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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 511 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Zhou Ming regresó a su solitario apartamento y encontró todo intacto, congelado en el tiempo tal como lo había dejado. Caminó sobre las familiares y ligeramente desgastadas tablas del suelo, rodeado del ambiente inalterado de su vivienda. Su mirada se posó en los objetos que habían permanecido estáticos, cuya familiaridad le daba una sensación de constancia. El zumbido constante del ventilador de su ordenador, siempre encendido, sirvió de banda sonora a su regreso, calmando gradualmente sus pensamientos tumultuosos. Una emoción única, difícil de precisar, revoloteó en lo más profundo de su corazón ante esto. Abriéndose paso entre los diversos objetos esparcidos por el suelo, Zhou Ming se dirigió hacia la ventana, cuyos cristales estaban bien cerrados y revelaban un mar de niebla blanca ondulante afuera. Su mirada permaneció fija en la neblina durante lo que pareció una eternidad, tras lo cual extendió una mano para empujar la ventana. Como era de esperar, permaneció firme, sin ceder ni un ápice. La harina y un puñado de latas ingeniosamente apiladas en el alféizar reflejaban la terquedad de la ventana como si fueran centinelas silenciosos, guardianes de un ambiente sereno y solitario. Se quedó allí por lo que pareció una eternidad, de pie, silencioso e inmóvil, ante la ventana. Su mirada parecía perdida en la densa niebla, pero su mente era un lienzo en blanco. Solo después de un tiempo indeterminado, parpadeó, como una estatua que despierta de su letargo, y giró la cabeza hacia un lado. Junto a su cama descuidada, el monitor de la computadora sobre su escritorio emitía un tenue resplandor. La persistente notificación de red desconectada interrumpía ocasionalmente la tranquilidad en la esquina inferior derecha de la pantalla. El cuaderno, una reliquia de sus anteriores apuntes, yacía abandonado en un rincón del escritorio, sin tocar sus páginas durante un buen rato. Metódicamente, Zhou Ming se acercó y se sentó frente a la mesa. Se quedó mirando la pantalla vacía un rato antes de sacar el teclado y el ratón de la esquina donde estaban. Abrió el navegador y, con naturalidad, escribió una pregunta en el buscador: "¿Existe aún el mundo más allá de la niebla?". Como era de esperar, el navegador no arrojó ningún resultado útil. Después de presionar la tecla Enter, el cursor en pantalla parpadeó algunas veces antes de que aparecieran páginas de error por interrupción de la red y servidores remotos que no respondían. El resultado no lo sorprendió. Zhou Ming ya había intentado comunicarse con el mundo exterior a través de su frágil sistema informático cuando la niebla cubrió su habitación. No esperaba una pantalla diferente esta vez. Su intención era simplemente formular esa pregunta, no necesariamente buscar respuestas ni intentar comunicarse con nadie. Entre el zumbido sordo y continuo del ventilador, Zhou Ming suspiró. Con naturalidad, arrojó el teclado y el ratón a su rincón. Luego, cogiendo el cuaderno, lo abrió por una página intacta y empezó a escribir con cierta seriedad: Al mundo más allá de la niebla, saludos del solitario habitante de esta habitación. En un futuro no muy lejano, me encontraré cruzando el umbral, rumbo a una Ciudad-Estado fronteriza. Viajo allí en busca de respuestas. Sin embargo, sospecho que ya las sé. En ese peculiar mundo al otro lado de la puerta, sucedieron innumerables acontecimientos increíbles, y mis instintos siempre han sido astutos en ese ámbito. Ante esto, he dejado de anticipar respuestas del otro lado de la niebla, ni espero que alguien llame a mi ventana o puerta a través de la densa neblina. Aún no estoy seguro de qué le ha sucedido a este mundo, pero quizá no soy yo quien se ha transformado, sino tú, el mundo que reside en mi tranquila y limitada morada. Aquí todo sigue igual. Tengo mi cama, un sofá, una mesa de centro, un escritorio, sillas, mi armario