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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 546 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En la proa del Estrella Brillante, una joven llamada Shirley esperaba con gran expectación. Se apoyó con energía en la barandilla del barco, con los ojos abiertos de par en par por la emoción. A medida que se acercaban a su destino, la silueta de la costa a lo lejos se hacía más nítida, despertando en su rostro una expresión de pura euforia. "¡Oh, miren!", gritó con alegría. "¡Ya veo el puerto con claridad! ¡Ya casi llegamos!" A su lado, una voz intervino, advirtiéndole. Era Dog, un sabueso esquelético único con la capacidad de hablar. "Cuidado con la emoción", le advirtió, "No querrás caerte por la borda. Y recuerda la promesa que le hiciste al capitán antes de embarcarnos en este viaje. Aunque se suponga que este es un viaje divertido..." Pero antes de que pudiera terminar la frase, Shirley, ya familiarizada con la naturaleza sobreprotectora de Dog, lo interrumpió. "¡Ya lo tengo, ya lo tengo! Dog, a veces eres un inquieto. Me recuerdas a una gallina vieja y quejosa". Junto a Shirley, Dog se sentó en la cubierta; su cuerpo esquelético desprendía un aire de insatisfacción. Se dispuso a quejarse un poco más sobre el asunto. Mientras tanto, a poca distancia, una mujer llamada Lucrecia observaba la interacción entre Shirley y Dog. Su expresión era difícil de descifrar; tenía una profundidad y complejidad que hacía que quienes la rodeaban se preguntaran sobre sus pensamientos. Junto a Lucrecia estaba otra mujer, Nina. Nina lanzaba frecuentes miradas aprensivas a la cautivadora pero aparentemente distante mujer, conocida por muchos como la “Bruja del Mar”. La belleza etérea de Lucrecia contrastaba con un aura distante y fría. Con cautela, Nina se inclinó para hablar en voz baja: “¿Te parece que Shirley es demasiado bulliciosa? Suele ser así bastante a menudo...”. Lucrecia respondió con tono mesurado: “No especialmente. Este barco ha presenciado sucesos más sonoros. Mi propia colección de muñecas, por ejemplo, puede causar un gran revuelo”. Un poco aliviada por la respuesta de Lucrecia, Nina esbozó una tímida sonrisa. “Agradezco mucho su generosidad al permitirnos subir a bordo de su embarcación”. Lucrecia miró a lo lejos un momento. “Mi padre me ordenó que los transportara a todos a Puerto del Viento. Estoy obligada a atender sus peticiones”, declaró. Como no era muy hábil para los intercambios sociales, Lucrecia a veces parecía distante o indiferente. Intentando ser más accesible, cambió de postura, esbozó una leve sonrisa y preguntó: “Eres Nina, ¿verdad?”. Sintiéndose reconocida y reconocida, Nina sonrió y asintió en señal de acuerdo. “A menudo te refieres a mi padre como 'tío Duncan'“ dijo Lucretia con genuina intriga en su tono. “¿No te intimida? Nina rió levemente al pensar: “Oh, no. El tío Duncan siempre ha sido bondadoso conmigo”. Su expresión jovial se suavizó y, con una mirada sincera dirigida a Lucretia, añadió: “Estoy al tanto de lo sucedido. No tienes por qué preocuparte. Creo sinceramente que todo se ha calmado”. Lucrecia se tomó un momento para digerir las palabras de Nina antes de responder: "Es reconfortante escuchar eso". Sin embargo, la naturaleza inquisitiva de Nina pudo más que ella poco después y planteó otra pregunta: "Señorita Lucrecia, ¿hay... alguna tensión entre usted y el tío Duncan?" Lucrecia, un poco desconcertada, respondió: “¿Por qué lo preguntas?” Nina comenzó con un deje de vacilación en la voz: “He oído historias que sugieren que la “Estrella Brillante” y los “Desaparecidos” se separaron hace casi cien años. Cuando el tío Duncan trajo a nuestro grupo a bordo, no pude evitar observar cómo evitabas su mirada. Disculpa si no me corresponde mencionarlo...”