Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 587 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La marioneta mecánica, conocida como Luni, miró con preocupación a Duncan. Se había vuelto distante, perdido en sus pensamientos, tan repentinamente que era difícil no notarlo. La preocupación se dibujó en sus rasgos y, tras una breve vacilación, se sintió obligada a buscar la comprensión de Alice, quien estaba a su lado. "¿Qué parece estar preocupando al viejo amo?", preguntó con la voz teñida de inquietud.
Alice, por otro lado, mantuvo la calma, aparentemente imperturbable ante la mirada distante de Duncan. Le ofreció una respuesta reconfortante a Luni: “No te preocupes, solo está absorto en sus pensamientos”. No es raro que el capitán se preocupe de esta manera.
A Luni esto le sorprendió. ¿En serio?, preguntó con un deje de duda en su voz.
Su intercambio de palabras logró perforar la burbuja de ensoñación de Duncan, devolviéndolo al presente. Parpadeó, y su atención se desplazó gradualmente de las profundidades de sus recuerdos a la realidad que lo rodeaba.
Un silencio denso se apoderó del grupo antes de que Duncan, intentando recuperar la compostura, se llevara la mano al puente de la nariz, presionando suavemente. Sus ojos, entrecerrados, ocultaban la tormenta de emociones que lo azotaba. Lo embargaba el deseo de repasar cada recuerdo de su infancia, de exponer cada momento de su pasado ante sus ojos; sin embargo, comprendía la necesidad de dejar atrás esos pensamientos caóticos para afrontar el presente.
La conciencia de las partes de su pasado que siempre había optado por ignorar se apoderó de él poco a poco. Sin embargo, comprendió la importancia de escapar de estos recuerdos atrapantes para afrontar la realidad inmediata.
Al levantar la cabeza, los ojos de Duncan se encontraron con la mirada firme de Alice y la expresión aún preocupada de Luni. “Estoy bien”, les aseguró en voz baja, “solo estoy atrapado en algunos recuerdos”.
Después de una pausa, con su mirada aún fija en la de Alice, se aventuró a preguntar: ¿Dónde lo dejamos?
Alice respondió rápidamente, detallando su discusión previa sobre cómo Luni y ella misma podrían haber sido excluidas del Sueño de los Sin Nombre porque los títeres no sueñan, y reflexionando sobre por qué Duncan también fue dejado en el mundo real.
No se trata solo de no soñar, reflexionó Duncan en voz alta, mientras sus pensamientos se volvían intrincados. El funcionamiento del Sueño de los Sin Nombre no es nada sencillo, y probablemente esté evolucionando.
Mientras Duncan hablaba, su mente volvió al recuerdo del erudito Taran El, quien una vez se había visto atrapado en el mismo sueño.
Para Duncan era evidente que Taran El había quedado atrapado en el Sueño de los Sin Nombre, pero esta experiencia pertenecía a la fase inicial del sueño, cuando este aún estaba en sus inicios. En aquel entonces, Duncan podía entrar en el sueño con relativa facilidad gracias a una marca que había dejado en Heidi. Ya no era así; ahora, se encontraba impedido de entrar, atrapado en la realidad.
Esta constatación llevó a Duncan a reflexionar sobre las reglas cambiantes del Sueño de los Sin Nombre. Con el tiempo, su alcance e influencia se habían ampliado, y había desarrollado mecanismos para filtrar quién podía entrar en el sueño, actuando como una forma de autopreservación.
¿Qué desarrollos futuros le aguardaban a este sueño expansivo? ¿Seguiría creciendo su influencia? ¿Y cómo evolucionarían sus mecanismos de autoprotección?
Mientras Duncan estaba absorto en sus pensamientos, la voz de Alice interrumpió su ensoñación con una pregunta que lo devolvió al presente. “Capitán, ¿cómo están los demás? ¿Los siente?”
Apartando su atención del laberinto de sus pensamientos, Duncan se tomó un momento para inhalar profundamente y luego se concentró en las conexiones espirituales que había establecido con otros: una red de marcas etéreas que había dejado en sus camaradas.
Imaginó las marcas como llamas danzando sobre la frontera entre el mundo tangible y el reino intangible de los sueños, atravesando una antigua y mística división. En esta dimensión remota donde los conceptos de tiempo y espacio se funden de maneras indescriptibles, Duncan pudo percibir el tenue destello de aquellos a quienes había marcado.
