Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 518 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Trozos de papel de vivos colores se elevaban en espiral por el aire, en una alegre danza que los elevaba por encima de los altos tejados de la academia, girando alrededor de los muros exteriores de la llamada "torre" y llegando hasta la plataforma de observación. En un espectáculo que parecía mágico, se transformaron en la figura de una mujer llamada Lucrecia, encaramada en el borde de la plataforma.
La enorme plataforma de observación estaba desconcertantemente silenciosa, como un pueblo fantasma desprovisto de sus típicos habitantes eruditos.
Lucrecia, con las cejas fruncidas en señal de concentración, estudió la situación en lo alto de la torre.
Numerosos instrumentos intrincados, diseñados específicamente para registrar diversos aspectos de la información celeste, zumbaban silenciosamente, continuando su función sin intervención humana. Un prominente conjunto de lentes, sostenido por una red de sofisticados brazos mecánicos, apuntaba su mirada vigilante hacia el firmamento. Tres grupos de lentes, cada uno con una compleja estructura de filtrado, se habían desprendido temporalmente. Su extracción parecía ser resultado de una manipulación manual.
La plataforma estaba inquietantemente vacía; quizá el personal original se había marchado cuando el sol se atenuó misteriosamente. Sin embargo, el funcionamiento continuo del dispositivo de lentes sugería que alguien había estado presente durante la desaparición del sol, utilizando el equipo del observatorio para escrutarlo.
“Mirar al sol en estas condiciones… no es precisamente la acción más inteligente…” murmuró Lucrecia para sí misma, en un susurro.
Sus ojos recorrieron la plataforma en busca de la figura del renombrado Maestro Taran El, cerca del complejo dispositivo de lentes. De repente, su mirada se fijó en un objeto mundano: un simple lápiz caído al suelo.
Con el corazón latiéndole con fuerza, se acercó rápidamente y descubrió la figura del renombrado erudito elfo, Taran El, que yacía inerte en medio de un laberinto de tuberías de vapor a presión. Tenía los ojos firmemente cerrados, su cuerpo inmóvil, como sumido en un profundo sueño.
Sin perder un instante, Lucrecia se apresuró a evaluar el estado del erudito. Su respiración era regular, lo que indicaba que no corría peligro inmediato, pero por alguna razón, estaba inconsciente. Hizo un gesto al aire, convocando a una multitud de soldaditos de juguete desde las sombras bajo ella. En respuesta, rápidamente formaron una fila ordenada y corrieron hacia el erudito inmóvil.
Los soldados de juguete rodearon a Taran El al instante, inspeccionando meticulosamente su cuerpo como si fueran médicos en el campo de batalla, con sus vocecitas resonando con informes rápidos. Mientras trabajaban, el rostro de Lucretia pasó de la preocupación a la confusión.
No había heridas visibles, ni signos de agresión física, ni evidencia de veneno o maldiciones mágicas.
La mujer conocida como la "Bruja del Mar" se inclinó y levantó suavemente los párpados del erudito. Luego extendió la mano y le dio una bofetada en el rostro, intentando despertar a Taran El, pero sus esfuerzos fueron en vano.
“Parece como si hubiera caído en un sueño profundo e inexplicable… ¿qué pudo haber causado esto?”, se preguntó Lucrecia en voz alta, con la voz cargada de perplejidad.
Mientras reflexionaba sobre el misterio, vio a dos soldados de juguete abriéndole la mano que Taran El apretaba contra su pecho. En su mano había un trozo de papel de reclutamiento, casi destrozado por la fuerza de su agarre.
“¿Y qué podría ser esto…”
Intrigada, Lucrecia tomó el papel. Al desdoblarlo con naturalidad, lo encontró cubierto por un boceto aproximado de un objeto circular. Dentro del círculo se extendían numerosas líneas intrincadas y frenéticas que parecían tejer su propia narrativa caótica. Intentó descifrar las marcas durante un rato, pero no halló ningún patrón perceptible entre las ramas extendidas o las líneas apretadas, fuera lo que fuera.
Era evidente que el artista responsable de estas intrincadas marcas había actuado con prisa, posiblemente incluso con pánico. Las manchas vacilantes dispersas por el boceto sugerían que el creador no estaba seguro de lo que había observado o que le costaba replicar con precisión la realidad que había presenciado.
