Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 573 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Mientras Duncan y Alice caminaban rápidamente hacia la colosal enredadera oculta entre las sombras de los edificios adyacentes, Duncan sintió una indefinible sensación de inquietud. No podía identificar qué era, pero algo no encajaba.
Al llegar a su destino, el tamaño de la enredadera dejó a Duncan sin aliento. Lejos de ser una simple planta desmesurada, sus enormes zarcillos tenían un diámetro que superaba la altura de un adulto promedio. Parecía emerger de la propia pendiente de la calle, casi como una criatura de la noche, fundiéndose con la oscuridad circundante. Lo que la hacía aún más desconcertante era cómo su sinuoso cuerpo parecía serpentear entre las sombras del edificio. Esto le dio a Duncan la inquietante sensación de que lo que estaban viendo era simplemente un fragmento de un ser aún más grande, quizás consciente, acechando en las profundidades de la oscuridad.
Esta misteriosa entidad estaba envuelta en una densa e inescrutable niebla que dificultaba la visión de cualquier detalle. Curiosamente, ni siquiera los rayos de sol que lograban penetrar la densa copa de los árboles podían disipar el velo de niebla que la rodeaba.
Alicia se quedó allí, atónita ante la vista, mientras intentaba comprender el origen de aquella increíble enredadera. Tras lo que pareció una eternidad, finalmente habló: “Capitán, ¿es esto realmente una planta?”.
Duncan no respondió de inmediato. Tenía la mirada fija en la enredadera, tan grande que casi obstruía toda la calle. Tras un momento de observación silenciosa, se acercó con cautela a la punta y tocó suavemente su superficie áspera y endurecida con las yemas de los dedos.
Desde la cabeza de muñeca de madera que sostenía Alicia, la voz de Lucrecia intervino: “Papá, ¿qué has descubierto? ¿Has encontrado al Soñador?”.
“No, no hemos localizado al Soñador” respondió Duncan sin apartar la vista de la enredadera. “Pero nos hemos topado con una enredadera inusualmente grande y única. Es muy diferente de la vegetación de por aquí; es inmensa, pero parece parte de algo más grande, quizás vivo. Algo en esta enredadera me da la impresión de que no es solo una planta, sino algo animado.
Duncan entonces miró los altos árboles que bordeaban la manzana. A pesar de su frondosidad, parecían huecos, como si carecieran de vida, casi como meras ilusiones. Solo esta monumental enredadera en medio de la calle le parecía viva.
Tras un breve momento de vacilación, Duncan decidió dar un paso audaz. Respiró hondo para centrarse y canalizó una llama verde entre sus dedos, dejándola penetrar silenciosamente en la enredadera. La tenue luz parpadeó un instante en la oscuridad antes de desvanecerse.
Con pericia, Duncan guió esta llama mágica para que se extendiera por la enredadera, que ahora consideraba un objeto extraño. Luego le dijo a Alice que permaneciera atenta y vigilara su entorno. Cerrando los ojos, se concentró, sintonizando con la retroalimentación que recibía de la llama mágica para comprender y, con suerte, establecer comunicación con esta misteriosa enredadera que parecía provenir de algún reino sobrenatural.
Al concentrarse, Duncan percibió sutiles movimientos en la oscuridad, como si algo se moviera, se reuniera y se dispersara en respuesta a su conexión mágica. Era como si la enredadera, o lo que fuera que formara parte de ella, comenzara a comunicarse con él.
Al abrir los ojos en la oscuridad que lo envolvía, Duncan se esforzó por distinguir las escurridizas siluetas que parecían materializarse brevemente, solo para disolverse en el vacío negro. Su mirada se centró intensamente, intentando descifrar las misteriosas sombras como si fueran palabras escritas con tinta invisible.
Una niebla empezó a emerger de aquella oscuridad interminable, y en sus enigmáticas profundidades, Duncan sintió que algo tomaba forma. Su pulso se aceleró.
¡Seguro que hay algo aquí!
Una emocionante descarga de adrenalina lo invadió al sentirse atraído por la figura borrosa que se acercaba lentamente. Era como si su esencia se hubiera convertido en una ráfaga de viento o un espectro fugaz, deslizándose sin esfuerzo a través de la niebla cada vez más densa. Cuanto más se acercaba, más nítido se volvía el objeto ante él. Lo que antes era un contorno nebuloso comenzó a revelar complejidades y detalles.
