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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 560 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Desde tiempos inmemoriales, los eruditos de este mundo han especulado sobre los orígenes de la actual Era del Mar Profundo y el mundo que existía antes del cataclismo conocido como la Gran Aniquilación. Buscaban desentrañar las inconsistencias históricas, las discontinuidades en los artefactos y las contradicciones en las tradiciones observadas en las diversas ciudades-estado dispersas por el Mar Infinito. Esto era lo que hacía cualquier civilización al enfrentarse a su propia y compleja historia: donde había historia, había quienes se dedicaban a estudiarla. Donde la gente se dedicaba al estudio de la historia, se hacían esfuerzos por reconciliar sus numerosas contradicciones. Las especulaciones abundaban, y las ideas, tan simples que incluso un profano las podía concebir, probablemente ya habían sido consideradas, elaboradas y posiblemente integradas en modelos teóricos exhaustivos por académicos profesionales. Los académicos han propuesto numerosos modelos teóricos para explicar la formación de la Era de las Profundidades Marinas, incluyendo uno de Duncan. Cada teoría parecía lógicamente sólida dentro de su propio marco. Sin embargo, el problema principal era que ninguna de estas teorías contaba con el respaldo de evidencia empírica adecuada. La Gran Aniquilación actuó como una barrera impenetrable, impidiendo que cualquier información o artefacto de épocas anteriores llegara hasta nuestros días. Sin embargo, Duncan llegó a creer que había descubierto una prueba crucial que podría validar una de estas teorías: un fragmento de otro mundo, distante y alienígena, que sobrevivió a su propio evento apocalíptico, junto con un recuerdo que retrataba vívidamente escenas de ese cataclismo. Sin embargo, para una persona comprometida con un análisis riguroso, esta única prueba podría no proporcionar una explicación completa e irrefutable del estado actual de la Era de las Profundidades Marinas. La Teoría de la Agregación Mundial” murmuró Ted Lir en voz baja. “Sé que mi mentor siempre ha defendido esta teoría. Sostiene que la actual Era del Mar Profundo fue el resultado de la convergencia y posterior reconfiguración de múltiples mundos que inicialmente estaban separados. Esta colosal fusión y remodelación podría haber sido desencadenada por un cataclismo que afectó a múltiples mundos simultáneamente. Desde esta perspectiva, la llamada Gran Aniquilación no es un suceso aislado, sino una serie de catástrofes simultáneas. Esta teoría podría explicar los registros históricos contradictorios entre las diversas razas del Mar Infinito, así como las aparentes inconsistencias y lagunas en los mitos e historias antiguas. Ted Lir hizo una breve pausa para respirar antes de continuar: “Esta teoría también explica por qué no podemos encontrar ningún estado original del mundo anterior a la Gran Aniquilación, ni artefactos antiguos que respalden ninguna versión de los relatos históricos. Esto se debe a que cualquier estado original ya habría sido alterado mediante el proceso de agregación mundial. Desde un punto de vista cronológico, este mundo actual ni siquiera existía antes de la Gran Aniquilación”. Hizo una nueva pausa para ordenar sus pensamientos. En el preciso instante de la Gran Aniquilación, surgió todo el Mar Infinito. Antes de ese momento, no existía ningún mundo antiguo que pudiera describirse o comprenderse con total precisión. Solo fragmentos de numerosos mundos antiguos, reunidos en el nodo temporal de la Gran Aniquilación, sirvieron como materia prima. De todas las teorías sobre nuestros orígenes, la Teoría de la Agregación Mundial posee la mayor capacidad explicativa, pues prácticamente aborda todas las preguntas que se nos plantean. Pero al mismo tiempo, la Teoría de la Agregación Mundial sigue siendo una de las teorías más fantásticas y difíciles de demostrar” continuó Ted Lir con un tono de lamento. “En esencia, desafía la idea convencional de que la historia se remonta a sus raíces. En cambio, atribuye todo a lo que ya se ha perdido y es irrecuperable. Por muy convincente que sea la teoría, solo la apoya una pequeña comunidad de académicos. Mi mentor forma parte de ese grupo excepcional. Tras concluir sus pensamientos con un profundo