Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 547 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el laboratorio en penumbra, Lucretia fijó su mirada intensa en la marioneta mecánica tendida sobre la mesa. Justo frente a ella, Alice, con el rostro desencajado por la ansiedad y la incomodidad, intentaba evitar el contacto visual. Mientras tanto, de pie junto a Alice, Duncan permanecía tan inescrutable como siempre, sin revelar emoción alguna en su rostro, fiel a su habitual carácter estoico e imperturbable.
Los minutos parecieron horas en el denso silencio que envolvía la habitación hasta que la voz de Lucrecia rompió la tensión.” A ver si lo entiendo” comenzó con incredulidad evidente en su tono. “¿Estás sugiriendo que Luni se cortó la cabeza?
Intentando mantener la compostura, Duncan respondió: “Las circunstancias fueron inesperadas. Créeme, yo también me quedé atónito”.
La mirada de Lucrecia se dirigió fugazmente a Duncan. Era difícil discernirlo, pero creyó haber percibido una fugaz señal de vergüenza en el rostro de su padre, quien solía ser tan severo y sombrío.
“Me disculpo” murmuró Alice, rompiendo el silencio. Inclinó la cabeza ligeramente, sus dedos jugueteando nerviosamente con el dobladillo de la camisa de Duncan. Era evidente que comprendía la gravedad de la situación que había creado sin querer. Cuando me di cuenta de que Luni era una marioneta, creí erróneamente que todas las marionetas funcionaban igual. No tenía cabeza desmontable, ¿verdad?
Lucrecia desvió la mirada hacia Alice, la famosa Anomalía 099, un ser que muchos alguna vez temieron y trataron con suma cautela. “Es evidente que Luni asumió que no era diferente a ti”, comentó con frialdad. “Pero nunca pretendí que tuviera tal peculiaridad”.
De repente, Luni, que yacía decapitada sobre la mesa, se movió. Su cabeza desprendida parpadeó y logró hablar, aunque su voz sonaba un poco distorsionada: “Señora, ¿le importaría volver a colocarme la cabeza? Lamento profundamente las molestias”.
Lucrecia suspiró sin alterar su expresión y tomó algunas herramientas de la mesa. Mientras jugueteaba con el cuello de Luni, preguntó: “¿Qué te hizo imitar ciegamente a Alice?”.
Mirando a su alrededor a pesar de su distanciamiento, la cabeza de Luni dijo, con una voz suave y crujiente: “Luni ve a Alice como una nueva compañera, una que el viejo maestro le presentó”.
Lucrecia se detuvo un momento, procesando las palabras de Lunis, pero reanudó su trabajo sin más comentarios.
Inquieta, Alice lanzó una mirada nerviosa a la cabeza separada de Lunis: ¿Seguiremos siendo amigos?
Lunis parpadeó en señal de reconocimiento: “Por supuesto. Una vez que mi ama termine mis reparaciones”.
Un destello de alegría cruzó el rostro de Alice, pero luego se dio cuenta de algo: ¡No tartamudeas cuando tienes la cabeza destrozada!
Luni explicó, con voz clínica y distante: “Es cierto. Mi cabeza es autosuficiente. Mi creador me ha dotado de un completo mecanismo vocal dentro de ella, por lo que mis funciones cognitivas permanecen sin obstáculos sin mi cuerpo. A diferencia de ti, si algo me pasara en el cuello, no podría curarme sola”.
Alice se tomó un momento para intentar comprender la profundidad de las palabras de Luni. Tras una breve pausa, asintió y comentó: “Eso es realmente extraordinario”.
Duncan abrió mucho los ojos al observar los inusuales sucesos que ocurrían ante él, con una embriagadora mezcla de asombro e incredulidad. La escena, inquietante por sí misma, parecía burlarse de la esencia misma de la realidad, desafiando cualquier idea preconcebida de extrañeza que tuviera.
Desde la perspectiva de Duncan, la rareza no residía simplemente en la existencia de una marioneta maldita capaz de desprenderse la cabeza. Aún más desconcertante era que, en algún lugar de la inmensidad del mundo, se habían topado con otra marioneta peculiar, creando la oportunidad para una amistad tan misteriosa. Y pensar que ni siquiera le había presentado a Alice la variedad de inusuales tripulantes a bordo del Estrella Brillante. Al imaginar a esta inocente criatura vagando libremente, se estremeció al pensar en el caos potencial que podría desatar.
Mientras Lucrecia se enfrascaba en la reparación de las complejidades mecánicas de Luni, una repentina punzada resonó en su pecho. Su mirada recorrió todo su cuerpo, intentando discernir el origen de aquella inesperada sensación. Sin embargo, otro asunto urgente pronto captó su atención.
