Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 517 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Mientras Cabeza de Cabra hablaba, su tono estaba impregnado de una seriedad e incertidumbre inusuales que a Duncan le parecieron bastante extrañas, considerando su historia compartida. La declaración era clara, pero aun así llena de preguntas y enigmas: “Si mantenemos el ritmo actual, estaremos cerca de Wind Harbor en aproximadamente 24 horas. Eso es lo que indica nuestro mapa marítimo. Sin embargo, el motivo de la aparición de los Desaparecidos en esta región aún es incierto. Necesitamos confirmar esta información de forma independiente, ya que toda esta situación es increíblemente desconcertante”.
Duncan no estaba acostumbrado a ese nivel de vacilación en la voz de Cabeza de Cabra; era una clara señal de que el misterio en curso del Desaparecidos se había aventurado más allá del alcance de las experiencias marítimas habituales de su primer oficial.
Mientras tanto, Duncan se encontraba apoyado en el borde del escritorio de navegación, con la mirada fija en la niebla que se movía lentamente sobre la carta náutica que tenían ante ellos. La silueta sombría del Desaparecido y el rumbo que aparentemente había tomado hacia el norte estaban envueltos en una neblina ambigua. Presumiblemente, se trataba del rastro del Desaparecido, pero la niebla omnipresente dificultaba cualquier conclusión concreta.
“En las doce horas previas a la misteriosa desaparición del sol, logramos de alguna manera 'saltar' todo nuestro viaje, desde la ruta norte hasta los mares del sur. Cómo ocurrió esto sigue siendo un misterio”, comentó Duncan, alzando la vista para encontrarse con la de Cabeza de Cabra al otro lado de la mesa. “Sin embargo, el Roble Blanco, que también estaba en el mar durante la desaparición del sol, no experimentó esta visión. Mantuvieron la ruta planeada sin desviarse.”
“Yo tampoco puedo darle una explicación, Capitán” respondió Cabeza de Cabra, con una mezcla de vergüenza e inquietud en la voz. “Tanto el Desaparecidos como el Roble Blanco superaron sus rigurosas pruebas, pero las diferencias entre ambas naves son sustanciales. Cualquier mínima variación podría ser el detonante de este inexplicable suceso...
Duncan guardó silencio, con el rostro sumido en una profunda reflexión. Tras una pausa pensativa, una repentina revelación pareció asaltarlo. "¿Cuándo cambió la carta náutica?", preguntó abruptamente.
Cabeza de Cabra respondió inmediatamente: “Justo cuando el sol volvió a encenderse”.
"¿Estás seguro?" Duncan no tenía ninguna duda de que Cabeza de Cabra decía la verdad, pero se sintió obligado a confirmarlo.
“Absolutamente”, respondió Cabeza de Cabra, asintiendo con énfasis. “He estado observando diligentemente todos los elementos de navegación, incluyendo las fluctuaciones en la carta náutica. Cuando el sol desapareció, la carta permaneció inalterada, casi como si estuviéramos estacionarios. Sin embargo, en cuanto el sol reapareció, la carta se sumió en el caos, similar a nuestras transiciones del mundo espiritual a la realidad. Al principio, supuse que era un proceso de autocalibración. Pero, para mi sorpresa, una vez que la carta se estabilizó, indicó que el Desaparecidos ya se acercaba a Wind Harbor…”
Al escuchar la explicación de Cabeza de Cabra, Duncan frunció el ceño. "Entonces, este repentino 'salto' probablemente ocurrió en el momento en que el sol reapareció..."
Un profundo silencio se apoderó entonces del camarote del capitán, cargado de pensamientos no expresados y preguntas sin respuesta. Duncan no pudo adivinar los pensamientos de Cabeza de Cabra en ese momento, pues su mente estaba inundada de un tumulto de especulaciones y un diluvio de preguntas, todas las cuales parecían gravitar hacia un problema central: ¿qué había ocurrido en el Mar Sin Límites durante el tiempo en que el sol desapareció y posteriormente reapareció?
