arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 491 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Desde esta posición elevada, Duncan tenía una vista panorámica de los amplios e impresionantes interiores de una antigua mansión, grandiosa y bellamente conservada. Cada detalle intrincado y cada talla ornamentada de la mansión le recordaban una cámara que conoció: la de la Reina de Hielo, Ray Nora. Al comprender esto, una oleada de emoción lo recorrió por completo, obligándolo a dirigir su atención a otras partes de la mansión. Justo enfrente de su posición en la escalera, el segundo piso se abría a un pasillo alargado que emanaba un aire de misterio. Las paredes de este pasillo estaban adornadas con pinturas antiguas, cuyos detalles habían sido difuminados por el tiempo, intercaladas con candelabros de hierro negro. Estos candelabros sostenían velas cuyas débiles llamas parpadeaban, proyectando una iluminación fantasmal. El pasillo parecía culminar en un extremo lejano, donde Duncan distinguió una puerta. Intuitivamente, creyó que esta puerta conducía a las habitaciones del señor o amo de la mansión. Resuelto en su curiosidad, Duncan comenzó su recorrido por el pasillo. Cada paso que daba sobre las antiguas tablas de madera provocaba un crujido, cuyo eco resonaba inquietantemente en el silencioso ambiente. La luz temblorosa de las velas, perturbada por su movimiento, creaba sombras danzantes en las paredes, intensificando aún más la atmósfera fantasmal del pasillo. Sin embargo, al acercarse al final del pasillo, un descubrimiento sorprendente lo detuvo en seco. La confusión le arrugó el ceño al ver que la majestuosa puerta que había visto desde lejos había desaparecido. En su lugar, había una parte dañada del suelo, con el aspecto de haber sido brutalmente destrozada. Las paredes y el techo también mostraban esta devastación, con enormes grietas que se abrían para revelar una extensión infinita de oscuridad. Acercándose al borde del piso dañado, Duncan se inclinó cautelosamente hacia adelante, intentando comprender la vasta oscuridad que se extendía abajo. Miró a su alrededor, buscando algún rastro del resto de la mansión. Pero era como si el pasillo en el que se encontraba flotara en el vacío, aislado de todo lo demás. Duncan recordaba haber visto una puerta y una habitación al final del pasillo, pero ahora parecía como si hubieran sido arrancadas cruelmente, desapareciendo en el vasto abismo. Sumido en sus pensamientos, la contemplación de Duncan fue interrumpida repentinamente por un suave crujido cercano. Sobresaltado, se giró y vio una figura vestida de negro, a la que inexplicablemente le faltaba la cabeza, que sacudía metódicamente un pedestal de mármol contra una de las paredes del pasillo. Sintiendo cautela y curiosidad a la vez, Duncan se acercó con cautela a esta enigmática figura. A diferencia de los fantasmas fugaces que había conocido en el pasado, este no desapareció. Al acercarse, la figura decapitada se irguió y, en un gesto de decoro, hizo una leve reverencia. Esta acción, que recordaba los modales de un mayordomo profesional, resultaba inquietante y desconcertante debido a la notoria ausencia de su cabeza. "¿Qué busca, honorable invitado?" Una voz extrañamente incorpórea emanó del pecho de la figura decapitada. Aunque tenía un tono cortés, un escalofrío recorrió la espalda de Duncan. Aun así, había encontrado muchas peculiaridades en sus viajes por este extraño reino, así que, dejando a un lado su inquietud, Duncan mantuvo la calma mientras interactuaba con el extraño ser que tenía frente a él. ¿Qué pasó con la habitación al final de este pasillo? ¿Por qué ya no puedo verla? “La habitación ha avanzado” entonó la entidad sin cabeza, con un profundo eco en sus palabras. “Salió de este reino hace muchísimo tiempo. La perplejidad arrugó la frente de Duncan, lo que lo impulsó a indagar más. "¿Y qué