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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 576 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Atravesando el paisaje urbano a toda velocidad, Duncan y Alice regresaron a su cuartel general, situado en el número 99 de Cuervon Street, conocido popularmente como la Mansión de la Bruja. El ambiente urbano que los rodeaba había recuperado su ritmo y vigor característicos. Las calles y plazas que antes estaban invadidas por el mágico Bosque Encantado, así como los caminos donde las enredaderas interrumpían la vida cotidiana, ahora bullían de gente que seguía con sus rutinas habituales. El número de peatones parecía aumentar constantemente con cada minuto que pasaba, y el primer autobús de la mañana ya había completado su primera pasada por la vía principal. Observaron una fluida transición de poder en una intersección importante: los intelectuales que habían servido como guardias temporales estaban cediendo sus funciones a la fuerza de seguridad regular de la ciudad. Era como si los extraños sucesos de antes no hubieran sido más que una elaborada ilusión, un conocimiento secreto del que solo Duncan, Alice y sus asociados estaban al tanto. Al entrar en la mansión, encontraron a sus compañeros ya reunidos en la espaciosa sala. Lucrecia, aparentemente la líder no oficial del grupo, fue la primera en acercarse. "¿Están bien?", preguntó, con una mezcla de preocupación y alivio en sus ojos. Duncan, despachando sus preocupaciones con un gesto casual de la mano, respondió rápidamente: “Los desafíos que Alice y yo enfrentamos fueron únicos comparados con los que enfrentaron ustedes. Es crucial que reunamos toda nuestra información”. Alice, que había seguido a Duncan a la habitación, le entregó a Lucrecia una cabeza de marioneta de madera. “Toma, esto es para ti. ¡Sobrevivió a nuestra terrible experiencia sin un rasguño!” Al aceptar la cabeza de la marioneta, Lucrecia mostró una expresión de compleja emoción. Su mirada se dirigió brevemente a una marioneta de sirvienta que permanecía inmóvil cerca de la escalera. Con un gesto de la mano, llamó a un robusto sirviente con armadura. “Coloca esto en la sala de preparación; me ocuparé de ello más tarde”, ordenó. Una vez que todos se acomodaron, Duncan ocupó el asiento central del sofá de la sala, observando los rostros familiares a su alrededor. Aunque ya le habían asegurado que estaban a salvo, una profunda sensación de alivio lo invadió al confirmar que todos estaban ilesos. Rompiendo el silencio reflexivo que había envuelto la sala, Duncan comenzó a compartir sus observaciones. En primer lugar, es evidente que el colosal disturbio que sacudió la ciudad anoche guarda un parecido significativo con el sueño en el que Taran El se vio atrapado. Si bien existen diferencias sutiles y han entrado en juego varios elementos nuevos, parece que la causa principal es lo que se conoce como el Sueño del Sin Nombre. De forma alarmante, este sueño muestra indicios de expandir su influencia y corre el riesgo de filtrarse en nuestra realidad. Hizo una breve pausa y miró a Alice, sentada a su lado. En segundo lugar, tras el inicio de la visión, cada uno de nosotros tuvo experiencias divergentes. Mientras Alice y yo permanecíamos en el mundo físico y presenciábamos su transformación debido a las energías oníricas desbordantes, también me encontré con una entidad colosal que se había filtrado desde este reino onírico alternativo. Por otro lado, el resto de ustedes fue transportado involuntariamente al otro lado de este sueño. Durante este tiempo, perdimos toda comunicación. La única excepción fue Lucrecia, quien logró mantener un tenue vínculo con nuestro mundo a través de sus sirvientes marionetas especialmente diseñados. “Empecemos con Lucrecia” sugirió Duncan, dirigiendo su atención hacia la Bruja del Mar. Su propuesta desató una oleada de expectación en el grupo. Cada miembro estaba ansioso por compartir sus propias experiencias en el misterioso reino que habían llegado a conocer como el mundo de los sueños. Lucrecia, siempre narradora con serenidad, asintió de inmediato y ajustó su postura, preparándose para desentrañar el intrincado tapiz de su aventura onírica. “Muy bien, permítanme comenzar con mi experiencia”, comenzó. “Mi viaje dentro del sueño comenzó en un rincón desolado de un extenso bosque. Fue allí donde me crucé con una elfa que se presentó como Shireen”. Nina, una atenta oyente sentada junto a Lucrecia, no pudo contener su asombro. Espera, ¿te encontraste con alguien? ¿Quizás con otro soñador? Su interrupción fue rápida, pero seguida de una disculpa arrepentida, sacando la lengua con