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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 569 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un silencio palpable e inquietante reinaba en la sala de estar de la planta baja de la casa. Este extraño silencio parecía reflejar la atmósfera inquietante que había envuelto toda la calle, como si el mundo hubiera contenido la respiración. Dentro, la habitación conservaba su atmósfera nocturna: muñecos mecánicos y hombres de hojalata automatizados, que solían moverse mediante una compleja combinación de resortes y mecanismos mágicos, ahora permanecían completamente inmóviles. Parecían estar realizando sus tareas de limpieza programadas hasta que fueron interrumpidos repentinamente por un misterioso suceso. Mientras guiaba a Alice con cautela por la escalera, Duncan se sentía ansioso y alerta. Al llegar al último escalón, sus ojos recorrieron la habitación en penumbra. Cada paso parecía resonar de forma antinatural en el silencioso 34, amplificando la atmósfera ya inquietante de la habitación. Los dedos de Alice aferraron con fuerza la ropa de Duncan mientras la miraba de reojo. Cerca de ellos se encontraba una marioneta de madera diseñada para parecerse a una criada. Una de sus manos se aferraba a la barandilla de la escalera como si la hubiera estado limpiando momentos antes. La marioneta estaba ahora inmóvil, ligeramente encorvada, con un cubo de limpieza a sus pies. Al igual que todos los demás sirvientes mecánicos de la habitación, se había detenido bruscamente. El tictac habitual y el chirrido de engranajes, que normalmente emanaban de estos autómatas, también se habían silenciado. La quietud parecía tan antinatural que Alicia no podía evitar el temor de que los ojos de la marioneta la miraran directamente, como en las muchas historias de terror que había leído. La sola idea le provocó un escalofrío que le recorrió la espalda. “Esto es tan desconcertante”, le susurró a Duncan, que iba unos pasos delante de ella. “Estas marionetas parecían tan inofensivas durante el día, pero verlas congeladas así es simplemente aterrador. Curiosamente, creo que sería aún más aterrador si de repente volvieran a la vida ahora mismo”. Duncan giró levemente la cabeza y miró con curiosidad a la inmóvil marioneta de la criada. Alice no se dio cuenta de que sus comentarios podrían parecer extraños en esta situación. Tras cambiar de enfoque, Duncan comenzó a rastrear mentalmente las marcas mágicas que había colocado en personas como Morris y Vanna para vigilarlos. Aunque estas marcas aún parpadeaban en sus sentidos, se comportaban de forma impredeciblemente errática. En un momento, parecía que estaban dentro de la casa o cerca. Al siguiente, parecían haberse teletransportado a un lugar lejano, como si hubieran sido transportadas instantáneamente al otro lado de la ciudad. Duncan encontró este comportamiento errático profundamente inquietante; no se parecía a nada que hubiera experimentado antes. A pesar de sus mejores esfuerzos por alcanzar mentalmente estas marcas distantes para intentar comunicarse con Nina y los demás, fracasó. Al no poder determinar con precisión la ubicación o el estado de estos marcadores mágicos, sus llamadas no obtuvieron respuesta o solo obtuvieron una respuesta débil e insustancial durante un breve instante, una situación completamente nueva para él. Sin embargo, Duncan se consoló un poco al empezar a comprender el comportamiento impredecible de estas marcas mágicas. Aunque aún no podía determinar su ubicación exacta, sentía que, con algunos ajustes y aprendizaje, eventualmente podría establecer contacto preciso. Además, la actividad continua de estas marcas sugería que quienes las portaban no corrían peligro inmediato, lo que le ofrecía un respiro en medio de tanta incertidumbre. A medida que Duncan se adentraba en la habitación, con los sentidos alerta ante la fluctuación de las marcas mágicas que había puesto en sus amigos, un chasquido sutil pero inconfundible lo sacó de su ensimismamiento. Tanto él como Alice se detuvieron en seco como si hubieran percibido simultáneamente la ruptura del silencio, previamente inquietante, de la habitación. Dándose la vuelta rápidamente, Duncan identificó la fuente del ruido con una precisión milimétrica. Para su asombro, la marioneta de madera, que momentos antes había permanecido completamente inmóvil junto a la barandilla de la escalera, ahora mostraba señales de vida. Su cabeza giraba de forma mecánica y espasmódica, similar al movimiento de una máquina oxidada. Sus ojos vidriosos y vacíos parecían escudriñar la habitación como si buscaran algo o a alguien. Alicia, ya nerviosa, casi perdió todo rastro de autocontrol. ¡Dios mío, de verdad se está moviendo! Exasperado, Duncan replicó: “¿Por qué tienes miedo? Tú también eres un muñeco viviente, ¿verdad?”