suspiro, Ted Lir levantó la vista mientras Duncan rompía la tensión. “Ahora tenemos pruebas”, declaró Duncan. La mirada de Ted Lir se desvió hacia la espada larga ornamentada que se exhibía ante él. Tras reflexionar sobre ella durante un buen rato, finalmente negó con la cabeza. Una sola prueba no basta. Si bien este artefacto podría dar credibilidad a la Teoría de la Agregación Mundial, aún no es una prueba definitiva. Necesitaríamos otro fragmento” un fragmento de un mundo completamente diferente al asociado con esta espada” para fundamentar la teoría por completo. Mientras hablaba, la voz de Ted Lir temblaba, dividido entre sus esperanzas personales y su integridad académica. Emocionalmente, anhelaba validar una teoría que lo había intrigado durante años. Pero como investigador diligente, se sentía obligado a mantener una estricta objetividad, incluso ante lo que podría ser la primera evidencia auténtica que apoya la Teoría de la Agregación Mundial. Antes de que pudiera decir más, Duncan respondió con rotunda sencillez: Tenemos la segunda pieza de evidencia. Ted Lir pareció aturdido por un momento, e incluso Lucrecia, que estaba a su lado, pareció desconcertada. Ambos estallaron a la vez: “¿Tienes más pruebas?”. Tras una breve pausa para asimilar la revelación, Duncan se giró para mirar fijamente a Lucretia. “Es la Luna”, dijo crípticamente. Los ojos de Lucrecia se abrieron de par en par al comprender. ¿Quieres decir que esa esfera de piedra es en realidad...? “Es otro fragmento” asintió Duncan suavemente, interrumpiéndola. “Un fragmento de un mundo completamente distinto al que proviene esta espada. Aunque no puedo explicar completamente su transformación en el estado en que la vemos ahora, estoy bastante convencido de que lo es. En ese momento, Duncan dudó. Fue como si una fuerza invisible se hubiera apoderado de él, impidiéndole expresar su pensamiento final. Esta fuerza se agitaba en su interior, manifestándose como un intenso conflicto emocional que chocaba con su rigor académico. Se resistió al instinto de expresar este juicio final. Sintiendo que algo andaba mal, Lucrecia giró la mirada hacia su padre, su expresión era una mezcla de preocupación y curiosidad. Finalmente, las palabras llegaron a Duncan, completando sus pensamientos anteriores: Es un remanente de ese mundo. Cuando pronunció esas palabras, sintió una ola de liberación que lo invadió, como si acabara de deshacerse de un peso agobiante que había estado cargando durante años. En realidad, Duncan ya había comenzado a sospechar desde hacía tiempo tras su encuentro inicial con el misterioso objeto similar a la Luna que conocía y las conversaciones posteriores que mantuvo con Alice a bordo de su nave, la Desaparecida. Empezó a pensar que si la Luna había aparecido en este mundo, era probable que este fuera, de hecho, su patria original, aunque una versión drásticamente alterada y mutada. Sin embargo, esto planteó una serie de preguntas desconcertantes. La tierra natal de Duncan jamás había conocido seres como elfos u orcos, al igual que las leyendas de estas razas jamás habían mencionado a los humanos. Además, los relatos históricos de las numerosas ciudades-estado del Mar Infinito jamás habían empleado el término Tierra. Esto llevó a Duncan a considerar el complejo tema de la fragmentación histórica, que durante mucho tiempo había desconcertado a los académicos. ¿Podría ser que el Mar Infinito fuera una conglomeración de múltiples mundos, cada uno aportando solo un fragmento de su historia y civilización? Para verificar esta hipótesis, Duncan sabía que necesitaría descubrir un segundo fragmento de un mundo diferente, similar a la Luna. Lo que lo tomó completamente por sorpresa fue la rapidez y la directa con que esta segunda pieza de evidencia se materializó ante él. Al observar la seguridad de Duncan, Ted Lir y Lucretia intercambiaron una mirada de comprensión mutua. Comprendieron que Duncan no tenía motivos para engañarlos, y su firme convicción parecía confirmar la idea de que su mundo actual era un montón de fragmentos de lo que una vez estuvo completo. Lucrecia decidió no interrogar a Duncan sobre cómo había adquirido su intrincado conocimiento sobre la Luna. Intuía que las respuestas inevitablemente se remontarían al misterioso reino del subespacio, donde Duncan había experimentado una especie de transformación que