timidez. Lo siento, no pude resistirme. Por favor, continúa. Prometo no volver a interrumpir. Lucrecia mantuvo la compostura y le dedicó un amable saludo a Nina antes de continuar. No me ofendí. Ahora, continúe. Desde mi perspectiva, parecía que Shireen no había iniciado el sueño. En cambio, parecía ser una residente, una habitante, de este vasto sueño. Es tan increíble como parece. Habló de un lugar conocido como el Muro Silencioso, una especie de línea defensiva. Shireen se identificó como una exploradora y explicó que se había dado la orden de que todos se retiraran tras este Muro Silencioso. Durante el sueño, permanecí a su lado mientras viajábamos hacia este escurridizo Muro Silencioso, pero nunca llegamos a nuestro destino. La detallada narración de Lucrecia cautivó a su público. Salvo Duncan, quien ya tenía conocimiento previo de los acontecimientos, todos los demás escucharon con atención absorta y una creciente sensación de asombro. La razón era simple: Lucrecia era la única del grupo que había establecido contacto con un residente nativo del mundo onírico. La existencia de entidades como Shireen, aparentemente indígenas del Sueño del Sin Nombre, los había tomado completamente por sorpresa. Las implicaciones eran asombrosas. Si Shireen decía la verdad, ¿podría haber más entidades conscientes habitando en las profundidades del Sueño del Sin Nombre, ocultas tras ese misterioso Muro Silencioso en el vasto bosque? Una vez que Lucrecia concluyó su relato, la sala se sumió en un breve silencio, mientras el peso de sus revelaciones se apoderaba de ella. Finalmente, Morris rompió el silencio. Nina y yo experimentamos nuestros sueños juntas. Esta revelación sorprendió a Duncan. ¿Los dos juntos? Sí, afirmó Morris asintiendo. Parece que el proceso de entrar en el paisaje onírico tuvo un toque de aleatoriedad. No todos estaban separados. También nos encontramos en una zona desierta, rodeada de una interminable extensión de flora irreconocible. En un momento dado, Nina alzó el vuelo para tener una perspectiva más amplia. Juntos, nos topamos con regiones dentro del bosque que parecían estar contaminadas por una especie de oscura corrupción. La sala permaneció concentrada, con la gravedad de estos relatos flotando en el aire. Mientras Morris y Nina se preparaban para compartir sus inquietantes experiencias, se hizo cada vez más evidente que el paisaje onírico no era un mero reflejo de la imaginación de alguien, sino un mundo complejo y autónomo con sus propias leyes y habitantes. Esta revelación infundió asombro y temor en quienes la escuchaban por primera vez. Además” comenzó Morris, con voz metódica al relatar sus experiencias en el Sueño del Sin Nombre”, notamos que todo el paisaje onírico reacciona con bastante intensidad cuando Nina utiliza su poder. Esta revelación intrigó a Duncan, quien se inclinó, frunciendo levemente el ceño. Le intrigaron especialmente las vigorosas reacciones que mostraba el sueño cuando Nina desató sus poderes solares. Las reacciones parecían casi una repulsión vehemente. Esta nueva información llevó a Duncan a reflexionar sobre su propio encuentro en la oscura y neblinosa extensión. Según la enigmática y sospechosa cabeza de cabra, había sido expulsado de ese reino debido al miedo de la Atlántida. ¿Podría ser similar la repulsión de Nina? ¿Podría su luz solar haber representado una amenaza para el Sueño del Sin Nombre? Perdido en sus pensamientos, Duncan levantó la mirada y la fijó en Shirley. “Me crucé con un cultista, miembro del Culto de la Aniquilación” intervino Shirley rápidamente, con una expresión que irradiaba orgullo sin complejos y un tono de jactancia. ¡Conseguí sacarle mucha información! Y para colmo, le di una buena paliza. Incluso hice que Dog le dejara una huella imborrable. Ah, y también ocurrió un extraño fenómeno donde todo el bosque pareció sumirse en el caos. Me aterrorizó de verdad. ¿Podría esa Zona de Erosión que mencionó Lucretia estar relacionada con la zona contaminada que encontraron Morris y Nina? Los ojos de Duncan se abrieron ligeramente. Aunque la experiencia de cada persona en el Sueño del Sin Nombre había sido distinta, el relato de Shirley parecía ser particularmente explosivo. La actitud de Duncan se tornó seria al instante. Inclinándose hacia adelante, fijó su mirada penetrante en Shirley. “Tranquilo, no te saltes... ¿Qué pasó exactamente?” “De acuerdo, déjame ordenar mis ideas” respondió Shirley, notando la expresión seria del capitán. Se enderezó e hizo un esfuerzo por organizar sus pensamientos, rascándose la mejilla en señal de reflexión. “De hecho, Dog, ¿por qué no me lo explicas? Me preocupa no ser tan clara. Todas las