Al principio, Duncan simplemente asumió que la oscuridad era una visión pasajera, similar a un amanecer retrasado que había experimentado una vez, un retraso que duró apenas unos minutos. Durante ese incidente, salvo el pánico inicial entre algunos miembros de la tripulación, la vida continuó sin cesar, y el mundo permaneció prácticamente inafectado.
Sin embargo, pronto se dio cuenta de que la desaparición de este sol era marcadamente diferente y marcaba el comienzo de una plétora de anomalías, como la interrupción de las comunicaciones entre ciudades y la alarmante visión del "límite" del Roble Blanco.
Ahora, tras el regreso del sol, reconoció que las extrañas consecuencias eran aún más graves. La nave entera, la Desaparecida, se había "teletransportado" inexplicablemente dos tercios de su viaje, apareciendo cerca de Puerto del Viento. Además, Tyrian había informado que las demás ciudades-estado ignoraban por completo la ausencia temporal del sol.
Parecía que, durante la extinción y reavivamiento del sol, el mundo se había transformado brevemente en una extraña forma, generando un sinfín de contradicciones. Los Desaparecidos, a menudo conocidos como el "barco fantasma" que acecha en los confines de la realidad, habían logrado atravesar esta grieta de forma clara y perceptible.
Un pensamiento estimulante y al mismo tiempo desconcertante se apoderó de Duncan de repente.
¿Cuál era el verdadero propósito del sol?
¿Existía únicamente para proporcionar luz y calor mientras suprimía la erosión sobrenatural de su mundo? ¿O frenaba algo mucho más significativo: la erosión del mundo mismo?
Su reflexión fue interrumpida abruptamente por la voz de Cabeza de Cabra: “Capitán”, comenzó, “¿cuál es nuestro siguiente paso? Si el Desaparecido ha llegado a Wind Harbor... ¿deberíamos contactar a la señorita Lucretia?”.
“Primero, debemos evaluar nuestro entorno. No sería prudente acercarse a la Ciudad-Estado sin precaución” respondió Duncan, recordando sus encuentros pasados en Pland y Frost. No pudo evitar negar con la cabeza instintivamente. “Mantengan a los Desaparecidos ocultos en las sombras y la niebla, y cuando llegue el momento, contactaremos con Lucrecia.
Cabeza de Cabra respondió con un tranquilo: “Sí, capitán”.
Duncan gruñó en respuesta, se acercó al espejo ovalado en la esquina de la habitación y lo golpeó. Un remolino de luz y sombras oscuras emergió, y en un abrir y cerrar de ojos, la imagen de Agatha, vestida con su habitual atuendo de aventurera, se materializó ante él.
“Nunca imaginé que mi primer viaje contigo estaría lleno de eventos tan sobrenaturales”, comentó Agatha, suspirando. “Tal como predijiste, embarcarme con los Desaparecidos me permitiría vislumbrar los extraordinarios fenómenos de nuestro mundo. Ahora me doy cuenta de que mi imaginación era demasiado limitada antes de partir”.
"¿Te sientes abrumado?"
“Para nada. Por suerte, mi corazón no se sobresalta fácilmente” respondió Agatha con una sonrisa amable. “Lo siguiente en mi agenda es monitorear los cambios en el mundo espiritual, ¿cierto?
“En efecto, el mundo espiritual y esos 'reflejos' que atraviesan la frontera entre el reino espiritual y la realidad. Si es posible, también estén atentos a lo que ocurre bajo la superficie del mar”, declaró Duncan con la mayor franqueza. “Tengo la persistente sensación de que, aunque el sol ha vuelto a brillar, las repercusiones de este incidente están lejos de terminar. Un poco más de precaución no nos vendrá mal”.
“Entendido”, la sonrisa de Agatha desapareció, reemplazada por un asentimiento serio, pero luego agregó con un toque de humor, “Ah, debo cumplir con el protocolo del barco. ¡Lo cumplo, Capitán!”
Con eso, la imagen de Agatha en el espejo se evaporó gradualmente, dejando a Duncan continuar su reflexión frente al objeto reflectante.
…
En la ciudad, remolinos de papel vibrante se elevaban y giraban por las calles, serpenteando entre tejados altos y bajos antes de aterrizar en un edificio cercano a la universidad. El papel llegó al estudio del erudito lven, Taran El, ubicado dentro de las instalaciones universitarias.
