Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 483 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el vasto y profundo océano, donde reina la oscuridad, una esfera solitaria, que brillaba con un verde fantasmal, surcaba el agua a toda velocidad, evocando la imagen de un cometa volando bajo las olas. La inmensa presión de las incontables toneladas de agua marina que la rodeaban parecía no tener efecto, incapaz de frenar su veloz viaje.
Ai viajó a una velocidad vertiginosa por el abismo acuático, deteniéndose solo al llegar al centro de este terreno sumergido. Al atenuarse el resplandor del fuego verde, Ai experimentó una transformación, pasando de su forma ardiente a su apariencia humana. Tras esta transición, se suspendió en el agua, y Duncan emergió en su lugar.
Con un ligero toque de perplejidad en el rostro, Duncan le lanzó una mirada extraña, lo que incitó a Ai a acercarse. Ella se posó con gracia en su hombro y preguntó, ladeando la cabeza: "¿Qué miras?".
En respuesta, Duncan guardó silencio y optó por acariciar con ternura la paloma posada sobre su hombro. Luego volvió a centrar su atención en la imponente estructura en el centro del terreno submarino.
De pie frente a él, el colosal pilar dominaba su vista. Esta enorme estructura partía de la cima de la tierra submarina, elevándose majestuosamente, perforando la isla submarina y continuando su ascenso a través del vasto océano. Sin embargo, el pilar no era infinito. A medida que Duncan se acercaba, notó más complejidades. La sección superior del pilar parecía haber sido cortada abruptamente mientras aún estaba bajo el agua, lo que sugería que había sido seccionada a una altura considerable.
Antes de profundizar en este misterioso fenómeno, Duncan se acercó con cautela a la sección central del pilar, examinando los patrones de su superficie.
La superficie estaba intrincadamente detallada y repleta de diseños complejos pero uniformes. La capa exterior del pilar semejaba múltiples tentáculos, tan finamente elaborados que parecía más el producto de un diseño sofisticado que una formación natural.
Dudando, Duncan extendió la mano. Aunque su forma actual no tenía manos ni pies completamente definidos, al acercarse al pilar, su brazo experimentó una rápida transformación, transformándose en una mano. Se preguntó si este cambio era una respuesta provocada por un factor externo, como un molde primitivo que responde a estímulos.
Esta contemplación le recordó a Duncan una sensación anterior, cuando sus rasgos faciales se transformaron en un ojo. Mientras estos pensamientos fluían, sintió que sus dedos recién formados tocaban la oscura superficie del pilar, que parecía tan áspera como el hierro fundido, pero con una sorprendente suavidad.
Con creciente curiosidad, Duncan examinó de cerca la superficie del pilar.
Ocultas bajo su exterior gris oscuro y opaco, detectó tenues líneas azul claro, similares a venas, que corrían bajo la piel humana. Esta observación le provocó una revelación sorprendente. Duncan recordó rápidamente una muestra de tejido que había recuperado de la boca del capitán Cristo Babelli en las profundidades del Obsidian.
La textura del pilar y la muestra que Duncan tenía eran sorprendentemente parecidas. Esta estructura monumental, que se yergue desafiante en las profundidades del océano, ¿podría ser una representación física del apéndice del Señor del Inframundo en nuestro reino?
Duncan se sintió inundado por un cóctel de emociones mientras retrocedía unos pasos, permitiendo que sus ojos recorrieran la inmensidad del pilar frente a él.
Localizar una cicatriz del Capitán Cristo en una estructura tan extensa parecía una tarea abrumadora, si no imposible. Sin embargo, esta constatación solo profundizó la admiración de Duncan por el coraje y la destreza del capitán.
Después de tomarse unos momentos para absorber su entorno, Duncan se embarcó en su viaje hacia arriba, navegando hacia la abrupta y repentina terminación del pilar.
