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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 575 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan sintió una conmoción inmediata cuando la figura de madera negra, intrincadamente tallada, de la cabeza de cabra sobre la mesa cobró vida inesperadamente. Nunca imaginó presenciar una transformación tan escalofriante a bordo del “Desaparecido”, una nave que en este caso parecía una ilusión inexplicable. Sus ojos estaban clavados en la figura de madera que se retorcía lentamente mientras una oleada de cautela lo invadía. Entonces, cayó en la cuenta: la figura en realidad no podía “verlo”. La razón era única: Duncan observaba la misteriosa escena mediante un método sobrenatural. Estaba conectado a esta dimensión a través de sus propias llamas etéreas, lo que significaba que solo sus pensamientos y sentidos se proyectaban a esta realidad. No se había manifestado físicamente aquí. Por lo tanto, la talla de cabeza de cabra parecía percibir su aura espiritual, pero estaba confundida sobre su origen. La talla negra empezó a girar lentamente sobre su soporte de madera, produciendo suaves y escalofriantes crujidos. Estos ruidos resultaban particularmente inquietantes en el silencio, por lo demás inquietante, que impregnaba los aposentos del capitán a bordo de este "Desaparecido". Hecha de obsidiana, los ojos negros como la brea de la figura giraban sin rumbo, recorriendo varias veces el punto donde la consciencia de Duncan se proyectaba. Finalmente, se detuvo y murmuró en voz baja y aturdida, como si estuviera medio dormida: "¿Quién... está ahí...?" Duncan se sintió incómodo con la respuesta de la figura. Claramente había presentido algo, pero ¿por qué no reconocía el aura como perteneciente al “Capitán” de la nave? Sumido en sus pensamientos por un momento, Duncan finalmente tomó una decisión. El vínculo etéreo, establecido por sus llamas fantasmales, se intensificó repentinamente. Usando las llamas como conducto, Duncan vertió su voluntad en este espacio sombrío y neblinoso. Con una acción rápida, manifestó su forma física, decidido a desentrañar el misterio que rodeaba a esta misteriosa nave que navegaba entre la densa niebla y a la peculiar cabeza de cabra que había captado su atención. Mientras el "Desaparecido" navegaba por la oscura y brumosa extensión, fantasmales llamas verdes se encendían esporádicamente alrededor de la cubierta. Un fino zarcillo de fuego fantasmal finalmente surgió de la nada dentro de los tenuemente iluminados aposentos del capitán. Crepitó y crepitó al expandirse rápidamente, perfilando la alta figura de Duncan. En el momento en que Duncan se manifestó físicamente, su conexión con este misterioso y oscuro reino se fortaleció increíblemente. Casi al mismo tiempo, sin embargo, percibió un cambio en el entorno. Tanto la atmósfera neblinosa como la propia estructura de la nave parecieron responder a un estímulo desconocido. Todo a su alrededor se volvió repentinamente borroso, surrealista y distorsionado. Una sensación de incomodidad, como si la oscura niebla se resistiera activamente a sus etéreas llamas, emanaba de todas direcciones. Parecía que el extraño reino en el que se había adentrado estaba al borde de una rápida desintegración. Duncan sintió una oleada de asombro al encontrarse con una sensación de rechazo activo sin precedentes proveniente del misterioso espacio. En todas sus investigaciones anteriores” ya fuera examinando el ataúd espiritual de Alice, manipulando una enigmática llave de cuerda de latón o examinando diversos artefactos ocultistas confiscados a cultistas nefastos” sus etéreas llamas fantasmales nunca habían provocado una respuesta tan hostil. Empezó a preguntarse si este reino inusual poseía algún tipo de "conciencia" activa y poderosa. Estos pensamientos inquietantes le rondaban la cabeza, pero sabía que no era el momento de un análisis profundo. La estabilidad de su conexión con este lugar se sentía, en el mejor de los casos, tenue, así que centró su atención en estabilizar su presencia etérea mientras se acercaba con cautela a la cabeza de cabra posada sobre la mesa de navegación. Aparentemente despertada de su letargo, la talla de madera negra levantó bruscamente la cabeza y fijó la mirada en Duncan. Para la figura animada, la repentina