Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 570 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En un bosque bañado por la tenue luz del crepúsculo, Lucrecia se encontró caminando varios pasos detrás de una misteriosa elfa. La elfa portaba un arma inusual con un mango largo y un diseño complejo e intrincado. Juntas, se adentraron en el laberíntico desierto que se extendía ante ellas.
La elfa recorría el bosque con una velocidad asombrosa, aparentemente imperturbable ante el terreno accidentado y desigual o el laberinto de enredaderas y maleza que bloqueaban su camino. A diferencia de alguien que avanza penosamente por un terreno difícil, sus movimientos eran fluidos y rápidos, como si corriera por una carretera lisa y sin obstáculos. Lucrecia quedó impresionada por esto, pues recordaba antiguos relatos que había escuchado sobre elfos, seres míticos que antaño estuvieron inextricablemente ligados a las vastas extensiones de los reinos míticos. Estas leyendas hablaban de elfos que se desplazaban por sus tierras boscosas con la misma facilidad con la que el viento sopla entre los árboles, muy diferentes de los elfos de la época moderna, que han abandonado en gran medida sus habilidades forestales para construir y vivir en imponentes centros urbanos.
En cuanto a Lucrecia, supo sin siquiera intentarlo que seguirle el paso a este duende del bosque estaba más allá de sus capacidades. Al fin y al cabo, estaba más acostumbrada a la comodidad de las actividades en interiores y dependía de hechizos mágicos para transportarse cuando era inevitable. Así que, rápidamente invocó su hechizo de viento ilusorio cuando se vio rezagada por primera vez. Este encantamiento le permitió transformarse momentáneamente en hojas de papel que revoloteaban entre los árboles, acortando rápidamente la distancia entre ella y la elfa. Sintió alivio al saber que su padre no estaba presente para interferir en la maniobra.
Lo que la preocupaba un poco, sin embargo, era cómo reaccionaría la elfa que conoció en ese reino onírico que ella llamaba paisaje onírico ante su uso de una magia tan poco convencional. Sorprendentemente, la elfa no reaccionó en absoluto, tal como no reaccionó al descubrir que Lucrecia era humana y no otra elfa. En cambio, parecía decidida a guiarla a un lugar conocido como el Muro Silencioso.
Curiosa y especulativa, Lucrecia decidió realizar una serie de pruebas para comprender la naturaleza de este paisaje onírico y sus habitantes. Deliberadamente, realizó acciones fuera de lugar y perturbadoras, como detenerse para lanzar hechizos que producían ruidos fuertes, invocaban enormes enredaderas crujientes o incluso provocaban pequeñas explosiones de fuego en el aire.
La actitud de la elfa permaneció inalterada. Solo se detenía si Lucrecia se quedaba demasiado atrás, esperando pacientemente a que la alcanzara antes de continuar.
Tras posponer sus experimentos por el momento, Lucrecia volvió a seguir a la elfa. Simultáneamente, usó un médium mágico remoto a través de sus marionetas para compartir sus hallazgos con su padre: “Basándome en mis pruebas iniciales, estoy bastante segura de que esta elfa no es la creadora ni la soñadora de este paisaje onírico. Más bien, parece funcionar como una parte o un elemento dentro de este mundo onírico. Sus reacciones son extremadamente limitadas, como si se le aplicara un filtro de normalización a su percepción. Este filtro parece hacer que cualquier acción inusual de personas ajenas como yo le parezca normal, probablemente para mantener la integridad estructural y la estabilidad de esta realidad onírica”.
Aún no he realizado ningún experimento de alto impacto, por lo que aún se desconocen los límites de esta normalización. Si tomara medidas demasiado disruptivas o extremas, podría provocar que las funciones cognitivas de los elfos se reiniciaran, o incluso que me expulsaran a la fuerza de este paisaje onírico. Por ahora, me centraré en continuar mi investigación con cautela.
Ah, ¿has logrado penetrar la zona donde ocurre la irregularidad? Excelente. Encontrar al soñador desde tu lado en el mundo real debería proporcionarnos los medios para intervenir y posiblemente manipular el mundo onírico desde este lado.
Justo cuando Lucrecia estaba absorta en su comunicación telepática con una entidad externa, una voz interrumpió inesperadamente sus pensamientos. Sorprendida, se detuvo bruscamente y centró su atención en el camino que tenía por delante.