Tras lo que pareció una eternidad, Duncan llegó al final. Era exactamente como lo había imaginado: el pilar parecía haber sido violentamente cercenado, con los bordes irregulares y ásperos, como marcas de mordiscos de dientes feroces y desiguales. El centro del extremo del pilar se hundía, como la ominosa boca de un volcán inactivo.
Duncan se cernía junto a esta terminación dentada, evaluando la enormidad del pilar. Dedujo que si la cavidad dentro de la mina de metal había sido creada por un apéndice o tentáculo similar, el que había atravesado la Ciudad-Estado era significativamente más pequeño. Posiblemente solo una quinta parte del tamaño del coloso que observaba en ese momento, si no más pequeño.
¿Podría ser el apéndice que había atravesado la Ciudad-Estado simplemente una manifestación menor de esta vasta entidad submarina? ¿O era que el tentáculo en la mina estaba en su infancia y debía crecer con el tiempo?
Duncan sopesó las posibilidades: si la batalla por la defensa de Frost hubiera salido mal, si no hubiera logrado vencer su reflejo, y si el tentáculo en la caverna de la mina hubiera crecido sin control, ¿habría brotado finalmente de la mina, atravesando las montañas y emergiendo como un imponente pilar? ¿Un pilar similar al que ahora observaba, que aparentemente perforaba la totalidad de la masa de tierra flotante?
¿Era esta la visión de la que habían hablado los fervientes discípulos de la Secta de la Aniquilación: su deseo de imitar el majestuoso diseño de su Señor en el reino tangible?
Estos pensamientos inquietantes ocupaban la mente de Duncan cuando, de repente, un rayo de luz pasó zumbando ante su vista, sacándolo de su introspección.
Rápidamente centró su mirada en la fuente de luz, encontrando el origen en el epicentro de la hendidura “volcánica”.
Sin dudarlo un instante, se lanzó hacia la misteriosa iluminación.
Navegando entre los afilados salientes del perímetro del pilar y la materia sombría que descendía, Duncan se adentró en un vasto y misterioso espacio submarino. En esta silenciosa extensión, un repentino destello de luz captó su atención, obligándolo a nadar con determinación implacable hacia el corazón mismo de la fractura del pilar.
Sin embargo, cuando llegó a su destino, la luz del faro se había atenuado y desaparecido.
Todo lo que quedó fue un abismo abierto, silencioso como una cripta y frío como una piedra inquebrantable, ubicado en el corazón de la columna fragmentada.
Flotando, Duncan intentó discernir cualquier detalle en ese vacío negro. Parecía una pausa tangible en el tiempo, un abismo que resonaba con silenciosos susurros de arrepentimiento y relatos ocultos de antaño.
Pero entonces, un cambio peculiar en su visión llamó su atención.
Debajo de él, en el centro de la fractura del pilar, la textura del suelo parecía irregular. No era nítida ni definida; en cambio, parecía… borrosa.
De hecho, era como si observara la realidad a través de un cristal esmerilado, distorsionando y difuminando los límites de la existencia.
Duncan, siempre cauteloso explorador, no se apresuró a llegar a este terreno anómalo. Antes de hacer contacto, convocó una llama tenue y etérea en la punta de su dedo y la proyectó delicadamente sobre la neblinosa extensión que se extendía debajo.
Basándose en la antigua sabiduría que decía: “Cuando acecha la incertidumbre, deja que el fuego espiritual ilumine la penumbra”, decidió que la precaución era primordial.
La llama espiritual verde desapareció casi instantáneamente al contacto, absorbida por la extensión de obsidiana, como agua filtrándose en tierra reseca. Instantes después, rastros del resplandor verde comenzaron a impregnar el vacío circundante, y de repente, todo el “suelo” se incendió con una luminiscencia fantasmal.
A medida que las llamas proliferaban, Duncan sintió que se formaba un vínculo inexplicable.
Sin embargo, este nuevo vínculo no estaba ligado a la imponente columna que se alzaba bajo él, la cual emitía las vibraciones de una entidad milenaria. Para sorpresa de Duncan, la conexión lo condujo a una presencia que le resultó… extrañamente familiar.
