Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 512 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Con un crujido, la puerta que conducía al camarote del capitán, conocido como el Desaparecido, se abrió de golpe, revelando la imponente figura de Duncan entrando con seguridad en la habitación. Era una escena de austera simplicidad, con una única pieza única, la cabeza de cabra, que la distinguía. La cabeza de cabra, una peculiar entidad de madera encargada del sistema de navegación, reaccionó al instante a su presencia. Sus rasgos de madera tallada crujieron al girar la cabeza para encontrarse con la mirada de Duncan.
Sin dudarlo, Duncan se dirigió a la cabeza de cabra: “Duncan Abnomar, respondiendo anticipadamente”, anunció, afirmando su presencia antes de que la criatura pudiera pronunciar palabra. Sin inmutarse por el inusual encuentro, cruzó la habitación tranquilamente hasta un rincón donde había un mueble bar cuidadosamente guardado. Extrajo un vasito, se sirvió una buena cantidad de licor potente y, con un solo movimiento suave, lo bebió de un trago.
La sensación ardiente y hormigueante de la bebida fuerte pareció quemarle los nervios, pero su fuerte carácter tuvo un efecto sorprendentemente calmante. Una exhalación lenta y relajante escapó de sus labios, delatando una ligera relajación en su intenso comportamiento. Con el ánimo algo más tranquilo, se dirigió hacia un mapa náutico extendido sobre una mesa, mientras su mirada recorría la ruta que serpenteaba hacia el sur.
Mientras tanto, la cabeza de cabra vigilaba silenciosamente, siguiendo lentamente los movimientos de Duncan. Observaba meticulosamente, atenta a cada movimiento a bordo. Tras un largo silencio, finalmente se armó de valor para afrontar la tensión palpable que flotaba en el aire.
Capitán… Percibo cierta pesadez en su estado de ánimo. ¿Quizás un poco de humor aliviaría el ambiente? Tengo un arsenal de chistes fríos a mi disposición, sobre todo aquellos con influencias élficas. A pesar de la creencia popular de que los elfos son una raza severa, en realidad albergan un sentido del humor muy particular” sugirió con voz vacilante.
Aunque Duncan no estaba de humor para bromas, respondió con desdén con un gesto de la mano. Comprendió que la intención del cabrón era animarlo. No respondió verbalmente, sino que se dejó caer en una silla cercana en silencio.
Aparentemente absorto en la intrincada red de líneas y marcadores de navegación del mapa, su mente, sin embargo, se distraía. Había estado buscando respuestas en su apartamento, pero sin éxito. Su ordenador, ahora atascado en un extraño estado de inactividad, no le ofrecía ayuda. Se comportaba como si las imágenes del paisaje lunar que habían aparecido previamente fueran producto de su imaginación.
A pesar de la escasez de respuestas, Duncan sintió que había dado con algo significativo. La representación de la luna de su tierra natal, en este mundo distorsionado y extraño, aunque fuera como imagen, modelo o simplemente como concepto, tenía profundas implicaciones. Sugería que los dos mundos aparentemente dispares no eran tan distintos como había supuesto inicialmente.
Estaba solo con sus secretos y teorías, sin nadie que pudiera comprender o analizar el asunto con él. Esto incluía a Alicia, quien depositó en él su confianza incondicional, y a Cabeza de Cabra, su supuesta compañera más leal.
Con un suave suspiro, Duncan levantó la vista del mapa, solo para encontrar la cabeza de cabra observándolo en silencio. Sus ojos de obsidiana eran como profundos y oscuros abismos, brillando con una sombra impenetrable.
“Capitán, su primer oficial está siempre a su servicio”, declaró solemnemente el cabeza de cabra, intentando calmar sus preocupaciones. “Entiendo sus sentimientos”, respondió Duncan con un suave movimiento de cabeza, “pero hay asuntos en los que no necesariamente puede ayudarme”. Sin embargo, su semblante severo se suavizó ligeramente ante la seriedad del cabeza de cabra. “Sus intenciones son encomiables, centremos la conversación en nuestro próximo viaje. Estamos poniendo rumbo a las ciudades-estado élficas del sur, ¿qué información puede compartir sobre la raza élfica?”