La doncella elfa, que blandía un hacha de mango largo de exquisita artesanía, se giró para mirarla. Su cabello dorado estaba intrincadamente trenzado y entretejido con hilos de un místico tono azul, lo que le daba una apariencia etérea. Sus ojos se encontraron con los de Lucrecia, llenos de una singular mezcla de curiosidad y sinceridad.
“Me llamo Lucrecia” respondió sin rodeos. “¿Por qué lo preguntas? ¿Qué significa mi nombre de repente?
“Cuantas más personas sepan tu nombre, más probable será que te recuerden” respondió la elfa, que se identificó como Shireen. Lucrecia no pudo evitar notar una tangible inquietud subyacente, incluso preocupación, reflejada en los ojos de Shireen.
A lo largo de su viaje, Lucrecia había percibido superficialmente cierta tensión en torno al misterioso elfo. De hecho, esta sensación parecía impregnar la atmósfera misma del bosque, como si estuviera entretejida en la trama misma del mundo onírico en el que se encontraban.
Intuyendo que algo más profundo estaba en juego, Lucrecia dudó un momento antes de preguntar: “¿Qué está pasando aquí? ¿Qué está pasando realmente?”.
Shireen parecía sumida en un debate interno, indecisa entre ofrecer una explicación o mantener su reticencia. Parecía creer que ciertas verdades eran demasiado delicadas para compartirlas. Finalmente, optó por negar con la cabeza y dijo: “No hay de qué preocuparse. El Muro Silencioso nos protegerá; todo irá bien. Apresurémonos; somos vulnerables a la corrupción fuera de la protección del Muro Silencioso. Tienes suerte de haberte encontrado con una protectora del bosque como yo”.
Corrupción... este fue un término que despertó al instante el interés de Lucrecia. La catalogó mentalmente para analizarla más adelante. Sin más dilación, aceleró el paso para seguir el ritmo rápido de Shireen mientras se adentraban en la aparentemente interminable extensión del espeso bosque.
..
Dog, ¿has detectado alguna actividad inusual?
En el vasto y oscuro desierto que se extendía interminablemente a su alrededor, una joven llamada Shirley estaba agachada detrás de un arbusto, manteniendo los ojos bien abiertos ante cualquier movimiento mientras se comunicaba telepáticamente con Dog, su compañero sabueso demoníaco que acechaba en algún lugar de las sombras.
Oigo el viento susurrando entre las hojas, varios cantos de pájaros y los sonidos típicos del bosque. Sin embargo, algo no encajaba. La voz de Dog resonó directamente en su mente. Es difícil de articular, pero es como si el entorno mismo estuviera cambiando. Los árboles que nos rodean ya no parecen inertes; es como si poco a poco adquirieran una sensibilidad maligna.
Un escalofrío de terror recorrió la espalda de Shirley al oír esto, y sus ojos se abrieron de par en par con aprensión. Mientras observaba los árboles colosales que la rodeaban, su brazo comenzó a transformarse, adquiriendo características demoníacas distintivas. Tus observaciones son bastante inquietantes, Dog, sobre todo considerando que estamos rodeados de árboles.
“Solo dije la verdad de lo que presentía” respondió Dog secamente. “Quizás deberías tomarte en serio mis impresiones. Las habilidades sensoriales de un sabueso oscuro son notoriamente agudas. Algo no anda bien; este bosque se está volviendo cada vez más inquietante.
Es bastante obvio que algo anda muy mal aquí, se susurró Shirley mientras salía con cautela de su escondite tras un arbusto. Aunque no podía identificar con exactitud qué se sentía diferente a su alrededor, su instinto le decía que quedarse quieta no era una opción.
Mientras observaba su entorno, solo vio una impenetrable muralla de vegetación, árboles tan densos y una oscuridad tan absoluta que resultaban insondables para ella, una joven criada en los barrios bajos de su tierra natal. Solo recientemente había oído hablar de lugares tan salvajes a través de conversaciones con el capitán de su barco y otros. Sin embargo, de alguna manera, se encontró en este misterioso bosque tras una breve siesta. Si sus especulaciones eran ciertas, este podría ser el Sueño del Sin Nombre que mencionaron el capitán y la señorita Lucrecia.