Las conexiones, simbolizadas por estas marcas de fuego, habían tenido cierto éxito. Aunque no todas las conexiones se fortalecieron por igual, Duncan ahora podía percibir las condiciones de Vanna y los demás con mucha mayor claridad. Incluso poseía la capacidad de comunicarse con ellos si era necesario.
Para tranquilizarlos, les respondió a Alice y Luni: No están en peligro.
Al escuchar esto, la tensión de Alice se disipó visiblemente: Ah, eso es bueno. ¿Qué deberíamos hacer a continuación?
La mirada de Duncan se desvió hacia la ventana, observando las calles atrapadas en el tumultuoso abrazo de la noche. Afuera, la realidad parecía fundirse con el invasor Sueño de los Sin Nombre, transformando el paisaje urbano de nuevo en una densa Ciudad-Estado cubierta de bosques. Bajo la copa de árboles gigantes que oscurecían el cielo, la ciudad yacía envuelta en sombras, una amalgama de realidad e ilusión.
El puerto de Wind Harbor se había quedado en silencio, invadido por el mundo onírico, tal como Duncan había predicho. A pesar de los esfuerzos de las autoridades de la Ciudad-Estado y los guardianes de la academia, sus preparativos habían resultado ineficaces. Ahora, en esta ciudad onírica, los únicos despiertos parecían ser Duncan, Alice y, ahora, un compañero mecánico adicional.
“Deberíamos ir al lugar del encuentro anterior con la vid” sugirió Duncan con calma, dirigiéndose hacia la entrada principal de la mansión. “A ver si se manifiesta en el mismo lugar otra vez.
¡De acuerdo! Alicia asintió con entusiasmo y tomó la mano de Lunis, quien parecía algo desconcertado. ¡Vamos, a una aventura con el capitán!
¿Aventura?, repitió Luni, siguiendo a Alice y Duncan, sintiéndose claramente un poco fuera de lugar. ¿Qué nos proponemos hacer?
Vamos en busca de otro Desaparecido, explicó Duncan, aminorando ligeramente el paso para responder a la pregunta. Estaba decidido a explorar el resurgimiento del Sueño de los Sin Nombre en el mundo real, ansioso por comprobar las diversas hipótesis que había formulado. Las marcas temporales mejoradas que había colocado en Vanna y Morris, entre otros, estaban diseñadas para consolidar su conexión con sus aliados. Sin embargo, a Duncan le intrigaba más la posibilidad de encontrarse con el misterioso Desaparecido que navegaba entre las sombras y la niebla.
Independientemente de cómo evolucionara el Sueño de los Sin Nombre, Duncan estaba decidido a encontrar una forma de sortear su mecanismo de autoprotección para influir con mayor eficacia en este vasto sueño. Tenía el presentimiento de que los Desaparecidos podrían ofrecer la vía más viable para burlar las salvaguardas.
Como lo sugería el mapa improvisado grabado en la embarcación, ésta estaba atravesando las copas de los árboles del bosque de los sueños, flotando sobre un paisaje imaginario.
Bajo un cielo nocturno que parecía estar formado por rayos de sol y la esencia misma de la creación, las calles antaño bulliciosas de la ciudad yacían en un silencio inquietante. Duncan, acompañado por las dos figuras mecánicas, se aventuró a salir de la quietud de la morada abandonada de la bruja, adentrándose en un mundo donde la expansión urbana se fusionaba a la perfección con la naturaleza invasora.
Aventurándose en la noche, Duncan también inició un acercamiento tentativo a través de las conexiones espirituales que había establecido, esas huellas temporales que se habían abierto camino hacia el otro mundo de los sueños. Su objetivo era contactar con sus seguidores, actuando con cautela esta vez. Estaba decidido a aprender de su encuentro anterior en ese espacio sombrío y envuelto en niebla para usar el poder elemental del fuego con prudencia y evitar despertar inadvertidamente al leviatán dormido del sueño, la Atlántida.
Una amenazante grieta de color rojo oscuro atravesaba el cielo, sus bordes se fundían con las nubes circundantes, pintándolas con remolinos de distorsión. Bajo esta anomalía celestial se extendía un paisaje dominado por arena y piedras monolíticas.