Sobre el globo ocular documentado por el Maestro Taran El, comenzó, dirigiéndose a Duncan, con un tono cargado de gravedad, propio de su alias, la Bruja del Mar. Estamos de acuerdo en que revelar esto a las masas es impensable. Pero ¿cuál es nuestra postura respecto a las Cuatro Iglesias Divinas?
“Planeo notificarles” respondió Duncan, dejando de lado momentáneamente su anterior desconcierto para adoptar una actitud seria. “Sin embargo, me debato entre la mejor manera de abordar el tema y si necesitamos contactar directamente con sus superiores. El quid de la cuestión no es solo que el núcleo de la Visión 001 tenga la forma de un ojo atrapado en un orbe artificial. El enigma de la Visión 001 siempre ha desconcertado a los mortales, y su forma real podría desafiar cualquier sensibilidad. Lo crucial es la apariencia distintiva de ese globo ocular.
Reflexionando sobre sus palabras, Lucrecia detuvo su meticuloso trabajo, frunciendo el ceño. Por su apariencia, ¿sugieres que se parece a la Rueda del Sol Reptante?
La esencia de la Rueda del Sol Reptante encarna a una deidad ancestral, su majestuosa forma abrazada y abrasada por un halo solar radiante. Sus múltiples extensiones, similares a zarcillos, se ven eclipsadas por la prominencia de un único y enorme globo ocular, explicó Duncan, con el peso de un recuerdo inquietante evidente en su voz. Recuerdo ese ojo demasiado bien; sentí como si nuestras almas se conectaran, aunque solo fuera por un instante fugaz.
Lucrecia se revolvió incómoda al recordar a su padre. Dudó, luego se aventuró con cautela, discutiendo las leyendas de antiguas deidades mientras navegaba por el azul profundo.
“No te preocupes” interrumpió Duncan con un gesto despectivo. “Aunque su infame mirada se sintiera atraída por nuestro paradero, estaría fija únicamente en mí. Después de todo, hace tiempo que deseo volver a encontrarme con ella.
Por un instante, Lucrecia se quedó sin palabras. A lo largo de sus extensos viajes por los océanos infinitos, había presenciado innumerables maravillas, se había codeado con personalidades excéntricas y había estado al tanto de una plétora de temas y sucesos tabú. Sin embargo, era raro que temas tan prohibidos se abordaran con tanta audacia.
El peso del pasado y el cambio palpable en su relación la hacían sentir como si estuviera navegando por un terreno desconocido. Comprendió que adaptarse al nuevo estado de su padre requeriría paciencia y comprensión; no se trataba solo de reencontrarse con él, sino, en esencia, de aprender a conectar con él de nuevo.
A pesar del fugaz atisbo de confusión en los ojos de Lucrecia, Duncan respiró hondo y se detuvo un momento para ordenar sus pensamientos. Luego preguntó: “Lucrecia, ¿recuerdas a la entidad a la que se referían como el intruso en los sueños de Taran El? La llamaban la proyección de la Descendencia Solar”.
Lucrecia asintió y respondió: “En efecto”. Mencionaste su inquietante parecido con una forma más diminuta de la Rueda Solar Reptante. También destacaste un intercambio entre tú y este supuesto Vástago Solar, haciendo hincapié en cómo sus subordinados escudriñaban el sueño, aparentemente en busca de algún objeto o información.
Tras reflexionar un momento, Duncan respondió con un gesto afirmativo: “Exactamente”. En el corazón de la Visión 001 se encuentra un globo ocular, que refleja inquietantemente el núcleo mismo de la Rueda Solar Reptante. Apenas horas después de la extinción de la Visión 001, la Descendencia Solar y sus subordinados invadieron el Sueño del Sin Nombre a través del subconsciente de Taran El. Sus motivos y acciones sugieren una clara conexión entre ambos sucesos.
Para profundizar en los anales de la historia, Duncan continuó: “Durante siglos, los seguidores del Sol Negro han proclamado con vehemencia su deidad como el único Dios Solar Verdadero, condenando a nuestro sol como un mero impostor, un Falso Sol. Las masas, en su mayoría, descartaron estas afirmaciones como meras invenciones, divagaciones de una secta aparentemente manipulada por la influencia hipnótica del Sol Negro. Sin embargo, durante el reciente eclipse solar, Taran El desenterró una verdad inquietante: encapsulado en la Visión 001 yacía un globo ocular, que evocaba misteriosamente la estructura fundacional de la Rueda del Sol Reptante”.
