Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 482 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
De repente, Duncan experimentó una sensación intensa y estremecedora que reconoció como similar a los momentos de "proyección astral" que había sentido en el pasado. Sintió como si su consciencia se fragmentara y naciera una nueva forma, casi como si tuviera un segundo cuerpo capaz de interactuar con el mundo. Sin embargo, esta experiencia fue única a su manera.
Desde la perspectiva de su recién formada entidad, Duncan se encontraba en un entorno extraño e inquietante. Rayos de luz, erráticos e inestables, atravesaban la oscuridad, como interferencias estáticas en una pantalla de televisión anticuada. El entorno era líquido y siempre cambiante, con patrones ondulantes de luz y sombra. Parecía estar en un mundo antiguo y sombrío poblado por numerosas formas humanoides flotantes. Al mismo tiempo, su atención se vio inexplicablemente atraída por un submarino extrañamente inclinado que flotaba sobre lo que parecía ser una isla submarina. La suave luz del submarino atravesaba las aguas turbias, creando un círculo de visibilidad.
Más allá del alcance limitado del foco del submarino, Duncan aún podía distinguir formas tenues y destellos de luz, lo que le permitía percibir el entorno desde un ángulo completamente nuevo y desconocido.
A través de la portilla de cristal del submarino, observó a su recién formada entidad flotando en la oscuridad de las profundidades marinas. Curiosamente, levantó lo que podría describirse como una extremidad para tocarse el rostro, que carecía de rasgos distintivos. Duncan no percibía la sensación de ojos porque esta nueva forma no los tenía, ni manos ni pies en el sentido convencional. Percibió una textura inusual y áspera cuando la punta de su extremidad rozó el rostro.
Impulsado por una corazonada inesperada, Duncan dirigió esta nueva forma para que presionara contra su rostro sin rasgos distintivos. Casi por arte de magia, el rostro comenzó a cambiar. La superficie oscura y lisa empezó a ondularse, y en instantes, dos ojos se materializaron. Su percepción y experiencia se intensificaron al instante.
Aún adaptándose a los controles de esta nueva forma rudimentaria, Duncan comenzó a acercarse con cautela al submarino. Sus ojos recién formados escudriñaban su funcionamiento interno y reflejaban su propia forma en el cristal. La experiencia fue a la vez emocionante y desconcertante.
De repente, Agatha se quedó sin aliento al ver la misteriosa entidad fuera de la cabina del submarino. Se giró y vio a Duncan, aún en su forma original, de pie junto al panel de control. “Me asustaste mucho”, dijo.
“La gente suele reaccionar así conmigo” respondió Duncan con frialdad, con la mirada fija en el panel de control del submarino. “Más vale que te acostumbres.
Los sentidos de Agatha se agudizaron. Nerviosa, miró a Duncan y a la inquietante figura que flotaba afuera. No podía evitar pensar que era típico del capitán Duncan infundir miedo, incluso en un entorno tan inusual como el océano.
Aunque estaba asustada, no pudo expresar sus preocupaciones. En cambio, cambió de tema y preguntó: “Entonces, ¿cuál es tu siguiente paso?”.
“Habiéndome adaptado a esta nueva forma temporal capaz de navegar en las aguas oscuras, mi objetivo es explorar el camino que nos espera”, dijo Duncan con naturalidad. Sus dedos danzaban sobre el panel de control, ajustando ajustes y palancas. El motor del submarino emitió un rugido tenso en respuesta. “También necesitamos ascender un poco. Esta nave no está construida para soportar estas profundidades extremas por mucho tiempo”.
Al expulsar el agua de la cámara de descompresión, el submarino inició su lento ascenso hacia la superficie. Agatha, sin embargo, parecía absorta, con la mirada fija en la portilla. Observó cómo la forma secundaria de Duncan, una figura humanoide, se desvanecía lentamente en el abismo del océano.