Pronto, el suelo experimentó una metamorfosis transformadora bajo la influencia del fuego que se extendía, reflejando gradualmente el brillo de un espejo. Esta extensión reflectante comenzó a ondularse como si estuviera hecha de un fluido espeso y sedoso, danzando con el resplandor del fuego espiritual.
Impulsado por un impulso instintivo, Duncan gravitó hacia este plano brillante y líquido. Embelesado por la hipnótica llamada del fuego, extendió una mano para acariciar su superficie.
¡Auge!
Sintió como si una explosión ensordecedora reverberara en su consciencia. El tiempo, que parecía haberse detenido, se abalanzó. Un velo que cubría los límites de la realidad se rasgó. Duncan percibió una transición inmediata, como si hubiera atravesado una puerta cósmica. En consecuencia, el reino a su alrededor comenzó a impregnarse de una luz radiante y dorada.
El intenso frío y la sensación de estar sumergido en el denso y turbio abismo del océano se evaporaron de repente. En su lugar, Duncan sintió la inconfundible sensación de tierra firme bajo sus pies. Esto era un cambio radical con respecto a la ingravidez que acababa de experimentar en el mundo submarino. La luz radiante que lo cegaba comenzó a atenuarse, permitiendo que sus ojos se acostumbraran. Una vez que lo hicieron, el entorno de Duncan se iluminó con nitidez, dejándolo completamente atónito.
Se encontraba en medio de una cámara opulenta e iluminada.
Rayos de luz dorada se derramaban desde una intrincada lámpara de araña que colgaba del techo, realzando los exquisitos detalles de la habitación. Muebles de aspecto caro relucían bajo la luz ambiental, y artísticas esculturas de metales preciosos relucían. Una lujosa cama, envuelta en cortinas translúcidas en el centro de la habitación, llamaba la atención. Y a través de estos velos translúcidos, Duncan pudo distinguir una figura que parecía descansar, posiblemente en un sueño profundo.
Abrumado por este repentino cambio de entorno, Duncan dudó sólo brevemente antes de girarse impulsivamente para mirar hacia atrás.
Era el camino por el que debió haber surgido.
Pero en lugar del familiar azul del océano o incluso la comodidad de una puerta, se encontró con un vacío discordante y fragmentado.
La cámara parecía terminar abruptamente en este borde, dando paso a una profunda grieta en la realidad. Este abismo era una malla caótica de suelos y paredes astillados, que se desvanecía en una extensión arremolinada de sombras ominosas y destellos apagados. Poseía un encanto inquietante, aparentemente lleno de secretos enigmáticos, pero también se sentía inquietantemente vacío.
Fue aquí y ahora que un concepto singular surgió en su conciencia: el subespacio.
El corazón de Duncan se aceleró, aunque ni siquiera estaba seguro de si la forma que habitaba poseía uno. La visión que tenía ante sí superaba su imaginación más descabellada: una habitación semiintacta precariamente yuxtapuesta a la vorágine del subespacio. La tumultuosa danza de luces y oscuridad emitía una inquietante y silenciosa cacofonía, presagiando revelaciones profundas y posiblemente enloquecedoras.
Con temor, Duncan extendió la mano, guiando sus dedos hacia el abismo caótico en el borde de la habitación, solo para encontrarlos detenidos por una barricada fría e invisible.
De repente, una voz, cristalina y resonante, rompió el silencio tras él, declarando: “No puedes continuar. La puerta aún no está completamente abierta para ti”.
Sobresaltado, Duncan se dio la vuelta.
Las cortinas de gasa que cubrían la opulenta cama se apartaron, revelando una presencia despierta. La mujer se reclinó con gracia, con la mirada fija en Duncan.
Sus brillantes cabellos plateados caían con gracia por su espalda y sus profundos ojos violeta brillaban con un brillo que rivalizaba con las piedras preciosas más preciosas.
Incrédulo, susurró: “¿Alice?”

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 484
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 483
Estás leyendo el capítulo 483 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.