Como si hubiera estado esperando esta indicación, la cabeza de cabra respondió rápidamente. “Los recuerdo muy vívidamente”, comenzó, con un tono de contemplación evidente en su voz. Sin embargo, tras pronunciar estas palabras, pareció vacilar, haciendo una breve pausa antes de continuar. “Bueno, mi interacción con ellos ha sido mínima, pero sí recuerdo su excepcional aptitud para las matemáticas y la mecánica. Poseen una herencia histórica distintiva y se adhieren a algunas creencias y costumbres peculiares. Sin embargo, aparte de esto, su extraordinario aprecio y conocimiento de la cocina gourmet es reconocido”.
Las cejas de Duncan se fruncieron, percibiendo un significado más profundo en esa declaración aparentemente simple.
“Las preferencias gustativas de los elfos son notablemente distintas a las de otras razas, lo que los lleva a adaptar significativamente los platos extranjeros para que se ajusten a su paladar específico”, explicó la cabeza de cabra con tacto. “Por eso quise advertir a la señorita Nina antes, para moderar sus expectativas sobre los panqueques dulces de Puerto del Viento. Si bien es sabido que Puerto del Viento es un crisol de cocinas únicas de diversas ciudades-estado del mundo civilizado, lo que a menudo se omite es cómo los elfos modifican estos platos para adaptarlos a sus gustos locales. En esencia, los elfos tienen una propensión a rellenar los panqueques dulces con chile y queso fermentado picante, creando un sabor que es todo un descubrimiento gastronómico. Si bien personalmente aprecio su enfoque creativo, no lo encuentro mucho más atractivo que los intestinos de cerdo glaseados con miel o un pastel de ojo de oveja agrio y picante”.
Duncan exhaló un largo suspiro después de escuchar las palabras de Cabeza de Cabra: "Parece que Nina se llevará una gran sorpresa durante nuestra próxima expedición al sur.
….
En ese momento, Lucrecia se encontraba sentada en el estudio de Taran El, un renombrado erudito elfo. Lo observaba desde el otro lado de la mesa mientras revisaba rápidamente una montaña de materiales, mientras saboreaba con indiferencia sus rollitos de primavera.
El potente aroma de los rollitos de primavera atormentaba constantemente el olfato de Lucretia. Se trataba de una exquisitez tradicional de comida rápida élfica compuesta por panqueques, huevos, queso fermentado y un peculiar hongo conocido como hongo dedo negro. Sin embargo, su sabor frito recordaba a madera muy podrida, tanto en sabor como en olor. Para Lucretia, el hongo dedo negro procesado tenía una textura y un olor desagradables, parecidos a un trapo viejo y mohoso.
Para el observador casual, este brebaje distaba mucho de ser una delicia culinaria, pero para el Maestro Taran El, era uno de sus favoritos. No solo porque satisfacía su paladar élfico, sino también por su practicidad y facilidad de consumo.
Ser un erudito del calibre de Taran El le permitía terminar una comida en tan solo tres minutos, satisfecho con el sustento básico que le proporcionaba para el día. El tiempo ahorrado era invaluable, pues podía invertirlo en su incesante búsqueda de conocimiento y logros intelectuales.
“¡Eureka! ¡Sabía que estaba aquí!” murmuró finalmente Taran El, con la boca llena del último bocado de su rollo de primavera. Mientras intentaba tragar y hablar a la vez, sacó con delicadeza un fajo de papeles de la pila que se balanceaba peligrosamente. La pila se tambaleó precariamente bajo su tacto, como si fuera a caerse en cualquier momento. Sin embargo, de alguna manera recuperó el equilibrio, aunque en una posición más inestable que antes.
“Aquí tiene, señorita Lucrecia, los documentos del antiguo reino de Creta y las anomalías que preguntó... Si me hubiera contactado ayer, podría haberlos traído al instante antes de que esta montaña de papeleo los engullera.