hay de su ocupante? Creía que alguien residía allí. ¿Dónde está?" “La dueña de la habitación se fue con ella. Ambas dejaron nuestro plano de existencia juntas hace muchos años” explicó el decapitado. “¿Pero cómo es posible?” preguntó Duncan con un tono de incredulidad. “Creía que solo había pasado un tiempo. “Para ti, quizás parezca reciente. Pero aquí”, la figura hizo una pausa, enfatizando sus siguientes palabras, “cosas que parecen haber ocurrido hace momentos podrían haber ocurrido hace milenios. ¿Y los eventos que crees que ocurren en un futuro cercano? Son épocas lejanas”. Esta enigmática explicación dejó a Duncan luchando por comprender. ¿Estaba en un lugar donde el tiempo se comportaba erráticamente? ¿Estaba esta mansión anclada de alguna manera al borde de una anomalía temporal? Sus pensamientos se dirigieron a la llave de latón, la misma llave que lo había guiado a esta desconcertante morada. Duncan comprendió de repente que una sensación fría le envolvía la mano. Al bajar la vista, encontró la llave de latón allí, y su forma parecía irradiar un frío sobrenatural. Al reconocer la llave, la figura decapitada pareció reaccionar, con un leve temblor en su cuerpo. Un sonido profundo y apagado surgió de su pecho: “Ah, eres el legendario invitado que porta la llave de latón. Mis más sinceras disculpas por no haber reconocido su significado antes. ¿Buscas a la dueña de nuestra mansión?” “¿La señora?” preguntó Duncan, intentando disimular su creciente confusión. “Mencionaste que se fue con la habitación. ¿Cómo puedo buscar a alguien que ya se fue? “Hay dos amantes asociadas a esta mansión”, explicó la figura, con un tono siempre paciente, que recordaba al de una sirvienta experimentada. “Una de ellas, eternamente ligada a su habitación, ha desaparecido junto a ella. La otra, la verdadera dueña de esta propiedad, jamás ha entrado en sus confines”. Mientras Duncan procesaba esta revelación, un solo nombre surgió en su mente: la Reina de Hielo Ray Nora. ¿Era ella la enigmática amante atada a su habitación? Una teoría incipiente sobre la identidad de la segunda "amante" empezó a cristalizar en la mente de Duncan. "¿Quién es esa otra amante de la que hablas?", insistió, fijando la mirada” o mejor dicho, concentrándose” en la entidad sin cabeza que tenía delante. “La mansión en la que se encuentran se conoce como la Mansión de Alice” respondió la figura con un tono inquietantemente firme. “Por lo tanto, la dueña solo puede ser Alice. Un breve destello de comprensión cruzó el rostro de Duncan, entrecerrando los ojos por un instante. Todo empezaba a encajar. La intrincada cerradura que había activado, colocada justo en la espalda de Alice, era el portal que lo conducía a esta mansión. ¿Cómo podía esta enigmática morada no estar intrínsecamente ligada a ella? No era una mansión cualquiera, sino la Mansión de Alice, que llevaba su nombre, y ella era su soberana. En cuanto a Nora, parecía más una residente atada a su habitación, confinada entre sus paredes, lo que le daba la esencia de una cautiva exaltada en lugar de una amante reinante. La historia narrada por Ray Nora empezó a tener más sentido: estaba atrapada en el "Nexo a la Deriva", designada para supervisar la "réplica del dios antiguo" situada en las profundidades del océano. Actualmente, gracias a una misteriosa sombra del subespacio, esta ilustre cautiva había logrado huir con su cámara, mientras el principal guardián de la mansión, el "guardián", vagaba por sus afueras. A pesar de sus deducciones, a Duncan le resultó difícil contrastar el comportamiento juguetón e inocente de Alice con la imponente presencia de la dueña de la mansión, o incluso del guardián de este peculiar reino. Dejando a un lado estas imágenes contrastantes, se recompuso y volvió su atención a la figura decapitada. "¿Por qué la dueña de la mansión, Alice, nunca pone un pie en su propio dominio?" preguntó