aparición de Duncan” su alta figura y sus fantasmales llamas verdes” debió de sentirse como un destello de luz que irrumpía en la tranquilidad de un sueño oscuro y aislado. "¿Quién eres?", preguntó con una voz confusa. "Parece que no me reconoces", observó Duncan en voz alta, sin mucha sorpresa considerando las irregularidades que había percibido. Luchando por mantener su tenue vínculo con este enigmático lugar, evaluó rápidamente la situación a bordo del "Desaparecido" y la curiosa cabeza de cabra que tenía ante él. "Soy Duncan Abnomar, ¿cómo te llamas?" “Duncan... Ah, me suena el nombre” murmuró la cabeza de cabra, con la voz arrastrada y soñadora, como si estuviera medio despierta. No respondió directamente a la pregunta de Duncan. “Pero no recuerdo... por qué estás aquí... por qué estamos aquí... Un ceño fruncido arrugó la frente de Duncan. Podía sentir que la ya tenue conexión con este espacio oscuro y envuelto en niebla comenzaba a deteriorarse. Era como si el área misma intentara repelerlo, o más específicamente, extinguir sus llamas etéreas. Para aumentar su preocupación, la cabeza de cabra parecía estar atrapada en un estado semiconsciente, incapaz de ofrecer información útil. Tras una breve pausa para ordenar sus pensamientos, Duncan dio otro paso al frente y señaló la carta náutica junto a la desconcertante cabeza de cabra. "¿Hacia dónde navega el Desaparecidos?" Pasaron unos instantes antes de que la cabeza de cabra procesara con lentitud la pregunta de Duncan. Girando laboriosamente su cuello tallado, echó un vistazo al mapa de navegación, que, curiosamente, mostraba un paisaje boscoso en lugar de cartas náuticas. Tras una larga pausa, murmuró casi incoherentemente: “Oh, bien, todavía están ahí...”. “¿Quién?” replicó Duncan al instante, con creciente urgencia. “¿Quiénes son...? Antes de que pudiera completar su pregunta, todo el espacio fue sacudido por un temblor violento y un aullido bajo y siniestro que parecía emanar de la estructura misma del reino. La sensación de rechazo se intensificó exponencialmente, como si el tejido mismo del espacio-tiempo en este reino misterioso se uniera contra la invasión de sus llamas fantasmales. Duncan podía oír tenues crepitaciones que resonaban a su alrededor, como si sus llamas etéreas entraran en contacto con una barrera invisible pero impenetrable. Todas las sensaciones que percibía a través de estas llamas se confundieron, como si se filtraran a través de una capa de niebla. Al bajar la mirada, Duncan notó que su propia imagen proyectada se volvía cada vez más borrosa, casi translúcida. Sentía como si el cordón etéreo que lo ataba a este mundo enigmático se estuviera deshilachando, a punto de romperse en cualquier momento. Consideró usar fuerzas más poderosas para vencer esta resistencia y mantener su conexión, pero dudó. Ahora, sabiendo que la enorme enredadera” y quizás el reino mismo” podrían ser conscientes o incluso estar "vivos", cuestionó la ética y la sabiduría de imponer su presencia por la fuerza. En ese momento, la cabeza de cabra en la mesa de navegación pareció finalmente percatarse de la perturbación que rodeaba a Duncan. Sus ojos se entrecerraron al observar las llamas verdes y temblorosas, y tras una breve pausa, habló en un murmullo tan débil que era casi ininteligible: “Ah, la has asustado...”. "¿A quién he asustado?" preguntó Duncan de inmediato, aprovechando la nueva información. “Atlántida” respondió la cabeza de cabra, con la voz cada vez más débil, como si estuviera a punto de volver a su estado onírico. “Atlántida no te conoce, y tu presencia la ha asustado. ¿Atlántida? El nombre despertó en Duncan una oleada de asociaciones y preguntas. ¿Era este el “Árbol del Mundo” del que hablaban las antiguas tradiciones élficas? Justo cuando se preparaba para profundizar con más preguntas, una poderosa sensación de desconexión lo invadió. Fue como si lo hubieran arrancado violentamente de esta realidad alternativa. El entorno” el camarote del capitán, la mesa de navegación, la carta náutica” se disolvió en una oscuridad impenetrable. Solo el débil murmullo de la cabeza de cabra persistía, resonando en el vacío. “Ah, es hora, está despertando”. Al instante siguiente, Duncan sintió una sacudida que lo devolvió a su realidad física. Instintivamente respiró hondo y abrió los ojos, solo