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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 529 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¿Colgante? Sobresaltada por la voz que resonaba en sus oídos, la mirada de Heidi se dirigió al colgante que descansaba sobre su clavícula: una pieza de joyería producida en masa que había obtenido. Un torrente de recuerdos se abrió de golpe: el peculiar dueño de esa vieja tienda de antigüedades; el colgante que su padre había adquirido misteriosamente de allí; la protección casi sobrenatural que le había proporcionado durante el desgarrador evento del Sol Negro; un colgante gemelo, las desconcertantes indagaciones de Vanna sobre los orígenes de la tienda de antigüedades, y ahora... la repentina aparición de Duncan Abnomar y sus crípticas palabras... Heidi, psiquiatra de profesión, sintió que se le aceleraba el pulso. Los puntos comenzaron a conectarse en su mente, creando una imagen que la hizo cuestionar su propia cordura. “Respira hondo y ten cuidado con dónde se desvía la mirada. Hay cosas que no deberías mirar” comentó Duncan con una sonrisa cómplice. “Tu padre insistió en que te lo recordara. Un zumbido consumía la cabeza de Heidi. ¿Estaba siendo afectada por algún tipo de sutil manipulación mental, o era solo su ansiedad la que le jugaba una mala pasada? Se sujetó la cabeza, intentando recuperar la compostura. "¿Dónde está mi padre ahora?" Ofrece su experiencia sobre los Desaparecidos. Te la ocultó para ahorrarte la ansiedad. No esperábamos que te vieras envuelto en este caos. “¡¿Cómo está?! ¿Está contigo en tu barco?” preguntó Heidi, pero se arrepintió al ver la compostura del capitán. Sin mostrar ninguna molestia, Duncan dijo: “Está en perfecto estado de salud, sigue una rutina estricta y es invaluable para nuestra tripulación. ¿Algo más en mente?” Heidi dudó un momento. Otro suceso, cerca de la repentina partida de su padre, la seguía atormentando. Por absurdo que sonara, necesitaba respuestas: "¿Vanna... también está contigo?". La expresión de Duncan, aunque inalterada, reveló todo lo que necesitaba saber. "¿Te gustaría conocerlos?" Heidi, sorprendida, se tambaleó al hablar: "Yo... ¿puedo? ¿En serio? Disculpa si me excedí, pero hay tantos rumores sobre ti... Pensé..." La interrumpieron a mitad de la frase. Al salir de una puerta repentina iluminada por una llama esmeralda, dos rostros reconocibles la saludaron. Morris sonreía, mientras que Vanna parecía un poco avergonzada. Tras una larga ausencia, Vanna se acercó lentamente a Heidi, con pasos vacilantes. Al acercarse, le tocó la nariz con cariño, un gesto peculiar que evocaba sus juegos de infancia. "¿Cuánto tiempo ha pasado?", empezó, con un deje de nerviosismo en el tono. "Siento mucho no haberte contado antes sobre mi nuevo puesto. Es un puesto bastante delicado con muchas cláusulas de confidencialidad. El capitán acaba de concederme el permiso para esta visita. Dime, ¿estás enfadada conmigo?" Heidi pareció congelada por un momento, con la mirada fija en Vanna. Sus ojos, que albergaban años de recuerdos y preguntas, se posaron entonces en Morris, otro rostro que le resultaba tan familiar. Tras unos instantes que se le hicieron eternos, finalmente dejó salir su confusión contenida: "¿Alguno de ustedes podría aclarar esta desconcertante situación?" Al observar la tensión inicial entre sus compañeros, Duncan intervino para intentar calmar la situación. "Tienen mucho de qué hablar", comentó, con un gesto de desdén y girando sobre sus talones. "Mientras tanto, charlaré un poco con Lucy". Esta intervención casual dejó a Vanna, Morris y Heidi en un incómodo triángulo de palabras no dichas y sentimientos no resueltos. Sin darse cuenta, o quizás optando por ignorar, la creciente tensión entre Vanna y Morris, Duncan se acercó con confianza a Lucretia. Sin embargo, al llegar a ella, la encontró evadiendo su mirada. Su expresión era una mezcla de ansiedad y vulnerabilidad. Desaparecida en su torbellino de pensamientos, Lucrecia se había estado preparando mentalmente para esta inevitable confrontación. La inesperada aparición de su padre en este surrealista paisaje onírico la dejó desorientada. Mientras él interactuaba con el “psiquiatra”, su mente se apresuró a encontrar las palabras adecuadas para explicar su larga ausencia y el misterio que rodeaba a la guadaña. Sin embargo, cuando finalmente estuvo ante ella, las palabras se le escaparon. La feroz "Bruja del Mar", un título que aterrorizaba tanto a marineros como a piratas, se quedó sin palabras y abrumada emocionalmente. Justo cuando estaba a punto de hablar, su hilo de pensamiento se desvió aún más. “Podemos esperar” interrumpió Duncan con suavidad, indicándole que se detuviera. Dirigió su atención a Heidi y sus compañeras, que aún estaban a poca distancia. “Observemos un rato. Confundida, Lucrecia se esforzaba por descifrar las intenciones de su padre. La frase "observemos" desató en su mente una cascada de posibles interpretaciones, desde conspiraciones hasta complejos planes. Sin embargo, una mirada más atenta al comportamiento de Duncan revelaba pura diversión. Siguiendo su mirada, Lucrecia intentó procesar la escena que tenía ante sí. La realidad distaba mucho de los elaborados escenarios de reencuentro que había imaginado a lo largo de los años con su padre. En sus reflexiones, había visualizado un encuentro dramático entre su yo eterno y el “Desaparecido” que regresaba del vacío, muy similar a la experiencia de Tyrian. Había