Sintiendo una atracción irresistible, Duncan aceleró, adentrándose en esta extraña dimensión. A medida que avanzaba, la figura borrosa que tenía ante él se cristalizó con una claridad asombrosa. Empezó a distinguir rasgos que lo dejaron fascinado: una proa imponente, un casco envuelto en colores oscuros, tapas de troneras alineadas bajo los costados del barco, mástiles y aparejos intrincados, y velas que parecían casi translúcidas, ondeando en lo alto con un viento espectral.
Duncan se detuvo de repente, paralizado por la incredulidad y el asombro. Echó la cabeza hacia atrás, abriendo mucho los ojos al acostumbrarse a la oscuridad. Observaba su propia nave, el Desaparecido, materializándose al final del pasillo brumoso como si lo llamara.
Mientras tanto, a kilómetros de distancia y en un entorno completamente distinto, Nina se abría paso con cuidado por un sendero accidentado y boscoso. Se detuvo bruscamente, frunciendo el ceño mientras aguzaba el oído para captar los sonidos que provenían de las profundidades del bosque.
Volviéndose hacia Morris, preguntó: Señor Morris, ¿escuchó eso?
Morris escuchó atentamente antes de responder, con expresión solemne. El viento ha cambiado. Cada vez es más fuerte y la dirección sigue cambiando. Esto no es natural. Miró a Nina con preocupación. ¿Podrías volar y echar un vistazo a lo que ocurre a lo lejos? Pero sé rápido y precavido. No te quedes ahí arriba demasiado tiempo.
Nina asintió y dijo: “¡De acuerdo!”. Con esas palabras, se transformó en una llamarada que se elevó hacia el cielo. Su ardiente estela se desplazó rápidamente en espiral sobre el bosque, provocando una respuesta inmediata del paisaje onírico. Los árboles bajo ella comenzaron a crecer a un ritmo acelerado, con sus troncos crujiendo y gimiendo al elevarse hacia el cielo. Las nubes a mayor altitud comenzaron a converger hacia ella, formando un anillo amenazante.
Pero el vuelo de Nina duró poco. Sintiendo que el entorno se volvía cada vez más inestable, descendió rápidamente al lado de Morris, con el corazón latiendo con fuerza.
Eso fue aterrador. Parece que este lugar no me quiere, dijo, dándose palmaditas en el pecho como si intentara calmar sus latidos.
Morris asintió con una expresión pensativa. Tu energía podría ser demasiado intensa para este lugar desconocido. Tales reinos suelen tener defensas naturales contra fuerzas intrusas que podrían representar una amenaza. Luego la miró con curiosidad.” ¿Qué viste ahí arriba?
En los rincones más recónditos del bosque, hay una zona particular envuelta en una oscuridad absoluta. Es como si tanto el suelo como los árboles de esa zona se hubieran desintegrado o podrido hasta la nada. A buena distancia, en otra dirección, divisé unas sombras expansivas y translúcidas que casi parecían una especie de barrera o pantalla luminosa” informó Nina apresuradamente, haciendo gestos con las manos para enfatizar las direcciones en las que había observado estas anomalías. “Pero eso fue todo lo que pude discernir en el limitado tiempo disponible.
Sin embargo, una repentina y aullante ráfaga de viento la interrumpió a mitad de su explicación, como si brotara de las entrañas del bosque. El viento traía consigo una mezcla discordante de rugidos lejanos e indistintos mientras sacudía violentamente los árboles que los rodeaban. Una tensión palpable envolvió a Nina y Morris; una sensación de aprensión y aversión difícil de ignorar.
Parecía como si el bosque, un tapiz surrealista tejido a partir de sueños, estuviera sufriendo una perturbación externa monumental. La propia trama de este mundo onírico parecía estar a punto de desmoronarse.
Sus miradas se cruzaron instintivamente, justo a tiempo para ver cómo los imponentes árboles a lo lejos empezaban a balancearse de forma antinatural, como si estuvieran embrujados, antes de derrumbarse uno a uno. El cielo mismo pareció fracturarse, apareciendo finas grietas que se ensanchaban como si la realidad se filtrara, creando una sensación similar a la de ser arrancado bruscamente de un sueño vívido.
En otro lugar del mismo bosque, Shirley también oyó el aullido disonante, cada vez más fuerte y cercano. Richard, el cultista que iba al frente, se detuvo bruscamente.
El corazón de Shirley se encogió momentáneamente de ansiedad, pero rápidamente controló sus emociones y su expresión facial. ¿Ah? ¿Qué pasa?
