sin ofrecer mayor claridad.
Sin embargo, tampoco hizo ningún movimiento para obstaculizarlo.
Tras respirar hondo y tranquilizarse, Duncan volvió a concentrarse en la puerta que tenía delante. Con firmeza, giró el pomo y la abrió.
De inmediato, lo recibió una vista impactante y surrealista. La habitación parecía una intrincada red de múltiples dimensiones, como si innumerables realidades hubieran colisionado y se hubieran fusionado. El espacio estaba inundado de una mezcla caótica de líneas, patrones y colores que se arremolinaban y convergían de forma impredecible.
En medio de este tumultuoso laberinto, Duncan pudo discernir rastros de objetos familiares: restos de una cama, fragmentos de una mesa, fragmentos de ventanas y segmentos de paredes. Sin embargo, sus formas estaban grotescamente retorcidas, distorsionadas, como si las hubiera visto a través de un cristal roto o imaginado en el delirio de la fiebre. La habitación, antaño ordenada, ahora parecía el caótico lienzo de un artista, donde la lógica y la razón habían sido desechadas y la imaginación se desbocaba.

Continúa leyendo
Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 593
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 592
Estás leyendo el capítulo 592 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.