. A Alicia se le encendió una luz en la cabeza. Ah, sí. ¿Por qué debería tener miedo? Ignorando el momentáneo lapsus de razonamiento de Alice, Duncan volvió a centrar toda su atención en la marioneta de madera que se animaba gradualmente. Una oleada de comprensión lo invadió al percibir un aura mágica familiar que emanaba de la marioneta. ¿Lucy? ¿Eres tú?” preguntó Duncan con cautela. Los ojos de la marioneta parecieron enfocarse con mayor precisión en Duncan. Su mandíbula de madera se movió torpemente, y una voz ligeramente desafinada emanó de ella. Ah, sospechaba que estabas cerca. Pero mi visión es terrible en este entorno temporal. Nunca debí haber comprometido la calidad de mi servicio doméstico. Entonces, ¿cuál es tu situación? Sentí tus llamadas mágicas, pero la conexión se cortó cada vez antes de que pudiera responder. “Las cosas están raras aquí. La casa está vacía y todos los demás parecen haber desaparecido” respondió Duncan rápidamente, resumiendo las anomalías que él y Alice habían presenciado dentro de la casa y a lo largo de la calle. “En esencia, parece que el problema está en ustedes; Alice y yo seguimos en nuestra realidad. Tras unos segundos de silencio, la marioneta respondió: “Parece que sí. Parece que estamos en el corazón de esta anomalía mientras tú sigues anclado en el mundo real, simplemente observando sus efectos”. “¿Hay otros contigo?” preguntó Duncan con urgencia. “No, soy solo yo. Parece que nos separaron” dijo Lucrecia desde dentro de la marioneta. ¿Cómo es tu entorno?, preguntó Duncan, insistiendo en más detalles. Estoy rodeada de un bosque de árboles, enredaderas y vegetación infinita” explicó. “Es notablemente similar al bosque que encontramos en el reino de los sueños del Maestro Taran El, pero la atmósfera se siente diferente, casi como si hubiera sido alterada de alguna manera. La mente de Duncan trabajaba a toda velocidad mientras procesaba esta nueva información, relacionando los extraños sucesos de la noche con el misterioso bosque que Lucretia describía. La situación se complicaba a cada segundo, pero al menos ahora tenía una conexión, aunque inestable, con alguien más que estaba experimentando este desconcertante suceso. El bosque estaba bañado por un crepúsculo sobrenatural, que proyectaba sobre el entorno una luz inquietante, a la vez lúgubre y caótica. Rayos de sol se filtraban a través del denso dosel, pero estos rayos eran tenues y nebulosos, y apenas contribuían a disipar la atmósfera sombría del bosque. A lo lejos, se oían los esporádicos cantos de pájaros o el crujido de animales invisibles entre la maleza. De vez en cuando, el chasquido de una rama rompía el silencio casi absoluto. Aunque exteriormente nada parecía fuera de lugar, Lucrecia, que se encontraba en el centro de este enigmático paisaje, sentía una tensión tangible en el aire. Era como si la atmósfera misma estuviera imbuida de un presentimiento, como si anticipara algo aún por ocurrir. Apretaba una varita mágica corta, similar a la batuta de un director de orquesta, que le permitía mantener un vínculo mágico con una marioneta que ella misma había creado. A través de esta marioneta, se comunicaba con su padre en una realidad muy distinta a la suya. “Papá, el bosque aquí está lleno de una tensión casi sofocante, acompañada de una sensación de pavor casi palpable. Es una corriente emocional subyacente que puedo percibir con mi percepción mágica. Este lugar es inquietantemente similar al reino de los sueños que vimos en la visión del Maestro Taran El, pero sin los intrusos celestiales que vimos allí. Además, puedo sentir algo en lo profundo del bosque que me llama. Me dirijo hacia él ahora”. ¿Y qué hay de otros paisajes o edificios? No hay ninguno. Solo veo árboles imponentes y un follaje denso. Aunque mi campo de visión está limitado por la densidad de la vegetación, estoy convencido de que este otro mundo boscoso se extiende mucho más allá de unas pocas manzanas de la ciudad. Lo que estás presenciando en tu realidad probablemente sea solo un fragmento, una pequeña porción que de alguna manera se ha infiltrado en nuestro mundo. Lucrecia hizo una