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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 559 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En ese instante culminante, un estallido penetrante de luz fría y luminiscente surgió de un abismo de oscuridad y caos inconmensurables. Este destello radiante amenazó con dominar y extinguir la pequeña llama parpadeante que Duncan había introducido cuidadosamente en el misterioso objeto al que todos llamaban la muestra. Duncan se sumió temporalmente en un breve trance, con los sentidos aturdidos. Desde la periferia de su consciencia, oyó a Shirley, que estaba de pie junto a él, lanzar un grito de advertencia: “¡Cuidado!”. Tras recuperarse, el instinto de Duncan se despertó y retrocedió medio paso apresuradamente. Apenas una fracción de segundo después, la punta brillante de una espada plateada se manifestó ante sus ojos como si emergiera del mismo aire. Milagrosamente, la punta de la espada se detuvo a unos diez centímetros de su nariz, pero no se detuvo allí. Continuó extendiéndose hacia adelante, pero a una velocidad insoportablemente lenta. ¡Comportamiento agresivo!, gritó Ted Lir, quien había estado vigilando celosamente cada detalle de las muestras. Murmurando un conjuro, Ted Lir abrió apresuradamente un gran tomo arcano que había estado agarrando. De sus viejas páginas, brotó una luz brumosa y radiante, que cubrió rápidamente la superficie de la misteriosa muestra. Esta luz comenzó a endurecerse y a acumularse sobre sí misma, creando un escudo fortificado de barreras mágicas alrededor del objeto. Simultáneamente, Duncan retiró la pequeña llama que había infundido previamente en la muestra. Sus pensamientos volvieron a la normalidad y su mirada volvió a la muestra, que descansaba sobre su plataforma de contención especializada. Lo que una vez fue un trozo de sustancia grisácea y metálica, inerte, comenzó a cambiar de forma. Una parte de su caparazón aparentemente inerte comenzó a sobresalir y a remodelarse, adoptando la apariencia de una espada afilada. Sin embargo, la formación con forma de espada no causó daño alguno. Se extendió parcialmente antes de desacelerarse, como si la contuviera una fuerza colosal e invisible. En lugar de estallar explosivamente, se sintió como si la espada se estuviera extrayendo con mucho esfuerzo del núcleo de la muestra. De repente, Lucretia sacó un pequeño dispositivo conocido como varilla conductora y avanzó rápidamente dos pasos hacia la formación anómala. Justo cuando estaba lista para aprovechar la contención mágica de la muestra por parte de Ted Lir, apuntando con su varilla al centro de la espada emergente para su destrucción, Duncan intervino bruscamente: “Espera”. Lucrecia interrumpió su hechizo a medio terminar y se giró para mirar a su padre con desconcierto. Ted Lir, que estaba reuniendo energías para su siguiente intervención mística, y Nina, que parecía casi ansiosa por entrar en acción, se detuvieron y miraron a Duncan con el rostro desdichado. Haciéndoles señas para que se apartaran, Duncan maniobró con cautela alrededor de la hoja aún en crecimiento. Llegó a la muestra, que parecía estar hecha de una especie de metal vivo, y comenzó a examinar su capa exterior con atención. Tras examinarla, Duncan concluyó que la muestra no estaba realmente viva ni animada en el sentido convencional. El único movimiento era la extensión de la espada, que continuaba emergiendo lentamente. El resto de la muestra permaneció tan estancada e inmóvil como antes. La mente de Duncan era un torbellino de información confusa y fragmentada. La sensación era como si alguien destrozara los recuerdos de toda una vida, los mezclara indiscriminadamente y luego los devolviera a su conciencia. Laboriosamente, Duncan comenzó a filtrar estos fragmentos caóticos, reorganizándolos mentalmente una y otra vez, intentando reconstruirlos en un flujo coherente de conocimiento útil. En esta vorágine mental, vislumbró una variedad de escenas vívidas: un inquietante tono rojo intenso, cicatrices que surcaban el cielo, héroes que se alejaban en la distancia, amigos caídos en el campo de batalla, una realidad que gradualmente se deformaba y se marchitaba, un viaje que parecía sin rumbo e inútil. También había emociones abrumadoras: confusión, rabia, terror, seguidas de una quietud sepulcral y una calma inquietante. En medio de este caos, imágenes extrañas e inquietantes surgieron, atormentando su mente. Duncan consideró la idea de que si un individuo promedio fuera sometido a incluso una pequeña parte de estos pensamientos y recuerdos inconexos, probablemente quedaría irrevocablemente contaminado por el peligroso conocimiento oculto en los fragmentos. Sin embargo, para Duncan, este conocimiento corruptor existía como meros fragmentos en el torbellino de su