Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 579 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan sabía perfectamente que la cabeza de cabra no tenía motivos para mentirle. Dicho de otro modo, si la cabeza de cabra tenía intención de engañarlo, sin duda no recurriría a una actuación tan mediocre para hacerlo.
Sentado tras un escritorio cubierto de instrumentos de navegación, Duncan apoyó los brazos sobre la superficie y miró directamente a los ojos de las cabezas de cabra. Estos ojos tenían una cualidad que le recordaba a la obsidiana oscura, pero parecían ocultar algo. Sentía que podía desentrañar verdades ocultas al ahondar en ellas.
Así que, hace mucho tiempo, hubo personas que significaron mucho para ti. Hiciste un esfuerzo consciente por recordarlas, consciente de que tu memoria se deterioraría con el tiempo. La idea de preservar su recuerdo era un deseo imperioso para ti. Sin embargo, a pesar de esta poderosa intención, lo único que lograste retener fue esa frase críptica, articuló Duncan.
La cabeza de cabra parecía insegura; su voz estaba impregnada de confusión. Quizás sea así. No me arrepiento, solo me confundo ocasionalmente. Este capítulo se compartió por primera vez en la plataforma n(0)vel(b)(j)(n).
Se apagó un momento antes de mirar a Duncan. “Capitán, ¿podría aclararme qué está pasando? ¿Qué tengo que ver con todo esto?”
Duncan se reclinó en su silla, dejando que sus dedos tocaran suavemente el escritorio. Al hacerlo, llamas etéreas emanaban de sus dedos, formando ondas que se expandían por la mesa con cada toque.
El Sueño del Sin Nombre ha extendido su alcance” comenzó a explicar Duncan. “Anoche, su influencia traspasó la frontera y llegó a nuestra realidad. Entré en contacto con una enredadera que se extendía desde ese mundo onírico hasta este. Si no me equivoco, esa enredadera se conoce en la antigua tradición élfica como Atlántida.
Mientras hablaba, se escuchó un chasquido repentino y estremecedor en el cuello de la cabeza de cabra, lo que provocó que su cabeza se congelara en su lugar sobre su soporte.
Duncan lo miró con indiferencia y comentó: Creo que te rompiste el cuello un poco prematuramente.
La cabeza de cabra tartamudeó: ¿Qué quieres decir con eso?
Duncan continuó, imperturbable ante la reacción de las cabezas de cabra: “Tras contactar con Atlantis, me encontré en una dimensión que no era ni un sueño ni nuestra realidad. Otra versión de nuestra nave, la Desaparecida, navegaba por ese reino. Y, curiosamente, esa nave llevaba otra versión tuya a bordo”.
Una vez más, se escuchó un chasquido cuando el cuello de la cabeza de cabra pareció bloquearse.
Ignorando estos extraños sucesos, Duncan relató detalladamente sus experiencias de la noche anterior. Habló de la atmósfera inquietante en la versión espectral de su nave, las transformaciones ocurridas en la Puerta de los Perdidos y las inusuales acciones de la versión alternativa de la cabeza de cabra en esa dimensión.
A lo largo de su narración, Duncan prestó mucha atención a las reacciones de las cabezas de cabra. A pesar de sus rasgos faciales, generalmente estoicos e inexpresivos, la entidad parecía completamente conmocionada. No había rastro de subterfugio, solo asombro genuino.
“Pareces bastante desconcertado” concluyó Duncan, mirando al otro lado de la mesa a su enigmático primer oficial. “Ahora entiendes por qué considero este asunto de suma importancia, ¿verdad?
“Sí, ahora entiendo por qué estás tan preocupado” dijo finalmente la cabeza de cabra tras dudar un momento. “Sin embargo, también estoy en la oscuridad. Mi memoria es incompleta.
Duncan suspiró. Debería haberte contado esto antes. En el subespacio, me encontré con otra versión del Desaparecido. Era un naufragio, un sombrío reflejo de lo que nuestra nave podría llegar a ser tras años de decadencia y desintegración. Curiosamente, estabas notoriamente ausente de esa nave” hizo una pausa para asimilar las palabras. “Y ahora, me he encontrado con otro Desaparecido, este navegando en una oscuridad y niebla impenetrables con otra versión tuya a bordo. ¿Qué sigue? ¿Habrá un cuarto, un quinto? ¿Tienes alguna idea de en qué estado se encuentra nuestra nave ahora mismo?