junto a la cama y una estantería considerable, que ahora está prácticamente vacía. Ha pasado tiempo desde la última vez que limpié la habitación, pero sorprendentemente no hay polvo. Sé que aproximadamente la mitad del polvo en los hogares proviene de la muda de piel y la contaminación de las actividades cotidianas, pero la mayoría de las veces no estoy aquí para contribuir a ello. Por lo tanto, una gran parte de este lugar se mantiene en un estado limpio… A pesar de la ausencia de polvo, la habitación parece algo desordenada debido a mis anteriores visitas apresuradas y posteriores salidas sin ordenar. No es particularmente atractivo ver este desorden todo el tiempo... Si las cosas son como sospecho, creo que es hora de arreglar esta habitación. Aunque quizás sea redundante decir esto, y quizá pronunciar estas palabras no tenga importancia ahora, espero que te vaya bien en el reino más allá de la niebla. Adiós... ahora me dispongo a limpiar esta habitación. Zhou Ming exhaló suavemente, dejó caer el bolígrafo en su soporte, leyó con atención las palabras recién escritas, luego cerró el cuaderno y lo depositó en la esquina del escritorio. Entonces, en solemne silencio, se puso de pie y se dedicó a implementar el plan que había anotado en su cuaderno: limpiar y organizar la habitación. Empezó con la cama algo desordenada, doblando la colcha y ajustando las almohadas y las sábanas. Después, centró su atención en los objetos del escritorio y la mesa de centro, seguidos del armario y la estantería, y finalmente, en las pertenencias esparcidas por el sofá y el suelo. No había mucha acumulación de polvo, así que no fue necesario fregar. Zhou Ming solo tuvo que tomar un trozo de papel y barrer el poco polvo acumulado en las superficies de los muebles antes de tirarlo tranquilamente a la basura. Finalmente, Zhou Ming se encontró frente a la ventana. Se detuvo a examinar los objetos esparcidos en el alféizar. Tras detenerse un rato, recogió las herramientas que con optimismo alguna vez había deseado usar para abrir la ventana” como martillos y llaves inglesas” y las guardó en una caja de herramientas cercana. Luego reorganizó las latas apiladas y otros objetos diversos, devolviéndolos a sus lugares correspondientes. A continuación, humedeció una toalla de papel y la sostuvo contra el alféizar de la ventana con la mano izquierda, permaneciendo inmóvil en esa postura durante diez segundos. Tras respirar hondo, procedió a limpiar el alféizar con suavidad. La harina, que antes se usaba como indicador para comprobar si alguien había manipulado la ventana, desapareció sin esfuerzo con el papel húmedo. En ese momento, la habitación había recuperado su estado impecable y ordenado. Zhou Ming exhaló, recorriendo con la mirada la habitación, repasando su trabajo. Luego cogió una bolsa de plástico negra que contenía la basura que había recogido durante la limpieza. La bolsa no pesaba mucho, su contenido consistía principalmente en papel usado y latas vacías, pero al levantarla, un peso tangible pareció contrarrestar su agarre. Agarrando la bolsa destinada a la eliminación, se acercó a la puerta de su apartamento de soltero y la abrió de golpe. La habitual imagen de la niebla oscura y turbulenta lo recibió, sus ondulaciones parecían ocultar todos los enigmas del mundo, a la vez caóticos y elusivos a la comprensión. Ante la niebla negra que se arremolinaba, Zhou Ming dudó un momento antes de levantar la bolsa de basura y arrojarla a la niebla. En cuanto la bolsa de plástico se le escapó de las manos, sintió un fuerte deseo de recuperarla. Era como si los papeles tirados y las latas vacías fueran los últimos tesoros que quedaban en este mundo, y él, el único jugador que quedaba en este mundo en decadencia, estaba decidido a preservar cada gramo de material en su habitación. Sin embargo, logró reprimir esta reacción instintiva. Abrió la mano y, con una sensación de desapego, vio cómo la bolsa de plástico se hundía en el abismo brumoso que se extendía tras la puerta, desapareciendo