mente. Mediante una concentración incansable y un procesamiento iterativo, había comenzado a reconstruir estos fragmentos inconexos en una narrativa más o menos coherente. Finalmente listo, desvió la mirada hacia la espada, que ya casi había emergido de la muestra de metal vivo. Con una pausa momentánea, como si sopesara las consecuencias, extendió un dedo para tocar su gélida superficie metálica. Una sensación inmediata de metal frío y duro recorrió su dedo, reverberando por su brazo. Duncan cerró los ojos, absorbiendo el contacto. Al hacerlo, los caóticos fragmentos de recuerdos que se arremolinaban en su mente parecieron alinearse ligeramente, volviéndose ligeramente más claros y comprensibles. Aunque lejos de estar completos, le proporcionaron suficiente contexto para empezar a comprender una historia más amplia. Al reabrir los ojos, sintió una profunda conexión con la delgada espada que tenía ante sí: el último vestigio de un mundo olvidado. Vio el último e inútil ataque de los guerreros sin nombre contra el apocalipsis inminente. Agarrando la espada con suavidad, sintió un vínculo resonar entre ellos mientras la liberaba lentamente. Al hacerlo, un estallido de llamas impregnó la espada de un poder renovado, permitiéndole finalmente romper su conexión con el metal viviente del que había emergido. La espada era una obra maestra de artesanía, con su hoja envuelta en lino fino. La empuñadura estaba adornada con un cristal radiante y enigmático, de propósito desconocido. Parecía haber viajado a través de lapsos de tiempo inimaginables para llegar a lo que Duncan llamó la Era de las Profundidades Marinas, preservada en su forma original y auténtica. La sala estaba en silencio, el aire impregnado de asombro. Todos los ojos, incluido Ted Lirs, estaban abiertos de par en par, cautivados por el espectáculo que se desarrollaba. Finalmente, Lucrecia rompió el silencio, con la voz teñida de asombro y curiosidad. “Papá, ¿qué es esto?” Duncan bajó la mirada hacia la antigua espada sin nombre que sostenía. Tras una larga pausa contemplativa, finalmente habló: “Esta es un arma que una vez estuvo destinada a ser utilizada contra el apocalipsis”. ¿Para combatir el apocalipsis?” exclamó Shirley, abriendo los ojos con incredulidad. “¿Con una espada? ¿Hablamos de un artefacto legendario capaz de dividir los mares, bendecido por los Cuatro Dioses, o algo por el estilo? La sala esperaba la respuesta de Duncan, el aire estaba cargado de preguntas que sólo él podía empezar a responder. Duncan negó con la cabeza, disipando cualquier idea de poderes míticos asociados con la espada. Es solo una espada; una espada muy bien elaborada, claro está. Aunque es increíblemente afilada, sus capacidades se basan en lo mundano; fue diseñada para matar bestias más grandes o enemigos humanos en combate armado. Ese fue el culmen de sus logros tecnológicos y mágicos. Lucrecia y Ted Lir intercambiaron miradas de desconcierto, claramente perplejos por la aparente simplicidad de la espada en vista de su dramático descubrimiento. Nina, sin embargo, pareció intuir que había algo más en la historia. "¿Qué viste?", insistió. Aún recopilando mentalmente los caóticos fragmentos de recuerdos antiguos, Duncan hizo una pausa para organizar sus pensamientos antes de hablar. Vi fragmentos, pedazos de un mundo que existió hace muchísimo tiempo. Al intentar transmitir lo que había vislumbrado, eligió sus palabras con cuidado. Su narración fue deliberadamente lenta; los recuerdos fragmentados estaban inconexos y llenos de lagunas. Él mismo aún luchaba por comprender todo el alcance, luchando por crear una narrativa coherente y explicarla en términos que sus compañeros pudieran comprender. Decidió arriesgarse y explicarles el concepto de planeta, animado por una conversación previa con Alice. Sin embargo, definir un concepto desconocido resultó ser una tarea compleja. Cada nuevo término o idea requería la base de múltiples conceptos más simples. Estos, a su vez, exigían explicaciones aún más básicas. Para complicar aún más las cosas, muchos de estos principios contradecían la sabiduría popular. Duncan pronto se dio cuenta de que, incluso si lograba dilucidar todos y cada uno de los conceptos, era improbable que alguien pudiera comprender por completo, y mucho menos visualizar, la compleja red de ideas que presentaba. Ted Lir y Lucretia intercambiaron preguntas una tras otra, alargando así la ya larga conversación. Finalmente, Duncan se dio cuenta de que impartir adecuadamente los conocimientos fundamentales que describía requeriría meses de instrucción dedicada. Al final, recurrió a un enfoque más rápido, pasando por alto algunos aspectos y utilizando metáforas para llenar los vacíos conceptuales lo mejor que pudo. A pesar de sus valientes esfuerzos por simplificar y aclarar, era evidente