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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 578 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En una zona remota frente a la costa de Wind Harbor, un resplandor radiante emanaba de un enigmático objeto, descrito como una figura geométrica luminosa, que flotaba misteriosamente sobre el océano. Dentro de los límites de esta iluminación etérea, una espesa niebla envolvía la superficie del mar, ocultando un colosal barco fantasma conocido como el Desaparecido. Esta embarcación espectral se movía lenta pero deliberadamente por las aguas abiertas, envuelta en la niebla. De repente, un extraño destello de fuego verde atravesó la densa niebla, iluminando momentáneamente las inmediaciones. Un portal ardiente se abrió de golpe en la cubierta de madera del Desaparecido. Duncan y Alice salieron de esta puerta mágica, envueltos al instante por el entorno del barco. Duncan sintió un consuelo inmediato al poner un pie en la familiar cubierta de madera del barco. El imponente mástil y las velas de otro mundo parecieron saludarlo como viejos amigos. Aunque solo había estado ausente brevemente, regresar a los Desaparecidos fue como un bálsamo para su alma. Mientras miraba a su alrededor e inhalaba el aroma salado que la brisa marina traía por la cubierta, exhaló un suspiro lento y tranquilizador. Sus emociones, antes turbulentas, parecieron estabilizarse. Sin embargo, mientras Duncan saboreaba este momento de paz, sus pensamientos se remontaron inadvertidamente a la aventura de la noche anterior. Había estado explorando una enredadera colosal y había visto escenas ilusorias de otro Desaparecido navegando a través de una niebla igualmente misteriosa. Curiosamente, las escenas en su memoria se fundían a la perfección con la realidad que tenía ante sí, lo que dificultaba distinguir una de la otra. Son realmente idénticos, murmuró Duncan para sí mismo. ¿Qué es idéntico?, preguntó Alicia, interrumpiendo su ensoñación. Duncan se giró y la miró. Vio en Alice a una compañera alegre e ingenua que parecía feliz de acompañarlo en sus diversas aventuras. Una pequeña y cálida sonrisa adornó sus labios. “Me dirijo al camarote del capitán para hablar con el primer oficial” le informó. “Siéntete libre de hacer lo que quieras. ¡Bien!” preguntó Alice con entusiasmo. “Voy a la cocina a preparar pescado marinado y carne seca. Shirley y Nina dijeron que tienen hambre. Alice saludó alegremente a Duncan mientras corría hacia la cocina del barco. Su estado de ánimo pareció mejorar aún más a su regreso al Desaparecido, aunque Alice era generalmente una persona optimista: alegre a bordo e igual de feliz en tierra. Parecía que su rango emocional consistía en solo dos estados: feliz y aún más feliz. Mientras Duncan observaba la alegre figura de Alice desaparecer en la distancia, las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba. Sacudiendo la cabeza para concentrarse, recuperó la compostura y continuó caminando hacia la popa del barco. Al llegar a la puerta del camarote del capitán, se detuvo. Grabadas en el marco de madera estaban las palabras “La Puerta de los Perdidos”. Los antiguos y potentes caracteres parecían haber resistido el paso del tiempo, profundamente incrustados en la madera. Duncan contempló la inscripción con atención. La única diferencia visible que pudo encontrar entre este Desaparecido y el que había vislumbrado en la ilusión de niebla era esta misma frase. Por supuesto, podría haber otras diferencias más sutiles que ofrecieran más pistas. Pero debido a la brevedad de su encuentro anterior, no había tenido la oportunidad de profundizar. Por ahora, la variación en las palabras grabadas en la puerta del capitán era la única pista definitiva que tenía sobre los dos barcos aparentemente idénticos. La Puerta de los Perdidos se alza como un elemento enigmático, extraordinario incluso en comparación con la infinidad de rarezas y secretos que albergan los Desaparecidos. No se trata de una puerta cualquiera; sirve como el único portal de Duncan para regresar a su apartamento de soltero, en un reino completamente distinto de la ubicación actual de la nave. Además, la puerta funciona como mecanismo de verificación de la autoridad del capitán a bordo. Sorprendentemente, la inscripción grabada en el marco de la puerta no corresponde a ningún idioma conocido. Sin embargo, su significado