Pronto, la omnipotente oscuridad de las profundidades marinas absorbió hasta el más leve resplandor del submarino que ascendía. Sin embargo, Duncan no quedó ciego. Emitió una llama suave y etérea hacia el agua circundante, utilizando esta escasa fuente de luz junto con los sentidos especializados de su cuerpo para orientarse. Su camino fue obstruido por formas humanoides suspendidas en las aguas gélidas, aparentemente inertes y congeladas en su lugar.
A pesar de los esfuerzos de Duncan por evitar estas misteriosas entidades flotantes, no pudo esquivarlas por completo. Cada vez que pasaba nadando, pensamientos inquietantes lo atormentaban. Era como si estas figuras latentes, con sus innumerables ojos ciegos y almas inertes, estuvieran a punto de despertar. Sentía que lo escrutaban, tal vez incluso listas para tocarlo en cualquier momento. Sin embargo, al final, permanecieron estáticas, como muñecos vacíos hechos de limo marino, sin vida ni movimiento.
Navegando por este inquietante cuadro, Duncan llegó a un precipicio al borde de lo que se conocía como la “Isla Flotante Submarina”. Se detuvo un momento para contemplar el paisaje submarino que se extendía ante él.
Según informes, esta zona correspondía a la costa sureste de "Frost". Por encima de la línea de flotación, esta costa albergaba puertos, almacenes, aduanas y una encantadora iglesita encaramada en un acantilado, enmarcada por árboles de hoja perenne incluso en pleno invierno. Sin embargo, bajo las olas, el paisaje era completamente diferente: solo se alzaban acantilados desolados y escarpados, cuyos inquietantes tonos oscuros evocaban imágenes de esculturas primitivas desprovistas de todo adorno.
Duncan entonces dirigió su mirada hacia el corazón de la isla submarina. Entre la penumbra y las sombras que se cernían sobre ella, apenas pudo distinguir una estructura enorme e imponente. Parecía la cima de una montaña sumergida o quizás un pilar gigantesco que parecía atravesar la isla misma.
De repente, la mente de Duncan revivió una imagen que Martha había descrito durante una de sus comunicaciones anteriores. Había hablado de innumerables mentes ahogándose en el océano, cada una vislumbrando fugazmente un abismo oscuro antes de disolverse en la nada. Su terror colectivo había grabado una visión recurrente: un pilar colosal penetrando una vasta entidad en las profundidades del mar.
Tras reflexionar, Duncan se dio cuenta de que la inmensa entidad que observaba parecía sorprendentemente similar al "Plano Original" de Escarcha que Martha había descrito. ¿Y el imponente pilar? ¿Era una manifestación del Señor del Inframundo, incursionando en el mundo real? ¿O podría ser algo más, quizás lo que se rumoreaba que era una falsa creación?
Las preguntas se cernían sobre Duncan, llenando de una mezcla de temor y anticipación mientras contemplaba sus próximos movimientos en ese mundo submarino alienígena.
Duncan detuvo su avance, contemplando con atención el distante "pilar" que lo llamaba desde lejos. Tras avanzar solo una corta distancia, se sintió desanimado. El viaje submarino que le aguardaba era abrumador, extendiéndose por lo que sería la mitad de una Ciudad-Estado en tierra.
Las distancias submarinas eran engañosas, sobre todo al atravesar un entorno tan duro como las profundidades marinas. Aunque su forma actual parecía inmune a las inmensas presiones que aplastarían a un humano normal, se dio cuenta de que cubrir una distancia tan extensa sería una tarea agotadora y tediosa.
Mientras reflexionaba, una idea empezó a cristalizar en su mente. Con una sensación de experimentación vacilante, Duncan levantó lentamente un brazo y lo agitó en el agua. Una tenue llama verde siguió el movimiento de su mano, transformándose rápidamente en un remolino: un portal. Casi al instante, un pájaro esquelético, envuelto en llamas rugientes, surgió del portal y voló en círculos a su alrededor. Ai graznó con voz penetrante: “¡Quién convoca a la flota! ¡Transmisión exitosa! ¡Transmisión exitosa! ¡Abran la puerta, la entrega ha llegado!”.
Duncan quedó completamente desconcertado.