. Lucrecia, con rostro sereno e inescrutable, asintió en señal de reconocimiento. “Es cierto que decidimos emprender caminos diferentes”, admitió con franqueza. “Sin embargo, esos acontecimientos son cosa del pasado. Actualmente, la dinámica entre mi padre y yo puede ser compleja, ni del todo armoniosa ni del todo tensa. Se debe principalmente a que... hemos estado distanciados durante tanto tiempo”. Tras asimilar esta revelación, Nina respondió pensativa. Percibió un sutil matiz de añoranza y melancolía en la voz de Lucrecia. “Debo admitir” comenzó con vacilación” que no eres exactamente como me lo había imaginado. Conocerte al principio me generó bastante aprensión”. Lucrecia rió suavemente, con una mirada comprensiva. “A menudo, la gente crea narrativas sobre lo desconocido, pero rara vez se enfrenta a las imprecisiones de su propia imaginación”, respondió con gracia. “No tienes que ser tan formal conmigo, Nina. Podemos tutearnos”. Nina pareció ligeramente sorprendida. "Pero seguro que tú..." Lucretia la interrumpió con una cálida sonrisa y dijo: “Tu 'tío Duncan' es mi padre. Dada esa conexión, me parece bastante extraño que mantengas tanta formalidad”. Tras reflexionar un momento sobre las palabras de Lucrecia, Nina asintió. "Supongo que tienes razón..." Una tierna sonrisa iluminó el rostro de Lucrecia al observar a Nina, quien, a pesar de su radiante espíritu, actuaba con la mayor naturalidad humana. Su mirada se posó entonces en el “Invocador de Demonios”, quien rebosaba de expectación, esperando con ansias las aventuras que le aguardaban en la ciudad. En una zona más tranquila del barco, el eminente erudito Morris se encontraba absorto en una emotiva conversación con Taran El, un viejo conocido con el que no había tenido contacto en años. Su charla insinuaba una próxima visita a la prestigiosa universidad de Wind Harbor. Simultáneamente, en la sección central del barco, Vanna absorbía información sobre la enigmática "estructura etérea" de la nave, guiada por un conejo articulado llamado Rabbi. En cuanto a la muñeca sensible "Alice", parecía estar en compañía de su padre. A su llegada al barco, este había hablado con entusiasmo de presentársela a Luni antes de llevársela. Estos intrigantes individuos componían la nueva cohorte asociada a su padre. Mientras muchos académicos y expertos debatían enfrascados en el posible resurgimiento de la Flota Desaparecida, este grupo parecía más bien estar de vacaciones. Su formidable destreza era innegable. Cada uno poseía habilidades excepcionales que los hacían invaluables para la Flota Desaparecida. Sin embargo, desde la perspectiva de Lucrecia, parecían muy diferentes de lo que ella había preconcebido. Contrariamente a lo que cabría esperar de los seres conocidos como "habitantes del subespacio", este grupo no emanaba una energía oscura ni opresiva. En cambio, eran refrescantemente vibrantes y llenos de vida, lo que hacía que interactuar con ellos fuera un placer. Al observarlos, Lucretia parecía que la decisión de su padre de reunir a esta variopinta tripulación no se basaba en un plan calculado y complejo. Parecía más bien que el destino o la casualidad habían entrelazado sus caminos, reuniendo a estos enérgicos viajeros. Alejándose de su momento de introspección, Lucretia centró su atención en asuntos inmediatos. "A medida que nos acercamos al puerto, me encargaré de tu alojamiento", declaró. "Tengo algunas residencias escondidas en Wind Harbor, cada una con cierto nivel de comodidad. Una vez que te instales en la ciudad, ¿tienes alguna aventura específica en mente? Podría sugerirte algunos lugares de interés". "¿Lugares de interés?" Los ojos de Nina brillaban con gran expectación. "¿Por casualidad conoces algún restaurante famoso en Wind Harbor? Se rumorea que alberga una gran variedad de tesoros culinarios de la inmensidad de los Mares Infinitos. ¡Mi principal objetivo aquí es disfrutar de ellos!" Una expresión ligeramente divertida cruzó el rostro de Lucretia. "¿Tienes ganas de probar las maravillas gastronómicas de Wind Harbor?" Nina respondió con entusiasmo inquebrantable: “¡Absolutamente!” La mirada de Lucrecia se profundizó: “… ¿Mi padre te ha informado sobre las singulares costumbres gastronómicas élficas?” Una expresión de desconcierto se dibujó en el rostro de Nina. "Pues no", confesó, captando las implicaciones subyacentes de las palabras de Lucrecia. "¿Pasé por alto algo importante?" “No es un error de tu parte. Sin embargo, es un aspecto de su cultura que se comprende mejor conociéndolo de primera mano” comentó Lucretia con un dejo de picardía. “Más tarde, te guiaré al Distrito de la Corona. El rostro de Nina brilló de esperanza. "¿Ahí encontraremos todas las delicias culinarias?" Lucrecia sonrió: "Está convenientemente situado cerca del hospital". Nina frunció el ceño confundida. "¿Por qué...? Espera, ¿qué?" Simultáneamente, en el “Estrella Brillante”, dentro de la zona de descanso designada para la tripulación, Duncan había encontrado un rincón tranquilo. Desde allí, observaba atentamente una peculiar interacción que ocurría a poca distancia. Allí, dos muñecas peculiares estaban conversando, ambas aparentemente perdidas. Alicia, con evidente curiosidad, examinó la entidad que tenía ante sí, que parecía aún más "muñeca" que ella. Tras una pausa contemplativa, se dio la vuelta y le preguntó a Duncan: "¡Capitán! ¿Cómo se hace amiga de un desconocido?" “Empieza con una presentación sencilla” aconsejó Duncan, sacando un puñado de patatas fritas de la nada y lanzándoselas a Ai, que pasaba tranquilamente junto a una mesa cercana. “Tu nombre siempre es un buen punto de partida. Tomando en serio su consejo, Alice se giró hacia Luni. "¡Saludos! Soy Alice, a veces llamada Anomalía 099". Tras una ligera reverencia, Luni respondió: “Saludos, soy Luni. Estoy al servicio de la señora Lucrecia. ¿Tiene usted alguna relación con el antiguo amo?” Sacudiendo la cabeza, Alice declaró con orgullo: "¡Para nada! ¡Pertenezco al capitán! ¡Me encargo de las tareas culinarias y de limpieza a bordo!" Luni parecía contemplativa, un suave zumbido mecánico emanaba de ella mientras procesaba la información. Todavía intrigada, Alice examinó a Luni con más atención. "¡Te faltan hilos sobre la cabeza!" Luni parecía genuinamente desconcertado. "¿Cuerdas? ¿Qué quieres decir con eso?" Alice explicó con entusiasmo, usando gestos amplios para enfatizar sus palabras: “Hay algo único que todos poseen. Es como un hilo brillante que se extiende desde su ser. El capitán me informó que soy la única capaz de percibirlo”. Frunció el ceño, su perplejidad era evidente. “Se refirió a él como el 'Hilo del Alma'. Para ser honesta, el concepto todavía se me escapa. Pero lo que sí sé es que, cuando tiro de él, la persona que está sujeta a él queda completamente inmóvil”. Con su típico tono mecánico, Luni respondió: “Tu descripción escapa a mi lógica. Como entidad creada, carezco de la esencia a la que llamas alma. Pero estoy equipada con un sistema de cuerda funcional”. Para darle a Alicia una comprensión más clara, Luni se dio la vuelta y le mostró una llave de cuerda grande y adornada, con forma de arco intrincado, incrustada en su espalda. Un destello de reconocimiento brilló en los ojos de Alice. "¡Oh! ¡Un mecanismo de cuerda! ¡Yo también tengo uno!" Con entusiasmo rebosante, giró, permitiéndole a Luni echar un vistazo. "¿Ves este lugar oculto bajo mi ropa? Ahí es donde puedo darme cuerda. Sin embargo, el mecanismo está fuera de mi alcance, así que el capitán lleva consigo la llave de cuerda." El mecanismo interno de Luni produjo una melodía caprichosa, indicando su felicidad. “Es fascinante cómo nos parecemos”, comentó. “Es mi experiencia de doncella al encontrarme con alguien como yo. Tanto la señora como el antiguo amo insinuaron la posibilidad de nuestro parentesco. Sus predicciones parecen acertadas”. La alegría de Alice era palpable al exclamar: "¡El capitán es realmente asombroso!". Luego observó con más atención, despertando su curiosidad: "¿Te has dado cuenta? Nuestras conexiones de extremidades parecen tener un diseño similar. Sin embargo, tus apéndices parecen un poco más rígidos que los míos...". Luni observó su brazo pensativamente y reconoció: “De hecho, nuestras articulaciones tienen un parecido sorprendente”. Incapaz de contener su emoción, Alice soltó de repente: "¡Ah, otra cosa! ¿Puedes separar la cabeza del cuerpo? ¡Mírame!" Y, sin esperar ninguna reacción, Alice se desprendió rápidamente la cabeza, mostrándosela con orgullo a Luni como si estuviera presentando un truco de magia inesperado: "¿Ves esto? ¡Es completamente desmontable..." Luni, momentáneamente sobresaltada por la dramática demostración de Alice, dudó una fracción de segundo antes de colocarle las manos en el cuello. Palpando la unión, le dio un tirón experimental. En respuesta se escuchó un ruido de clic distintivo.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 546

Estás leyendo el capítulo 546 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.