que Nina, Lucretia, Ted Lir y Shirley solo comprendían una fracción de su explicación. Sin embargo, al menos tenían una comprensión rudimentaria de lo ocurrido en el pasado antiguo. Shirley parecía absorta, cautivada por la extensa historia, mientras Nina seguía reflexionando sobre la terminología desconocida que Duncan había introducido. En cuanto a los académicos, Lucretia y Ted Lir parecían sumidos en sus pensamientos, contemplando claramente las implicaciones más amplias de lo que se había compartido. Ted Lir finalmente rompió el silencio y expresó sus pensamientos. El apocalipsis que mencionaste... Si los eventos que has visto son realmente indicativos de un escenario apocalíptico, entonces debieron haber ocurrido. “Antes de la Gran Aniquilación” intervino Duncan, completando el pensamiento tácito de Ted Lir. “Entonces levantó la espada, observándola pensativo. Los historiadores se han visto obstaculizados durante mucho tiempo por una especie de muro negro, una barrera que nos impide ahondar demasiado en el pasado. Hoy, ese muro se ha resquebrajado. Esta espada podría ser el primer artefacto que podemos afirmar con certeza que proviene de una era anterior a la Gran Aniquilación, un vínculo tangible con lo que yo llamo la Era de las Profundidades Marinas. La sala volvió a quedar en silencio mientras cada persona absorbía la magnitud de las palabras de Duncan y lo que significaban para su comprensión de la historia y su mundo. Un momento monumental en la historia acaba de desarrollarse ante nosotros, pronunció Ted Lir, con el rostro desdibujado por una compleja maraña de emociones. Ante revelaciones que podrían revolucionar el mundo académico, sintió que su mente flotaba en un mar de pensamientos contradictorios. Décadas de conocimiento meticulosamente construido chocaban ahora contra los conceptos recién introducidos, desafiando su propia comprensión de la naturaleza de la realidad. Instintivamente, rezó en silencio a Lahem, la deidad a la que seguía, buscando fortaleza mental, y desplegó mecanismos psicológicos de afrontamiento para proteger su cordura. Tras varios momentos de silencio introspectivo, Lucretia levantó la vista y sus ojos se encontraron con los de Duncan. Hablaste de muchos conceptos desconocidos. ¿Son esos los temas difíciles que has dudado en discutir conmigo? “Son solo la punta del iceberg” respondió Duncan en voz baja. “Debería haberlos compartido contigo antes. En lugar de presionarlo para que respondiera o cuestionar por qué había elegido ese momento para abrirse, Lucrecia simplemente negó con la cabeza, comprensiva. Sabía que su padre tenía sus razones y las revelaría cuando estuviera listo. Lo que la intrigaba ahora era la fuente del conocimiento sobrenatural de su padre. ¿Podría provenir de lo que se conocía como subespacio? Mientras tanto, después de haber reflexionado seriamente sobre el asunto, Ted Lir detectó una inconsistencia crítica. Por lo que afirma haber visto, bajo los efectos de esta luz roja, sugiere que su mundo fue consumido por la lava, destrozado y extinguido por completo. ¿Cómo, entonces, surgió nuestra actual Era de las Profundidades Marinas? Levantó la mano e hizo un gesto de cortar el aire, simulando el concepto de una falla geológica o división en el tiempo. Parece haber una desconexión significativa, Capitán Duncan. Debió haber una fase de transición entre la destrucción de ese mundo y el inicio de nuestra Era de las Profundidades Marinas. Lo que ha presenciado no concuerda con ninguna raza, geografía o mito conocido de nuestra era actual. “Claro que no, no cuadra” asintió Duncan pensativo. Su mirada se desvió hacia la muestra expuesta en la plataforma ante ellos. Tras una larga pausa, finalmente expresó una especulación que lo había estado atormentando. Quizás no mucho de ese mundo se transmitió de generación en generación, a diferencia de nuestro mundo de humanos, elfos y otras razas. Lo que vemos aquí, esta espada, podría ser uno de los pocos vestigios de ese mundo perdido. Ese mundo. Ted Lir y Lucretia se miraron, con los ojos abiertos como platos en un momento de mutua comprensión. Ambos se dieron cuenta de que finalmente comprendían las enigmáticas observaciones de Duncan. En la mente de Duncan resurgió la imagen de lo que él consideraba la luna de su tierra natal. Acompañaba esta imagen mental una frase que Alice le había dicho una vez en broma. Capitán, ¿todo esto es algún tipo de acertijo? Los músculos faciales de Duncan se contrajeron muy sutilmente y su expresión se transformó lentamente en una sonrisa, una sonrisa enigmática que ni Nina ni Lucretia podían comprender. Sí, realmente es un enigma, susurró tan bajo que sólo él pudo oír.
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Estás leyendo el capítulo 559 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.