previsto un enfrentamiento épico entre la Estrella Brillante y el Desaparecido. La nefasta entidad del vacío causaría estragos, reminiscentes de la devastación que una vez desató en las trece islas de Witherland en la frontera... En sus sueños más suaves y caprichosos, Lucrecia a veces había pintado un cuadro completamente diferente. Visualizaba a su padre regresando de verdad, posiblemente en una tarde serena o al caer la noche. El lugar elegido le recordaba un acantilado que habían visitado durante sus años de formación. La Ciudad-Estado exacta se le escapaba, pero los recuerdos de la suave brisa marina y los campos cubiertos de flores blancas permanecían vívidos. La familia estaría encaramada en la cima de la roca más alta, mientras su padre compartía historias de sucesos lejanos. Lucrecia, a su vez, le presentaría con entusiasmo sus aventuras en "Estrella Brillante", sus laboratorios de vanguardia y su preciado tesoro literario. Sin embargo, estos sueños dispersos se evaporaron en la cruda luz del día, como suaves murmullos arrastrados por el viento. Ella no había previsto que su reencuentro real se desarrollaría de esta manera: inmersos en un sueño aparentemente ilimitado y escuchando chismes... Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, parecía que Lucrecia estaba reconstruyendo los motivos de su padre. Ella siguió su línea de visión, observando al psiquiatra, a miembros de la familia, amigos, una hija preocupada, un padre que intentaba torpemente enmendarse y un amigo que parecía completamente fuera de lugar. La sugerencia de su padre: “Observemos por un momento” comenzó a resonar. Parecía que Lucrecia estaba entendiendo. Sin embargo, el repentino comentario de Duncan la hizo reconsiderar su postura: “Le aconsejé a Morris antes que se acercara a Heidi para charlar. Lamentablemente, el momento oportuno nunca llegó. Pero quizás esto sea una bendición disfrazada; si hubiera aclarado las cosas antes, me habría perdido este intrigante drama”. Lucrecia se preguntó si había sido demasiado apresurada en sus suposiciones. En medio de esta fugaz perplejidad, recordó una observación que Tyrian había compartido en una conversación pasada: Su padre había redescubierto su esencia humana. Aunque quizás un poco excesivamente. En ese momento, no pudo descifrar el críptico comentario de su hermano. Pero ahora, una leve comprensión se abría paso. La entidad que emergió del subespacio se parecía a su padre, pero no exactamente como ella lo recordaba. “Lucy, ¿qué piensas?” La voz de Duncan irrumpió, sacando a Lucrecia de su ensoñación. Su atención se centró en su padre, cuya mirada la escrutaba en busca de una respuesta. El torbellino de emociones y la disonancia entre los recuerdos del pasado y la realidad presente se disiparon momentáneamente. La “Bruja del Mar” sintió una nueva claridad: esos enredos enigmáticos parecían intrascendentes. El hombre que tenía ante ella era perfecto en sus imperfecciones. Después de todo, la vida no está limitada por la rigidez del escrutinio académico; no todos los enigmas exigen una solución. La señorita Heidi es más que capaz de gestionar la situación actual. Aunque nuestras interacciones han sido mínimas, reconozco su enfoque lógico. ¿Y el señor Morris? No se preocupe, está en su lista de consultores verificados... "Oh, no me refiero a ellos", Duncan lo desestimó con un gesto, dirigiendo la mirada hacia la vasta extensión del bosque. El bosque estaba bañado por un perpetuo resplandor crepuscular, pero sorprendentemente, se mantenían firmes e inquebrantables. "Esto parece un sueño, ¿verdad? Pero tiene un aura única, muy distinta a cualquier reino onírico en el que me haya aventurado..." Sorprendida, Lucretia dudó. La perspectiva de Duncan parecía tangencial, una marcada desviación del hombre pragmático y calculador que recordaba con cariño. Dejando a un lado su momentánea confusión, reorientó su energía, filtrando los murmullos y susurros distantes de la multitud. Ordenando sus pensamientos, comenzó: “Nuestra entrada a esta dimensión surrealista es a través del erudito Taran El, la figura estática apostada allí. Su consciencia está latente. Permítanme esbozar los acontecimientos que sucedieron...”. Luego procedió a destilar la vasta cantidad de información a su disposición, brindándole a Duncan una visión clara y concisa. Mientras escuchaba atentamente, su mente empezó a funcionar. Así que, si no me equivoco, este bosque actúa como un simple velo que oculta la verdadera esencia del sueño. Aunque el núcleo de este reino onírico permanece oculto en lo más profundo, el titiritero tras los hilos no es el erudito élfico Taran El, sino un tercer soñador. Lucrecia asintió con gravedad: “La existencia de un tercer soñador no niega la posibilidad de que una cuarta, o incluso una quinta entidad, influya en este reino. Los relatos de Heidi sugieren que los tentáculos de este sueño se extienden y se entrelazan con otros reinos, conectando potencialmente con innumerables soñadores. La asombrosa capacidad del bosque para autoregenerarse y ocultar sus secretos... es algo que quizá nunca antes hayamos visto”. La respuesta de Duncan fue un silencio profundo y contemplativo. Entonces, en un giro inesperado, notó un movimiento sutil en la periferia de su visión: los párpados del erudito Taran El se abrieron con un parpadeo repentino en la distancia.
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Estás leyendo el capítulo 529 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.