se hace evidente de inmediato para cualquiera que la observe, desde Alice, quien inicialmente era analfabeta, hasta los nativos de ciudades-estado remotas que tal vez solo estén familiarizados con sus propias escrituras esotéricas. La puerta también presenta características diferentes según la versión del Desaparecido en la que uno se encuentre. En la realidad con la que Duncan está más familiarizado, conduce a su apartamento de soltero. Sin embargo, en el subespacio, se abre a un extraño y oscuro vacío. Cuando la nave se envuelve en niebla, la inscripción cambia a “Que perdure en los sueños” y a una extraña cabeza de cabra que parece dormitar. Entonces, ¿qué es exactamente esta Puerta de los Perdidos? Duncan reflexionó sobre estas preguntas mientras extendía la mano y empujaba la puerta del camarote del capitán. La habitación estaba tenuemente iluminada por lámparas parpadeantes, revelando un escritorio de navegación repleto de cartas e instrumentos náuticos. Estantes cubrían las paredes, llenos de diversas baratijas y artefactos. Al entrar, la cabeza de cabra, sujeta al borde del escritorio de navegación, cobró vida con una serie de crujidos y chirridos. Giró para mirar a Duncan, y sus ojos, meticulosamente tallados en obsidiana, parecieron iluminarse por un instante. Una voz alegre irrumpió en la mente de Duncan: “¡Ah, el estimado capitán ha regresado a su amada Desaparecida! Su leal...” “Tengo algo importante que discutir contigo” intervino Duncan, con tono severo y profesional mientras se acercaba al escritorio. El parloteo incesante de las cabezas de cabra cesó abruptamente, reemplazado por una sensación de tensión palpable. Enderezó el cuello con un crujido, casi como si fuera un soldado humano poniéndose firme. Capitán, ¿qué ocurre? ¿Algo anda mal también en Wind Harbor? Duncan se sentó frente al mostrador de navegación, recorriendo brevemente con la mirada la carta náutica que mostraba patrones de niebla y rutas marítimas familiares. Al oír la frase de los jefes de cabra, frunció el ceño. ¿Por qué usaste esa frase también? También ocurrieron acontecimientos en Pland y Frost, aclaró la cabeza de cabra. Duncan miró fijamente a la criatura en obsidiana tallada y replicó: Tu elección de palabras hace que parezca que soy una especie de calamidad con forma humana. Tomado por sorpresa, la cabeza de cabra pareció aturdida por un momento antes de responder: ¿No es así? He dedicado un esfuerzo considerable a cultivar la reputación de los Desaparecidos en todo el Mar Infinito. Tanto en Pland como en Frost, hemos forjado sólidas relaciones diplomáticas; sus líderes nos tienen en alta estima. De hecho, aún no he recibido una sola queja de ninguno de los puertos que hemos visitado” comenzó Duncan, haciendo un gesto con la mano por la habitación como si trazara un mapa invisible. “Como mi primer oficial, sabes que veo nuestro viaje no solo como un viaje, sino como una misión continua con infinitas posibilidades de crecimiento. Sin embargo, la conversación de hoy no se trata de eso. Necesito saber qué estabas haciendo anoche. La cabeza de cabra pareció inicialmente desorientada por el repentino cambio de tema de Duncan. Sin embargo, recuperó rápidamente la compostura y respondió: “Anoche seguí estrictamente sus instrucciones para garantizar la seguridad del barco. Evitamos las rutas marítimas reconocidas y nos cubrimos con niebla para no preocupar a los marineros cercanos, que podrían estar nerviosos”. Duncan asintió, sin sorprenderse. Su encuentro con la otra cabeza de cabra la noche anterior había confirmado que, aunque ambas entidades eran similares, no eran la misma. Sin embargo, un vínculo debía unirlas, y estaba decidido a descubrirlo. Tras una breve pausa para ordenar sus pensamientos, Duncan se inclinó ligeramente; el peso de su pregunta llenó la sala con una tensión casi palpable. “Lo que realmente quiero saber es quién o qué eres. Quiero comprender tus orígenes, tu historia y la esencia de tu propia naturaleza”. Había desaparecido cualquier rastro de alegría o jovialidad. Sus palabras transmitían una gravedad casi opresiva, una solemnidad severa que no dejaba lugar a evasivas. Fue una confrontación directa, intencionadamente desprovista de cualquier artimaña o subterfugio. Con los años, Duncan había llegado a comprender las reglas que regían a los Desaparecidos, las reglas que él mismo había ayudado a establecer. Sabía