La estabilidad de este sueño está comprometida. La operación ha finalizado. Todos debemos evacuar el mundo onírico de los Sin Nombre inmediatamente” anunció Richard, con un atisbo de sospecha tiñendo finalmente su rostro, antes impasible, al volverse hacia ella. “¿No recibiste la advertencia?
Shirley titubeó un momento, pero se recuperó rápidamente, fingiendo ignorancia. No, debí haberme perdido ese mensaje.
¿Lo perdiste? Richard, el autoproclamado cultista, la miró con más atención, entrecerrando los ojos. Por primera vez, pareció percibir las vibraciones discordantes que Shirley había estado emitiendo sutilmente todo el tiempo. Un atisbo de mayor alerta se dibujó en sus rasgos. Hermana, se me ocurre que nunca pregunté de qué Ciudad-Estado eres en el mundo real.
Consciente del cambio sutil pero definitivo en el comportamiento de Richards, Shirley sabía que debía actuar con cautela; su habilidad innata para detectar la malicia en los demás la había hecho consciente al instante de sus crecientes sospechas. Aun así, mantuvo su fachada de inocencia. Opero desde la Ciudad-Estado de Mok. Tiene una población de elfos nobles, ¿sabe?
Ambas escenas estaban cargadas de una creciente sensación de urgencia, como hilos tensos que se tensaban repentinamente, cada uno anunciando la inminencia de un gran acontecimiento desconocido. Ya fueran las zonas amenazantes en las profundidades del bosque, la abrupta desestabilización del mundo onírico o las crecientes sospechas entre los personajes, parecía como si una fuerza invisible agitara los elementos, preparando el terreno para una cascada de resultados imprevistos.
“Hermanos” interrumpió Richard bruscamente a Shirley, y la calidad de su voz se alteró significativamente. Era como si añadiera sílabas ocultas a sus palabras, vibrando a una frecuencia diferente. Sus ojos parecían atravesarle el alma mientras sus labios se movían, emitiendo una fuerza casi hipnótica. “Tenemos estrictamente prohibido divulgar nuestras afiliaciones reales durante estas operaciones, incluso entre los de nuestra especie. Qué lamentable que lo hayan hecho.
Mientras hablaba, una magia malévola impregnaba sutilmente sus palabras, un hechizo imbuido de la esencia de un cuervo de la muerte, una criatura mística con la que estaba conectado psíquicamente a través de una compleja cadena metafísica. Sintió que su hechizo se apoderaba de las facultades mentales de Shirley. Sin embargo, ella parecía completamente ajena a la magia que había lanzado, permaneciendo allí con la mirada vacía.
Al ver esto, Richard sintió que sus sospechas se consolidaban. Esta chica, que parecía tan ingenua respecto al poder letal de la magia que él había desatado, no podía ser una auténtica discípula del Señor del Inframundo.
Aunque no podía precisar sus orígenes ni cómo había logrado una farsa tan convincentemente engañosa, estaba convencido de que era una impostora. Por suerte para él, pensó, había descubierto su engaño a tiempo, y ella parecía carecer de verdadera pericia en combate.
Era hora de que ella enfrentara su destino; nadie podía escapar de la maldición tejida por su cuervo de la muerte.
Sin embargo, todo esto ocurrió en un abrir y cerrar de ojos: la rápida evaluación interna de Richards, su seguridad mental y luego la repentina sonrisa incandescente que floreció en el rostro de Shirley.
Totalmente desprevenido, Richard solo tuvo un fugaz momento de sorpresa cuando la mujer, que se había presentado como Sara, sonrió cálidamente, con los ojos iluminados. Antes de que pudiera reaccionar o procesar lo que estaba sucediendo, su brazo se levantó bruscamente y una monstruosa sombra negra se precipitó hacia su rostro.
Con un movimiento fluido, Shirley soltó a su perro encadenado, que se precipitó por el aire como un misil y chocó de lleno con la cabeza de Richards.
¡Hasta luego, pedazo de basura!
La inesperada y oportuna reacción de Shirley destrozó todas las suposiciones que Richard albergaba. Ni siquiera tuvo una fracción de segundo para reflexionar sobre la magnitud de su error de cálculo, y mucho menos para preparar una defensa contra el ataque inminente. Fue una dura lección: las apariencias no solo pueden ser engañosas, sino peligrosas.

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Estás leyendo el capítulo 573 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.