Ai, batiendo sus alas de fuego junto a él, se movía entre los miles de millones de toneladas de presión oceánica como si surcara libremente el cielo. Su voz, una síntesis aguda y disonante de tonos, parloteaba sin cesar, tan penetrante que se abría paso en la conciencia.
Fue asombroso: este entorno de extrema presión y oscuridad parecía no tener ningún efecto adverso sobre Ai.
Inicialmente, Duncan solo esperaba comprobar si la habilidad única de Ai para teletransportarse podría ser útil en esta expedición submarina. Estaba dispuesto a teletransportarla de vuelta al submarino si no lograba adaptarse. Pero su rendimiento no solo superaba lo esperado, sino que también superaba con creces cualquier expectativa.
Atónito, Duncan observó a Ai dar vueltas a su alrededor, imperturbable ante el agua, como si fuera un simple obstáculo ilusorio. Tras un instante de asombro, extendió el brazo y el ave se posó obedientemente sobre él. Ella ladeó la cabeza, mirándolo con curiosidad. "¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa?"
Duncan abrió la boca y se dio cuenta de que su forma actual no tenía una. Incluso si la tuviera, no estaba seguro de cómo funcionaría la comunicación verbal en ese mundo submarino. Optando por una alternativa, concentró sus pensamientos intensamente, esforzándose por transmitir mentalmente sus preguntas al espíritu aviar.
Estamos bajo el agua. ¿Sientes algo inusual?
Mirando fijamente a Ai a los ojos, Duncan buscó alguna señal de que lo había comprendido. Ladeó ligeramente la cabeza, un gesto que solía indicar curiosidad o contemplación. Conteniendo la respiración, esperó su respuesta, con la esperanza de que su nueva sinergia pudiera desvelar más secretos del abismo que se extendía ante ellos.
“¡GG, tú también surfeas!” La voz del pájaro resonó con un repentino estallido de entusiasmo, lo que le hizo batir las alas con fuerza. Al hacerlo, una lluvia de etéreas chispas verdes se desprendió de su cuerpo esquelético, iluminando su entorno inmediato con un resplandor inquietante. “¡Skywing 3G, qué rápido! ¡Skywing 3G, demasiado rápido!
La mirada de Duncan se tornó contemplativa mientras procesaba las animadas exclamaciones de Ai. Se encontró absorto en sus pensamientos, reflexionando sobre las implicaciones de lo que acababa de ocurrir entre ellos. El tiempo pareció ralentizarse mientras reflexionaba, tan absorto estaba que no respondió de inmediato al ave espiritual.
Al notar su falta de interés, Ai se relajó y se tranquilizó. Le dio un beso en el brazo con curiosidad antes de preguntar: "¿No has recibido respuesta de la solicitud?".
Esta pregunta actuó como un botón de reinicio mental para Duncan, sacándolo de las profundidades de su contemplación y volviendo a centrar su atención en los asuntos urgentes que lo aguardaban. Había mucho trabajo por hacer, y cada momento era precioso en este entorno impredecible.
Levantó la cabeza, su mirada atravesando la turbia extensión hacia la enigmática oscuridad que se extendía más allá. Un renovado sentido de propósito lo llenó, y volvió su atención hacia su interior, formulando mentalmente sus instrucciones a Ai.
“Llévame a ese lugar”, pensó, proyectándolo tan claramente como pudo.
¡Orden recibida! ¡Orden recibida!” La respuesta de Ai llegó rápidamente, con su voz teñida de su habitual exuberancia. Sus alas batieron con más energía que antes, avivando llamas que giraban a su alrededor en un remolino abrasador. “¡Misión cumplida!
Al escuchar la contundente afirmación de Ai, Duncan no pudo evitar sentir una mezcla de anticipación y temor. Con ella a su lado, estaban a punto de adentrarse en lo desconocido, y por primera vez en mucho tiempo, sintió una pizca de emoción mezclada con la incertidumbre.

Continúa leyendo
Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 483
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 482
Estás leyendo el capítulo 482 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.