Además, en cuanto al invasor conocido como el Aniquilador, quien violó el Sueño del Sin Nombre gracias a la información recopilada, el propósito principal del Culto de la Aniquilación difiere notablemente de los objetivos de los Suntistas. Su búsqueda se basa en la búsqueda del Plano Original, creado antes de la creación por el enigmático Señor del Inframundo. Citando el Libro de la Blasfemia, se sugiere que este Misterioso Señor del Inframundo orientó al Clan Cretense, desempeñando potencialmente un papel crucial en la creación de la Visión 001. Por lo tanto, se podría argumentar que la Visión 001 contemporánea, o el Falso Sol, como lo consideran los Suntistas, constituye un testimonio del genio de los Señores del Inframundo, un fragmento del diseño primordial.
Esta última idea podría arrojar luz sobre la alianza observada entre la Secta de la Aniquilación y el Culto del Sol. Aunque sus objetivos convergen, las tensiones subyacentes laten bajo la superficie.
Mientras Duncan desenredaba meticulosamente su cadena de pensamientos, buscó en los ojos de Lucrecia su validación y retroalimentación. Considerando esta intrincada red de información, ¿cuál es tu postura?
El peso de las revelaciones de Duncan paralizó temporalmente a Lucrecia. Su actitud pasó de pensativa a aprensiva. Tras un momento de reflexión, murmuró: “Incluso un devoto del Sol Negro, al oír esto, podría considerar nuestra conversación demasiado radical”.
Duncan exhaló con una mezcla de desconcierto y exasperación. Es curioso; me encontré con sentimientos así hace poco. A veces me pregunto: si desmontáramos todas las capas de la historia de nuestro mundo, ¿encontraríamos verdades aún más extrañas? De ser así, comparadas con el gran tapiz de nuestra realidad, las creencias sectarias más vanguardistas podrían parecer totalmente convencionales.
Atrapada en el torbellino de esta profunda conversación, Lucrecia se encontró momentáneamente absorta en la contemplación. Su mirada descendió lentamente hacia la mesa de experimentos, encontrándose con los ojos de la cabeza distante de Luni.
Luni pareció percibir la necesidad de un descanso, y finalmente dijo: “Señora, ¿podemos continuar? Quizás debería apartarse un momento y recargar energías. Siempre podríamos llamar al rabino para que nos eche una mano”.
Recuperándose, Lucrecia inhaló profundamente, dejando a un lado la avalancha de pensamientos. Mientras buscaba sus instrumentos, bromeó: “¿Confiar en el rabino? Preferiría no hacerlo. Podría pensar en esconder tu cabeza en algún lugar dentro de él, pensando que ha encontrado un regalo de algodón. Quédate ahí; la reimplantación de tus cabezas no tardará”.
Luni simplemente respondió con un dócil “Oh”.
Simultáneamente, en la imponente oficina del funcionario jefe de Wind Harbor, la gobernadora Sara Mel desplegó con cautela una misiva recién entregada. A medida que sus ojos recorrían línea por línea, el semblante de la anciana elfa se tornó de profunda preocupación.
El pergamino ostentaba los símbolos de las Cuatro Divinas Iglesias. Sorprendentemente, no era la proclamación de una sola facción religiosa, sino que exhibía los emblemas de los cuatro pontífices, santificados por las bendiciones de sus respectivas deidades, y estaba dirigido a todas las ciudades-estado marítimas.
Su punto crucial sugería la construcción colaborativa de un mecanismo de alerta avanzado, un esfuerzo conjunto entre las ciudades-estado, la iglesia y la Asociación de Exploradores. El objetivo principal era la vigilancia constante de cualquier suceso anómalo sobre y bajo la extensión marina. Esta era una medida proactiva para evitar la repetición de la terrible Crisis de Hielo y mantenerse alerta ante las posibles manifestaciones de las deidades primordiales.
Además, la Iglesia había decidido redistribuir una fracción de su armada de patrullaje desde las regiones fronterizas a las zonas centrales de la civilización, asegurando respuestas rápidas a cualquier crisis imprevista.
Si bien estos puntos de la agenda suscitaron ciertas aprensiones, todavía estaban dentro del ámbito de los protocolos típicos para los líderes de las ciudades-estado.
Sin embargo, lo que realmente inquietó a la gobernadora Sara Mel fue una nota al pie aparentemente inocua pero fundamental adjunta a la conclusión del documento:
Cada Ciudad-Estado debe estar alerta ante cualquier señal proveniente del legendario Desaparecidos o su flota acompañante. Si se identifica que el Desaparecidos opera cerca de las aguas de la Ciudad-Estado, se debe evitar cualquier ataque agresivo. Según las circunstancias, se podrá brindar asistencia según sea necesario.

Continúa leyendo
Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 548
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 547
Estás leyendo el capítulo 547 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.