Con expresión pensativa, Lucrecia examinó el boceto y entrecerró los ojos al contemplar el sol, que milagrosamente se había encendido de nuevo. Luego, desvió la mirada hacia el lápiz abandonado a poca distancia y hacia las tuberías de presión del "expreso" que conducían a la academia cerca de Taran El. Rápidamente ató cabos, formando una teoría sobre los acontecimientos que llevaron al erudito elfo a su estado actual.
Evidentemente, el erudito había corrido hacia el imponente observatorio cuando el sol se extinguió inexplicablemente. Impulsado por su curiosidad, buscó observar los detalles de la superficie de la Visión 001 en condiciones que ni siquiera los dispositivos de filtrado y lentes más avanzados podían replicar. Había logrado esbozar sus observaciones y pretendía enviarlas urgentemente a la academia por el sistema exprés. Sin embargo, en ese momento crítico, una fuerza misteriosa lo había golpeado, sumiéndolo en un sueño profundo e instantáneo. Su puño cerrado, aún sujetando con fuerza el esbozo, sugería que solo estaba parcialmente inconsciente al caer.
Pero ¿qué pudo haberle "golpeado"? ¿Podría haber sido un infiltrado encubierto dentro de la torre? ¿O podría haber sido una contaminación psicológica resultante de la observación del sol extinguido?
Lucrecia meneó la cabeza con desdén: era poco probable que se tratara de un infiltrado.
La razón era sencilla. Tras perder la capacidad de resistencia de Taran El, no sufrió más daño. El boceto que sostenía para protegerse estaba intacto, y no había señales de manipulación ni daños en ninguno de los dispositivos de la torre. No parecía plausible que un “intruso” se arriesgara a infiltrarse en la alta torre solo para sumir al erudito elfo en un sueño profundo.
En ese momento, el zumbido mecánico de un ascensor en funcionamiento interrumpió el hilo de pensamientos de Lucrecia.
Su mirada se dirigió hacia el sonido y vio la puerta de un ascensor deslizándose a un lado de la plataforma de la torre. De adentro, emergió un grupo de académicos de la Academia de la Verdad visiblemente nerviosos, con rostros preocupados.
Cuando vieron la imponente figura de la “Bruja del Mar” en lo alto de la torre, los eruditos se detuvieron abruptamente.
“Taran El observó el sol extinguido y desde entonces ha caído en un sueño inexplicable. Les recomiendo que limpien todo el equipo. Es posible que algunas de las lentes, que una vez reflejaron la 'verdadera forma' de Visión 001, se hayan contaminado”, aconsejó Lucretia a los eruditos con tono despreocupado, levantando el boceto para que lo vieran.
𝘧𝓇ℯℯ𝑤ℯ𝘣𝓃ℴ𝓋𝑒𝑙 . 𝑐𝘰𝑚
Esto es lo que logró dibujar antes de perder el conocimiento. Planeo llevármelo para analizarlo más a fondo y determinar si también está contaminado. Si se determina que es seguro, le aseguro que será devuelto.
Sin esperar respuesta, giró sobre sus talones y se dirigió al borde del andén. En un abrir y cerrar de ojos, se transformó en un remolino de papeles vibrantes y fue arrastrada por el viento.
Solo entonces los eruditos, que habían corrido a la torre tras escuchar el informe de un estudiante, recuperaron la compostura. Mientras observaban el confeti de colores que ya apenas se veía en la distancia, uno de ellos murmuró: “Esa bruja sí que es...”.
"Tan impredecible como siempre", agregó otro erudito, agitando la mano con desdén antes de moverse hacia el inconsciente Taran El, "Prioricemos llevar al maestro a un lugar seguro".
"¿Está bien que haya tomado el boceto del Maestro Taran El?" Un erudito humano relativamente joven expresó sus preocupaciones con vacilación, evidentemente sin plena confianza en la "Bruja del Mar".