Un escalofrío inquietante la agarró mientras contemplaba su situación, lo que la hizo hacer una mueca. Quizás quedarme dormida mientras hacía la tarea no fue la mejor idea.
Dormir la siesta mientras hacías la tarea probablemente no te llevó a esta extraña realidad alternativa, la voz de Dog resonó en su mente mientras se materializaba a su lado, envuelto en sombras. Pero tienes razón en un aspecto: dormirse mientras haces la tarea es un mal hábito.
“Las matemáticas me marean” replicó Shirley, con un tono de alivio, como si hablar de asuntos mundanos me ofreciera un escape momentáneo del aura ominosa que los envolvía. “Sé leer y escribir bastante bien. ¿Por qué tengo que esforzarme con los números?
Dog hizo una pausa, considerando sus palabras, antes de finalmente responder: “La vida no se trata solo de leer y escribir. Las habilidades aritméticas básicas también son cruciales, incluso para sobrevivir”.
Shirley frunció los labios con cierta molestia. ¿Por qué te importa tanto mi educación? A veces te entusiasmas más que el mismísimo capitán.
Dog se quedó en silencio, tan callado que Shirley casi pensó que había optado por evitar la conversación. Pero finalmente, habló. ¿Recuerdas el incidente de los setenta y dos pesos?
Los ojos de Shirley se abrieron como platos, como si estuviera examinando capas de recuerdos enterrados hacía mucho tiempo, y finalmente aterrizando en un episodio que preferiría olvidar.
Su expresión se convirtió en un complejo tapiz de emociones. ¿Todavía lo recuerdas? Eso fue hace siglos.
“Claro que lo recuerdo”, empezó Dog, con un tono teñido de arrepentimiento. “Te estafaron varios días de ganancias deshollinando chimeneas por un sinvergüenza que te engañó con dinero falso. Si yo hubiera sabido leer en aquel entonces, quizá no habrías pasado hambre durante días. Y si hubieras sabido leer, quizá no habrías tenido que soportar los peligros de deshollinar chimeneas. Incluso un aprendizaje más seguro en una sala de calderas, anotando números, habría sido una mejora”.
Shirley se encontró incapaz de responder por un momento.
Tras una pausa larga, finalmente dijo en voz baja: “Pero ya sabes leer, Dog. No solo sabes leer y escribir; incluso estás empatado con Nina en los estudios”.
La respuesta del perro fue más un murmullo apagado que una vocalización. “¿Pero qué pasa si no puedo estar siempre contigo?”.
Shirley dudó, abriendo y cerrando la boca mientras buscaba las palabras adecuadas. Finalmente, soltó: “¿Y el capitán? ¿No se supone que debería estar allí?”.
“El capitán es confiable, sí, pero ni siquiera él puede garantizar tu seguridad en todo momento, especialmente con la naturaleza impredecible del subespacio” dijo Dog con un tono inusualmente serio. “Al final, Shirley, tienes que ser tu propia salvaguardia.
Bajó la mirada, fija en el suelo del bosque, lleno de hojas y detritos. Permaneció en silencio un momento, mientras su mano jugueteaba distraídamente con la cadena que la conectaba con Dog. Cuando dices que quizá no siempre estés conmigo, ¿a qué te refieres exactamente?
“No quiero que le des vueltas a eso; solo estaba planteando una situación hipotética” suspiró Dog, un sonido bajo que parecía resonar desde las profundidades de su forma sombría. “No tengo planes de dejarte, pero también me cuesta predecir qué me depara el futuro. Soy una anomalía, un demonio de las sombras con corazón, algo que nunca antes había existido en este mundo. ¿Quién sabe qué transformaciones podrían ocurrir en mí con el tiempo? Es posible que tener corazón me otorgue una vida finita, similar a tus limitaciones humanas. Alternativamente, mi capacidad de razonar podría deteriorarse con el paso del tiempo, o mi corazón podría desaparecer por completo.
“Dog, para” interrumpió Shirley bruscamente, tirando con fuerza de la cadena que los unía. Tenía los ojos muy abiertos, llenos de una mezcla de emociones que no pudo identificar de inmediato. “Deja de hablar así, ¿de acuerdo?
“Está bien, me detendré” dijo Dog, con un tono teñido de alivio, como si él también se sintiera incómodo con el camino que había empezado a tomar su conversación.

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Estás leyendo el capítulo 570 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.