para encontrarse con el rostro de muñeca de Alice flotando a pocos centímetros del suyo. Sorprendido por su inquietante proximidad, Duncan retrocedió bruscamente. Alice respondió con una sonrisa radiante, inclinándose emocionada y exclamando: "¡Capitán! ¡Capitán! ¡Se acerca el amanecer y parece que todo ha vuelto a la normalidad!" Antes de que pudiera reprender a Alice por asustarlo, sus palabras atrajeron su atención. Mirando a su alrededor, Duncan vio que tenía razón. El denso bosque que había invadido y se había fusionado con la arquitectura de la ciudad había desaparecido inexplicablemente. Incluso las calles, antaño grotescamente entrelazadas con la vegetación gigante, habían recuperado su forma original. Farolas de gas de tenue resplandor bordeaban las carreteras, iluminando la zona con una luz tranquilizadora. A lo lejos, rayos de sol parecían emanar de la lejana costa, proyectando su cálido resplandor sobre la Ciudad-Estado. En lo alto, la fisura marcada de la Creación del Mundo se hacía apenas visible a través de la luz. Y en el horizonte, un destello del amanecer parecía abrirse paso entre las nubes, presagiando el surgimiento de la anomalía celestial 001. Aunque el mundo parecía volver a su estado original, Duncan se quedó con la mente llena de preguntas sin respuesta y un persistente presentimiento. Era como si hubiera tocado el borde de algo mucho más grande, algo que aún no podía comprender del todo. Duncan parpadeó, con la mirada instintivamente atraída hacia la pendiente en lo profundo de la manzana, donde una enredadera colosal había brotado de la tierra. El vívido recuerdo de sus llamas fantasmales penetrando las profundidades de la enredadera aún estaba fresco en su mente. Ahora, sin embargo, la pendiente estaba vacía: solo una pendiente común y corriente, carente de cualquier elemento sobrenatural. Al igual que la ladera, el resto de la manzana había vuelto a su estado normal. A medida que el sol comenzaba a ascender por el horizonte, los extraños sucesos de la noche parecieron disiparse, como un sueño que se evapora con las primeras luces del amanecer. Por un instante fugaz, Duncan sintió que se encontraba a caballo entre la realidad y un sueño inquietante. Su entorno tenía la inquietante cualidad de un espacio familiar que de repente se volvía extraño por una alteración invisible. Sin embargo, esta desconcertante sensación de irrealidad duró poco. Tras librarse de esa sensación, Duncan agudizó la vista al volver la mirada hacia Cuervon Street. Al ampliar su percepción sobrenatural en esa dirección, comenzaron a aparecer en su campo de visión metafísico esencias de vida familiares o “huellas”: Nina, Shirley, Morris; todas las energías que habían estado faltantes ahora se estaban manifestando nuevamente en el mundo material. En ese momento, la cabeza de marioneta que Alicia sostenía en sus brazos cobró vida. Su boca se abrió y se cerró, y de ella emanó la voz de Lucrecia. “Papá, parece que...” “Estoy al tanto. Todos han regresado, y también el vecindario” intervino Duncan, sin perder un segundo. Al captar movimiento con la vista periférica, notó que la gente aparecía poco a poco en las calles. Los lugareños, aparentemente ajenos a los sucesos sobrenaturales de la noche, se aventuraban a la creciente luz de la mañana. Se dedicaban a actividades cotidianas: barrían las aceras, charlaban frente a sus casas, corrían a sus trabajos y comentaban los titulares de la prensa del día anterior y el pronóstico del tiempo para hoy. Era como si toda la comunidad reanudara su vida cotidiana, sin saber que todos habían desaparecido apenas unas horas antes, tragados por la misteriosa oscuridad de la noche. A medida que la escena callejera se animaba cada vez más, Duncan sintió que una inquietante capa de extrañeza se cernía sobre esta creciente normalidad. Era como si el mundo se hubiera deslizado momentáneamente hacia una dimensión alternativa e inexplicable antes de volver a su ritmo habitual y familiar. Esto dejó a Duncan no solo desconcertado, sino profundamente intrigado, contemplando la frontera entre lo ordinario y lo sobrenatural y la rapidez y la desconcertante con que esa frontera podía cambiar.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 575

Estás leyendo el capítulo 575 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.