en un instante. Sabía que esos objetos desechados no llegarían al otro lado de la puerta; solo él, asumiendo su identidad alternativa como Duncan, tenía esa habilidad. Todo lo demás se desvanecería sin dejar rastro en la niebla en espiral al cruzar el umbral. Tras deshacerse de los objetos y borrar su existencia del mundo, Zhou Ming se lavó las manos y dio un paso al frente, dispuesto a abandonar aquel lugar familiar. Al otro lado de la puerta, Alice lo esperaba con una comida preparada para compartir. Sin embargo, cuando estaba a punto de cruzar el umbral de la puerta, un sonido anómalo llamó su atención: el zumbido del ventilador de la computadora acelerando bruscamente su velocidad. Zhou Ming se quedó paralizado, retrajo el pie y volvió la mirada hacia la fuente del sonido. En la pantalla de la computadora, que proyectaba una tenue luminiscencia, la interfaz, que previamente había mostrado notificaciones de desconexión de red e inactividad del servidor remoto, ahora vibraba. Luego, las notificaciones desaparecieron e inmediatamente después, la barra de progreso de carga en la parte inferior de la página cambió de rojo a verde, emprendiendo un lento viaje hacia su finalización. Zhou Ming sentía el corazón latirle con fuerza en el pecho, amenazando con estallar ante la intensidad del momento. Una quietud casi tangible invadió la habitación. Al instante siguiente, cerró bruscamente la puerta de su habitación y corrió hacia su escritorio. La barra de progreso de carga en la parte inferior de la interfaz del navegador seguía avanzando con paso firme; la tenue luz verde era lenta pero firme, como una llama que se extendía lentamente. En lo que antes era una página en blanco, el contenido se materializaba, formando una imagen. Zhou Ming fijó su mirada en la imagen emergente: la luna. Parecía una toma en perspectiva directa tomada desde el espacio. La imagen mostraba una luna grisácea y blanca suspendida en la oscura extensión del universo, con su superficie surcada por gargantas causadas por cráteres. A pesar de su naturaleza alienígena, la intrincada combinación de patrones de luz y oscuridad le resultaba curiosamente familiar. Incluso sin conocimientos de astronomía, Zhou Ming reconoció esta representación icónica. Su encuentro con la pintura en la oficina de Tyrian se confirmó: el tema era, efectivamente, la luna. Cada detalle de la pintura solo podría haber sido captado por alguien que la hubiera observado directamente, dibujándola meticulosamente desde una posición estratégica cercana. Zhou Ming se hundió lentamente en su silla, reclinándose, con la expresión fija en la imagen de la luna que ocupaba casi toda la pantalla. Tras un largo rato, su mirada se desvió hacia arriba, hacia la línea de texto que había introducido previamente en el cuadro de búsqueda. ¿Existe todavía el mundo fuera de la niebla? Permaneció en silencio, congelado en su sitio, durante lo que pareció una eternidad antes de que finalmente saliera de su estado de estatua. Extendió la mano para agarrar el teclado que tenía a su lado y empezó a escribir nuevas palabras en el buscador. ¿Es esta la respuesta? ¿Quién respondió? Tras escribir rápidamente sus preguntas, Zhou Ming fijó la mirada en la pantalla, pero no hubo respuesta. No aparecieron nuevas imágenes ni más barras de carga. Solo quedó el cursor, girando en el mismo sitio, como si fuera un ojo silencioso y letárgico. Aparte del zumbido cada vez más intenso del ventilador de la computadora, débil y bajo, los únicos sonidos que permeaban el silencio eran su propia respiración rítmica y los latidos palpitantes de su corazón. Momentos después, la imagen de la luna en la pantalla desapareció, víctima de un fallo de carga. La interfaz volvió a un blanco pálido, sin contenido, salvo la única línea de texto que había regresado: conexión de red interrumpida o servidor remoto no responde.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 511

Estás leyendo el capítulo 511 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.