Lucrecia aceptó los documentos ofrecidos, dirigiendo su mirada al erudito elfo sentado al otro lado de la mesa. Taran El se encontraba en la flor de la madurez élfica, entrando en la mediana edad. Con un poco de cuidado, podría fácilmente convertirse en un académico encantador, cautivando a innumerables jóvenes admiradores. Desafortunadamente, sus excesivos hábitos de trabajo y su descuido para dormir lo privaban de tal atractivo. Con frecuencia, como ocurría ahora, el maestro elfo era retratado con profundas ojeras, ojeras y un cabello desordenado que se caía con persistencia. Antaño rubio vibrante, su cabello ahora parecía paja amarilla en textura y color, y su tez era notablemente pálida.
Más de una vez, Lucrecia temió que este estimado erudito se desplomara repentinamente ante sus ojos. Pero milagrosamente, o mejor dicho, inexplicablemente, el Sr. Taran El logró seguir adelante.
“Te recomiendo encarecidamente que priorices tu salud y adoptes un estilo de vida equilibrado”, aconsejó la Bruja del Mar, hojeando los documentos que sostenía. “Aunque tu motivación sea simplemente prolongar tu vida por el bien de la investigación, debes atender las necesidades de tu cuerpo”.
“Sí que me cuido” replicó Taran El con indiferencia, pero corrigió rápidamente su afirmación. “Lo que quiero decir es que ahora me cuido más que antes. Pero tiempos extraordinarios requieren medidas extraordinarias, señorita Lucretia. Usted, más que nadie, debería comprender las implicaciones que los fragmentos que cayeron de la Visión 001 tienen para el mundo civilizado. Tenemos el deber de descifrar su misterio, y cuanto antes lo hagamos, mejor.
“Sin embargo, parece que estamos en un punto muerto. A menos que encontremos un nuevo descubrimiento, tu hábito de privarte del sueño parece inútil” sugirió Lucrecia, alzando la mirada para encontrarse con la suya. “A menos que logremos localizar a un superviviente del antiguo reino de Creta o descubrir un libro que explique con claridad la creación de la anomalía, te propongo que te tomes unos días libres.
Taran El hizo un gesto de desdén con la mano, con una pizca de irritación en el rostro. Parecía ansioso por rebatir su afirmación, pero no lograba formular un contraargumento. Tras unos segundos de silencio frustrado, un destello de reflexión se dibujó en sus ojos. La miró con un rastro de vacilación en la voz: “Señorita Lucretia, tengo entendido que su padre viene de camino. Al parecer, está interesado en el objeto caído”.
“En efecto… se enteró del objeto extraterrestre y partió de inmediato, tomándose el asunto muy en serio”, respondió Lucrecia con expresión algo incómoda. “No estaba preparada para esto. De hecho, todavía no me he hecho a la idea del todo. Pero ¿por qué lo mencionas?”
La reacción inmediata de su padre al ver el objeto caído indica que estaba consciente de algo. Señorita Lucrecia, ¿no cree...?
Él podría ser el descubrimiento que necesitamos. Quizás sepa qué es la esfera brillante en el centro de la luz, o quizás tenga información sobre el vínculo específico entre el antiguo reino de Creta y la Visión 001, o incluso...
“Maestro Taran El” intervino Lucretia, el erudito elfo”, creo que puede haber un malentendido aquí.
Mi padre es un distinguido explorador. Su interés reside en el peculiar objeto en sí... Y no olvidemos que ha sobrevivido un siglo en el subespacio.
“Incluso mi hermano y yo somos muy cautelosos al tratar con nuestro padre, pero tu perspectiva actual parece demasiado optimista y audaz”.
Taran El rió entre dientes: “Ah... entonces, en tu opinión, ¿qué comportamiento supone un mayor riesgo de muerte? ¿Un estilo de vida poco saludable o una interacción atrevida con tu padre?”.
Los ojos de Lucrecia se crisparon visiblemente y abrió la boca como si estuviera a punto de responder. Sin embargo, sus palabras fueron interrumpidas por una repentina conmoción y gritos de alarma desde el otro lado de la ventana. "¡El sol, el sol se ha apagado!"

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Capítulo 513
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 512
Estás leyendo el capítulo 512 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.