Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 519 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando Heidi, una psiquiatra experimentada, descubrió que su nuevo paciente era un elfo, no pudo evitar una ligera sorpresa. A lo largo de su carrera, había tratado a multitud de pacientes, pero rara vez se topaba con elfos. Esto no era exclusivo de su profesión, sino que era común a muchos profesionales de la salud de diversas especialidades.
Los elfos, como raza, poseen una formidable constitución física que los convierte en la envidia de otras razas. Su esperanza de vida es impresionantemente larga y rara vez padecen enfermedades comunes entre otros seres. Los elfos poseen la capacidad innata de soportar condiciones adversas y mantener una salud robusta. Esta resiliencia se extiende no solo a su ser físico, sino también a su estado mental. Poseen una fortaleza mental excepcional, lo que podría ser una adaptación evolutiva a su prolongada esperanza de vida. Si bien no pueden rivalizar con la fortaleza emocional de los enanos, conocidos por sus metafóricos "corazones de piedra", sin duda superan a los humanos en términos de resiliencia mental.
Las singulares ventajas físicas y mentales de los elfos los han convertido en pioneros y aventureros legendarios a lo largo de la historia. Son reconocidos por su valentía, a menudo atreviéndose a adentrarse en territorios peligrosos, navegando a través de peligrosas nieblas e ilusiones, y regresando a casa sanos y salvos. Muchas de las ciudades-estado cercanas a la "Cortina Eterna" en el Mar Infinito deben su fundación a los exploradores elfos. La más notable de ellas es la célebre "Ciudad de la Aventura", conocida como "Puerto del Viento".
Sin embargo, a pesar de estas extraordinarias ventajas, los elfos no carecen de debilidades. Su desarrollo es más lento que el de los humanos, su capacidad de aprendizaje es algo menor y su excepcional resiliencia mental les impide recibir las bendiciones y gracias de los poderes divinos. Salvo el poder del Dios de la Sabiduría, la protección que ofrecen los otros tres dioses de la ortodoxia tiene un efecto mínimo en los elfos. Curiosamente, los enanos, que también poseen una sólida constitución mental, no parecen enfrentarse a problemas similares.
Existen muchas teorías sobre por qué a los elfos les resulta difícil recibir bendiciones divinas. Una hipótesis predominante sugiere que las antiguas e inflexibles herejías, profundamente arraigadas en la cultura élfica, los hacen detestables a los ojos de los dioses, concediéndoles únicamente la misericordia del Dios de la Sabiduría, el llamado "protector de todas las criaturas racionales".
En tiempos históricos, particularmente durante la Edad Oscura y la Era de las Ciudades-Estado Antiguas, que precedió a la Era de las Ciudades-Estado Nuevas, esta constitución élfica aparentemente abandonada y los prejuicios inherentes entre las razas provocaron numerosos conflictos sangrientos. Sin embargo, los elfos lograron construir un puente de entendimiento con las demás razas del mundo mediante la invención de los rifles de vapor y la pólvora de alto poder explosivo.
Tras estos tumultos históricos, los elfos, longevos y de mente abierta, aceptaron con generosidad los gestos de reconciliación de humanos y enanos. Aunque estas razas tienen una esperanza de vida más corta, han logrado establecer y mantener una coexistencia pacífica con los elfos que perdura hasta nuestros días.
Heidi se acercó a la cama de su nueva paciente, una joven elfa. Supervisó meticulosamente su respiración, le tomó el pulso y luego abrió su botiquín. Colocó cuidadosamente una variedad de pociones y dispositivos en la mesita junto a la cama.
Los días de sangrientos conflictos y oscuridad reinante se han desvanecido en los anales de la historia. Las fugaces vidas de humanos y enanos solo les permiten comprender los relatos de sus antepasados a partir de documentos históricos. Incluso para los longevos elfos, esos tiempos turbulentos se han reducido a incidentes menores, meros recuerdos lejanos de sus propias experiencias pasadas o las de sus padres.