Dunas interminables dominaban el horizonte, intercaladas con piedras dentadas que se erguían como restos petrificados de bestias colosales, con los huesos retorcidos en una lucha eterna. La arena parecía arañar las bases de estos monolitos de piedra, con sus afiladas protuberancias elevándose hacia el cielo como espadas. En la inmensidad de este desierto, la presencia humana se reducía a la insignificancia.
Vanna se alzaba contra el telón de fondo de esta extensión desolada, con su cabello blanco plateado azotado por el viento implacable. La brisa seca, cargada de arena, le rozaba la piel, obligándola a entrecerrar los ojos ante el abrasivo ataque.
Se había encontrado una vez más en ese vasto desierto sin vida.
Su mirada recorrió las siluetas distantes e indistintas de lo que parecían piedras colosales o quizás las ruinas de una ciudad antigua. Respirando hondo, Vanna extendió la mano hacia el viento. Desafiando la lógica árida del desierto, una neblina de vapor de agua se formó entre las ráfagas arenosas, cristalizándose en su mano en una espada que brillaba de frío.
El peso de la espada recién formada era una presencia tranquilizadora en su mano. A pesar de las duras y secas condiciones de este desierto onírico, la lealtad de Vanna a la diosa de la tormenta garantizaba que sus poderes divinos permanecieran intactos. El sueño no pudo debilitar sus habilidades sagradas, otorgándole cierta tranquilidad al atravesar este terreno inhóspito.
La frescura emanaba de la espada, ofreciendo a Vanna un respiro de consuelo al emprender la marcha, con pasos equilibrados contra la arena azotada por el viento. No vagaba sin rumbo; su mirada estaba fija en un objetivo lejano, las formas vagas que podían ser formaciones naturales o los restos de una civilización olvidada.
A mitad de camino, una repentina intuición hizo que Vanna se detuviera. Se concentró, sintonizando con una débil voz que resonaba en lo más profundo de su conciencia. En cuestión de segundos, la voz se volvió más clara: era inconfundiblemente la del capitán.
Vanna, ¿me oyes? La voz tranquilizadora y autoritaria de Duncan resonó en su mente, rompiendo el silencio.
Sin dudarlo, Vanna respondió para sus adentros, sintiendo un alivio inmenso al exhalar. “Sí”, pensó con un alivio palpable. “Es maravilloso. Parece que tu plan tuvo éxito”.
La voz de Duncan, firme y pensativa, se escuchó de nuevo: “En efecto, tal como lo esperaba. Procedo con cautela al contactarte, procurando no canalizar demasiada energía a la vez. Dado lo sucedido anteriormente, parece que la entidad que reside en las profundidades de la Atlántida del Sueño de los Sin Nombre no está muy dispuesta a aceptar mi ardiente esencia”.
-Entiendo, reconoció Vanna, reanudando su caminata por el desolado paisaje mientras conversaba, ¿Cómo están los demás?
Duncan proporcionó información actualizada sobre el paradero de sus compañeros. Los demás están dispersos por el bosque, manteniendo una dinámica de grupo similar a la anterior. Shirley y Dog están juntos, mientras que Nina y Morris se han emparejado, compartió, y agregó: “Después de entrar en el sueño, Lucy pudo reunirse con Rabbi; sus puntos de llegada fueron casi idénticos”.
Vanna hizo una pausa, procesando la información. ¿Lucrecia terminó con ese conejo único? ¿Sus puntos de llegada fueron los mismos? ¿Y las demás agrupaciones se han mantenido constantes como se observó anteriormente? Se detuvo en seco, reflexionando sobre estas revelaciones. Esto indica que, de hecho, podría haber un patrón en cómo entramos en este sueño.
“Parece que sí. Sus puntos de entrada al bosque coinciden con nuestra última experiencia” comentó Duncan, y luego preguntó por la situación de Vanna. “¿Qué pasa por tu lado?
Vanna se detuvo y sus ojos escudriñaron la vasta extensión de desierto que se extendía ante ella.
Después de un breve momento de reflexión, dejó escapar un suspiro.
Arena, piedras y un calor sofocante... parece que los lugares por donde entramos al Sueño de los Sin Nombre permanecen prácticamente intactos. Sigo varado en este desierto. Francamente, este lugar no me resulta precisamente entrañable.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 588
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 587
Estás leyendo el capítulo 587 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.