La cabeza de cabra hizo una larga pausa esta vez, como si sopesara cuidadosamente sus palabras o quizás buscara una forma diplomática de abordar este delicado tema. Finalmente, dijo: “No puedo predecir si encontrarás un cuarto o quinto Desaparecido, ni puedo imaginar cuántos estados inusuales podría manifestar nuestra nave. Pero puedo ofrecerte esta perspectiva: nuestra nave no siempre fue así”.
Duncan frunció el ceño, confundido. Con esto, supongo que no te refieres a las transformaciones inducidas al entrar en el subespacio, ¿no?
La cabeza de cabra negó lentamente. No, los cambios a los que me refiero son mucho más fundamentales y absolutos. Por mis recuerdos inconexos y caóticos, puedo decirles que la nave ha adoptado multitud de formas: a veces como un sólido bloque de hierro, otras como una masa de carne en contracción, o incluso como piedras oscuras y frías o sombras abstractas y aterradoras. En las profundidades del subespacio, podría transformarse en algo completamente diferente en cualquier momento. Este estado fluctuante ha perdurado durante
De repente, la cabeza de cabra dejó de hablar. Duncan sintió un crujido sordo que resonó por el casco del barco, seguido de un eco sordo e inquietante que parecía emanar del mismísimo corazón de la nave. El suelo bajo sus pies empezó a temblar, y una atmósfera de tensión e inquietud invadió la nave como si toda la estructura temblara, perdiendo su conexión con la realidad.
Detengámonos ahí; creo que entiendo la idea, intervino Duncan suavemente.
La cabeza de cabra asintió con cautela, y al hacerlo, las desconcertantes vibraciones y la tensión que habían envuelto la nave se disiparon gradualmente. La estabilidad en su realidad pareció restaurarse.
Duncan se quedó sentado contemplando, con el ceño fruncido.
Por un instante, pareció que el Desaparecido estaba a punto de desmoronarse, impulsado por la inquietante descripción de las cabezas de cabra. Sin embargo, bajo su atenta supervisión como capitán, la nave había recuperado el equilibrio.
¿Esta casi transformación reveló alguna esencia fundamental de los Desaparecidos? ¿O sugirió algo aún más desconcertante?
Tras un momento de reflexión silenciosa, Duncan dejó de pensar y volvió a centrarse en la cabeza de cabra. Respecto a esa versión alternativa tuya en el otro Desaparecido, ¿qué opinas? ¿Tienes alguna idea de lo que podría significar?
Lo siento, capitán, pero la verdad es que no lo sé” murmuró la cabeza de cabra, con un tono teñido de decepción y resignación. Parecía que estas eran las frases que había estado pronunciando con más frecuencia, seguidas de cerca por confesiones de no recordar nada.
Duncan, sin embargo, no pareció sorprendido por esta falta de comprensión. Rápidamente, desvió la conversación hacia otro tema. “Dime, ¿alguna vez sueñas?”
La pregunta pareció sorprender a la cabeza de cabra por un momento. ¿Sueño?, dijo, recuperando rápidamente la compostura. No, no sueño. Como su devoto primer oficial, soy responsable de vigilar constantemente este barco.
Duncan reflexionó sobre la respuesta de las cabezas de cabra, ignorando el tono autocomplaciente. “Así que nada de sueños, ¿eh?”, dijo, casi para sí mismo.
La cabeza de cabra empezó a hablar, con la voz teñida de nerviosismo. Capitán, ¿puedo...?
Adelante, animó Duncan.
Le costó un esfuerzo notable a la cabeza de cabra continuar. Antes mencionaste que en la misteriosa versión del otro Desaparecido, la entrada a los aposentos del capitán tenía la inscripción “Que perdure en los sueños”. Y también mencionaste que mi versión en esa nave alternativa se refería a Atlantis. ¿Estás sugiriendo...?
Duncan lo interrumpió.” Sí” dijo, asintiendo con calma pero con decisión.
Por un momento, la cabeza de cabra pareció quedarse sin palabras.
Mi sospecha seguirá siendo así a menos que de alguna manera recuperes tus recuerdos y me digas que tienes un nombre y que tu nombre es Saslokha', agregó Duncan.