Duncan, con un dejo de escepticismo evidente en su voz. “Ella reside en el jardín”, informó la figura sin cabeza, “habiendo estado en un sueño profundo durante siglos, y aún no es su momento de despertar y reclamar su hogar”. "¿Un sueño profundo en el jardín?", reflexionó Duncan en voz alta, intentando mantener la calma a pesar de un sinfín de preguntas que lo atormentaban. "¿Podría encontrarme con ella allí?" “Por supuesto que puedes”, respondió la figura sin dudarlo. A pesar de la ausencia de ojos, Duncan no podía perderse la persistente "atención" dirigida a la llave de bronce que sostenía. “Con la llave que posees, tienes autoridad para acceder a cualquier parte de esta mansión, incluyendo la entrada al jardín. Si tienes la amabilidad de seguirme, te acompañaré allí” entonó la figura. Agradecido, Duncan asintió y luego procedió a seguir la figura, lo que lo llevó a la majestuosa escalera de caracol que conectaba los niveles de la mansión. Mientras recorría la mansión camino al jardín, Duncan aprovechó la oportunidad para indagar más, con el objetivo de extraer toda la información posible de su guía. "¿Qué papel desempeñas en este vasto establecimiento?" “Soy el mayordomo de esta mansión” respondió la figura, ahora claramente mayordomo. “Al ver la reticencia de las criadas y el resto del personal a interactuar con usted, consideré oportuno ayudarle y atender sus necesidades. La pintura representaba un paisaje verde con un árbol majestuoso en el centro, cuyas ramas rebosaban de flores resplandecientes. La belleza etérea de la pintura contrastaba marcadamente con la atmósfera evocadora de la mansión. Delicados pétalos, aparentemente arrastrados por una suave brisa, flotaban hasta un estanque resplandeciente. Al observar más de cerca, Duncan pudo distinguir figuras tenues y etéreas sentadas bajo el árbol, con sus contornos borrosos, casi fundiéndose con el fondo, como si fueran recuerdos que se desvanecían. El arte era impecable, pero lo que realmente cautivó a Duncan fue la profunda melancolía y el anhelo que emanaba, que recordaba a las almas en busca de algo que tal vez nunca encuentren. Duncan recorrió suavemente el lienzo con el dedo, sintiendo la textura bajo las yemas. Era una piedra de toque que reflejaba la esencia misma de la mansión, reflejando la tristeza de las almas a la deriva, buscando consuelo. “Estas pinturas están dispersas por toda la mansión. Capturan la memoria y los sentimientos colectivos de las almas que residen aquí”, comentó el mayordomo decapitado, percibiendo la fascinación de Duncan. Añadió: “Con el tiempo, a medida que las almas olvidan su identidad, dejan rastros de su esencia. Esta mansión, con sus numerosas pinturas, murales y artefactos, sirve como un tapiz de recuerdos perdidos. Para los pocos que aún recuerdan, estas pinturas son recordatorios de días pasados. Para otros, son simplemente hermosas reliquias de una historia desconocida”. Duncan se volvió hacia el mayordomo con mirada pensativa. “Un testimonio tan conmovedor de la naturaleza efímera de la existencia. Estas almas, antaño llenas de vida y vigor, ahora son solo recuerdos fugaces, inmortalizados en el lienzo”. El mayordomo inclinó lo que habría sido su cabeza, un gesto que recordaba a un reconocimiento. “En efecto, señor. La existencia es fugaz, pero los recuerdos, aunque se desvanezcan, persisten”. Ambos permanecieron en silencio un momento, absorbiendo la profundidad de la obra de arte antes de que Duncan finalmente rompiera el silencio. "Continuemos. Me gustaría conocer a la señora y quizás encontrar más recuerdos similares por el camino". El mayordomo obedeció y condujo a Duncan hacia los laberínticos pasillos de la mansión.
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 492

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 491

Estás leyendo el capítulo 491 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.