Un momento después, la figura de Lucrecia se desplegó del papel de color y reveló la expresión desconcertada de la Bruja del Mar.
"¿Podría seguir varado en el tejado, sin poder bajar?", reflexionó Lucrecia en voz alta, con la mirada fija en una ventana entreabierta cercana.
Justo cuando estaba a punto de subir al tejado para comprobar si el erudito elfo estaba efectivamente abandonado allí, una ráfaga de pasos frenéticos resonó desde el pasillo exterior, deteniendo sus acciones.
Mientras el clamor en el pasillo continuaba, Lucrecia señaló con indiferencia hacia la puerta en la distancia con un dedo.
Entonces, con un fuerte "bang", la puerta se abrió de golpe y una mancha de sombras salió disparada de la habitación hacia el ruido. Tras un breve grito y el golpe sordo de alguien cayendo, un aprendiz nervioso, que luchaba por levantarse, fue "escoltado" al interior de la habitación.
El aprendiz fue lanzado horizontalmente, como si se deslizara dentro, flotando a unos diez centímetros del suelo. Al detenerse en la habitación, los objetos que lo habían transportado se dispersaron bajo él: innumerables soldados de juguete salieron corriendo de debajo del aprendiz, alineándose rápidamente en filas ordenadas en el suelo junto a él. Al son de tambores y trompetas, marcharon con precisión coordinada de vuelta a las sombras junto a Lucrecia.
El aprendiz, que había sido conducido inesperadamente al interior, observó con horror los soldaditos de juguete que se movían en el suelo. Su mirada se dirigió entonces a la dueña de los soldaditos, que estaba junto a la ventana. Finalmente reconoció a esta mujer vagamente familiar.
“¡La bruja... ah, señorita Lucrecia!” El aprendiz se puso de pie apresuradamente, saludando a esta enigmática figura, protagonista de innumerables cuentos y mitos. “Vaya... Buenas tardes...
Mientras hablaba, el aprendiz no pudo evitar girar bruscamente su cuerpo: un pequeño soldado de juguete se había colado en el bolsillo de su abrigo y se había roto al caerse. Sin embargo, ante sus ojos, el soldado se recompuso, giró rápidamente y corrió hacia su dueña, desapareciendo entre las sombras.
Sin inmutarse por la falta de decoro del joven aprendiz debido a su estado de pánico o los restos del soldadito de juguete, Lucrecia fue directo al grano: “Estoy aquí para ver a tu maestro, ¿dónde podría estar?”
"Iba a buscarlo yo mismo", respondió el aprendiz, tragando saliva mientras respondía apresuradamente a la famosa "bruja", conocida por su "actitud gélida, naturaleza solitaria, destreza para lanzar maldiciones y temperamento voluble", "Alguien lo vio dirigiéndose a la Torre de las Nubes cuando el sol se puso... desde... desde el tejado de la universidad..."
La ceja de Lucrecia se arqueó sorprendida: "¿Desde el tejado de la universidad?"
“Sí… Sí, un testigo lo vio, y parecía tener mucha prisa… No ha regresado desde entonces, y me temo que algo le pudo haber pasado…
“Más bien parece que se está metiendo en problemas, haciendo acrobacias en la azotea de la universidad con sus persistentes dolencias de hombro y cuello. Ni siquiera para un elfo, esos deportes extremos son recomendables” comentó Lucrecia con indiferencia, y luego hizo un gesto de desdén con la mano al joven aprendiz. “Iré a ver cómo está. Mientras tanto, ¿cómo te llamas?
El aprendiz se enderezó un poco. "Jo... Joshua Dino".
“Muy bien, le informaré a su amo que su puntaje de conducta será descontado en tres puntos”.
El rostro de Joshua adoptó una expresión de asombro: “¿Por qué?”
Pero para entonces, la forma de Lucrecia ya se había fragmentado en vibrantes fragmentos de papel, que giraban en el aire mientras se elevaban por la ventana, dejando atrás un débil eco en el oído del joven aprendiz.
“…No se permite correr en el edificio de investigación”.

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Estás leyendo el capítulo 517 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.