En la era actual, la constitución única de la raza élfica, aparentemente abandonada por los dioses, aún persiste. Muchas antiguas familias élficas, si bien se adhieren a las enseñanzas del dios de la sabiduría, Lahem, siguen manteniendo diversas herejías enigmáticas y tradicionales. Sin embargo, esto no les impide ser parte integral del mundo civilizado actual.
De hecho, gracias a sus profundos conocimientos de matemáticas y mecánica, y a su creciente afiliación con el dios de la sabiduría, Lahem, los elfos se han labrado un papel indispensable en la actual era del vapor y la electricidad. De no ser por su población relativamente pequeña, su influencia sobre el Mar Infinito podría haber superado ya la de los humanos.
En estos tiempos, las herejías élficas de larga data o su incapacidad para recibir bendiciones de los tres dioses apenas reciben atención o debate.
Heidi encendió un quemador de incienso de fina factura, y un aroma relajante comenzó a extenderse por la habitación, instalándose alrededor del lecho de la enferma. El aroma relajante pareció tener un efecto calmante en la elfa, cuyas cejas se suavizaron y relajaron.
Heidi se inclinó, levantó suavemente los párpados de la niña y sostuvo un cristal violeta brillante ante sus ojos, balanceándolo rítmicamente de un lado a otro.
Te encuentras atrapado en un sueño, un estado de inquietud transformado en una jaula defensiva. Pero lo que necesitas ahora es ayuda, así que has dejado una "llave" para alguien en quien confías. Esta persona de confianza aparecerá en tus sueños, ayudándote a enfrentar tus miedos o guiándote para encontrar la salida de este sueño...
Mientras Heidi balanceaba el cristal entre las columnas de humo de incienso, susurró estas palabras al oído de la niña. Su voz era baja, lenta, casi mágica.
Heidi era una psiquiatra experta y contaba con numerosas estrategias para ayudar a sus pacientes. Si bien los métodos de tratamiento convencionales, que incluían encuestas y sugerencias psicológicas para determinar el estado mental de los pacientes y ofrecer orientación personalizada, eran su especialidad, también era experta en emplear diversas técnicas extraordinariamente eficaces en situaciones más complejas.
El arsenal de herramientas terapéuticas de Heidi era muy diverso. Abarcaba una gama de artículos, como garrotes, agujas de oro y pólvora. Y, por supuesto, también utilizaba incienso calmante, pociones relajantes y cristales rituales.
Ser psiquiatra no estaba exenta de desafíos. En un día normal, Heidi atendía a estudiantes insomnes y trabajadores agotados. Sin embargo, también tenía que lidiar con entidades malignas que se manifestaban en los sueños e imaginaciones de sus pacientes.
“Ahora empiezas a sentirte un poco más relajado, pues la persona que te ayudará está a punto de aparecer en tus sueños…”
Heidi insistió con sus palabras suaves y tranquilizadoras. Simultáneamente, notó un tenue brillo plateado que comenzaba a emerger en las pupilas de la elfa. Esto era señal de que la bendición del Dios de la Sabiduría, Lahem, comenzaba a surtir efecto. Afortunadamente, a pesar de la constitución "dejada de la mano de Dios" de las elfas, aún eran susceptibles a las bendiciones de Lahem. Esto le brindó cierto alivio a Heidi, una devota seguidora del Dios de la Sabiduría.
Les has dejado una puerta. Esta puerta está muy cerca de ti. Le has confiado la llave para abrirla a quien te asiste. Ahora, te encuentras en un refugio seguro, esperando en silencio que se abra esta puerta...
“Estás tranquilo, porque sabes que quien cruzará esa puerta es en quien más confías…”
Con cada palabra que susurraba Heidi, la respiración de la elfa se hacía progresivamente más larga y estable.
Esta calma fue temporal, pero fue suficiente para que Heidi se preparara para la siguiente fase de su “tratamiento”.
Rápidamente, Heidi se apartó de la elfa y colocó el colgante de cristal púrpura, que había estado usando para hipnosis, en una cama vacía cercana.