miradas en la sala se dirigieron hacia Dog. Dog suspiró con cierta resignación, ante el intenso escrutinio de Duncan. Empezó metódicamente: “Primero, encontramos una rápida descomposición en el bosque, que, según la información que reconstruimos posteriormente, corresponde a lo que se conoce como la visión de la erosión”. Con claridad, Dog procedió a detallar sus experiencias en el bosque. Esto abarcó la repentina decadencia y contorsión del otrora vibrante bosque, el posterior encuentro con el cultista y la gran cantidad de información extraída por Shirley durante su enfrentamiento. A medida que Duncan asimilaba la narrativa de Dog, comenzó a conectar los puntos, encajando las piezas del rompecabezas. La sala bullía de tensión a medida que todos los presentes comprendían lo intrincado e impredecible que era el Sueño del Sin Nombre. Desde las reacciones a los poderes de Nina, la presencia de seres conscientes como Shireen, el misterioso Muro Silencioso, las inquietantes Zonas de Erosión y, ahora, un miembro del Culto de la Aniquilación, se hizo evidente que el paisaje onírico era más que un escenario pasivo: era un mundo dinámico con sus propias respuestas, posiblemente incluso con su propia agenda. Esta comprensión provocó una potente mezcla de asombro, curiosidad y aprensión en el grupo. El fenómeno de la decadencia, el enigmático Muro Silencioso, la presencia etérea llamada Shireen, los siniestros miembros del Culto de la Aniquilación y luego la abrupta conclusión de ese sueño surrealista, comenzó Lucretia, con la voz teñida de una reflexión pensativa. Parece que la erosión mencionada por Shireen se corresponde estrechamente con la inquietante experiencia que experimentaron Shirley y Dog, continuó Lucretia. El otrora vibrante bosque se retorció en formas de pesadilla, el suelo mismo se descompuso y adquirió un carácter maligno. Los afiliados al Culto de la Aniquilación parecen poseer un conocimiento significativo sobre estos fenómenos. Lamentablemente, el cultista logró eludir la captura” intervino Morris, frunciendo el ceño. “Si ha encontrado refugio en otra Ciudad-Estado del mundo despierto, rastrearlo será un desafío formidable. “La preocupación más inmediata es cómo estos cultistas han logrado entrar y salir del Sueño del Sin Nombre” intervino Vanna, quien había permanecido en silencio hasta ese momento. “Parecen poseer un método especializado que les otorga la capacidad de entrar y salir del paisaje onírico a voluntad, incluso realizando operaciones coordinadas en su interior. Este método es la clave. Duncan asintió lentamente en acuerdo con la evaluación de Vanna, luego volvió su atenta mirada hacia ella. ¿Qué encontraste al otro lado? ¿También estabas dentro de un bosque?, preguntó con curiosidad. Vanna echó un vistazo rápido a sus compañeros, meditando su respuesta por un breve instante antes de empezar a relatar su propia experiencia. Eso es precisamente lo que quería que supieras. Mi encuentro fue muy diferente al de todos ustedes, claramente. Mientras describías el bosque, me sentí bastante perpleja porque estaba en un desierto. Un profundo silencio envolvió la sala de estar. Entre los presentes se intercambiaron expresiones de desconcierto. Pasaron varios segundos antes de que Duncan finalmente hablara, con un dejo de incredulidad en la voz. "¿Dices que estabas en un desierto? ¿No viste un bosque en tu sueño?" Sí, no hay bosque en absoluto, afirmó Vanna con solemnidad, asintiendo con la cabeza. Solo dunas de arena, algo de vegetación marchita y escasa, y formaciones rocosas colosales. Subí a la más alta de esas rocas y contemplé la extensión que se extendía ante mí. No se veía ni rastro de bosque. La revelación recorrió la sala, dejando a sus habitantes en un estado de absoluto asombro. El hecho de que el paisaje onírico pareciera reaccionar de forma diferente a cada individuo ya era desconcertante, pero la discrepancia en los entornos que habían encontrado añadió una capa adicional de complejidad y enigma. Insinuaba que el Sueño del Sin Nombre no era simplemente un telón de fondo estático para sus experiencias, sino posiblemente un mundo dinámico y receptivo, gobernado por sus propias reglas, si no por sus propias intenciones. En medio de esta confusión, una pregunta se cernía sobre ellos: ¿Eran estos diversos paisajes una especie de prueba o quizás fragmentos de un reino mucho más grandioso e inescrutable? Las preguntas seguían acumulándose, profundizando la sensación de urgencia y asombro que rodeaba sus inexplicables encuentros.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 576

Estás leyendo el capítulo 576 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.