pausa, escuchando atentamente las distantes palabras de su padre. Tras un momento, asintió pensativa. Estoy de acuerdo, papá. Este bien podría ser el mismo Sueño del Sin Nombre del que hablan los cultistas de la aniquilación. Pero esta vez, las circunstancias son muy diferentes. Cuando entramos en ese sueño, usamos la conciencia del Maestro Taran El como una especie de puerta de entrada. Según la información que obtuviste de esos cultistas, la conciencia de un elfo suele ser necesaria como puente para acceder a este reino onírico. Sin embargo, lo que está sucediendo ahora es completamente inédito y extraño. Rompiendo su contemplación, levantó su varita y golpeó suavemente una enredadera cercana. Como si estuviera llena de vida, la enredadera comenzó a retorcerse y estirarse, formando un puente improvisado que cruzaba un profundo barranco frente a ella. Mientras subía con cuidado a este puente de enredaderas recién formado, continuó su conversación. “Todavía no he localizado a este soñador de sueños, pero si las leyes que rigen los reinos de los sueños son ciertas, debería estar muy cerca de él ahora”. De repente, se detuvo en seco. De repente, se oyeron pasos crujidos entre la maleza, tan abruptamente, que parecía como si en un momento hubiera una soledad absoluta y al siguiente hubiera aparecido una figura, rompiendo el silencio al pisar ramitas secas y hojas susurrantes mientras se acercaban a ella. Los sentidos de Lucrecia se agudizaron al instante, y sus instintos mágicos desencadenaron automáticamente una serie de hechizos defensivos a su alrededor antes incluso de que girara para encarar el origen del ruido. Apretó la varita con más fuerza al dirigir la mirada hacia la dirección de los pasos. Para su sorpresa, lo que se encontró frente a ella no fue un cultista malévolo infiltrándose en este paisaje onírico ni una criatura de pesadilla nacida de la propia estructura de los sueños. En cambio, una misteriosa elfa se encontraba a poca distancia de ella, bajo la sombra moteada de un árbol extenso. Parecía sobresaltada y a la defensiva. Al principio, Lucretia pensó que esta recién llegada podría ser la soñadora, la entidad consciente que servía de puente entre este paisaje onírico y la realidad. Sin embargo, enseguida notó algo inquietantemente incongruente en esta desconocida. Vestía una armadura ligera que no correspondía a ninguna Ciudad-Estado ni período histórico específico que Lucretia conociera. Su cabello rubio pálido estaba tejido con mechones que emitían un suave brillo azulado, y el arma que empuñaba” un híbrido entre una lanza y un hacha larga” no se parecía a nada que Lucretia hubiera visto, ni en la multicultural ciudad portuaria de Wind Harbor ni en ningún otro lugar. Mientras Lucrecia dudaba, asimilando estos detalles, la misteriosa elfa finalmente rompió el silencio, con una voz cargada de cautela y seriedad: “¿No recibieron la orden de evacuación? ¿Por qué siguen fuera del Muro Silencioso?”. Lucrecia entrecerró los ojos. La situación se había complicado exponencialmente. .. De regreso al mundo real, bajo la interacción de la luz del día y el distintivo y misterioso resplandor exclusivo de Wind Harbor, Duncan y Alice recorrieron las calles de la ciudad a un ritmo rápido. En los brazos de Alicia, una cabeza de marioneta parloteaba incesantemente. La voz de Lucrecia emanaba de esta cabeza de títere parlante, proporcionando actualizaciones en vivo de su desconcertante viaje al otro lado. Actualmente, estoy en compañía de una misteriosa elfa que apareció de la nada. Parece ignorar que no soy de su especie y ha bajado la guardia con bastante facilidad. Nos dirigimos a un lugar al que llama el Muro Silencioso. La visión era absolutamente surrealista: una marioneta viviente corriendo por las calles en penumbra, sosteniendo la cabeza de otra marioneta que no paraba de hablar. Su voz estaba extrañamente distorsionada, debido a las limitaciones del material con el que estaba hecha. Cualquier observador sensato que se topara con esta extraña escena probablemente cuestionaría su propia percepción de la realidad. Alicia, sin embargo, parecía imperturbable. Siguiendo el ritmo de Duncan, incluso tenía una expresión que podría describirse como ligeramente alegre. Quizás, después de todo, se había acostumbrado a la peculiaridad de llevar la cabeza, ya fuera la suya o la de otros.
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Estás leyendo el capítulo 569 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.