Un pesado silencio descendió sobre los aposentos del capitán.
Tras una larga pausa, la cabeza de cabra finalmente rompió el silencio. Los mitos élficos suelen estar llenos de rarezas y contradicciones. No se puede confiar plenamente en ellos, murmuró.
Duncan habló con seriedad. “Pero cuanto más intrincados y desconcertantes son estos relatos antiguos, más merecen nuestra atención, sobre todo cuando parecen conectar con nuestras circunstancias actuales. Tú, por ejemplo, no recuerdas tu propio pasado, ¿verdad?”.
“Es cierto, pero todo esto se está volviendo demasiado místico para mi gusto” gruñó la cabeza de cabra, visiblemente inquieta. “Involucrarme en leyendas épicas de esta magnitud me supera. O sea, mírame. No soy más que una escultura tallada pegada a este barco.
Duncan no discutió. Simplemente negó con la cabeza y suspiró. Se levantó y se acercó a la ventana, contemplando la vista de su barco navegando entre la luz del sol, la niebla y el mar en constante cambio.
De repente, un suave golpeteo llamó su atención.
Se giró y encontró el rostro fantasmal de Agatha materializándose en el cristal de la ventana, apuntando en una dirección específica.
Duncan frunció el ceño levemente y luego volvió a mirar a la cabeza de cabra, que seguía murmurando cerca del borde de la mesa de navegación. La presencia del fantasma de Agatha, sumada a su evasión, sugería que algo mucho más importante estaba en juego. Con tantos enigmas interconectados y sin soluciones claras, Duncan sabía que tenía mucho trabajo por delante.
Tras reflexionar brevemente sobre la maraña de misterios que lo rodeaba, Duncan dio un paso decisivo.” Escucha” dijo, dirigiéndose a la cabeza de cabra”, no te preocupes demasiado por todo este misticismo y tradición. Tu principal responsabilidad sigue siendo la de primer oficial de los Desaparecidos. Tu principal tarea es ayudarme a garantizar la seguridad de esta nave. Yo me encargaré de las complejidades e incertidumbres.
La cabeza de cabra pareció momentáneamente aturdida por esto, mirando a Duncan como si lo hubiera tomado por sorpresa. Recuperándose rápidamente, respondió: “Por supuesto, capitán. Entiendo mi deber”.
Duncan asintió brevemente en señal de aprobación. “Muy bien”, dijo, dirigiéndose a una puerta que conducía a las profundidades de sus aposentos. “Estaré en mi habitación un rato para descansar y ordenar mis pensamientos”.
“Sí, capitán” respondió la cabeza de cabra, con un tono imbuido de formalidad y deferencia.
Sin mirar atrás, Duncan hizo un gesto de desdén con la mano al entrar en su habitación privada, cerrando la puerta silenciosamente tras él. Sin embargo, en lugar de tomarse un momento para relajarse, como había insinuado, se acercó a un espejo situado en un rincón de la habitación.
Después de confirmar que no había actividad detectable a través de la puerta, se acercó al espejo y golpeó con los nudillos su superficie de vidrio.
Casi de inmediato, el espejo pareció cobrar vida. Sombras y nieblas se arremolinaban en su plano reflectante, fundiéndose en la figura de Agatha. Antaño Guardiana de la Escarcha, esta sombra ahora existía dentro de los espejos esparcidos por la nave. Asintió con la cabeza hacia Duncan, reconociendo su presencia.
“Querías comunicarme algo, algo que no querías que el primer oficial oyera” dijo Duncan, con expresión seria. “¿Qué ocurre?
La figura transparente de Agatha pareció solidificarse un poco mientras se preparaba para hablar. “Capitán, escuché su conversación con el primer oficial”, dijo con tono serio. “Tengo algo importante que revelar. Anoche, ocurrió un incidente peculiar a bordo del Desaparecidos. Por un breve instante, la sombra de la nave, su esencia misma, o alma, si se prefiere, desapareció”.
Duncan entrecerró los ojos; el peso de sus palabras no le pasó inadvertido. La revelación de Agatha añadió otra capa de urgencia y complejidad a su situación en un mundo ya repleto de enigmas.

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Estás leyendo el capítulo 579 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.