Agarrando el cristal púrpura heredado de su padre, recitó suavemente las oraciones al Dios de la Sabiduría, Lahem, y gradualmente cerró los ojos.
Un momento después, Heidi abrió los ojos y se sentó, con una mirada de confusión evidente en su rostro.
No había conseguido entrar en ningún sueño: ¿la hipnosis no había surtido efecto?
Heidi se levantó de la cama y examinó cuidadosamente su entorno antes de regresar a la cama donde yacía la niña elfa.
Su “paciente” todavía yacía allí en tranquilidad, sin mostrar signos de conciencia.
Después de varias pruebas y dos intentos fallidos de hipnosis, Heidi descubrió que era absolutamente incapaz de establecer una conexión con el sueño de la niña elfa.
Una abrumadora sensación de derrota comenzó a crecer dentro de ella.
Heidi permaneció sentada junto a la cama, pensativa, durante un rato, considerando diferentes estrategias de tratamiento. Finalmente, tras un largo suspiro, se levantó y se dirigió a la salida de la habitación, masajeándose el cuello y los hombros, ligeramente entumecidos.
Sin embargo, justo antes de llegar a la puerta, el sonido de pasos que se acercaban resonó desde el pasillo exterior. A esto le siguió el tintineo distintivo de una llave al insertarse y girarse en una cerradura. El pomo giró, y una persona con un uniforme azul oscuro, indicativo de su trabajo en una oficina gubernamental, abrió la puerta del pabellón.
“Señorita Heidi, ¿cómo está la situación?”
El trabajador uniformado, que parecía haber estado esperando pacientemente afuera, en la “zona segura” designada, durante bastante tiempo, preguntó sobre el progreso del tratamiento con un matiz de nerviosismo en su voz.
“Desafortunadamente, no ha habido ninguna mejora; la hipnosis convencional no ha dado resultado. Quizás tenga que recurrir a rituales o brebajes más potentes”, respondió Heidi con pesar, negando con la cabeza. Mientras hablaba, levantó el colgante de cristal morado y se lo volvió a colocar alrededor del cuello. Tomó su pesada maleta y añadió: “Necesito regresar y planificar los próximos pasos del tratamiento”.
“…Bueno, supongo que has hecho lo mejor que has podido”, suspiró el trabajador, con un tono lleno de empatía. “Varios profesionales de la salud mental lo han intentado antes, pero ninguno ha podido penetrar los sueños de este paciente. Debido a la peculiaridad de la situación, los sacerdotes designados por la iglesia están profundamente preocupados de que pueda tratarse de una extraña contaminación mental causada por la extinción del sol. Se están tomando este asunto muy en serio… pero poco podemos hacer. Si incluso expertos como tú lo encuentran difícil, entonces parece que realmente no podemos acelerar el proceso”.
Heidi asintió suavemente en señal de acuerdo.
Sutilmente, sintió un leve calor que irradiaba del colgante de cristal púrpura que descansaba sobre su pecho.
“¿Necesita que le consigamos un vehículo para transportarle a casa?” preguntó cortésmente el trabajador.
“No es necesario; mi coche está aparcado fuera” declinó Heidi, sacudiendo la cabeza.
Bien, entonces no te acompañaré. Puedes salir por donde entraste. Iré a revisar al paciente una vez más.
Heidi respondió con un zumbido evasivo, le dedicó una sonrisa amistosa al trabajador y luego giró, dirigiéndose hacia el largo y oscuro pasillo exterior.
Mientras tanto, el trabajador de uniforme azul también se dio la vuelta y se dirigió hacia la chica elfa dormida.
El sonido de pasos resonó detrás de Heidi, aproximadamente a cinco metros de distancia.
En silencio, Heidi agarró su maleta y con la otra mano encontró el compartimento secreto en el fondo. En un instante, con el rostro impasible, se dio la vuelta y apretó el gatillo.
"¡Bang!"
La bala dio en el blanco, clavándose en la espalda de la figura del uniforme azul. Explotó al impactar, dejando una nube de sangre.

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Estás leyendo el capítulo 519 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.