“Tranquilo” le aseguró un erudito de mediana edad mientras levantaba con cuidado el brazo de Taran El para apoyarse. “Aunque Lady Lucretia puede ser excéntrica y tiene su forma única de hacer las cosas, no es ninguna desconocida en la Academia de la Verdad ni en la Asociación de Exploradores. Es, en cierto modo… una aliada. Es una de las eruditas fronterizas más reconocidas del mundo y experta en el manejo de la contaminación. Ha ayudado a la Academia a gestionar muchas situaciones peligrosas. Cumplirá su palabra… ¡Cielos! ¿Por qué pesa tanto?
“Demasiada comida chatarra, muchas noches de trasnochar y muy poco ejercicio pueden tener ese efecto”.
Pero creía que los elfos tenían una fisiología distinta a la de otras razas. Largas esperanzas de vida, sistemas metabólicos fuertes, dificultad para subir de peso y enfermedades poco frecuentes antes de la vejez...
“Incluso esos rasgos élficos inherentes tienen sus límites…”
…
Mientras tanto, en un centro médico administrado por la oficina administrativa en la Ciudad-Estado de Pland,
Heidi estaba en el pasillo, con la mirada perdida a través del cristal hacia el paciente que yacía tranquilamente en la habitación. Se giró para dirigirse a la oficinista que la había acompañado: "¿Cuál es el estado actual del paciente?".
"En coma profundo, sin signos de lesión física ni envenenamiento", respondió rápidamente el trabajador de uniforme azul oscuro. "El paciente no presenta ninguna enfermedad subyacente conocida y no ha estado expuesto a pociones mágicas ni sustancias heréticas que provoquen tales comas".
"Veo que la investigación es bastante exhaustiva", comentó Heidi, casi instintivamente. Luego negó con la cabeza y añadió: "Pero debo recordarle que soy psiquiatra, no internista. Me especializo en el tratamiento de problemas mentales y psicológicos, no en comas. Un paciente en un sueño profundo no es precisamente apto para psicoterapia. ¿Quizás debería buscar la ayuda de un médico?"
“Hemos agotado esa opción, señorita Heidi. Los médicos concluyeron que el coma de la paciente no se debe a una dolencia física”, replicó el trabajador, negando con la cabeza. “Tras exámenes exhaustivos, empezamos a sospechar…”
“Ya veo” lo interrumpió Heidi antes de que pudiera terminar, asintiendo levemente. “Sospecha que puede deberse a una contaminación mental o a una anomalía psicológica. Sin embargo, acaba de mencionar que el paciente no ha estado expuesto a ninguna fuente conocida de dicha contaminación.
Esa fue solo la conclusión inicial de nuestra investigación. La contaminación mental puede ocurrir de diversas maneras; no necesariamente requiere exposición activa. El paciente podría haber comprendido inadvertidamente alguna información o quizás...
El trabajador se detuvo en ese momento, haciendo un gesto hacia arriba con una expresión grave en su rostro.
O quizás esté relacionado con la reciente extinción solar. Por el momento, no hay evidencia de que el período de doce horas de extinción solar tenga efectos en las personas comunes. Sin embargo, la evidencia podría estar justo delante de nosotros.
“Ya veo. Esto es de mi especialidad” respiró Heidi con suavidad, recogió su botiquín y se dirigió a la puerta de la sala. Justo cuando estaba a punto de abrirla, se giró y aconsejó:” Durante el tratamiento, preferiría que nadie se acercara a esta sala. Si ocurre algún suceso sobrenatural en esta zona, por favor, avisen inmediatamente a los sacerdotes y guardianes locales.
“Entendido, señorita Heidi.”
Heidi asintió en respuesta, luego abrió la puerta y entró en la sala.
El inconfundible aroma a desinfectante, mezclado con aceite sagrado e incienso, le hacía cosquillas en la nariz. En la espaciosa sala, brillantemente iluminada por luces del techo, solo había una cama individual con un paciente solitario.
Invocando en silencio el nombre de Lahem, el dios de la sabiduría, Heidi también revisó el dije de cuentas de colores en su muñeca antes de acercarse con cautela a la cama.
Una niña yacía allí, con los ojos fuertemente cerrados, como si estuviera atrapada en un sueño tumultuoso, inmóvil como si… la conexión entre su cuerpo y su alma se hubiera cortado por completo.
Antes de abrir su botiquín médico, Heidi se tomó un momento para estudiar el rostro del paciente.
“¿Un elfo?” preguntó.

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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 518
Estás leyendo el capítulo 518 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.