que, mientras no se cruzaran ciertos límites, tanto la nave como la misteriosa cabeza de cabra mantendrían un equilibrio frágil pero estable. En un mundo repleto de fenómenos y anomalías inexplicables, la contención era un asunto precario. Sin embargo, en muchos sentidos, los Desaparecidos ya eran una anomalía contenida, con el propio Duncan actuando como el eje que lo mantenía todo unido. La cabeza de cabra parecía claramente inquieta, un marcado contraste con su habitual disposición animada. Acostumbrada al liderazgo afable y compasivo de Duncan, este nuevo tono y forma de interrogar la tomó por sorpresa. ¿Por qué esta repentina curiosidad?, preguntó, con un temblor de aprensión coloreando su voz. “Hasta ahora, no había necesidad de profundizar en estos asuntos” respondió Duncan con serenidad, manteniendo la mirada fija. “Pero los recientes incidentes en Wind Harbor han cambiado esa ecuación. Han surgido sucesos inusuales relacionados contigo, y ya no puedo permitirme dejar estas preguntas sin respuesta. Necesito tu explicación, ahora más que nunca. El cuello de la escultura de madera ondulaba suavemente de un lado a otro como si intentara aliviar una tensión o ansiedad oculta. Sin embargo, la mirada de Duncan permaneció inmóvil, fija en las tallas de obsidiana que servían de sello a las cabezas de cabra. Lenta y deliberadamente, apoyó la mano sobre la desgastada superficie de la mesa de navegación que tenía delante. Al tocar la mesa con la mano, zarcillos de una inquietante llama verde comenzaron a desplegarse desde su palma, extendiéndose como dedos espectrales sobre la superficie de madera. Se extendieron, impregnando las paredes y el suelo del camarote del capitán, y luego serpenteando por los laberínticos pasillos del barco. Un crujido sordo y evocador surgió de las entrañas del Desaparecido, como si el propio barco gimiera bajo la influencia de esta extraña energía. El aura misma del barco parecía estar experimentando una transformación sutil pero profunda. Respirando hondo, Duncan habló con solemne autoridad. “Soy Duncan Abnomar, capitán de esta nave, y la guío por el Mar Infinito”. No se dirigía solo a la cabeza de cabra; le hablaba a la nave misma, reafirmando su dominio sobre ella. “Le hago esta pregunta, mi primer oficial, no como un interrogatorio, sino como una conversación informal. Los Desaparecidos no se sumergirán en el subespacio ni sufrirán alteraciones drásticas durante esta conversación. ¿Por qué? Porque soy Duncan Abnomar, capitán de esta nave”. Con su declaración, oleadas de fuego etéreo y verde brotaron de la figura de Duncan. Su presencia física se transformó en una aparición sobrenatural, a la vez aterradora e imponente. Sus palabras resonaron por toda la nave como si las transportara una fuerza invisible. Así que, dime, mi primer oficial: ¿De dónde eres exactamente? Con un aire de recién encontrada tranquilidad, la cabeza de cabra finalmente respondió: Vengo del subespacio. “Subespacio” es un término demasiado vago y expansivo para ofrecer respuestas reales” insistió Duncan, mientras su forma espectral parpadeaba como una linterna fantasmal. “Sabes que no es eso lo que pregunto. El comportamiento de las cabezas de cabra cambió, perdiendo su anterior timidez. El subespacio es expansivo y el único término preciso para describir mi origen. No conoce pasado ni futuro, ni ubicación específica dentro de sus límites. No puedo hablarte de mi pasado porque lo desconozco. No puedo describir mi esencia, pues ni siquiera yo estoy seguro de lo que realmente significa. Entonces, ¿qué recuerdas? La voz de Duncan se volvió más aguda, como una cuchilla afilándose. Un silencio prolongado e incómodo llenó la sala, llevando la tensión al límite. La cabeza de cabra se quedó inmóvil, casi como un simple adorno en el camarote del capitán. Finalmente, tras una pausa interminable, se movió, y una voz, más oscura y áspera que antes, se deslizó: “Recuérdalos”. Duncan frunció el ceño, confundido. ¿Los recuerdas? ¿Qué significa eso? Sacudiendo su cabeza de madera con una sensación de tristeza impotente, la cabeza de cabra respondió: “No lo sé. Pero es una orden, un imperativo que no puedo ignorar. Recuérdalos, aunque no sé quiénes son. La verdad, capitán, es que ya no los recuerdo”.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 578

Estás leyendo el capítulo 578 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.