le otorgó sus nuevos y enigmáticos conocimientos y habilidades. Comprendió que algunos secretos era mejor no descubrirlos. Ted Lir, sumido en la reflexión, había permanecido en silencio durante toda la discusión. Pero entonces, como si un sexto sentido lo hubiera despertado, abrió rápidamente un gran tomo que sostenía. De sus páginas, sacó un estetoscopio y corrió hacia la pieza de metal viviente colocada en la plataforma central de la sala. Al colocar el estetoscopio sobre la superficie metálica, el rostro de Ted Lir se tornó profundamente serio. La habitación se llenó del sonido de un latido extraordinariamente débil y lánguido, cada pulso más débil y lento que el anterior. “Está muriendo” dijo finalmente Ted Lir, sus ojos revelando un remolino de emociones complejas. Por primera vez en su vida, Ted Lir se sintió emocionalmente en conflicto en su rol como Guardián de la Verdad de las ciudades-estado. Se enfrentaba a un objeto alienígena que se había inmiscuido en su realidad, pero de repente comprendió que esta misteriosa y aterradora entidad, que había causado alarma generalizada, podía ser un ser consciente. Podía tener sentimientos, miedos y deseos como los humanos, los elfos y los gnomos del bosque. En ese instante, Ted Lir lo percibió como un vagabundo sin hogar, una entidad desplazada que se había abierto camino hasta su era de las profundidades marinas tras el cataclismo conocido como la Gran Aniquilación. Lamentablemente, la destrucción de su mundo original había sido tan completa que el pequeño fragmento que ahora representaba era lamentablemente insuficiente para sustentar su vida y la de los de su especie. En la Era de las Profundidades Marinas, no existía santuario para entidades desplazadas como esta. Mediante un proceso aún por comprender, el ser se había deteriorado hasta su actual estado moribundo. Nina y Shirley, abrumadas por la gravedad de la situación, se aferraron a las manos en un gesto reflejo, inseguras de qué hacer. Lucrecia observaba la escena con una compleja mezcla de emociones, plenamente consciente de que el estado de la entidad había progresado más allá de cualquier posibilidad de intervención humana. A medida que el latido que emanaba de lo que apenas parecía metal vivo se hacía cada vez más débil y esporádico, Duncan dio un paso al frente. Observó el deteriorado cúmulo de material sensible, pero otra visión invadió su conciencia: un vívido recuerdo de guerreros resueltos en su propósito, magos taciturnos, cazadores y exploradores entusiastas, caballeros seguros de sí mismos, nigromantes abatidos, y Groshka, una mujer de un llamativo cabello rojo cuyo orgullo era tan vibrante como sus mechones. Se habían embarcado en su misión una tarde soleada, armados con espadas y armaduras finamente elaboradas de su reino, así como con los pergaminos y sellos más poderosos. Con el apoyo y la fe plenos del rey, se habían aventurado en la remota tierra salvaje. Fue un viaje digno de las epopeyas antiguas, donde se decía que grupos de héroes se disponían a salvar sus mundos de una fatalidad inminente. Suavemente, Duncan extendió su mano y tocó la superficie fría e inflexible de lo que alguna vez fue una forma de metal viviente. Todos somos exiliados. Ahora estás en casa. El latido lánguido que había llenado la habitación se detuvo definitivamente. El último latido fue tan débil y lento que casi parecía una exhalación, un suspiro moribundo. Ted Lir se giró, con el rostro impregnado de una mezcla de gravedad y lamento. Era como si estuviera haciendo un pronunciamiento formal ante las insondables profundidades y misterios de la Era de las Profundidades Marinas. Esta muerto Sus palabras resonaron en el aire quieto, un sombrío testimonio de un universo que mostraba poca piedad hacia seres desplazados en el tiempo y el espacio, cuyos mundos originales habían sido destruidos o alterados tan profundamente que eran irreconocibles. La declaración sirvió como un momento de reflexión conmovedor para todos los presentes, obligándolos a lidiar con la precariedad de la vida en mundos y dimensiones dispares. Fue un instante que subrayó la naturaleza frágil de la existencia misma: una sombría nota a pie de página en la narrativa continua del universo.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 560

Estás leyendo el capítulo 560 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.